La calabaza es un fruto versátil que ofrece un sinfín de posibilidades en la cocina, tanto en elaboraciones dulces como saladas. Aunque se asocia con el otoño, se encuentra en el mercado durante todo el año, pero es en temporada cuando su sabor es más intenso y su consumo más apetecible.
La calabaza se destaca por su melosidad, jugosidad, textura y cremosidad. Además, es un alimento con bajo contenido en grasa e hidratos de carbono, alto en agua y una buena fuente de fibra, lo que la hace ideal para dietas de control de peso. No obstante, al transformarla en croquetas, las propiedades nutricionales cambian, pero si se disfrutan ocasionalmente, no hay por qué sentirse culpable.

Variedades de Calabaza para tus Recetas
Existen diversas variedades de calabaza que puedes utilizar en tus recetas de croquetas, cada una con características únicas:
- Calabaza cacahuete o violín: La más cultivada en España, de forma alargada, piel clara y lisa, con una base más ancha y pulpa naranja viva.
- Calabaza potimarrón o hokkaido: Redondeada y achatada, suelen ser pequeñas y ligeras, con piel dura de color naranja intenso con líneas verticales claras.
- Calabaza vasca o mallorca: Similar a la cacahuete, pero más grande y alargada, con piel verde oscuro y franjas.
- Curcubita máxima: La calabaza tradicional de Halloween, redonda, chata y de tamaño muy variable.
- Calabaza dulce de horno: De aspecto rústico, cilíndrica y alargada, con piel gruesa, rugosa y muy dura, de larga conservación.
- Calabaza gris: Parecida a la totanera, pero con piel fina y homogénea, dividida en gajos y de color grisáceo.
- Calabaza confitera o de cabello de ángel: Principalmente utilizada para el cabello de ángel, cilíndrica, ancha, jugosa y de textura densa.
- Calabaza espagueti: Llamada así por su pulpa filamentosa, difícil de cortar o triturar.
- Calabaza bonatera: Con forma de boina, pequeña, chata y aplanada, puede ser blanca, verde o naranja.
- Calabaza moscada: Muy valorada en Europa, con fines decorativos, redonda, chata y de color verde con líneas claras.
Al elegir una calabaza, fíjate en su color, que sea el adecuado para la variedad, y que no tenga manchas marrones de golpes.
Croquetas de Calabaza y Cebolla: Una Receta Sencilla
Estas croquetas de calabaza no solo son riquísimas y fáciles de preparar, sino también muy nutritivas. Son ideales como aperitivo o para acompañar tus comidas.
Ingredientes:
- 250 g de cebolla
- ½ cucharadita de moka de bicarbonato sódico
- 550 g de calabaza (pelada y sin pipas)
- 4 quesitos en porciones
- Harina
- Huevo
- Pan rallado
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta negra molida
Preparación:
- Pela la cebolla y córtala en brunoise fina. Calienta un poco de aceite de oliva en una sartén pequeña, añade la cebolla y un pellizco de sal. Remueve bien y espera a que, con el fuego al mínimo, la cebolla empiece a pocharse antes de espolvorear el bicarbonato sobre ella. Deja pochar durante 20-30 minutos.
- Mientras tanto, corta la calabaza en dados y colócala en un recipiente apto para microondas. Cubre con papel film, haz unos agujeros y cuece 10 minutos a máxima potencia. También puedes asar la calabaza en el horno para un sabor más intenso.
- Cuando la calabaza esté tierna, tritúrala junto con la cebolla caramelizada, los quesitos en porciones y salpimienta al gusto. Deja enfriar completamente (mejor de un día para otro) para que tome cuerpo y sea más fácil formar las croquetas y envolverlas.
- Para formar las croquetas, toma pequeñas porciones de la masa y boleamos, las pasamos por harina, después por huevo batido y, por último, por pan rallado.
- Calienta abundante aceite de oliva en una sartén y fríe en tandas de cuatro, para que no se enfríe el aceite, removiendo para que se doren por todos lados. Escurre y deja reposar sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa antes de servir.

