El bizcocho es uno de los postres más sencillos y deliciosos que podemos disfrutar, siempre perfecto para acompañar un café o té y darle ese toque dulce a nuestra rutina diaria. No importa si es casero o comprado, siempre que tenemos un bizcocho en casa deseamos conservarlo fresco el mayor tiempo posible para disfrutar de su sabor día a día.
Un bizcocho casero es un bocado irresistible, a menos que lo hayamos conservado como no debemos y se reseque. Perfecto para acompañar una taza de té o café, el bizcocho es un dulce al que pocos pueden resistirse, y más tratándose de un delicioso bizcocho casero jugoso y esponjoso, con una cobertura dorada y más crujiente.
Claro que de poco sirve encontrar una buena receta, seguirla al pie de la letra con los mejores ingredientes y esforzarnos en que nos salga rico si después no sabemos cómo conservarlo para que se mantenga fresco el mayor tiempo posible. Este inconveniente se acentúa más con los bizcochos caseros, que están libres de los conservantes que llevan los industriales, haciendo que la miga se reseque mucho más rápido.

Factores que influyen en la conservación del bizcocho
Lo primero que debes saber es que mientras más grasa haya llevado el bizcocho más tiempo se mantendrá fresco, pues preservará su humedad durante más días. Por ejemplo, un bizcocho de naranja y aceite de oliva se caracteriza por llevar una cantidad generosa de este último producto. Esto lo convierte en un bollo de miga muy húmeda y muy fácil de conservar.
Lógicamente, los que llevan fruta entre sus ingredientes quedan más jugosos. La cantidad de ingredientes grasos que lleva en su composición condicionará el hecho de que el bollo se mantenga más o menos días. En este sentido, es la humedad de la masa la que hace que se mantenga tierna.
Lo ideal es consumir el bizcocho entre los tres y los cuatro primeros días tras haberlo hecho.
TRUCOS Y SECRETOS para hacer el mejor bizcochuelo
Métodos de conservación de bizcochos caseros
Existen algunos trucos de conservación del bizcocho que podemos aplicar en casa para poder disfrutar de su esponjosidad durante muchos días. A continuación, te daremos algunas ideas y trucos.
Evitar la nevera
Antes de contarte algunos trucos para guardar un bizcocho y que te aguante tierno y sabroso como el primer día, lo primero que debes tener en cuenta es el lugar en el que NO debes guardarlo. No es nada recomendable meter el bizcocho en la nevera o conseguirás que el mismo se endurezca rápidamente. El bizcocho necesita un lugar seco y una temperatura ambiente (aunque esté cerrado). Si lo haces, además de perder propiedades, se endurece más rápido.
Uso de papel film o transparente
Uno de los trucos de toda la vida es el de utilizar papel film transparente para conservar tu bizcocho. Debes envolverlo bien, sin dejar agujeros por los que pueda entrar el aire. Nada más terminemos de servir la porción que vayamos a comer, o una vez terminado el bizcocho, envuélvelo en film transparente de manera que quede totalmente aislado evitando el contacto con el aire. Puedes rematarlo, haciendo una última capa con papel de aluminio.

Bolsas herméticas
En lugar del papel transparente, otra opción para guardar un bizcocho casero y que no se ponga duro es optar por una bolsa hermética -de las de congelados-. Si te decantas por esta alternativa, debes prestar especial atención a dos aspectos: en primer lugar, que esté cerrada muy bien (sin que quede ningún lado abierto) y, en segundo lugar, que no quede nada de aire en el interior de la bolsa. Es decir, la bolsa no puede quedar hinchada una vez esté cerrada. También puedes usar bolsas herméticas reutilizables de silicona.
Recipientes herméticos
Una forma común de guardar el bizcocho es en una tartera. El recipiente ideal es una tartera, un objeto diseñado especialmente para conservar alimentos ya preparados y que no pierdan sus propiedades. Si no dispones de una tartera, un tupper o un recipiente hermético también sirve. Lo más adecuado es tratar de buscar uno que se ajuste lo máximo posible al tamaño concreto del bizcocho y que cierre muy bien. Tras haberlo envuelto en film transparente, conservarás fresco el bizcocho durante mucho más tiempo si además lo guardas dentro de un recipiente con cierre hermético como un tarro de cristal o un táper.
