Domina el arte de la pechuga de pollo: cómo cocinarla con sabor

La pechuga de pollo es una de las proteínas más consumidas del mundo, pero también una de las más secas. Un filete de pollo a la plancha, sin más añadidos, es la cena más triste que existe sobre la faz de la tierra. Pues bien, esta tortura puede terminarse si tomamos la costumbre de marinar nuestras pechugas antes de consumirlas. La pechuga de pollo es cómoda de preparar, económica, versátil y baja en contenido graso. Son muy populares entre quienes buscan comer ligero o están a dieta, pero la (casi) ausencia de grasa las hace sosas y secas. ¡Vamos a darte algunos consejos para que lo consigas!

La importancia de marinar la pechuga de pollo

Para ello, solo tenemos que meter nuestras pechugas en una bolsa de tipo zip o un táper y embadurnarlas en especias y ácidos. El vinagre o el limón no sólo da sabor. Ayuda a que el pollo, de facto, empiece a cocinarse, y quede mucho más tierno. Marinar es una de las técnicas de cocina más útiles para realzar el sabor de los alimentos y cambiar su textura. Una marinada básica se prepara mezclando sal, aceite, un líquido ácido, hierbas y especias. Con ella se embadurna el pollo y solo queda esperar a que se produzca la magia. La marinada ablanda la textura de las pechugas y mejorar su sabor.

Una misma carne puede variar su sabor y textura con una simple técnica culinaria: los marinados. De la tradición a la alta cocina, el marinado es una técnica que consiste en mezclar diferentes líquidos y elementos aromatizantes como las especias, que contribuyen a la conservación de la carne. La receta del marinado es prácticamente idéntica en todas sus variantes, eso sí, el toque especial se lo darán los ingredientes utilizados.

Seleccionar la parte del pollo para marinar: cualquier parte del pollo es buena para esta técnica: pechugas, muslos, alitas o incluso el pollo entero. Bañar el pollo en el marinado: colocar la carne en un recipiente ajustado a su tamaño e impregnarla con el maridado elegido. Macerar en el frigorífico: el tiempo de espera lo marca la intensidad deseada. De 2 a 4 horas si se busca un sabor moderado, o toda la noche si se desea potenciar el marinado.

Ingredientes para marinar pollo

Técnicas y recetas para marinar pechuga de pollo

Hoy os vamos a proponer tres marinadas para que tengáis variedad en vuestras cenas y vuestras pechugas estén siempre jugosas y buenísimas.

Marinada sencilla de limón y hierbas

La marinada más sencilla consiste en sumergir las pechugas de pollo en aceite de oliva, ralladura y zumo de limón, sal, pimienta negra y ajo fresco rallado. A partir de ahí, le podemos añadir las hierbas que más nos gusten, aunque mi combinación preferida es orégano seco y tomillo o romero también secos. Basta que el pollo esté en esta marinada durante cuatro horas para que coja todo el sabor. No hace falta liarse con una compleja mezcla de hierbas y especias: ajo, limón, sal, aceite y perejil son suficientes para multiplicar por 10 el sabor y la jugosidad de una pechuga de pollo.

Marinada asiática de ajo, jengibre y cúrcuma

Esta marinada de ajo, jengibre y cúrcuma es ideal para los amantes de los sabores asiáticos, pero no tiene ningún ingrediente raro. Solo tenemos que mezclar en un bol, dos dientes de ajo pelados y un trocito de jengibre rallados finos, cilantro y menta muy picados y mezclar los ingredientes con zumo de limón, aceite de oliva, una cucharadita de cúrcuma, media cucharadita de cilantro molido, un pelín de pimentón picante y una buena pizca de sal. Embadurnar bien las pechugas con la pasta y dejamos que repose en el frigorífico al menos dos horas.

Marinada agridulce inspirada en The New York Times

Esta marinada la conocimos en The New York Times y nos conquistó a la primera, por su mezcla de sabores agridulces. Para elaborarla solo necesitas mezclar, en un bol grande, una cucharada y media de azúcar moreno, una de vinagre de arroz, una de salsa de soja, otra de salsa de pescado asiática, una cucharada de aceite de oliva, una pizca de sal, una pizca de ajo en polvo, un pelin de chile en copos (si te gusta el picante) y un par de vueltas pimienta negra. Para hacer la salsa transfiere una cucharada de esta mezcla de marinada a un bol separado y añade un poco de piña cortada en cubitos, un par de cucharadas de cebolla roja picada y una cucharada de cilantro picado. Esto vamos a usarlo luego como salsa. Agrega al bol grande una cucharada de piña rallada y sus jugos, mete el pollo y cúbrelo.

