Cómo rallar frutas y verduras para tus postres

La ralladura de cítricos aporta frescura y aromas tanto a preparaciones dulces como saladas. La ralladura de limón y otros cítricos es un componente perfecto para dar sabor a diversas elaboraciones, tanto dulces como saladas.

Para que sea más efectivo debemos contar con un rallador de buena calidad y con limones, naranjas o toronjas grandes y jugosos. Una vez lavados, presiona el rallador por toda la superficie de la fruta y la ralladura comenzará a aparecer.

El truco para que la ralladura del limón y otras frutas no se quede pegada en el rallador

“Rallar el limón puede hacer que pierdas la paciencia, porque siempre se queda la ralladura pegada al rallador”, inicia la explicación en el vídeo. A continuación, has de rallar el limón en el rallador, pero con el papel de horno entre la fruta y el propio rallador. Con este método no tendrás que pelearte con los restos de ralladura de limón que se quedan pegados en los huecos del rallador.

Si no vas a utilizar toda la ralladura, consérvala en una bolsa hermética en el refrigerador o sécala al aire libre.

Tipos de ralladores

Más allá de la variedad de diseños que existen para los distintos tipos de ralladores, acá recopilamos una buena cantidad de opciones que, aunque tienen el mismo fin (rallar, obviamente), te ofrecen diferentes elecciones de cortes. Algunos son con ese rallador clásico que seguramente tienes en mente y que utilizas, principalmente, para el queso. Pero hay otros que seguramente te darán algunas ideas nuevas para experimentar en la cocina.

Rallador clásico

Este es el que seguramente utilizas para el queso cuando vas a comer pasta, y tal vez no lo uses para muchas cosas más. Sin embargo, también funciona para rallar verduras. A continuación, te explicamos algunos modelos que puedes encontrar o que tal vez ya tengas en casa:

  • Rallador de una cuchilla: se trata de un modelo muy sencillo que puede tener un mango para agarrar el rallador o una forma de tabla para sostener de la parte superior. Al tener una sola cuchilla contra la cual se rallan los vegetales, suelen venir en distintos colores que representan las diferentes opciones para rallar.
  • Rallador con cuatro caras: esta es probablemente la versión más popular de todos los ralladores. Sin embargo, suele ser bastante subutilizada, ya que es normal que únicamente se use una de sus caras. Un poco más adelante te vamos a explicar para qué sirven cada una de las cuatro cuchillas que suelen tener.
  • Rallador con múltiples caras: aunque el modelo más conocido tiene cuatro opciones para rallar, hay algunos modelos que van más allá y tienen hasta seis caras para experimentar con todo tipo de rallados. A los ralladores con varias caras también se les suele llamar “cajas ralladoras”.

Tipos de ralladores de cocina

Rallador zester

Aunque normalmente es utilizado para rallar la cáscara de los cítricos sin llegar a tocar la parte blanca y amarga, en cuanto a las verduras también funciona muy bien cuando necesites ralladuras muy finas de, por ejemplo, ajo o jengibre.

Cómo usarlo correctamente

Aunque la lógica dicta que la forma ideal de utilizarlo es con el zester abajo y teniendo las cuchillas hacia arriba para rallar el vegetal encima, es mucho mejor hacerlo al revés. Es decir, coloca la verdura abajo, sostenla y rállala con el zester encima. Así verás la cantidad de ralladura sobre el utensilio. Cuando termines, simplemente tienes que darle vuelta y golpearlo suavemente.

Para qué sirven las cuatro caras de los ralladores

Si existiera un concurso sobre el utensilio de cocina más subutilizado, el rallador de cuatro caras competiría por la corona. Es muy común que únicamente se use una y que nada más sea para rallar queso. Esos días terminaron. Acá te explicamos para qué sirve cada una de las caras.

  • Ralladura fina: es lo más cercano al zester, ideal para cuando busques una ralladura que sea cercana al polvo.
  • Doble rallado de tamaño medio: normalmente tiene cuchillas en ambas direcciones, es decir, puedes rallar de arriba hacia abajo y viceversa. Si lo usas por un solo lado, es posible hacer tiras delgadas, aunque requiere de práctica para hacerlo correctamente.
  • Rallado grueso: este es usualmente el más utilizado. Realmente, la diferencia más clara con la cara anterior es el tamaño de la ralladura y que no funciona para hacer tiras.
  • Para chips: se trata de la cara que únicamente tiene entre uno y tres orificios. Funciona para chips de zanahoria, zucchini y casi que cualquier otra verdura dura.

Diagrama de las caras de un rallador de cuatro caras

Platos para realmente aprovechar tu rallador de verduras

Ralladura fina

Ideal si quieres que el ajo o el jengibre se disuelvan, por ejemplo, en una sopa para preparar una salsa. También funciona para decorar platos y condimentar.

