Las lentejas son un plato que nunca falla: barato, nutritivo y lleno de sabor. Da igual si las haces con verduras, chorizo o simplemente con un buen sofrito; siempre reconfortan. Pero claro, muchas veces cocinamos una olla grande “por si acaso” y luego surge la duda: ¿cuánto tiempo pueden durar en la nevera sin estropearse?
Cuánto duran las lentejas cocidas en la nevera
Una vez cocidas, las lentejas pueden durar entre 3 y 4 días en la nevera si se guardan correctamente. Lo más importante es dejarlas enfriar antes de guardarlas. No conviene meterlas calientes al frigorífico, porque eso eleva la temperatura interior y puede afectar al resto de los alimentos. Si el cocido lleva carne, chorizo o morcilla, lo recomendable es consumirlo en un máximo de 2 o 3 días, ya que esos ingredientes se conservan peor.
Los tuppers de cristal o plástico con tapa son ideales. Intenta meterlas en la nevera antes de que pasen dos horas desde que las cocinaste. Si el guiso tiene bastante líquido, puedes guardar el caldo por un lado y las lentejas por otro. Es un pequeño detalle que ayuda mucho.
Las lentejas cocidas duran entre 3 y 5 días en la nevera, siempre que se conserven en un recipiente hermético, bien refrigeradas (a unos 4 °C) y sin romper la cadena de frío. Las lentejas cocidas en bote, una vez abiertas, siguen esta misma regla. Uno de los factores más importantes es la higiene en la manipulación. Otro punto clave es el tipo de preparación.

Congelación de las lentejas
Si ves que no las vas a comer en los próximos días, congelarlas es la mejor opción. Las lentejas aguantan muy bien el frío y no pierden su sabor. En el congelador duran unos 2 o 3 meses sin problema. Si las has congelado correctamente, es decir, bien cocidas, en recipientes adecuados y a la temperatura correcta, las lentejas pueden durar hasta seis meses en el congelador. Tienes medio año para usarlas sin que pierdan ni su sabor ni sus propiedades nutricionales.
Aunque estén bien congeladas, nuestra recomendación es que las consumas antes de los seis meses para asegurarte de que disfrutas de su sabor y textura óptimos. Pasado ese tiempo, no es que vayan a "echarse a perder" como tal, pero podrían perder parte de su consistencia y volverse un poco más pastosas cuando las descongeles.
Cómo congelar lentejas cocidas de manera correcta
Para que tus lentejas se mantengan en perfectas condiciones en el congelador, es crucial que sigas unos pasos muy sencillos pero importantes:
- Cocina las lentejas como de costumbre: Lo primero, por supuesto, es cocinarlas. Puedes cocerlas con o sin condimentos, dependiendo de tus gustos. Si planeas usarlas para varias recetas más adelante, es recomendable no añadir especias muy fuertes, ya que es mejor condimentarlas cuando las descongeles para que conserven mejor su sabor. También puedes comprarlas ya precocinadas.
- Déjalas enfriar completamente: Esto es clave. Si metes las lentejas aún calientes en el congelador, puedes provocar que se forme hielo dentro del envase, lo que afectaría la textura de las lentejas cuando las descongeles.
- Usa recipientes adecuados: Asegúrate de guardar las lentejas cocidas en recipientes herméticos o en bolsas de congelación. Es mejor usar porciones pequeñas o del tamaño que sueles necesitar en una comida, así solo descongelas lo que vayas a usar y no más.
- Etiqueta con la fecha: Esto es un truco infalible para no perderte en el tiempo. Siempre es bueno etiquetar el envase con la fecha en la que congelaste las lentejas. Así sabrás hasta cuándo están en su punto óptimo.

Cómo descongelar las lentejas cocidas
Descongelar lentejas es igual de sencillo que congelarlas. Existen varias maneras de hacerlo, dependiendo de cuánto tiempo tengas:
- Descongelación en el refrigerador: La opción más recomendada (y la más lenta). Solo tienes que sacar el recipiente de lentejas congeladas del congelador y dejarlo en el refrigerador durante la noche. De esta manera, las lentejas se descongelarán gradualmente, manteniendo mejor su textura.
