Las cremas de verduras son una opción fantástica para comer sano y rápido, especialmente cuando no sabemos qué cocinar. Te aseguramos que la crema queda genial con los ingredientes que te presentamos, pero siempre puedes jugar con alguna otra verdura que tengas en casa.
La Versatilidad de la Crema Verde
Las cremas de verduras son las encargadas de salvarnos de más de un apuro cuando no sabemos qué cocinar y queremos comer sano. Esta receta en particular lleva escrito INVIERNO en letras mayúsculas, pero la verdad es que una crema de verduras siempre es una buena opción cuando hace frío. Nada es más gratificante para el cuerpo que entrar en calor con un buen plato de sopa lleno de vegetales. Si haces cantidad, congélala en porciones de ración. Cuando vayas a usarla, descongela preferiblemente en el frigo la noche anterior, y deja que de un buen hervor antes de servirla.
Para esta crema, como para muchas otras, lo importante es que los ingredientes queden bien hechos, cada uno según su tiempo de cocción y con el método de cocción que mejor sabor nos vaya a proporcionar. De ahí que suela elegir comenzar con un sofrito o un salteado ligero de cebolla y puerro, para continuar dorando algunas verduras y hortalizas cuyo sabor cambia bastante al hacerlas doradas en lugar de directamente hervidas. Una vez terminado también es importante tener paciencia batiendo para que la crema quede suave, homogénea y sin trocitos ni aspecto grumoso. En ocasiones hay que batir durante poco tiempo, sobre todo cuando la crema tiene ingredientes que se deshacen fácilmente (patata, zanahoria, calabacín, coliflor, etc.), pero otras veces siguen quedando partículas y tenemos que emplearnos a fondo.
Se pueden añadir más cosas o cambiar unos ingredientes por otros. Por ejemplo, puedes usar cebolleta normal y corriente o cebolla, ajetes, espárragos verdes, aguacate, repollo, col rizada, berros, cilantro fresco, brócoli, coles de bruselas, grelos, hinojo… o incluso guisantes (lo hacen más cremoso, como el aguacate), manzana reineta, tallos de ajos (ajos porros), okra (también lo hará más cremoso), judías verdes, edamame (ya cocidos), habitas tiernas, etc.
Esta es una de esas recetas que no tienen ninguna complicación y con la que comes un par de raciones de verduras de una forma muy fácil. Una de las mejores formas en las que siempre, siempre, siempre, me apetece comer verdura es en forma de crema o de sopa, según los días.

Ingredientes Clave y Preparación
Te aseguramos que la crema queda genial con los ingredientes de nuestra lista (cebollas, ajos, nabo, patata, berros y almendras), pero siempre puedes jugar con alguna otra verdura que tengas en casa. Si no tienes brócoli fresco, úsalo congelado, si no tienes guisantes congelados, úsalos de bote, si no tienes caldo de verduras, hazlo con un cubito o añade agua y luego ajusta de sal. Si te apetece ponerle otras verduras, adelante.
Opción 1: Crema Verde con Berros y Almendras
Pelar y cortar las cebollas, un diente de ajo y el nabo en dados medianos (mirepoix). Reservar. Machacar un diente de ajo. Reservar. Trocear las almendras con el cuchillo. Reservar. Calentar un poco de aceite en una cazuela y pochar las cebollas con un diente de ajo a fuego medio. Desglasar con el vino blanco y subir el fuego para que se evapore el alcohol. Incorporar el nabo, la patata, los guisantes y las almendras. Rehogar durante 5 minutos a fuego medio. Salpimentar. Añadir los berros y el caldo de carne. Cocer durante 10-15 minutos. Triturar la elaboración anterior con un procesador de alimentos, hasta obtener una crema homogénea y fina. Rectificar al gusto y reservar.
Para servir, puedes acompañar con botifarrones mallorquines. Cortar los botifarrones mallorquines en rodajas. Reservar. Deshacer la mantequilla en una sartén con el ajo machacado y unas ramas de tomillo. Incorporar los botifarrones y saltear a fuego medio. Salpimentar y desmenuzar. Para emplatar, servir la crema verde en un plato hondo y añadir los botifarrones mallorquines. Decorar con unas hojas de berro y un chorrito de aceite.