Rallado medio y grueso

La diferencia de estos dos tipos de ralladura es pequeña, ya depende de tus intenciones y gustos para elegir cuál usar. Son ideales para rallar una zanahoria si quieres hacer unos muffins balanceados o una torta decorada con zucchini. En cuanto al tomate, esta cara es perfecta para rallarlo si quieres hacer una salsa de tomate casera. Si te gustan las ensaladas, es perfecto para rallar un huevo duro encima de estas. Para lo que sí funciona la cara de rallado medio, es que es la única que te ayuda a hacer tiras para una ensalada más divertida.

Para chips

La cara con menos huecos es ideal para cortar rápidamente algunos vegetales si quieres hacer una ratatouille o verduras asadas. También sirve para cortar las papas en chips si quieres cocinarlas fritas, ya sea en aceite o en la airfryer, para acompañar casi que en cualquier plato. Piensa que es una opción más rápida que utilizar un cuchillo, pero no un remplazo. Usa esta cara cuando quieras ahorrar tiempo o vayas a cortar pocas verduras.

Rallado en espiral

¿Alguna vez te has preguntado cómo hacen en algunos restaurantes para que los vegetales queden en tiras que forman espirales? Bueno, eso es debido a una máquina que saca los vegetales en espiral. Existen diferentes modelos. El clásico es totalmente manual, una cuchilla pequeña con un orificio por el que sale la espiral. El problema con estos es que es muy complicado hacer tiras largas, ya que tienes que sostener y girar la verdura con una mano, mientras cortas con la otra.

Versiones más modernas y fáciles de utilizar

Este modelo clásico que te permite sacar los cortes en espiral, además, únicamente te permite hacerlos de un tamaño. Las máquinas más modernas tienen cuchillas con un grosor diferente para rallar los vegetales en distintos tamaños. Utilizando términos de la pasta, puedes rallarlos desde cabello de ángel hasta spaghetti y fettuccine. Ya dependiendo del modelo, se utilizan de distintas formas. Algunos tienen una manivela a la que le das vueltas para hacer girar la verdura mientras es rallada. Otros funcionan como un pimentero de mayor tamaño, es decir, mientras giras la parte de arriba, las cuchillas cortan la verdura y luego sale en forma de espiral por la parte de abajo.

Ejemplos de vegetales rallados en espiral

El kiwi y los jitomates: preparación especial

El kiwi se caracteriza por su piel dura y afelpada lo que lo hace difícil de pelar y de manipular. Para lograrlo, te recomendamos sostener el fruto con fuerza y pelarlo con un cuchillo de sierra (de pan) o un pela papa, de arriba hacia abajo, cuidando de que el pelador perfore correctamente la piel y no vaya a resbalarse causándote una cortadura. También puedes pelarlos con ayuda de una cucharita, deslizándola entre la cáscara y la pulpa.

Pelar jitomates es más fácil de lo que piensas. Enseguida, sumérgelos en el agua durante un minuto. Pasado el tiempo, retíralos y sumérgelos en un tazón con agua fría y hielo para detener la cocción. Verás que su piel saldrá con más facilidad y más rápido que si los pelaras de manera habitual.

Cómo limpiar el rallador sin destruir las esponjas ni tus manos

¿Cuántas esponjas habrán terminado estropeadas tras pasar por un rallador? Millones, además de acabar más sucios con pedacitos de la esponja. Es que no es fácil limpiar un rallador que esté con sus cuchillas y huecos (en especial los más pequeños) llenos de comida.

El primer consejo es que lo laves apenas lo termines de usar, para que los alimentos no se sequen y sean más difíciles de quitar. Es tan sencillo como dejar que le caiga el agua y casi toda la comida se limpiará. Un poco de detergente te va a ayudar a quitar la grasa.

El truco del pan duro

Si ya es muy tarde y el rallador está con comida seca que no cae con el agua, el pan duro viene a rescatarte. Nada más tienes que rallarlo en las cuchillas. Va a quitar los restos de alimentos y después sólo debes lavarlo con agua.

Una segunda opción: el cepillo de dientes viejo

La otra idea es aprovechar un cepillo de dientes que ya no uses. Lo puedes lavar fácilmente antes y es perfecto para los ralladores con varias caras. Muchas veces es difícil y peligroso meter la mano por la parte interior, así que un cepillo de dientes te va a ayudar a alcanzar esos lugares. Pero ten cuidado de limpiar en la dirección de las cuchillas, ya que si lo haces contra estas las vas a gastar y, además, cortar las cerdas del cepillo.