Otras marinadas para potenciar el sabor

  • Este es el marinado para los amantes de la cocina india: pollo con curry. Además de estos dos ingredientes, se necesita aceite de oliva. Primero se salpimenta la carne y se añaden dos cucharadas de curry y un chorrito de aceite de oliva. Mezclar bien y tras unas tres horas en la nevera, pasar por la plancha o freír en la sartén.
  • Este es uno de los ingredientes esenciales en la cocina oriental, así como una salsa perfecta para el marinado. Se necesitan unas 3 cucharadas de salsa de soja, 2 de zumo de limón y una del polvo ‘5 especias chinas’, una mezcla muy popular en el gigante asiático y que se puede encontrar en cualquier supermercado.
  • Este marinado es mejor utilizarlo para cocinar el pollo a la parrilla o en el horno.
  • Uno de los ingredientes estrella de este blog, el limón, reaparece como el principal en este marinado.
  • Esta última técnica es recomendable para cocinar el pollo en el horno. Se necesita una cucharada de miel mezclada con 2 de aceite de oliva, un ajo picado, sal y pimienta.

Trucos adicionales para una pechuga de pollo jugosa

Si estás leyendo esto es porque te gustaría aprender a cocinar la pechuga de pollo para que quede más tierna y jugosa. Antes de hacer un horneado de nuestras pechugas vamos a ver uno de nuestros trucos favoritos para obtener un cocinado perfecto con un resultado bien jugoso. Se trata de preparar una salmuera (por cada litro de agua añade 85 gramos de sal). Mete las pechugas media hora y estén preparadas para el cocinado después. ¡Ya las puedes meter en el horno! Acompáñalas de lo que más te guste, unas especias, unas hierbas aromáticas, pimentón o ajo… ¡Tú elijes! Y termínalas con el horneado y verás cómo quedan, ya no tendrás esa sensación de que quedan secas.

Otra de nuestras técnicas preferidas a la hora de lograr que las pechugas de pollo queden jugosas es preparar una salmuera rápida con un litro de agua y 75 gramos de sal. Las pechugas se sumergen en la salmuera durante 30 minutos, tiempo suficiente para que se hidraten y condimenten al mismo tiempo. Después aportamos todo el sabor que queramos usando las hierbas y especias que más nos gusten: pimentón, ajo en polvo, orégano, mostaza, etc.

Otra opción es confitar la pechuga de pollo a 65 ºC durante 40 minutos. Lo recomendable es utilizar aceite de oliva virgen extra, que le aportará mucho sabor, y añadir unos granos de pimienta negra, una hoja de laurel, una rama de romero u otras hierbas. El aceite se puede reutilizar para confitar de nuevo.

Meter la pechuga de pollo en leche es un método que han usado mucho nuestras madres y abuelas para aportarle jugosidad. Si te decides por esta opción deja la carne en maceración con leche durante una hora aproximadamente. Después de este tiempo solo tienes que secar con papel y ya puedes freír la pechuga y presentarla con algunas verduras, un acompañamiento con hortalizas o brotes que te gusten.

El arte de cocinar a la plancha

¿Cómo hacer una buena pechuga a la plancha? Otra técnica que nos gusta utilizar para hacer una buena pechuga de pollo a la plancha con mucho sabor es la de macerar. Pon la carne en un recipiente con pimienta en grano (diferentes tipos de pimienta mucho mejor), añade aceite de oliva y un poco de jugo de pollo. Este toque de plancha que tan bien sienta a las pechugas de pollo aporta un extra de grasa, textura y un punto de caramelización delicioso. Es clave tomarlo con calma para conseguir que queden sabrosas, así que adiós a las prisas. Un truco para potenciar todo lo anterior es rebozar ligeramente la pechuga de pollo en parmesano rallado. En contacto con la plancha, el queso se funde y queda crujiente, formando una capa sabrosa que mantiene la jugosidad del pollo en su interior.

Pechuga de pollo a la plancha

Cocción al horno y otros métodos

Para hacer la pechuga de pollo en el horno, colócalas en una bandeja antiadherente, luego pincela con aceite un papel de horno y cúbrelas por completo. Esto ayudará a que no pierdan tanto jugo al cocinarse. También se pueden cocer en agua con sal y glasear con una mezcla de salsa de soja, miel y limón. Las pechugas de pollo quedan jugosas y absorben el sabor estos ingredientes, sin necesidad de añadir una sola gota de aceite. Acompañada de arroz blanco se consigue un plato único muy completo y fácil de preparar.

