La leche de almendras se ha convertido en una de las bebidas vegetales más populares: ligera, cremosa y deliciosa. Hoy en día, está más de moda que nunca, sobre todo para las personas con intolerancia a la lactosa y aquellas que simplemente quieren comer de manera más consciente y a base de plantas. Además, destaca por estar más o menos libre de sustancias potencialmente alergénicas.
La pregunta es, ¿por qué hacer leche de almendras (o cualquier bebida vegetal) en casa? La respuesta es sencilla. Sabes lo que le pones y, además, tiene algo mágico como cuando haces pan en casa. Las leches vegetales caseras, al no estar esterilizadas, pasteurizadas ni homogeneizadas, tienen una vida mucho más corta y delicada que cualquier leche envasada. Una leche vegetal envasada puede viajar en un camión a 30ºC y estar en una estantería 2 años sin que esto afecte a su caducidad.
Hemos reunido en este artículo todo aquello que nos puede resultar útil para comprender cómo hemos de conservar las leches vegetales que elaboramos en casa. Cuando elaboramos nosotras la leche vegetal, sabemos que está viva, es decir, sabemos que todos los micro y macro nutrientes que la habitan (aminoácidos, minerales, grasas, vitaminas, enzimas…) están vivos y en constante transformación. El frío ralentiza la superactividad de los nutrientes y ayuda a conservarla durante más tiempo.

¿Cuánto tiempo se conserva la bebida de almendras casera?
La bebida de almendras es un producto de consumo de origen vegetal obtenido a partir de almendras trituradas mezcladas con agua. A continuación, esa mezcla se filtra y se obtiene un líquido blanco y cremoso. En el caso de las personas que preparan su propia bebida de almendras casera, al no someterla a ningún tratamiento térmico, deben almacenarla en una botella de vidrio en el frigorífico durante un máximo de 4 días, no más. Nos puede aguantar en la nevera sin problema cuatro días, pero si no solemos consumirla tan rápido, podéis hacer varias cosas. La primera es hacer menos cantidad (obviamente) y así no se os amontona y la segunda es que podéis congelar en un bote hermético parte de la leche de almendras.
Un estudio de laboratorio del CSIC realizado para la conservación de la horchata nos muestra que si mantenemos la nevera (heladera) entre 5ºC y 8ºC, que es lo habitual, la caducidad de la leche vegetal variará entre los 3 y 5 días. En un frasco de vidrio hermético y bien refrigerada, dura hasta 3 días. Después de ese tiempo puede empezar a fermentar o desarrollar un sabor amargo. La leche de almendras casera puede almacenarse hasta 72 horas en el frigorífico si se mantiene en un recipiente de cristal hermético.

Un dato curioso a tener en cuenta es que, al contrario de lo que ocurre con cualquier leche envasada que ha sido sometida a procesos térmicos de pasteurización o esterilización, la leche vegetal natural, por ser un alimento vivo, es como el vino: según va envejeciendo, se va asentando y mejoran su sabor y textura. Muchas personas nos preguntáis si la estratificación, sedimentación y/o decantación de la leche vegetal es normal o es un signo de caducidad. Son procesos naturales que no tienen por qué producir rechazo y que no influyen en las propiedades nutricionales de la leche ni en su caducidad.
¿Cómo saber si se ha estropeado?
Cuando una leche vegetal casera caduca lo percibiremos claramente mediante el olor y el sabor. Notaremos que la leche ya no huele bien y que si tomamos un traguito, este resulta desagradable, con un toque picante debido al grado de fermentación. Cualquier olor anormal o aspecto extraño de la bebida (partículas inusuales en el producto, un color que no es el habitual, etc.) debe ponerte en alerta, pero no te preocupes si has bebido accidentalmente un sorbo, pues no correrás ningún riesgo grave.
Consejos de conservación
- Es suficiente con guardar la leche en un recipiente preferiblemente de vidrio con tapa hermética.
- Para conservar mejor la leche también podemos repartirla en tarros de cristal de tamaño más o menos individual (los típicos de mermelada, que tendrán el volumen de una lata de refresco aproximadamente) y se guardan así en la nevera.
- Si no nos queda más remedio que congelar, lo haremos, pero como norma general es preferible bajar la temperatura de la nevera a 2ºC y así extender la vida de nuestra leche fresca por más tiempo.
- Puedes congelar en cubiteras o pequeños recipientes.

