¿Quieres acertar con un buen postre para tu familia o para el cumpleaños de los más pequeños? No hay nada como una tarta de nata y chocolate hecha en casa. Este postre clásico es sencillo, delicioso y con ese toque casero que tanto gusta. A continuación, te explicamos cómo prepararla para que sorprendas a todos.

Bizcocho de chocolate: la base perfecta
El bizcocho es el corazón de nuestra tarta de nata y chocolate. Aquí te detallamos el proceso para que quede esponjoso y delicioso:
- En un baño maría, derrite el chocolate fondant junto a la leche.
- En un cuenco diferente, bate primero las claras hasta alcanzar el punto de nieve.
- Añade después las yemas y el azúcar hasta que este se deshaga.
- Agrega la mezcla de harina, levadura y sal y remuévelo para que se integre bien.
- Engrasa el molde con un poco de aceite de oliva y de harina, o fórralo con papel vegetal para evitar que se pegue el bizcocho.
- Vierte la masa preparada y mételo en el horno precalentado a 180ºC durante 40 minutos. Puedes ir controlándolo pinchándolo por el centro con un palillo.
- Cuando el bizcocho esté listo, sácalo del horno y espérate a que se temple para desmoldarlo.
Es importante no abrir el horno durante la cocción para que el bizcocho suba correctamente. Ten en cuenta que el tiempo de horneado puede variar ligeramente según el horno.
Bizcocho de leche caliente para una base diferente
Si buscas una alternativa, puedes preparar un bizcocho de leche caliente. Para ello:
- Poner la leche en un cazo junto con la mantequilla y la pasta de vainilla y retirar justo cuando comience a hervir.
- Hornear a 180º, horno arriba y abajo durante 40 minutos.
Elaboración del relleno de nata y mascarpone
El relleno de nata y mascarpone le da a nuestra tarta una textura suave y un sabor inconfundible:
- Para hacer el relleno de la tarta, pon en un cuenco la nata muy fría junto con el azúcar y móntala con las varillas.
- A continuación, echa el queso mascarpone y agrégalo poco a poco y con cuidado para que no se baje la mezcla.

La ganache de chocolate: el toque final
La ganache de chocolate es la cobertura perfecta para esta tarta, aportando un sabor intenso y una textura sedosa:
- Para preparar el ganache, echa la nata en un cazo hasta que empiece a hervir.
- En ese momento, retíralo del fuego, agrega el chocolate fondant en pequeños trozos y mézclalo con unas varillas hasta que se integre completamente formando una mezcla homogénea.

Montaje de la tarta
Una vez que tenemos todos los componentes listos, es hora de montar la tarta:
- Cuando vayas a montar la tarta, recorta la parte superior del bizcocho para que te quede una superficie lisa y pártelo en 2 o 3 capas, dependiendo de tu preferencia.
- Sobre la capa base, echa el relleno, reservando un poco para decorar, y repártelo por toda la superficie de forma pareja.
- Pon la otra capa de bizcocho y cúbrelo todo con el ganache, repartiéndolo por toda la tarta ayudados con una espátula.
- Decora la capa superior con algo del relleno que habías reservado, puedes hacer montoncitos de nata y alternar con frutas como frambuesas o fresas.
Es mejor hacer el bizcocho dos días antes y montar la tarta el día anterior a su consumo. Esto permite que los sabores se asienten y el resultado sea aún más delicioso.
Tarta (tartaleta) de ganache de chocolate
Variaciones y sugerencias
Tarta de nata, chocolate y galletas
Si quieres que tu tarta de nata y chocolate tenga un tercer ingrediente, anímate con las galletas. Esta versión es sencilla, económica y con un gran sabor.
- Necesitamos 140 o 150 g de galletas. Puedes utilizar las que más te gusten.
- Coge tres galletitas y sumérgelas en leche (aproximadamente 100 mililitros).
- Distribúyelas por todo el fondo de tu molde para tener la base de la tarta y resérvala mientras montas la nata.
- Para la nata, coge 250 ml de nata para montar, añade 80 gramos de azúcar glas y un poquito de esencia de vainilla. Monta muy bien la nata; para que monte bien, tiene que estar muy fría y haber estado en la nevera al menos 4 horas.
- Coloca la nata ya montada por encima de las galletas. Puedes forrar el molde previamente con film transparente para que luego sea más fácil desmoldar.
- En un cazo, lleva a ebullición 150 ml de nata o crema para cocinar. Cuando esté a punto de empezar a hervir, añade 40 gramos de cacao puro y mezcla con una varilla.
Esta tarta sale muy rica, la combinación de ingredientes es infalible: el chocolate, la nata y las galletas quedan muy bien. Las galletas quedan blanditas, pero no deshechas, son muy agradables para comer con una cuchara como cualquier tarta.

Tarta de chocolate con base de galletas y ganache
Otra opción es una tarta de chocolate con base de galletas y cobertura de ganache. Es muy vistosa y sencilla a la vez.
- Para la base, trituramos 220 g de galletas de chocolate con 60 g de mantequilla derretida.
- Volcamos en un molde de 20 cm desmontable. Aplastamos con ayuda de una cuchara cubriendo todo el fondo y las paredes.
- Horneamos, precalentado el horno a 180 ºC con calor arriba-abajo, durante 10 minutos.
- En un cazo, echamos 300 ml de nata para montar junto con 70 g de azúcar glas. Cuando rompa a hervir, lo vertemos sobre 340 g de chocolate negro y removemos con unas varillas hasta que el chocolate se derrita.
- Incorporamos 30 g de mantequilla en dados a temperatura ambiente y mezclamos hasta disolver.
- Volcamos sobre la base que ya tenemos horneada, no importa si está fría o caliente. Repartimos uniformemente y dejamos enfriar totalmente antes de decorar.
- En un bol, echamos 250 ml de nata para montar bien fría. Opcionalmente echamos 1 sobre de Natafix que hará que la nata quede más firme. Echamos azúcar glas al gusto y batimos con unas varillas hasta que la nata esté montada a nuestro gusto.
- Metemos la nata en una manga pastelera con una boquilla redonda. Decoramos la tarta con dos filas de montoncitos de nata. Ponemos unas frambuesas, alternamos con unas fresas cortadas y acabamos con unas hojas de hierbabuena. Desmoldamos con cuidado y ponemos en el plato de presentación.
Este pastel de chocolate relleno de nata tiene un sabor clásico y especial que nunca falla. Al cortarlo, la mezcla de texturas del bizcocho esponjoso, la nata suave y la ganache de chocolate se convierte en un auténtico placer para el paladar.