La cocina americana, en su diversidad, nos ofrece preparaciones que conquistan paladares de todas las edades. Una de las técnicas más populares y versátiles es el rebozado, que aporta una textura crujiente y realza el sabor de diversos ingredientes. Desde pescados hasta carnes, el arte del rebozado a la americana se basa en la combinación de ingredientes y temperaturas precisas para lograr resultados espectaculares.
El Arte del Rebozado: Secretos y Variedades
Un buen rebozado no solo realza el sabor natural del ingrediente, sino que también añade esa textura crujiente que tanto nos gusta. El calamar, por ejemplo, es uno de los ingredientes más usados en nuestro día a día, y sus posibilidades de cocinado son múltiples. Como muchos de los moluscos de su especie, las anillas de calamar son muy bajas en grasas, aunque dado su aporte calórico resultan muy saciantes. La característica más destacada de las anillas de calamar son su alto contenido proteico, lo que lo convierte en un alimento perfecto tanto para deportistas como para los que son menos activos. Además, la variedad de vitaminas y minerales que tienen enriquecen aún más este alimento.
Más allá del aspecto nutritivo, los calamares tienen el beneficio de que se adaptan muy bien a todos los públicos. Para los más pequeños, los calamares rebozados son un plato ideal para hacer que empiecen a comer marisco. El rebozado favorece a que la textura sea más agradable para el paladar. Poco a poco el sabor de los calamares conquistará a los niños a base de probarlos y servirá de introducción al resto de mariscos y pescados.
Existen diversas formas de rebozar, cada una con sus particularidades. El rebozado a la andaluza se caracteriza por estar pasado solo por harina. Es un rebozado ligero y homogéneo con el que se resalta más el sabor del calamar y su textura blanda. El rebozado a la romana, quizás el más común, se caracteriza por estar hecho con huevo y harina. Depende de dónde probemos los calamares encontraremos otras formas de rebozarlo. Por el mundo hay muchas formas diferentes de preparar todo tipo de alimentos, y los calamares no van a ser menos. Desde Compesca, el rebozado que te recomendamos es el conocido como a la romana.

Calamares a la Romana: Un Clásico que Triunfa
En bocadillo o en ración, en casa o en nuestro bar favorito, los calamares rebozados y fritos, que también conocemos como calamares a la romana, son un clásico de nuestra gastronomía. La clave del éxito, por supuesto, no va a depender solo de los trucos, sino que también será necesario contar con una buena materia prima y cuanto mayor sea la calidad de los calamares, mejor será el resultado final.
Para marinar los calamares, en un mortero machacamos un ajo, con una hoja de laurel, 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y el zumo de un limón. Mientras se marinan los calamares, separamos las claras de las yemas de los huevos y montamos las primeras a punto de nieve. En otro bol, ponemos la harina, las yemas de huevo batidas, sal al gusto y unos 50 ml de cerveza. Batimos bien hasta conseguir una papilla homogénea y algo espesa. Sacamos los calamares de la marinada, los escurrimos muy bien -importante secarlos bien antes de rebozarlos para que no salten al freírlos-, los rebozamos en la mezcla de huevo, harina y cerveza y los freímos en aceite muy caliente a fuego medio-alto. Se deben freír en varias tandas de pocas unidades para evitar que baje la temperatura del aceite, pues de lo contrario la fritura quedará muy grasienta.
Para lograr calamares rebozados perfectos, es esencial seguir algunos consejos clave. Primero, asegúrate de que los calamares estén bien secos antes de pasarlos por la harina, ya que la humedad puede hacer que el rebozado se despegue durante la fritura. Usa harina de garbanzo de alta calidad para un rebozado fino y crujiente. Al batir los huevos, hazlo enérgicamente hasta obtener una mezcla homogénea que se adhiera bien al calamar. Para lograr calamares rebozados extra crujientes, hay algunos trucos clave que puedes seguir. Primero, es fundamental la elección de los ingredientes: mezcla la harina de garbanzo con un poco de maicena en la proporción de 3:1. El siguiente paso crucial es la temperatura del aceite. Es vital que el aceite esté a unos 180°C antes de introducir los calamares. Si el aceite no alcanza esta temperatura, los calamares absorberán más grasa, lo que resultará en un rebozado blando y grasoso. Puedes usar un termómetro de cocina para asegurarte de que el aceite esté en su punto justo. Además, es recomendable freír los calamares en pequeñas tandas. Otro consejo es escurrir bien los calamares una vez que estén fritos, colocándolos sobre papel absorbente. Esto ayudará a eliminar el exceso de aceite y a conservar esa textura crujiente que buscamos.

