La pasta es un alimento sabroso, nutritivo y también uno de los más sencillos de preparar. Quien más y quien menos es capaz de poner a hervir agua en una olla y cocer los espaguetis o macarrones durante el tiempo marcado por el fabricante. Además, se trata de recetas ampliamente personalizables, que admiten una gran variedad de condimentos al gusto del chef. La pasta es un alimento muy presente en la dieta mediterránea. La pasta es un alimento sano, nutritivo y presente en las cocinas de prácticamente todo el mundo. La gran versatilidad de la pasta lo convierte en una opción ideal para cualquier momento del día y cualquier estación del año, pero cocinarlo bien no es tan fácil como parece.
Más fácil que freír un huevo es cocer pasta, algo tan básico en los hogares italianos como el respirar y cuya costumbre hemos adoptado como rutinaria. Y aún así seguimos haciéndolo mal repitiendo errores básicos antes siquiera de enfrentarnos a recetas concretas como espaguetis a la carbonara o la clásica boloñesa. Si estás leyendo esto seguro que eres un amante de la pasta, pero ¿Alguna te ha pasado que tras cocinar un plato de pasta el resultado no ha sido el esperado? ¿Te has planteado que quizá el error esté en el proceso de cocción?
Ese inconveniente hace que sean muchos los que siguen empeñados en echar un chorrito de aceite de oliva al agua de cocción, algo que incluso Dabiz Muñoz pone en práctica pero con otro fin, evitar que el líquido rebose. No importa el supuesto motivo, la pasta solo se cuece con agua y sal. Agregar aceite de oliva al agua ha sido comúnmente uno de los trucos utilizados para que la pasta no se pegue. No obstante, aunque no se trata de un ingrediente inocuo, será totalmente inútil a este respecto. “El aceite es hidrofóbico, lo que significa que no se mezcla con el agua”, explica la cocinera y añade, “Si se lo ponemos al agua, flotará en superficie y no tocará la pasta”. Por otro lado, el aceite de oliva sí tocará la pasta una vez escurrida el agua, algo que tampoco es deseable, ya que así “evitará que se mezcle con la salsa”, asegura Roberta.
El aceite de oliva no evitará que la pasta se pegue, pero sí hará que el agua de la cocción no rebase la olla. Este truco precisamente es el que utiliza el chef Daviz Muñoz, como explica en un vídeo de su perfil de Instagram. "Para cocer la pasta le voy a poner un buen puñadito de sal y un chorro de aceite de oliva. El aceite de oliva no es para que la pasta no se pegue como piensa todo el mundo. El aceite de oliva es para que cuando echéis la pasta y se forme esa espumita cuando empieza a cocer no se salga al agua por fuera y rebose. Esto ayuda a que se cree una película por encima del agua y la pasta se va a cocer sin que se salga. Ese es el truco del chef", asegura Dabiz Muñoz en sus redes sociales.

La pasta tiende a pegarse entre sí y con el fondo de la olla porque es muy rica en almidón, y el almidón es pegajoso. Por eso echar aceite o enjuagar la pasta cocida para evitar que se pegue es un error; estaríamos eliminando el preciado almidón y cambiando la textura. En el caso de la pasta, un error común es enjuagarla después de cocinarla para evitar que se pegue. Lo que muchos desconocen es que al hacerlo, se elimina la porosidad natural de la pasta, afectando su textura final.
El recipiente y el agua: bases para una pasta suelta
El recipiente adecuado. Aunque pienses que te vale cualquier recipiente de tu cocina para preparar la pasta es esencial disponer de los utensilios adecuados. Según el tipo de cazuela que utilices o los utensilios puedes influir en la textura y el sabor de la pasta que cocines, por eso hay que tener en cuenta este aspecto. La mejor manera de elegir el recipiente para la cocción es una olla o sartén grande y ancha, dado que permiten que la pasta se mueva libremente y se cocine de manera uniforme. El recipiente debe permitir sumergir en el agua la pasta durante todo el tiempo de cocción, esto evita que esta se pegue.
Cuanta más agua, más espacio tendrá la pasta para moverse libremente y habrá menos riesgo de que se pegue. Usar abundante agua. Se recomienda utilizar un litro de agua por cada 100 gramos de pasta. Parece un poco exagerado, pero la realidad es que esta es la mejor manera de evitar que se pegue entre sí. Así que de ahora busca una olla bien grande y que no te falte agua para cocer los spaghettis. En una olla grande y alta ponemos a calentar una abundante cantidad de agua. La regla general es que se necesita 1 litro de agua por cada 100 g de pasta, para que la pasta no se pegue y para que el agua no pierda temperatura al añadir la pasta. Lo cierto es que con menos agua también queda bien. En nuestro caso, hemos puesto 2,5 litros para cocer 400 g de pasta, y hemos tapado la olla para que no pierda calor y rompa a hervir más rápido.

