Cómo hacer salsa blanca para fideos: una guía completa y sin grumos

La pasta es uno de esos platos que suelen gustar a todo el mundo y es, además, un producto muy agradecido, ya que siempre está sabroso, independientemente de las técnicas que se empleen para su cocinado. Salsa pesto, salsa boloñesa, salsa carbonara... la lista de opciones para acompañar este plato son infinitas.

Hoy te queremos hablar de la salsa blanca, una propuesta deliciosa y fácil de elaborar para aquellos amantes de la gastronomía que no tengan mucha experiencia detrás de los fogones. Aunque muchos la confundan con la salsa Alfredo, queremos destacar que se trata de dos recetas completamente distintas, ¡no te despistes!

La receta de salsa blanca, que debe quedar más bien espesa, tiene orígenes que se le atribuyen a la cocina francesa o a la italiana. Básicamente es una salsa que se prepara a base de leche y harina, y puede variar en sus preparaciones. Saber hacer salsa blanca es súper útil y sirve para muchas preparaciones como lasañas, salsas para pasta, soufflés, etc.

Ingredientes básicos para salsa blanca

Ingredientes básicos para la salsa blanca

La salsa blanca clásica tiene 3 ingredientes básicos: harina, mantequilla y leche. La mantequilla la puedes cambiar por aceite, y para la leche puedes usar el tipo que quieras. Si usas leche entera/fresca te va a quedar más cremoso que si usas leche descremada, pero va a funcionar igual. También puedes usar leche vegetal si prefieres.

Es importante que las proporciones de sus ingredientes sean correctas para que la salsa blanca o bechamel quede homogénea, suave y sin grumos.

Para la propuesta de hoy, te descubrimos una deliciosa receta de salsa blanca para pasta, pero te alegrará saber que te servirá también para otros platos, como por ejemplo, el pollo en salsa blanca.

Desde unCOMO te explicamos, paso a paso, cómo hacer salsa blanca para pasta, una opción deliciosa que requiere poco tiempo y esfuerzo y que sorprenderá a todos tus invitados.

Preparación de la salsa blanca sin grumos

La salsa blanca es reconocida por ser “difícil de preparar”. Bueno, ésto en parte es algo cierto ya que tiene algunas dificultades más que otras salsas, principalmente porque siempre está el riesgo de que queden grumos o no logremos la consistencia deseada. Lo que más les asusta a las personas cuando hacen salsa blanca son los grumos. Aquí te presentamos un método práctico y rápido para hacer bechamel sin un solo grumo.

Proceso de elaboración del roux

Paso 1: Preparar la leche

Primero, calentar la leche con la hoja de laurel y un poco de pimienta. No tiene que llegar a hervir. Cuando empieza a burbujear apenas el borde, retirar del fuego. Pasa los contenidos por un colador y quédate con la leche. La salsa blanca clásica pide que primero se dé sabor a la leche con algunos ingredientes, como un tecito. Esto hace que sepa más que a leche y es súper rico.

Paso 2: Crear el roux

Derrite la mantequilla en una sartén. Una vez que esté derretida, incorporar la harina toda junta, de una sola vez. Esto se llama el roux y es lo más importante para saber cómo hacer salsa blanca. Un buen roux dará como resultado una buena bechamel: es un fundamental en esta receta de salsa blanca. Deja que la mezcla se cocine por 1 minuto, mezclando todo el tiempo con un batidor de mano. La harina cambiará de color.

Paso 3: Incorporar la leche al roux

Saca la ollita del fuego y agrega un chorrito de leche. Mezcla con el batidor de mano. Se te va a formar una masa al inicio. Seguido, incorporamos de a golpe toda la leche, que aún debe estar caliente. No dudes en este paso, dale para adelante: toda la leche de una vez. Agrega toda la leche poco a poco, mezclando entre cada chorrito. Cuando la mezcla esté suelta agrega el resto de la leche. Removemos sin descanso y con cariño. De a poco leche y roux comenzarán a unirse y se formará nuestra receta de salsa bechamel SIN UN SOLO GRUMO.

Pon la mezcla a fuego medio y deja que rompa hervor. Mientras eso pasa mezclamos todo el tiempo con un batidor de mano. Desde que rompe hervor deja que hierva por un minuto. Cuanto más cocinemos, más espesa quedará. Sacar cuando tenga la consistencia que quieras, pero siempre teniendo en cuenta que al perder calor espesará bastante más.

Paso 4: Sazonar

Una vez la salsa haya espesado, es el momento de retirar la cazuela del fuego y añadir la sal y la pimienta. La cantidad dependerá de tu gusto personal y del punto de sabor que quieras darle a la receta. Si te gusta la nuez moscada, ahora es el momento de poner la cantidad deseada. Termina agregando un poco de nuez moscada.

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Consejos adicionales para tu salsa blanca

  • Para cocinar salsa blanca, es mejor que utilices cucharas de madera para remover y mezclar.
  • Es bueno hacer la salsa blanca en el momento en el que la vas a usar. A medida que pasa el tiempo va cambiando la textura de la salsa y tiende a formar una capa dura encima. Para conservarla cúbrela con algo tocando la superficie. De esa manera no se forma la capita dura de encima.
  • Además, tienes que considerar que cada receta pide un espesor distinto en la salsa blanca.
  • Si hacen la bechamel en una sartén les va a quedar más espesa que sí la hacen en una olla pequeña, mientras más evaporación haya más espesa queda la salsa, aunque usen las mismas proporciones. Tengan eso en cuenta.
Diferentes aplicaciones de la salsa blanca

Usos clásicos de la salsa bechamel

Mi uso favorito de la bechamel es en la lasaña. Cuando llegue a EEUU me sorprendió que acá la lasaña más tradicional es la hecha con ricotta y salsa tuco de carne, no con salsa blanca. Algunos usos clásicos de salsa bechamel son en el coliflor con salsa blanca y como base de la salsa de champiñones para tallarines y carnes. También fundamental en los fideos bontú. En general recomiendo hacer la salsa blanca en una olla mediana o en una sartén mediana, y usar o un tenedor o un batidor de globo.

¡Listo! Ya sabes cómo hacer salsa blanca sin un solo grumo.

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