La hipertensión arterial (HTA) es el aumento crónico de la presión arterial, con valores iguales o superiores a 140 mm de Hg de presión sistólica y 90 mm de Hg de presión diastólica. Es un factor de riesgo cardiovascular que puede elevarse sin una causa previa conocida, por algunas enfermedades (endocrinas, renales) o por el consumo de ciertos fármacos. Otros factores incluyen el abuso de tabaco y alcohol, el estrés, el sobrepeso y la falta de ejercicio.
La hipertensión es una de las enfermedades crónicas más frecuentes, especialmente en los ancianos; se estima que hasta el 88% de las personas mayores de 75 años presentan valores de presión arterial elevada. Por eso, es tan importante mantener la tensión arterial bajo control para prevenir complicaciones como infartos o accidentes cerebrovasculares.
Los pacientes con hipertensión arterial deben cuidar especialmente su dieta. Si tienen sobrepeso u obesidad, es crucial ajustar el número de calorías consumidas para llevar el peso al deseable. La alimentación juega un papel importante, tanto en el aumento como en el control de la tensión. Antes de ofrecerte las pautas de una adecuada alimentación para la hipertensión, queremos remarcar la importancia de medir regularmente tu presión arterial para prevenir complicaciones graves de salud.

Dieta DASH: Un enfoque dietético para controlar la hipertensión
La dieta recomendada para disminuir los valores de presión arterial es la dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), una dieta baja en sodio y rica en nutrientes tales como potasio, calcio y magnesio.
Junto con la reducción en el consumo de sal, el tratamiento dietético de la HTA consiste en una dieta rica en verduras, frutas, legumbres, pescado, aceite de oliva y alimentos que contengan poca grasa. Las personas hipertensas deben consumir verduras diariamente, en su estado más natural posible. Se recomiendan los hervidos y las verduras a la plancha, por ejemplo.
Consuma lácteos con frecuencia, pero desnatados en lugar de enteros. Debemos tener en cuenta a los lácteos, ya que hay relación entre una correcta ingesta de calcio y una tensión arterial adecuada, por lo que recomendamos tomar dos raciones de lácteos al día.
Coma pescado con frecuencia. Evite tomar el pescado frito, o enlatado con mucho aceite o sal. Tome comidas ricas en fibra. Utilice aceite de oliva mejor que el resto de aceites.
Control del sodio: la clave para la hipertensión
Numerosos estudios demuestran que reducir la cantidad de sodio en la dieta reduce la presión arterial. La sal es necesaria en el organismo en pequeñas dosis, pero si se sobrepasa la cantidad adecuada se puede producir retención de líquidos y aumento de la presión arterial. La forma más fácil de reducir la sal en la dieta es no añadirla a los alimentos.
Es muy importante leer bien el etiquetado de los productos para compararlos entre sí y elegir aquellos con un contenido bajo en sal. Ten en cuenta que los ingredientes se colocan en la lista en orden descendente de cantidad. Es decir, cuanto antes aparezca la palabra sal en la lista de ingredientes, mayor proporción contiene. Otro consejo importante es tratar de elegir siempre alimentos que contengan menos de 0,5 g o 500 mg de sodio por 100 g de producto.
Para hacer más sabrosos los platos, utiliza especias y hierbas como sustitutos de la sal. Por ejemplo, cuando prepares una carne puedes emplear laurel, nuez moscada, pimienta, salvia, tomillo, ajo, cebolla, orégano o romero. En el caso de los pescados, suele irles mejor curry en polvo, eneldo, mostaza, zumo de limón o pimienta.
Para hacer la comida más sabrosa sin añadir sal, experimenta con especias y hierbas. Puedes empezar por especias y hierbas ya conocidas: pimienta, clavo, canela, pimentón, laurel, ajo y cebolla en polvo, romero… Y, poco a poco, ir incorporando nuevos sabores. Por ejemplo, ¿has probado la crema de calabaza con cúrcuma? ¿O el pollo con curry?