- Descongelación en el microondas: Si necesitas tus lentejas en cuestión de minutos, puedes usar el microondas. Coloca las lentejas en un recipiente apto para microondas y selecciona la opción de descongelar (¡ojo, no calentar!). Ve revisando cada pocos minutos para asegurarte de que no se pasen de cocción.
- Directamente en la olla: Si estás preparando una sopa, guiso o plato caliente, no necesitas descongelar las lentejas previamente. Puedes añadirlas directamente a la preparación y se descongelarán mientras se cocinan con el resto de los ingredientes.
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¿Pierden las lentejas sus nutrientes al congelarse?
Es posible que te estés preguntando si al congelar las lentejas cocidas se pierden algunos de sus valiosos nutrientes. ¡Buenas noticias! Los nutrientes de las lentejas se mantienen casi intactos durante el proceso de congelación, siempre y cuando las congeles correctamente. Las proteínas, la fibra y la mayoría de las vitaminas seguirán ahí, listas para nutrirte en cuanto decidas descongelarlas.
Lo único que puede verse afectado en algunos casos es la textura. Algunas personas notan que las lentejas congeladas y descongeladas tienden a ser un poco más blandas que las recién cocidas, pero esto no afecta en absoluto sus beneficios para la salud ni su sabor. Además, si las vas a usar en sopas o guisos, esta diferencia en la textura es prácticamente imperceptible.
Consejos extras para congelar lentejas cocidas
Ya que estamos en el tema, déjame darte algunos consejos extras para que tus lentejas congeladas siempre estén en las mejores condiciones:
- Evita congelar lentejas con mucha salsa o caldo: Si bien las lentejas cocidas se congelan bien, es mejor no hacerlo cuando están cubiertas de demasiada salsa o caldo, ya que esto puede afectar su textura al descongelarlas. Si planeas hacer una sopa, es preferible congelarlas por separado y añadir el líquido cuando las descongeles.
- No congeles lentejas por segunda vez: Una vez que hayas descongelado tus lentejas, lo ideal es consumirlas y no volver a congelarlas. El proceso de congelación y descongelación repetido puede afectar gravemente su calidad.
- Usa lentejas congeladas en recetas calientes: Como mencionamos antes, las lentejas congeladas tienden a perder un poco de firmeza. Por eso, es ideal usarlas en platos como guisos, sopas o curries, donde esta textura más suave no será un problema.
Cómo cocer lentejas en casa
Las lentejas son las legumbres más rápidas y fáciles de cocinar. Lo primero que vamos a tener en cuenta es la cantidad de lentejas que queremos cocer y el agua que vamos a necesitar para hacerlo correctamente. Antes de su utilización se recomienda lavarlas un poco para quitar posible polvo o piedrecitas que contengan. La mayoría de variedades de lentejas no hace falta ponerlas en remojo, es decir, que pueden cocinarse directamente. Si tienes tiempo, remójalas en agua fría un par de horas, sin añadir ni sal, ni bicarbonato.
Otra de las maneras, si tienes poco tiempo y quieres ponerlas en remojo porque sean lentejas más viejas o simplemente porque quieres reducir el tiempo de cocción, es ponerlas en una cacerola con abundante agua fría llevarlas a ebullición durante un minuto. Hay quien le gusta mezclar los dos métodos, cocción y remojo. En una cacerola pones agua a hervir y en el momento de ebullición echas las lentejas y dejas que cuezan durante aprox 2 minutos y después las dejas en reposo tapadas durante 2 horas. Pasado este tiempo las lavas y escurres y las cocinas a tu manera. Un apunte final. Algo a lo que muchas personas le dan una importancia especial, es la calidad del agua que se utilice en la cocción.