CROQUETAS de CALABAZA sin bechamel FÁCILES de hacer | Cocinandoporlavida
Croquetas de Calabaza sin Bechamel
Si prefieres una opción sin bechamel, estas croquetas son igualmente deliciosas y fáciles de preparar. ¡Descubre cómo hacer croquetas de calabaza sin bechamel!
Ingredientes:
- 500 gr. de calabaza
- 1 cebolla mediana o 2 pequeñas
- 2 dientes de ajo
- 100 gr. de queso rallado
- Harina de trigo (cantidad necesaria)
- Agua (para cocer la calabaza y para el rebozado)
- Almidón de maíz
- Pimientos, champiñones, puerro (opcional, para el relleno)
- Harina de garbanzo (para el rebozado)
- Vinagre (para el rebozado)
- Pan rallado (puede ser de maíz, polenta, grueso o japonés)
- Aceite para freír
- Sal y pimienta al gusto
Preparación:
- Pela la calabaza y córtala en cubos no demasiado grandes (de 1,5 cm de lado está bien). Hierve la calabaza en agua a fuego medio durante 12-14 minutos, hasta que esté tierna. También puedes asarla para un sabor más profundo.
- Lava los pimientos, champiñones y puerro y pícalos finos (si los utilizas). Calienta el aceite en una sartén antiadherente mediana o grande, a fuego medio, y saltéalo todo 3-4 minutos.
- Con un tenedor o machacador de patatas, aplasta la calabaza para hacerla puré (no la batas con la batidora para evitar una textura demasiado líquida).
- Mezcla el almidón de maíz con un poco de agua y añádelo a las verduras salteadas. Agrega la calabaza y mézclalo muy bien.
- Añade poco a poco y sin dejar de remover la harina de trigo. La cantidad de harina dependerá del contenido de líquido de la calabaza; el objetivo es que la masa se haga bola y se despegue de la sartén.
- Deja enfriar la masa por completo, preferiblemente en el frigorífico.
- Para el rebozado: pon en un bol la harina de trigo, en otro la harina de garbanzo con el vinagre, el ajo picado y aproximadamente 3/4 de vaso de agua (mézclalo bien hasta obtener una consistencia de crema líquida). En un tercer plato, el pan rallado.
- Forma las croquetas, rellénalas con un dado de queso si lo deseas. Pasa las croquetas por harina de trigo, después por la mezcla de harina de garbanzo, luego nuevamente por la mezcla de harina de garbanzo (doble capa de líquido) y, por último, por pan rallado. La secuencia es: harina-líquido-harina-líquido-pan rallado.
- Calienta abundante aceite a fuego medio en una sartén honda o en la freidora (175-180ºC). Cuando esté caliente, mete las croquetas (las que quepan) y deja que se doren. Muévelas de vez en cuando con cuidado para que se hagan por todas partes por igual.
- Sirve calientes y disfruta.

Consejos para un Rebozado Perfecto
El pan rallado de maíz, o panko, es una excelente opción para rebozar, ya que proporciona un rebozado más crujiente y absorbe menos aceite. Si no lo encuentras, puedes usar polenta, pan rallado grueso o japonés, o copos de maíz sin azúcar triturados.
El rebozado de varias capas busca crear una capa gruesa, consistente y muy crujiente que mantenga el relleno cremoso sin que entre aceite, y que sea agradable al morder. Un rebozado demasiado fino hará que las croquetas se mojen y queden aceitosas o se rompan.
Para evitar que las croquetas exploten (debido a la presión del vapor de agua dentro del relleno), es crucial controlar el tiempo de cocción y la temperatura del aceite. Congelar las croquetas antes de freír es un método eficaz para evitar este problema. Fríelas sin descongelar; el relleno se calentará y descongelará completamente mientras el exterior se dora.
Croquetas de Calabaza al Horno: Una Opción Saludable
Si buscas una alternativa más saludable, puedes preparar las croquetas de calabaza al horno para evitar el exceso de aceite.
Preparación al Horno:
- Precalienta el horno a 190ºC.
- Coloca las croquetas en una bandeja para horno forrada con papel para hornear, dejando espacio entre ellas.
- Rocíalas con spray vegetal si lo deseas.
- Hornéalas durante aproximadamente 10 minutos, o hasta que estén doradas.
Información Nutricional y Valor Calórico
La calabaza, al igual que otras hortalizas cucurbitáceas, tiene un bajo contenido calórico, aproximadamente 31 kilocalorías por cada 100 gramos. Sin embargo, las calorías en las croquetas de calabaza y queso pueden variar según los ingredientes y el tamaño. En promedio, una croqueta de calabaza y queso de tamaño mediano (25-30 gramos) puede contener alrededor de 60 a 80 calorías.
Estas croquetas son perfectas como entrada, guarnición o incluso como plato principal acompañadas de una buena ensalada, ya que son livianas, versátiles, nutritivas y aptas para todos.