Opción 2: Crema Verde de Temporada
Lava el puerro y pícalo fino. Lava y pica también la cebolla de primavera y agrégala a la cacerola. Lava y pica el pimiento y ponlo en la cacerola con el puerro y cebolla. Siempre que agregues ingredientes remuévelo todo y déjalo tapado. Lava muy bien el calabacín y córtalo en daditos, con piel y todo. Lava la col china y córtala en tiras (pon una hoja sobre la otra y ve cortándola de una punta a otra en tiras). Añádela a la cacerola junto con las acelgas. Añade directamente las espinacas, sin descongelar, el caldo de verduras y suficiente agua para cubrirlo todo. Ponlo a fuego fuerte y cuando empiece a hervir baja el fuego (a fuego medio) y déjalo cocer medio tapado 8-10 minutos, o hasta que el calabacín esté muy tierno.
Retira la cacerola y bate el contenido con la batidora de brazo o en una de vaso junto con la leche vegetal, 3-4 minutos, hasta que quede una crema suave y sedosa, sin grumos. Para obtener una crema extra suave, cremosa y con un plus de sabor, una buena opción es añadirle una pequeña porción de queso, en mi caso he optado por quesitos en porciones que le dan un toque perfecto. En una olla, echamos 25 ml de aceite de oliva virgen extra y los vegetales troceados. Con una batidora de mano, trituramos el caldo con las verduras hasta obtener una crema homogénea y sin grumos.

Opción 3: Crema Verde con Brócoli y Guisantes
Pica la cebolla en brunoise y sofríe en el aceite en una sopera, unos 10 minutos, hasta que esté translúcida y suave. Añade el ajo prensado o picadito muy menudo, y cocina otro minuto más. Añade el brócoli en floretes, los guisantes y la patata cortada en cachelos, y vierte el caldo por encima. Lleva a ebullición, reduce el fuego a medio-bajo, y deja que cueza despacio unos 25 minutos. Añade las hierbas si las usas, la ralladura y el zumo del limón, y bátelo todo hasta tener una crema suave y homogénea. Rectifica de sal, y sirve.
CREMA DE BRÓCOLI
Consejos para una Crema Perfecta
Las cremitas de verduras son una auténtica maravilla en invierno. Si quieres, añádele queso rallado, o unos restos de pollo asado o cocido, y con un poco de pan tendrás una comida ligera perfecta para llevar al trabajo en un táper. Y voilá, un tazón humeante de cremita de verduras para hundirte en el sofá con una mantita. No es mal plan para estas noches de enero, ¿no crees?
Para obtener una crema extra suave, cremosa y con un plus de sabor, una buena opción es añadirle una pequeña porción de queso, en mi caso he optado por quesitos en porciones que le dan un toque perfecto. En una olla, echamos 25 ml de aceite de oliva virgen extra y los vegetales troceados. Con una batidora de mano, trituramos el caldo con las verduras hasta obtener una crema homogénea y sin grumos.
Es divertido, y tiene mucho que ver con el hecho de que el blog es un hobby y que cuando tengo tiempo para pensarlo, organizar compra, y tiempos de levados y demás, la repostería es el tipo de receta que antes y más me apetece hacer. Normalmente, cuando cocino nuestras comidas habituales no tengo tiempo para las fotos. Fácil, ¿no? Yo pensé que era lo más sencillo del mundo. Están todas publicadas en el blog, no tendrás problema. La primera, que quieres llevarte los sabores de casa contigo cuando vayas a explorar el mundo por tu cuenta. Y pensé que eso es una gran idea. Porque no importa lo que pase fuera, pero saber que al volver a casa te espera ese sabor que te reconforta y te hace sentir en tu sitio, te dará fuerzas para comerte el mundo. O al menos, te ayudará a que, cuando intente devorarte, tú puedas coger fuerzas y volver con ganas a enseñarle quién eres. También, y de forma más prosaica: que, como mínimo, estarás bien alimentada con sabores familiares.
Y la segunda, que en el día a día cocino muchas cosas muy sencillas y muy rápidas que son perfectas para aprender a cocinar. En ese momento se unió mi otra hija y entre las dos me hicieron una lista muy, muy, larga de las recetas que necesitan. Ahora mismo son como 60 más o menos. Y estoy segura de que seguirá creciendo. Algunas de ellas sí están en el blog, así que técnicamente, pueden encontrarlas aquí. Tengo unos cuantos meses por delante para preparar ese e-book con las recetas de casa que quieren llevarse y tener a mano. Y, en el proceso, para compartir aquí también algunas de esas recetas para principiantes, que casi, casi se hacen solas: sencillas, rápidas, para el día a día y que para nosotros tienen sabor a casa. Nuestra pequeña historia de sabores hecha de la cocina de mi madre, de mis años en el piso de estudiantes, de cocina mallorquina, de supervivencia con niñas pequeñas, de currys y cenas que se hacen en un solo cacharro. La geografía de nuestra memoria, que imagino que si llega el caso, no solo les quitará el hambre, sino que les hará sentir en casa.

tags: #crema #verde #ingredientes