Los filetes de pollo empanados son un clásico de la cocina casera que casi todos asociamos a recuerdos de la infancia. Aunque la perfección es relativa, lo que todos buscamos es que el rebozado no se desprenda de la carne al cortarla, que no resulten aceitosos y que mantengan un interior jugoso con un exterior crujiente.

Preparación y secretos del rebozado
Para conseguir este resultado, es fundamental comenzar por el rebozado. Es importante que el plato donde pongamos el pan rallado sea lo suficientemente amplio para que quepan los filetes bien estirados. Al pasar el pollo de un plato a otro, hay que dejar que el filete escurra el exceso de huevo y, una vez en el plato, cubrirlo totalmente con el pan rallado presionando ligeramente.
El secreto para el pollo frito con esa cubierta crujiente que a todos nos encanta es que, antes de freírlo, lo pasemos por una mezcla de huevo y leche, y luego por una mezcla de pan y harina con especias. Puedes añadir a la mezcla media cucharadita de paprika, comino molido, orégano, tomillo o ajo en polvo para realzar el sabor. Asegúrate de que el pan esté rallado al punto de parecer polvo, o al menos arena.
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La técnica de la fritura
El siguiente punto clave es la fritura. Para conseguir un rebozado perfecto, la cantidad de aceite necesaria será la que cubra el fondo de la sartén. Los pedazos de pollo solo deben introducirse en el aceite una vez que este esté caliente, vigilando que las piezas no se peguen entre ellas mientras se fríen para que se cocinen bien.
| Paso | Acción |
|---|---|
| 1 | Preparar los ingredientes en orden (sal, huevo batido, pan rallado). |
| 2 | Pasar el pollo por huevo y luego por el pan rallado. |
| 3 | Freír a fuego medio-fuerte durante 2 minutos por cada lado. |
| 4 | Escurrir sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. |

Consejos para diferentes cortes de pollo
Si prefieres preparar lagrimitas o tiras de pollo, lo primero es limpiar las pechugas para eliminar todos los nervios y partes grasas. El marinado previo nos asegura un pollo con mucho más sabor que ayudará además a mantener la capa del rebozado. Se puede usar pan rallado de tipo crujiente, similar al panko, que podemos mezclar con un poco de perejil seco.
El grosor de los filetes determinará el punto final de la carne. Si nos gustan crujientísimos, mejor apostar por un corte más fino; pero si queremos que al morder esa capa crujiente nos espere una carne más jugosita, es preferible dejar el filete algo más grueso. Recuerda que, si los filetes se ponen muy negros en poco tiempo, es que el fuego está demasiado fuerte y el pollo no se cocinará bien por dentro.

Finalmente, si prefieres evitar la fritura, puedes optar por cocinar el pollo al horno. Precalienta el horno a 200ºC y prepara una bandeja grande con papel sulfurizado pintado con aceite. Coloca cada pieza en la bandeja y hornea durante unos 20 minutos, girando cada filete con unas pinzas a los 15 minutos. Estos filetes de pollo crujientes se prestan a todo tipo de guarniciones, desde un salteado de arroz hasta patatas asadas o una ensalada fresca.