Ilustración mostrando cómo limpiar un rallador con un cepillo de dientes

Recetas recomendadas

Rosca de verduras ralladas

Para el día del padre preparé esta rosca para llevar al festejo que le hicimos a mi suegro. Van a empezar por pelar la zanahoria, pepino y jícama. Al pepino le pueden quitar o no las semillas, es opcional. Yo no tolero mucho las semillas del pepino así que siempre se las quito. Rallan todos los vegetales y cubren un molde o rosca con papel film, transparente, plástico auto adherible o kleen pack. Para que se pegue muy bien el plástico hay que mojar ligeramente el molde por dentro y tirar el exceso de agua para que se adhiera el plástico. Tomar puños de la jícama rallada y los van a aplastar muy bien con las manos sobre el fregadero para quitar todo el exceso de agua. Van colocando en la rosca o molde hasta que todo está bien escurrido y aplastan muy muy bien con las manos hasta que todo quede bien compacto, ya que es uno de los secretos para que no se deshaga cuando la desmoldes. Cubrir con grenetina en polvo (gelatina sin sabor en el polvo). Abren el sobrecito y pueden esparcir la grenetina (así SECA, no hay que remojar) directamente sobre la jícama. Pueden hacerlo también con un salero, una cucharita o colocar en su palma de su mano y con los dedos agregar ligeramente, se usa una cucharita de grenetina aproximado. Una vez que toda la superficie de la jícama tiene grenetina cubrir con el jugo de 1 limón grande o 2 chicos. Para el siguiente nivel. La zanahoria, la escurren o aplastan muy bien y colocan en el molde y aplastan de nuevo muy bien para que se compacte. Repiten el procedimiento con la grenetina en polvo y el jugo de limón (1 cucharita de grenetina SECA sobre la zanahoria y despues cubren con el jugo de 1 limón grande o 2 chicos). Por último la capa del pepino, escurren muy bien como con la jícama ya que les sale mucha agua. Colocan en el molde o rosca y aplastan muy bien. Refrigeran unas 2 horas antes de desmoldar. Pasado el tiempo en el refrigerador, colocan un plato encima y desmoldan con cuidado. Para una versión saludable: Omite los chilitos o dulces de tamarindo, los cacahuates japoneses, el chamoy y sirve con limón y chile en polvo. La grenetina puede llegar a ser opcional, solo si aplastas muy bien todas las capas de verdura y la dejas muy compacta.

Helados de chocolate saludables

¡Solo 2 ingredientes! Helado sin azúcar, Sin nata/sin leche!

Otra forma de comer fruta y de refrescarse en cualquier momento del año con la receta de un snack o postre delicioso. Los expertos lo reiteran cada vez que tienen ocasión: comer fruta es muy saludable y altamente recomendable. Siempre que pueden inciden en la necesidad de comer varias piezas al día. Algo que en cualquier época del año es de lo más sencillo y apetecible: las frutas ayudan a reforzar nuestro sistema, muchas veces alivian la sensación de sed y nos sacian de manera rápida. A ello, sin duda, también ayuda la cantidad de frutas que se dan en esta parte del año y el sinfín de recetas y sugerencias que hay para disfrutar de ellas. Por si no hubiera suficientes, hoy os proponemos una forma distinta de comer la fruta y que está muy de moda: congelar la fruta y rayarla con yogur.

Aunque pueda parecer una operación sencilla y sin complicaciones, lo cierto es que tiene su proceso. Por ejemplo, si se opta por frutas demasiado pequeñas, podríamos tener problemas a la hora de rallarlas por su tamaño, pudiendo incluso llegar a hacernos pequeños cortes en los dedos con el propio rallador. Otro aspecto a tener en cuenta es el punto de congelación de las piezas de fruta. Si no están bien congeladas o las sacamos un rato antes de rallarlas es posible que pierdan consistencia, haciendo que se rallen peor. Por ello, hay quien prefiere pelar la fruta antes y dejarla en bolsas de congelar o trocearla antes de meterla al congelador, haciendo una variante un poco distinta de esta receta. Una sugerencia que, por cierto, se puede hacer con diferentes frutas, como la fresa, la naranja, el melocotón, el plátano,… en realidad cualquier fruta nos puede valer.

Ingredientes:

  • 1 naranja congelada
  • 1 yogur de chocolate
  • frutos secos

En primer lugar, pelamos la naranja y la congelamos. Aunque hay quien la congela sin pelar, en este caso preferimos pelarla y así rallar ‘lo que se come’. Abrimos el yogur de chocolate y lo echamos en un bol. Cuanto más cremoso sea el yogur, mejor. Sacamos la naranja del congelador y la rallamos sobre el yogur, haciendo que las virutas formen un copete sobre el chocolate. Si tenemos a mano frutos secos como nueces, castañas o almendras, podemos triturarlos y añadirlos. Cuando tengamos todo listo, removemos y ¡a disfrutar!

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