La mejor opción para conservar un bizcocho casero es meterlo en un recipiente hermético de cristal. Evitaremos que se seque y que pierda sus propiedades. Además, evitaremos que coja olores y sabores de otros alimentos que puedan estar cerca.
Congelación del bizcocho
Si por algún motivo deseas congelar el bizcocho, entonces puedes envolverlo en papel transparente o emplear alguna bolsa especial para congelar. Aunque no es la opción ideal porque es posible que pierda propiedades, si crees que no vas a consumir más bizcocho hasta dentro de varios días, también puedes congelarlo.
Un bizcocho casero es posible congelarlo. Tal vez pierda alguna de sus propiedades, pero te da la oportunidad de conservarlo más tiempo. Si tienes que hacerlo con varios días de antelación, la única solución aceptable es congelarlo en cuanto se enfríe y sacarlo el día que lo vayas a consumir.
Cómo congelar el bizcocho
Para congelar el bizcocho y obtener un resultado espectacular puedes hacerlo de dos formas diferentes. Una es congelarlo en trozo, por ejemplo, la mitad del bizcocho si esta es la ración que consumes en casa cada vez. O bien puedes cortar el bizcocho en porciones individuales y congelarlo de esta manera para poder ir sacando cada ración. Para que no tengas problemas a la hora de descongelar, te recomiendo que cortes unos cuadraditos de papel de hornear para colocar entre cada rodaja de bizcocho y así, cuando quieras sacar una rodaja, estará perfectamente separada de las demás.
Los bizcochuelos deben congelarse con ciertas medidas para evitar que se escarchen, adquieran malos olores o se resequen. Los bizcochos recién hechos pueden congelarse 1 o 2 horas después de salir del horno, es decir, cuando ya estén tibios. Lo ideal es colocar cada línea/capa de pastel entre dos láminas de papel de horno. Dependiendo del tiempo que dure dicho bizcocho congelado, es necesario envolverlas en papel film para evitar que adquieran sabores y olores del refrigerador.
Es necesario que los pasteles sean conservados dentro de una bandeja de horno, molde o recipiente hermético llano para que su superficie sea plana y la línea del bizcocho no se agriete, rompa o malforme con las rejillas del congelador. Se utiliza el método de congelar una torta para mantener su jugosidad por mayor tiempo, además de ayudar a su conservación, que a temperatura ambiente es mucho menor.
Pueden guardarse los bizcochuelos ya con el relleno, bien sean de chocolate, frosting o mermelada; en porciones o propiamente el bizcocho en su totalidad.
Descongelación del bizcocho
Sácalo medio día antes de querer comerlo y, si lo ves oportuno, dale un golpecito de calor antes de ingerirlo. Para descongelar el bizcocho, solo tienes que retirar el film transparente y dejar descongelar a temperatura ambiente. La mejor opción para descongelar un bizcocho es sacarlo del congelador y dejarlo a temperatura ambiente; aproximadamente tarda unas 2 horas en volver a su consistencia normal, sin embargo, influye mucho la época y la zona en donde se reside.
Gracias al proceso de descongelación, la humedad y todos los sabores se reincorporan al bizcochuelo, dejando una miga esponjosa, gustosa y lista para consumir o decorar.
Receta de bizcocho casero
Ahora que ya sabes cómo conservar un bizcocho casero para que no se seque y mantenga todo el sabor y la textura del primer día, vamos a mostrarte una receta muy fácil para que puedas elaborarlo y disfrutarlo cuando te dé la gana.
- Mezcla en un recipiente los huevos, el azúcar, el aceite, el yogur y la ralladura de limón.
- Engrasa un molde con mantequilla y agrega un poco de harina para que el bizcocho no se pegue al hornearse.
- Introdúcelo en el horno a 180º durante 40 minutos con el ventilador puesto.
¡Y listo! Ahora solo te queda disfrutar de este delicioso bizcocho casero.