Sustitutos de la sal
Muchos de los sustitutos de la sal que se venden en tiendas y farmacias llevan potasio, lo que podría estar contraindicado en pacientes con problemas de riñón o en tratamiento con diversos medicamentos.
Embutidos y la hipertensión: ¿Qué opciones son seguras?
En un mundo en el que cada vez son más las patologías que nos afectan, pueden surgir dudas acerca de qué comer y qué no comer. Todos sabemos que las personas con hipertensión deben controlar (o incluso evitar) el consumo de sal, pero eso va más allá de la sal de mesa que añadimos a nuestros platos. Hay algunos alimentos que ya la llevan incorporada y pueden pasar desapercibidos.
Las personas con hipertensión deben tener mucho cuidado a la hora de escoger sus alimentos, seguir una serie de pautas para poder comer y que no les suba la presión arterial.
Si te preocupa tu salud cardiovascular y eres un amante del embutido, es importante que conozcas las opciones más adecuadas para tu dieta. La respuesta a la pregunta de si se pueden comer embutidos con hipertensión es que sí, pero siempre con moderación y eligiendo las opciones adecuadas.
Jamón Ibérico: una opción a considerar
El jamón ibérico de bellota contiene menos sal y grasas, siendo más apropiado para personas que deben reducir la sal en sus alimentos frente, por ejemplo, al jamón serrano. De hecho, el Jamón de Bellota 100% Ibérico apenas contiene 22,2 gramos de grasa, de las cuáles únicamente 6,53 gramos son saturadas.
Cuando se trata de embutidos, la sal es un factor crucial a considerar, especialmente para quienes padecen hipertensión. A diferencia de otros embutidos, el jamón ibérico contiene niveles más bajos de sal. Esto se debe en parte a la calidad de la materia prima y al proceso de producción. El jamón ibérico proviene de cerdos de raza ibérica criados en condiciones óptimas, lo que se traduce en una carne más magra y menos salada.
Pero las ventajas del jamón ibérico no se detienen aquí. Este delicioso manjar también es una excelente fuente de ácido oleico, omega-3, minerales y vitaminas. Es importante tener en cuenta que, aunque el jamón ibérico sea una opción más saludable en términos de sodio, aún así debe consumirse con moderación debido a su contenido calórico.
Consume jamón ibérico de bellota. Olvídate de otros tipos de jamones y céntrate en este, ya que podrás consumirlo de una forma moderada, mejor si ya está loncheado para dosificarlo. Combina tus alimentos ricos en potasio como las zanahorias, patatas… para contrarrestar los efectos de la sal. Es un truco que te ayudará para los días que desees consumir unos trocitos de jamón.
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Otras carnes y embutidos
Las personas con hipertensión podrán comer embutidos siempre que estos sean bajos en grasas saturadas y sea carne magra. Por su parte, los embutidos ibéricos sí contienen más sal. Si buscas alternativas adicionales con bajo contenido de sal, también puedes considerar embutidos como la pechuga de pavo o pollo.
Como hemos visto, las personas hipertensas deben controlar la ingesta de carnes rojas, de embutidos, vísceras y patés, sin embargo, es aconsejable que coman carnes magras como el pollo, el pavo o el conejo, siempre sin piel. Las carnes que deben evitar las personas con hipertensión son principalmente: el cordero, el cerdo y la carne de vaca.

Alimentos a evitar o moderar si tienes hipertensión
Limitar la cantidad de grasas saturadas y colesterol de la dieta es fundamental. Las grasas saturadas son mayoritariamente las grasas de origen animal y se asocian a un mayor riesgo de arteriosclerosis y complicaciones cardiovasculares. Estas grasas también se encuentran en algunos aceites vegetales (aceite de coco y de palma) utilizados frecuentemente para la fabricación de repostería, lo que permite su etiquetado como “hecho con grasas vegetales”, dando una falsa apariencia de salubridad.
Evite las grasas hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas, dado que son la fuente principal de ácidos grasos trans, perjudiciales para la salud.
Alimentos ricos en sodio y grasas no saludables
- Alimentos salados: Evite consumir alimentos salados y precocinados, por su alto contenido en sodio.
- Bollería industrial: Evite la bollería industrial.
- Aceitunas y encurtidos: Los encurtidos son vegetales que se conservan en salmuera, una solución de agua y sal. Aunque aceitunas, pepinillos o cebolletas, entre otros, son una alternativa más saludable a otros aperitivos fritos, conviene, por tanto, moderar su consumo si tienes hipertensión, pues suelen contener bastante sal. También puedes elegir variedades bajas en sodio o enjuagarlos bien antes de tomarlos (siempre en bajas cantidades).
- Frutos secos salados: Los frutos secos son muy beneficiosos para la salud. Ricos en grasas saludables, proteínas, minerales y fibra, son una excelente opción para el aperitivo. Sin embargo, en función de cómo estén preparados pueden arruinarse sus propiedades. Lee bien el etiquetado y asegúrate de que no contienen sal añadida y tómalos con moderación.
- Hamburguesas y salchichas veganas: Igual que sucede con las carnes procesadas, las hamburguesas y salchichas veganas también pueden contener sal añadida que podría contribuir al aumento de la tensión arterial. También otros productos preparados, como los quesos veganos, las sopas o las cremas de bote, pueden contener un exceso de sal.
- Pan: El pan es un alimento que muchas personas toman a diario, a menudo sin darse cuenta de que puede llevar más sal de la que les conviene. Desde 2022 está regulado el contenido máximo de sal que puede llevar el pan: 1,31 gramos por 100 gramos de pan, algo que puede ser excesivo si tienes hipertensión. Si elaboras tú mismo el pan en casa podrás controlar mucho mejor las cantidades y, si prefieres comprarlo, pide el pan sin sal.
Azúcares y cafeína
- Azúcares simples: Limite los azúcares simples o aquellos que elevan rápidamente el azúcar de la sangre.
- Regaliz: Esta raíz o su extracto se encuentra en algunas golosinas, infusiones, pastillas y caramelos medicinales, pero su consumo puede provocar retención de sodio, por lo que las personas que padecen hipertensión deben evitarlo.
- Café y bebidas con cafeína: Su contenido en cafeína puede provocar aumentos notables en la presión arterial, por lo que conviene evitarlo si tus cifras de presión son elevadas. Esto también es cierto para las bebidas que contienen cafeína (refrescos, bebidas energéticas…). Si su tensión está bien controlada, un consumo moderado de cafeína no es perjudicial para la salud ni para la tensión arterial.
Alcohol
No consuma alcohol o hágalo de forma moderada. El alcohol y sustancias excitantes como la cafeína producen un aumento de la presión arterial. El consumo excesivo de alcohol es perjudicial por muchos motivos, y puede propiciar el aumento del flujo sanguíneo y, en consecuencia, de la presión.
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