Para la cocción de las lentejas tenemos que tener en cuenta si antes las hemos puesto en remojo o no y también si las vamos a cocer en cacerola normal o en una olla express. Sin remojo en cacerola estarán de 30 a 60 minutos y en olla express de 10 a 20. Pon las lentejas y el agua fría en una cacerola. Si prefieres puedes echar caldo para darle más sustancia. Ponlas a fuego fuerte y sin tapar hasta que hierva y mantenerlas así dos o tres minutos. Después baja el fuego para que tengan una cocción lenta y suave para que no se rompa la piel. Si en algún momento vemos que las lentejas se nos quedan sin agua añade más siempre que sea caliente. Como hemos dicho antes vamos a dejar que cuezan entre 30 minutos y una hora hasta que estén blanditas. El tiempo de cocción se reduce entre 10 y 20 minutos al cocerlo en olla express pero todo el proceso de cocción es el mismo por lo que seguiremos los mismos pasos.

Tipos de lentejas
Las lentejas son legumbres pequeñas con forma de disco, que van desde el amarillo y el rojo al verde, marrón e incluso negro. Son económicas, altamente nutritivas y pueden almacenarse durante mucho tiempo sin refrigeración. Las lentejas crecen en vainas, siendo parte de la familia de las leguminosas junto con las judías, maíz y los guisantes. Las semillas secas de las plantas de leguminosas, como las lentejas, también se conocen como «legumbres». A diferencia de muchas judías secas, no es necesario remojarlas antes de cocinarlas. Simplemente, cúbrelos con agua, ponlos a hervir, cubre la olla y cocina a fuego lento hasta que absorban el líquido y se ablanden. El sabor depende del color, aunque todas las variedades podrían describirse como terrosas. Las rojas tienen una nota más dulce, mientras que las verdes o negras dan un poco de sabor a pimienta a un plato.
| Tipo de lenteja | Características | Tiempo de cocción aproximado |
|---|---|---|
| Marrones | Mantienen bien su forma, se vuelven blandas si se cocinan demasiado. | 20 minutos |
| Verdes | Grandes, ligeramente más planas, sabrosas, firmes, conservan su forma. | 30-40 minutos |
| Verdes francesas | Más pequeñas y oscuras, moteadas, firmes. | 40 minutos |
| Amarillas | Dulces y con sabor a nuez, carne interior rojiza. | 20-30 minutos |
| Rojas | Amarillas descascaradas y partidas, rojo claro a naranja, pequeñas, puré muy suave. | 15-20 minutos |
| Negras o beluga | Pequeñas, redondas, se parecen al caviar beluga, carne ligera y cremosa. | 25-30 minutos |

Lentejas germinadas: nutrientes y cultivo en casa
Los germinados son auténticas bombas de nutrientes: Aportan vitaminas, minerales y fibra en forma concentrada y aportan variedad fresca a la cocina. Los brotes son brotes jóvenes de plantas que surgen de semillas en germinación. Constan de un tallo corto y de los primeros cotiledones, que aún no están completamente desarrollados. Inmediatamente después de que la semilla se abra, se desarrollan las plántulas, la fase precursora de los brotes. Mientras los brotes son aún muy pequeños y delicados, se convierten en brotes más fuertes y listos para el consumo que pueden comerse crudos o utilizarse en platos como ensaladas, sándwiches o batidos.
Muchos tipos de semillas son aptos para la germinación. Se trata de semillas de hortalizas, hierbas y cereales. Son especialmente populares la alfalfa, las judías mungo, brócoli, berros, lentejas, rábanos, girasoles y trigo. Las variedades difieren no sólo en sabor, sino también en su tiempo de cultivo. Las variedades suaves como el girasol o el trigo son especialmente fáciles de digerir, las dulces como las judías mungo o las lentejas tienen un sabor agradablemente ligero, mientras que los brotes de rábano o mostaza añaden un fuerte toque picante por su condimento. Para los principiantes, las plantas de germinación rápida como el berro o la rúcula ya que son fáciles de cultivar.
¿Por qué los germinados son tan nutritivos y saludables?
