El horno es el mejor amigo que tienes en casa para cocinar incluso lo que nunca te habías planteado. Hasta unos frutos secos, que estamos casi convencidos de que hasta hoy los venías comprando en el supermercado. Una razón de peso para tostar las almendras en tu horno tiene que ver con el grado de tueste. Si eres un habitual de los frutos secos del supermercado, todavía no habrás descubierto que se puede disfrutar de diferentes intensidades.
Hoy os mostraremos cómo tostar almendra hilada cruda en casa. Este proceso es aplicable a la almendra grano, laminada o entera e, incluso, en cualquier otro fruto seco como los piñones, la avellana o los anacardos. Las almendras son uno de los frutos secos más usados en la cocina. Si las compramos crudas nos salen mucho más baratas, y tostarlas nosotros, como veréis, es muy sencillo.
Beneficios de Tostar Almendras en Casa
Ya lo hemos dicho muchas veces: el horno es el mejor amigo que tienes en casa para cocinar incluso lo que nunca te habías planteado. Hasta unos frutos secos, que estamos casi convencidos de que hasta hoy los venías comprando en el supermercado. Pues muy sencillo: en primer lugar porque es una actividad muy relajante y de la que se puede disfrutar en familia. En segundo lugar, porque los frutos secos (igual que le ocurre, por ejemplo, al café) comienzan a perder sus propiedades una vez que les quitas la cáscara o que pasan por el proceso de tostado.
Las almendras tostadas con cáscara no solo son un tentempié delicioso, sino que también son una auténtica bomba de nutrientes que tu cuerpo agradecerá. Si aún no las has incorporado en tu dieta, ¡es el momento perfecto!
- Ricas en fibra: Las almendras con cáscara son una excelente fuente de fibra, lo que favorece la digestión y te ayuda a sentirte lleno por más tiempo. Esto es ideal si buscas mantener un equilibrio en tu peso o simplemente mejorar tu salud intestinal.
- Antioxidantes naturales: Estas almendras contienen antioxidantes como la vitamina E, que ayuda a proteger tus células del daño de los radicales libres.
- Grasas saludables: A diferencia de las grasas saturadas que encontramos en otros alimentos, las almendras tienen grasas monoinsaturadas, que son esenciales para mantener la salud del corazón.
- Vitaminas y minerales: Las almendras con cáscara son una gran fuente de vitamina E, esencial para la salud de la piel y el cabello, y magnesio, que juega un papel vital en la función muscular y nerviosa.
Como ves, las almendras tostadas con cáscara no solo son un snack delicioso, sino que ofrecen una gran cantidad de beneficios para la salud. ¿Te animas a incorporarlas en tu día a día?

Método para Tostar Almendras Laminadas en el Horno
Uno de los métodos más fáciles y convenientes, sobre todo si estás preparando una buena cantidad de almendras, es el horno. Antes de contarte el proceso paso por paso y que veas tú mismo lo sencillo que es, te diremos que los tiempos y las temperaturas hay que tomarlas únicamente como una referencia: los frutos secos pasan muy rápido de tostados a quemados. El secreto, como vais a ver a continuación, está en cómo disponer las almendras y en estar un poco pendiente de ellas para que no se nos pasen de punto.
Paso a Paso
- Precalentar el horno: Hay que precalentar el horno con calor superior e inferior a 170-180ºC. Precalentamos el horno a 180º. ¡Vigilad! Si las quieres crujientes y evitar que se quemen, una abuela de 84 años recomienda tostar las almendras laminadas en el horno a 160 ºC durante 10 minutos.
- Preparar la bandeja: Distribuye las almendras por encima de la bandeja del horno o del papel parafinado y hazlo en una sola capa. Colocamos las almendras sobre la bandeja en una sola capa. No es necesario añadir aceite porque las almendras, a altas temperaturas, ya sueltan su propio aceite.
- Hornear y remover: Metemos la bandeja en el horno y cocinamos a 180 ºC, volteando las almendras cada cinco minutos para que cambien de posición y se tuesten homogéneamente. ¡No olvides removerlas a mitad de tiempo! Una rasqueta es el utensilio más adecuado para manipular la almendra laminada. A los 3 o 4 minutos, cuando empiece a coger color, le tendréis que dar la vuelta para tostar la parte de inferior de la almendra. Con la rasqueta, recoged la parte de debajo y giradla. En el fondo, se trata de removerla bien. ¡Ah! y vigiladla constantemente que se quema con mucha facilidad.
- Controlar el tueste: Sacarlos del horno cuando veamos que las almendras se empiezan a dorar. Cuando tenga un agradable color dorado ya la tendremos tostada. Una vez alcanzan el grado de tostado que te gusta, sácalas del horno. Hay que vigilar con el horneado porque pasa en un momento de «almendras tostadas al horno» a «almendras chamuscadas al horno». Si las almendras se queman, adquieren un sabor amargo que puede estropear la preparación.
- Enfriar: Una vez tostada, lo verteremos encima de la mesa o mármol para que se enfríe. Llévalas a una superficie fría para que se corte la cocción. ¡Ya solo te quedará esperar a que se queden totalmente frías y disfrutarlas!

Consejos Adicionales y Usos
Si ya tienes tus almendras al natural, los expertos en la materia recomiendan tostarlas con cáscara. La Mona de Pascua es un clásico que nos une generaciones, y yo, Candela, una abuela de 84 años de Valls, guardo un truco que hace que mi Mona sea especial: tostar las almendras laminadas en el horno a 160 ºC durante 10 minutos para conseguir un toque crujiente y evitar que se quemen. En mi experiencia, este paso marca la diferencia entre un pastel cualquiera y uno que hace que todos pidan más. Tostar las almendras laminadas a una temperatura moderada como 160 ºC permite que los aceites naturales de la almendra se desplieguen, potenciando su sabor y aroma. La Mona combina un bizcocho genovés con crema de mantequilla dulce y untuosa. La almendra tostada aporta contraste: ese toque crujiente hace que cada bocado sea una experiencia más rica y variada. Las almendras laminadas son ideales por la textura y presentación, pero también se pueden usar almendras en trocitos pequeños.
¿Quieres algún tipo de toque aromático?
Puedes usar esta preparación para incorporar las almendras en ensaladas calientes, como las de quinoa o couscous, donde las almendras aporten un toque crujiente. Este método es ideal si las quieres disfrutar como snack o incorporarlas en recetas donde el crujiente de la almendra aporte un toque especial. También puedes usarlas en platos de pasta, como un aderezo crujiente para acompañar platos mediterráneos, o incluso en postres como helados y yogures, para un extra de sabor y nutrientes.
Si seguimos en nuestra dinámica murciana o levantina, quizá las mejores opciones para redondear el aperitivo sea hacer una marinera murcianas, unos tigres o el clásico pulpo al horno, y así aprovechamos que lo hemos encendido.
Cómo hacer Almendras Tostadas al horno Crujientes y deliciosas
Conservación
Una vez tostada, la podéis conservar durante un buen tiempo.