Hacer crema de avellanas casera es más fácil de lo que parece y se prepara en tan solo 30 minutos. Solo necesitas avellanas y una pizca de sal para lograr una textura suave y cremosa, mucho más rica que la comprada. La clave está en triturarlas el tiempo suficiente para que suelten sus aceites naturales y se transformen en una deliciosa crema. Al tostar las avellanas, su sabor se vuelve más intenso y ligeramente dulce, lo que realza el resultado final.
La versatilidad de la crema de avellanas casera
Una de las cosas que más gusta de la crema de avellanas casera es lo versátil que es. Puedes dejarla tal cual o añadir cacao, vainilla o una pizca de canela si te apetece cambiar el sabor. La crema de avellanas es una elaboración básica de repostería que se usa en infinidad de recetas como la típica crema de cacao y avellanas o para hacer algunos tipos de bizcochos. Esta receta de crema de avellana es perfecta para untar también una tostada o para añadir a un batido, ya que de esa manera estamos consumiendo grasa saludable y una gran cantidad de proteínas.
Variantes de cremas de avellana para todos los gustos
Existen diversas opciones para disfrutar de la crema de avellanas, cada una con su propio encanto:
- Crema de avellanas clásica: Es un verdadero comodín en la cocina, gracias a su capacidad para complementar tanto platos dulces como salados. Su textura suave y su sabor profundo la hacen perfecta para enriquecer desde el desayuno hasta la cena, ya sea una tostada cubierta de esta crema o para elaborar salsas y aderezos.
- Crema de avellanas y cacao: Es perfecta para los amantes del chocolate. Puede dar un toque especial a diferentes dulces y postres, desde un bizcocho hasta un helado casero. Además, funciona de maravilla en las meriendas, donde puedes untarla sobre frutas, como un plátano o una fresa, para realzar el sabor natural de estos alimentos y darles un toque achocolatado.
- Crema de avellanas y algarroba: Es una gran alternativa para quienes desean experimentar otros sabores y texturas. Es particularmente apreciada en repostería, donde su dulzura natural complementa de manera excepcional a bizcochos y galletas.
Todas estas opciones son saludables y están riquísimas. Las cremas o mantequillas de frutos secos forman ya parte de muchas de nuestras despensas.

Cómo preparar tu propia crema de avellanas
No necesitas ingredientes raros ni utensilios especiales para preparar esta receta. Basta con avellanas tostadas y una buena batidora o procesador de alimentos.
Ingredientes para una crema básica
- Avellanas (pueden ser ya tostadas y sin piel para mayor facilidad).
- Una pizca de sal (opcional).
Pasos para la elaboración
- Tostar las avellanas: Precalienta el horno a 180 ºC y esparce las avellanas en una bandeja de horno. Puedes forrarla con papel vegetal si quieres facilitar la limpieza, aunque no es necesario. Hornea durante 10-15 minutos, hasta que las avellanas estén ligeramente doradas y desprendan un aroma tostado. Otra opción es tostarlas en una sartén sin nada de aceite durante unos 5 minutos o hasta que comiencen a dorarse un poco.
- Enfriar y pelar (si es necesario): Deja que las avellanas se enfríen durante unos 10 minutos. A continuación, pásalas a un paño de cocina limpio y frótalas entre sí para retirar la mayor parte de la piel. Desecha las pieles sueltas. Si utilizas avellanas con piel, este paso es crucial.
- Triturar: Pon las avellanas en un procesador de alimentos o en una batidora potente y tritura hasta obtener una crema. Al principio quedarán en trocitos, después se formará una pasta espesa y, finalmente, una crema suave. Para de vez en cuando y rebaña los bordes para evitar que el aparato se caliente en exceso. Este proceso suele tardar unos 5 minutos, dependiendo del aparato. Iremos triturando las avellanas poco a poco y removiendo las que se queden en las paredes para que se trituren todas por igual. Veremos que poco a poco se forma una masa de polvo uniforme.
- Añadir sal y otros ingredientes (opcional): Añade la sal (opcional) y tritura unos segundos más hasta que quede bien integrada. Prueba y añade más si es necesario. Si prefieres esta crema más dulce, puedes añadirle algo de azúcar, unos dátiles o un edulcorante al gusto. También le va bien una pizca de sal para realzar el sabor de la avellana.

Receta de crema de avellanas y cacao - Eva Arguiñano
Conservación de la crema de avellanas casera
Para garantizar que disfrutas de una crema de avellanas en su mejor estado, es esencial prestar atención a su conservación. Para ello, la mejor opción es usar un recipiente hermético, preferentemente de vidrio, y mantenerlo en el refrigerador. La versión clásica, por su simplicidad y ausencia de ingredientes perecederos adicionales, suele tener una vida útil más larga, pudiendo conservarse en óptimas condiciones hasta por un mes. En cambio, las variantes que incluyen aguacate o leche se deben consumir mucho antes, ya que los ingredientes frescos se deterioran muy pronto, especialmente el aguacate, que debería consumirse en los próximos días. También se puede congelar hasta 3 meses.

Salsa de avellanas: un acompañamiento excepcional para verduras y croquetas
La crema de avellanas no solo es dulce. Karlos Arguiñano ha elaborado una magnífica salsa de avellanas con la que acompaña, en esta ocasión, una receta de brócoli y coliflor al vapor. Sin embargo, esta misma salsa la puedes preparar para acompañar otras verduras e incluso diferentes tipos de carne. De esta forma, convertirás unos simples filetes a la plancha en un plato sensacional y lleno de nutrientes. Karlos Arguiñano asegura que también puedes elaborar esta salsa con algún otro fruto seco a tu elección. Sencillamente una salsa maravillosa, cremosa, suave y sabrosa que acompaña con cualquier verdura.
Receta de salsa de avellanas para verduras
Para elaborar una salsa de avellanas cremosa y deliciosa, sigue estos pasos:
- Tostar las avellanas: Tuesta las avellanas en una sartén sin nada de aceite, unos 5 minutos o hasta que veas que comienzan a dorarse un poco.
- Moler las avellanas: Una vez tostadas, en una picadora, tienes que molerlas muy fino, hasta obtener una textura tipo harina.
- Preparar la salsa base: En un recipiente para batir, añade la leche, las avellanas molidas y la sal. Mientras bates, vierte el aceite lentamente hasta conseguir una textura cremosa tipo mayonesa.
- Toque opcional: Por último, falta poner la mostaza, este paso es opcional, así que si no te gusta puedes obviarlo porque la salsa igualmente queda riquísima.
Puedes probarla sobre unos calabacines rellenos o para realzar el sabor de unas croquetas.