La densidad de nutrientes de las plántulas jóvenes es especialmente interesante. Los brotes de brécol aportan mucha vitamina C y fibra, los brotes de lentejas contienen proteínas vegetales y hierro, y los brotes de alfalfa impresionan por su alto contenido en vitamina K. Al mismo tiempo, los hidratos de carbono difíciles de digerir se convierten en azúcares de fácil absorción, lo que aumenta su digestibilidad.
Aunque no sustituyen a las verduras enteras, los germinados pueden ser un valioso complemento de una dieta equilibrada. La cantidad diaria recomendada depende del tipo y de la dieta individual; incluso pequeñas porciones consumidas varios días a la semana son suficientes para obtener beneficios para la salud. Esto significa que combinan sabor, variedad y densidad de nutrientes, enriqueciendo la dieta diaria de forma sencilla y saludable.
Cómo cultivar sus propios brotes
Los germinados pueden cultivarse fácilmente en casa. Todo lo que necesitas son semillas viables, agua, un recipiente adecuado, como un tarro de germinación, y un poco de paciencia.
- En primer lugar, deben utilizarse semillas ecológicas de alta calidad, ya que están libres de contaminantes y son aptas para la germinación. Se enjuagan bien una o dos cucharadas de semillas y se dejan en remojo en agua durante toda la noche.
- Después se escurre el agua y las semillas se enjuagan dos veces al día con agua fresca para evitar la aparición de moho.
- Un lugar luminoso sin luz solar directa y una temperatura ambiente moderada de 18 a 22 °C favorecerán un crecimiento uniforme.
El periodo de germinación depende del tipo de brote: Las variedades de germinación rápida, como los berros o la alfalfa, están listas para cosechar al cabo de dos o tres días, mientras que los brotes de lentejas o brécol necesitan de cuatro a siete días.
Quien no quiera cultivar sus propios brotes, también puede comprarlos ya cultivados en supermercados, tiendas de productos ecológicos, tiendas de alimentos saludables o por Internet; hay que tener en cuenta su frescura, su envasado higiénico y su certificación ecológica.
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Errores comunes al germinar semillas
Para germinar correctamente y evitar errores, ten en cuenta los siguientes puntos:
- Semillas adecuadas: Utiliza semillas específicamente para germinar, que no hayan recibido tratamientos que inhiban la germinación y sean ecológicas.
- Calidad de las semillas: Asegúrate de que las semillas sean de buena calidad y no estén pasadas para evitar que se pudran.
- Buen germinador: El germinador debe permitir la humedad y oxigenación necesarias. Evita los que produzcan encharcamientos o mala aireación. Materiales como cerámica, cristal o barro sin barnices de alta calidad son recomendables. El plástico no es el material más idóneo, aunque puede usarse si está certificado sin bisfenol A ni ftalatos.
- Limpieza adecuada: Los germinadores deben ser fáciles de limpiar. Si usas gasa en un tarro, presta especial atención a su limpieza para evitar crecimiento bacteriano.
- Germinador específico: No todas las semillas germinan en todos los germinadores. Las semillas mucilaginosas (albahaca, berro, mostaza, rúcula) deben germinarse extendidas en un germinador de plato con humedad permanente. Las no mucilaginosas (brócoli, alfalfa, fenogreco, girasol, lombarda, rábano, mungo) pueden germinarse en tarros.
- Luz para la germinación: No germines en la oscuridad. Las semillas necesitan luz para crear clorofila y completar su metabolismo. Tus germinadores deben estar en un lugar donde reciban luz, al menos desde el momento en que han brotado.
Cómo conservar correctamente los germinados para que se mantengan frescos
Las temperaturas frigoríficas de entre 2 y 7 °C son adecuadas para el almacenamiento. Los germinados deben escurrirse bien y guardarse en un recipiente hermético o en un cuenco forrado con papel de cocina y consumirse en dos o tres días. Los brotes blandos, mohosos o enmohecidos deben desecharse, ya que suponen un riesgo para la salud. La congelación o el secado son posibles, pero suelen provocar una pérdida de sabor y nutrientes.