El punto clave: la sal y el momento de cocción
Cuando añadir la sal y en qué proporción. Encontrar el punto perfecto de sal es uno de los trucos para cocinar pastas que debes recordar siempre, ya que de este elemento dependerá el éxito de tu plato. Se sugiere utilizar 1.5 gramos de sal por cada litro de agua y se debe añadir justo cuando el líquido haya alcanzado su punto de ebullición, hacerlo antes hará que se demore más en hervir. Algunos expertos también suelen usar hierbas aromáticas para complementar los sabores y aromas de la pasta. La sal es un elemento importante a la hora de cocinar la pasta. El error está en añadir la sal al agua antes de que hierva, ya que así pierde todo su sabor. La sal no solo aporta sabor, sino que evita que la pasta se pegue, por lo que olvídate de añadir aceite al agua de cocción.
Cuando el agua rompa a hervir, vamos a añadir la sal. La cantidad necesaria deberá estar en proporción con la cantidad de agua que hemos añadido a razón de 10 g de sal por litro de agua. Por lo tanto, en nuestro caso ponemos 25 g de sal.
En cuanto el agua hierva de nuevo, añadimos unos 400 g de pasta seca de golpe. La ración estándar es de 100 g por persona. Si son espaguetis o similar y no entran por completo, los iremos empujando poco a poco para sumergirlos lo más rápido posible, conforme se van ablandando.
Volviendo a la cocción, con el fuego al máximo, llevamos de nuevo a ebullición y dejamos que la pasta se cocine a fuego medio durante el tiempo indicado por el fabricante para que quede al dente. Durante la cocción, removemos varias veces para que la pasta no se nos pegue. Si no está en plena y verdadera ebullición, tenderá a pegarse más y tardará más en cocer. Estate atento al fabricante para respetar los tiempos de cocción.
Tiempo de cocción. El tiempo que hierven los fetuccinis hace la diferencia entre servir una pasta al dente o con textura pegajosa. Por otra parte, el tipo de pasta también influye en el tiempo de cocción, ya que la pasta fresca suele estar mucho más rápido que la seca. Según el grosor de la pasta se tarda de 2 a 3 minutos en estar lista. Mientras que la pasta seca se demora de 8 a 12 minutos. Sacarla al dente o un pelín antes también contribuye a que la pasta esté suelta, y recuerda que nunca espera. El tiempo óptimo de cocción viene marcado en el envase, por lo que te recomendamos seguir las indicaciones del fabricante para evitar que la pasta se pase ¡Y recuerda!
En cuanto la pasta esté cocida, sin esperas, la vamos a colar. Se puede sacar la pasta del agua con unas pinzas o una paleta, aunque esto puede aumentar el tiempo de su permanencia en el agua y correremos el riesgo de que se nos pase. Lo mejor es usar un colador, aunque lo haremos con cuidado, inclinando la olla poco al principio para que salga primero el agua. En ningún caso enjuagaremos la pasta después de colarla, pues eso le quita mucho sabor. Recuerda: Nunca hay que poner la pasta cocida bajo el agua fría porque pierde textura.
Para terminar, como hemos dicho antes, mezclamos la pasta inmediatamente con la salsa en cuestión, en nuestro caso, una salsa pesto, por lo que siempre tendremos la salsa ya preparada con antelación para poder mezclarla enseguida con la pasta. En el caso de que la receta lo requiera, terminamos los 2 últimos minutos de cocción dentro de la salsa, para que así la pasta coja más sabor. En esta ocasión, hazlo cuando ya hayas incorporado el resto de ingredientes y ya solo te quede agregar los fideos. De este modo, vas a evitar que se te pasen y darás con la cocción perfecta.
Trucos adicionales para una pasta perfecta
No te olvides de moverla. Si alguna vez te ha pasado que la pasta te quedó tiesa o se pegó, es porque no la moviste mientras se cocinaba. Esto ocurre porque la pasta contiene almidón y para evitar que se arruine tu receta, es necesario removerla suavemente cuando esté flexible. Ayúdate con una cuchara de madera y procura hacerlo en forma envolvente, siempre partiendo del fondo hacia arriba sin maltratarla. Durante la cocción, removemos varias veces para que la pasta no se nos pegue.
Para evitar este problema, al escurrir la pasta cocida, añade un chorrito de aceite de oliva y mezcla suavemente para evitar que los fideos se peguen entre sí. Estos consejos prácticos garantizarán que tus almejas estén limpias y libres de impurezas, mientras que te permitirán mantener la textura y el sabor óptimos de la pasta.
Si haces mucha pasta y quieres reservarla para otra ocasión un truco para que se quede suelta y la puedas usar después es después de estar cocida la lavas con agua fría y la escurres bien.
Cómo hacer pasta para espaguetis y tallarines. Pasta fresca casera
Justo antes de terminar la cocción de la pasta, si la receta lo requiere, podemos reservar agua de cocción que nos servirá para posteriormente ligar la salsa con la pasta.
Es muy importante el momento exacto de añadir los fideos.
En esto, todos los chefs coinciden en un unánime parecer y es que es la salsa la que debe esperar a la pasta y no al revés. Puedes evitar el paso por el colador y echarla directamente desde la olla a la sartén con la salsa con una espumadera araña “para que le caiga un poquito de agua de la propia cocción de la pasta”, recomienda Dabiz Muñoz.

A pesar de que existen debates sobre la posible procedencia de este ingrediente, lo cierto es que fue Italia quien mejor adoptó la pasta y la hizo suya como nadie. Al dente, bañada en una buena salsa o acompañada de unos simples hilos de aceite de oliva y ajo, la pasta habla el lenguaje universal del buen sabor. Nuestra guía va a servirte para aprender todos los fundamentos: la cantidad de agua, la sal, el punto justo de cocción...