Aprende hacer leche de almendras en casa , fácil y rápido 🥛👌😋
Preparación de la leche de almendras casera
Hacer tu propia leche de almendras en casa es fácil y ofrece un sabor delicado y extraordinariamente delicioso. El proceso no es largo en absoluto.
Ingredientes básicos
- Almendras crudas sin sal: Son la esencia de la receta. Se recomiendan almendras de la variedad marcona por su calidad excepcional que aporta sabor, cremosidad y textura.
- Agua filtrada: La calidad del agua influye directamente en el sabor final. Dependiendo de la cantidad que utilices variará la textura y cremosidad. Si buscas una bebida líquida y ligera, utiliza un litro de agua por cada 100 gramos de almendras crudas; reduce a 500 ml o 750 ml de agua si deseas una consistencia más espesa. La proporción estándar es entre 80 y 100 g de almendras por cada litro de agua. Si prefieres una leche más cremosa, puedes aumentar a 120 g; en cambio, para una versión más ligera bastan 60 g.
- Una pizca de sal.
- Endulzantes y saborizantes opcionales: Puedes añadir dátiles deshuesados, extracto de vainilla, canela en polvo o incluso cacao.
Método de preparación (clásico)
Remojo de las almendras: Previamente a hacer la leche de almendras, las dejaremos en remojo durante al menos media hora para hidratarlas ligeramente y lavarlas. El remojo óptimo es de 8 a 12 horas porque hidrata bien la almendra y mejora la textura final. Lo ideal es ponerlas a remojar antes de irte a la cama y dejarlas reposar en agua toda la noche.
Triturado: Pasado el tiempo de remojo, cuela el agua e incorpora las almendras a un procesador de alimentos o vaso de batir. Si las almendras que vas a utilizar tienen piel, puedes pelarlas en este paso, aunque es algo totalmente opcional. Añade el agua filtrada, una pizca de sal y, opcionalmente, los dátiles u otro endulzante. Tritura a máxima potencia con el agua hasta que se forme una capa de espuma en la superficie y obtengas una bebida completamente homogénea.
Reposo: Deja que repose con la pulpa durante otra media hora a temperatura ambiente, aunque si hace mucho calor ambiental, se recomienda meterla tapada en la nevera.
Colado: Pasada la media hora, cuélala por una manga de tela (que se puede encontrar en prácticamente cualquier sitio), una bolsa para hacer leche vegetal, una tela limpia o un colador de malla fina para que nos quede una bebida bien filtrada.
Almacenamiento: Reserva en una botella en la nevera y agita antes de cada uso.

Otros métodos y equipos
La máquina de hacer bebidas vegetales BBVegetal te permite realizar bebidas en frío o en caliente. Con ella, podrás preparar bebidas cremosas y uniformes, además de leche de almendras, también puedes preparar otras bebidas vegetales como leche de avena, leche de avellanas, leche de soja verde o incluso leche de coco. Estos extractores multifuncionales son una solución práctica que ahorra tiempo y espacio.
También se puede hacer leche de almendras con crema de almendras. Así te ahorras el proceso de poner los frutos secos en remojo y filtrarlos, pero te puede salir un poco más caro. Con este método obtendrás una leche más sabrosa, así que ten en cuenta que puede que no combine bien con cereales.
Consideraciones adicionales
¿Se puede calentar la leche de almendras casera?
Sí, claro. La bebida natural es más sensible a los cambios de temperatura que la tratada por esterilización, pasteurización, etc. Las leches vegetales caseras se usan de igual manera que sus versiones industriales pasteurizadas para añadirlas a un té, al café o cocinar con ellas, con la diferencia de que las caseras están vivas y son mucho más nutritivas y muestran comportamientos y texturas diferentes. Hervirla podría modificar su sabor fresco y reducir parte de sus propiedades nutricionales. Se puede calentar, pero lo ideal es hacerlo a fuego bajo o en intervalos cortos en el microondas. Un calor excesivo puede hacer que se separe o se corte, sobre todo si se mezcla con bebidas ácidas como el café fuerte. Esto suele pasar al mezclarla con líquidos muy calientes o ácidos. El choque de temperatura y pH hace que se separe.
Aprovechamiento de la pulpa
La pulpa de almendra es un tesoro escondido. Úsala en galletas, pasteles o tortitas, o dale un giro salado como base para hamburguesas vegetales o para espesar sopas y cremas. La pulpa que sobra de hacer leche de almendras no es la única que se puede reutilizar.
Beneficios de la leche de almendras casera
Freshly made almond milk better preserves the qualities of the almond. This also means it retains more active nutrients and less oxidation. Además de ser una bebida ligera y versátil, la leche de almendras tiene ventajas reales que la destacan de otras opciones.
- Alto contenido de vitamina E: Una taza de leche de almendras (≈ 262 g) proporciona alrededor de 16.6 mg de vitamina E, lo que equivale al 110% del valor diario recomendado. A diferencia de otros nutrientes que se degradan fácilmente, la vitamina E permanece estable en este tipo de bebida.
- Ayuda en el control de peso: Un estudio en Arabia Saudita mostró que reemplazar una taza de leche de vaca con leche de almendras durante 4 semanas ayudó a los participantes a reducir su peso, índice de masa corporal, medidas de cintura y cadera. Esto sugiere que puede ser una herramienta útil dentro de un plan de manejo de peso, especialmente si eliges versiones sin azúcar o caseras. La leche de almendras sin azúcar proporciona solo 39 kcal por taza y aproximadamente 0.3 g de carbohidratos por 100 g. En comparación con la leche de vaca, la diferencia calórica es considerable.
- Rica en ácidos grasos saludables: Según una investigación en Turquía, la leche de almendras contiene aproximadamente 65.8% de ácido oleico. Este tipo de grasa también está presente en el aceite de oliva, conocido por su impacto positivo en la salud del corazón.
- Fácil digestión: A diferencia de la leche de vaca, la leche de almendras suele ser más ligera para aquellas personas con digestión sensible. Esto significa que puedes disfrutarla sin preocuparte por molestias digestivas o por romper tu estilo de vida basado en plantas.
- Apta para dietas especiales: Es una opción saludable e ideal para intolerantes a la lactosa y al gluten; además, es apta para consumo vegano.
- Reduce el colesterol LDL: Ayuda a reducir los niveles de colesterol LDL (colesterol malo).
- Rica en nutrientes esenciales: Posee un alto contenido en potasio, calcio, magnesio, vitamina E y vitaminas del grupo B.