Los filetes de pollo se pueden cocinar también al horno si se dispone de papel de aluminio. Primero habrá que sazonar el producto con las especias que el comensal prefiera. Igualmente, se podrá añadir ajo y cebolla picados, junto con un poco de aceite de oliva. Esta opción permite añadir algunas verduras picadas finamente, según las indicaciones de Femme Actualle. Una vez se tengan preparados todos los ingredientes, habrá que cerrar el papel de aluminio y hornear durante unos 15 minutos a 180º C.

Por su parte, se puede conseguir un pollo suave usando un microondas. No obstante, el tiempo bajará a 30 segundos a una potencia media. De lo contrario se corre el riesgo de secar demasiado la carne. Transcurrido este periodo, habrá que cocinar el otro lado de la pechuga otros 30 segundos.

Claves para el éxito: selección, sazón y cocción

Para que tus pechugas de pollo tengan un sabor delicioso, espolvorea unas cucharaditas de Knorr® Caldo con Sabor de Pollo por ambos lados. Si deseas, también puedes agregar ajo picado, una cucharada de aceite de oliva, orégano y otras especias como complemento. Tip: coloca las pechugas sazonadas en una bolsa hermética y déjalas en el refrigerador unas cuantas horas para que absorban aún más sabor.

El método y el tiempo de cocción son clave para que las pechugas queden jugosas por dentro y por fuera. Un buen método de cocción es a la sartén, por ejemplo cuando haces un Pollo en Pipián Verde. Utiliza una sartén antiadherente y cocina el pollo a fuego medio - alto por unos 4 minutos de cada lado hasta que se pongan doradas. Si las cocinas por demás podrían quedar secas.

Un filete de pechuga solo necesita 6 a 8 minutos por lado en sartén caliente. Cuando se cocina de más, se reseca y pierde textura. ¡No la dejes olvidada mientras haces otra cosa! Cocinarla con tapa, al horno envuelta en papel aluminio o en sartén con un chorrito de agua al final, son formas de que no se reseque. ¡Haz la prueba! Acompaña con sabores vivos: Una pechuga bien cocinada resalta más si la acompañas con ingredientes potentes: chimichurri, puré criollo, arroz con especias o vegetales salteados. Condimenta desde el inicio: No hay magia si no hay sazón. Usa sal, pimienta y otras especias desde que empieza la cocción. Nada de esperar hasta el final.

Especias para pollo

El primer paso es comprar un filete de pollo que tenga un aspecto bonito, espeso, firme y carnoso. Concretamente, explica que hay que escoger un “pollo amarillo para darle aún más sabor“. A continuación, Julien aconseja utilizar una tabla para sanozarlo bien con sal. El cocinero comenta que este paso es imprescindible, ya que de esta forma “se absorberá bien durante la cocción“.

Seguidamente, habrá que verter un chorro de aceite en una sartén. Una vez se haya calentado habrá que colocar el filete. El cocinero subraya en el vídeo que es importante que se cocine a fuego medio, para evitar que se quede crudo por dentro o que se queme. Así, cuando esté dorado por la parte de abajo será el momento de darle la vuelta.

Durante la cocción de la segunda cara del pollo, hay que bajar el fuego, así como añadir dos dientes de ajo pelados y machacados y un poco de tomillo desmenuzado fresco. Seguidamente, se agrega una cucharada de mantequilla cortada: “¡La grasa es vida!”, afirma con entusiasmo Julien. En este momento habrá que rociar las aves con la mantequilla derretida, manteniendo de 5 a 6 minutos la mezcla en cada lado. Y es que, “la mantequilla le dará al pollo un sabor increíble”. Una vez completados los pasos anteriores, es preciso dejar un reposo de unos 5 minutos para obtener el resultado suave y bonito de la pechuga.

¡Un truco! Mantén a unos 100 grados de temperatura para que sellen bien todos los jugos y no dejes que se pase, en su punto quedará expecialmente tierna y sabrosa.

Dile ADIOS a las Pechugas resecas después de ver este vídeo

Esperamos que te haya gustado y que a partir de ahora pongas en práctica estas técnicas que quizá no conocías para lograr una pechuga de pollo bien jugosa. ¡Que aproveche!

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