Rape a la Americana: Un Plato de Fiesta con Sabor Intenso
El rape, también conocido como sapito o pixín, es un pescado de carne muy blanca y tersa que me encanta tanto para hacer a la plancha como para comer rebozado, pero una de las formas que más me hacen disfrutarlo es la receta de rape en salsa americana con su toque picante y sabor intenso. Esta receta es ideal para cenas de familia, acompañando la fuente de pescado con unas patatas fritas o un buen arroz blanco que completen el menú. La salsa resulta perfecta al mezclarse con el arroz o las patatas y además todos pedirán pan para rebañar.
La curiosidad de este plato es que el rape a la americana viene de la salsa que inventó un chef francés, para acompañar unas langostas. Se cortan en trozos las espinas y se reservan en un plato con sal. Cortamos, en rodajas, el rape y lo dejamos para después también con sal en otro plato. Ponemos 4 cucharadas de aceite en la cazuela. Picamos la cebolla, zanahorias, ajo, puerro y tomates (no importa mucho cómo porque luego lo trituraremos). Añadimos todo a la cazuela, excepto los tomates, hasta que se poche todo. Después, añadiremos los tomates hasta que se hagan. Se añade una cucharadita de harina, el pimentón, las espinas y se remueve bien. Incorporamos el coñac caliente y se prende fuego para hacer un pequeño flambeado y consumir el alcohol. Cuando se haya apagado se le añade el vino blanco (y la guindilla picada, al gusto). Se hierve 20 minutos y se quitan las espinas, para poder pasarlo por el pasapuré. Calentamos una cazuela con 4 cucharadas de aceite y freímos el rape, que habremos rebozado previamente en harina.
Marcamos ligeramente las tajadas de rape en una sartén con un poco de aceite de oliva. Retiramos y reservamos el pescado y en el mismo aceite, pochamos despacio la cebolla muy picada hasta que comience a dorarse. Una vez está blandita la cebolla y empieza a tomar color, añadimos el tomate frito y la puntita de tinta de calamar. No os paséis o vuestra salsa quedará negra en lugar de marrón oscuro. Es el momento de añadir el coñac o el bourbon, -flambeandolo a continuación-, dar el toque de Tabasco y, al remover, probar el punto de sazón y picante. Terminamos reintegrando los cachetes de rape a la cazuela con la salsa donde los dejaremos cocer unos minutos y los llevamos a la mesa espolvoreando con un poco de perejil picado.
Os recomiendo que hagáis esta receta de rape en salsa americana cuando os reunáis en familia, ya sea a la hora de comer o de cenar. Todos hablarán de este plato, de su toque picante y de su excelente sabor. Preparad pan para la salsa y una guarnición de arroz blanco.
SALSA AMERICANA,receta FÁCIL PASO a PASO
Fingers de Pollo Rebozados: Un Favorito Infantil y Adulto
Los “Fingers de pollo” o tiras de pechuga de pollo rebozados eran uno de los platos favoritos de mis niños cuando eran pequeños (ahora también les encantan) y tengo que reconocer que a pesar de no ser muy amiga de los fritos, en este caso me muero de lo que me gustan, están riquísimos. El truco y el encanto de esta receta no es otra que el puntito que le da el rebozado del maíz frito, queda espectacular, ya veis que no puede ser más fácil, pero eso es lo que os hará empezar a comer los fingers y no poder parar.
Podéis acompañarlos de patatas fritas, ensalada, de arroz, de lo que más os guste o ponerlos así solos en plan picoteo y triunfaréis seguro. Los ingredientes son: 1 pechuga de pollo, 1 o 2 paquetitos de maíz frito triturado en nuestro robot de cocina, salsas para acompañar (a mí la salsa tártara es la que más me gusta), harina y huevos para rebozar, sal y pimienta negra de molinillo, y aceite para la fritura.
Para prepararlos, limpia la pechuga de todos los restos de grasa que puedan tener y córtala en tiras. Salpimienta. Pasa las tiras por harina, huevo batido y el maíz triturado y fríe en aceite caliente. Una vez fritos pásalos por papel de cocina para eliminar el exceso de aceite. Sirve acompañado de ensalada, patatas fritas, arroz, y las salsas que más te gusten. Están riquísimos, os lo aseguro. ¡A disfrutar!

Consideraciones Nutricionales y Equilibrio del Plato
El nutriente mayoritario de la comida son las proteínas de origen animal, que suponen en 55% del plato. Los hidratos son insuficientes (10%), así como las verduras y hortalizas (35%). De manera que por la noche intensificaremos la presencia de vegetales: por ejemplo, unas verduras con legumbres. Podemos equilibrar este plato reduciendo la cantidad de rape y aumentando la de ensalada.
Seguro que has pensado cuál es el mejor acompañamiento para unos calamares rebozados y la respuesta puede ser muy amplia. Acompañados por una ensalada siempre es una buena opción, ya que las verduras nos aportan nutrientes extras. Sin embargo, si los calamares rebozados se van a tomar de entrante o picoteo, quizás no sea necesario ningún acompañamiento. Esta receta tiene tanto sabor por sí sola, gracias a la calidad del producto, que no solo es saciante, sino que es muy sabrosa de por sí. Lo que sí es recomendable y se suele hacer para mejorar su sabor, es rociarlos con unas gotas de limón. Se suele acompañar el plato de calamares con el limón para que cada uno se eche a su gusto. Además, para cenas o comidas generales donde se comprometa a más gente, los calamares rebozados son una elección segura.
