Las filloas, también conocidas como freixós, son un icono de la gastronomía gallega y la más delicada golosina de Carnaval. Se trata de una especie de "panqueque" al estilo gallego, muy versátil, que admite acompañamientos tanto dulces como salados. Al igual que las orejas, otro postre típico, las filloas no llevan azúcar en su elaboración, lo que permite que cada uno decida si comerlas "al natural" o con aderezos como miel, mermelada o crema de cacao.

El origen y la tradición de las filloas
Existen filloas que se preparan con leche y también las que se preparan con caldo. Hay indicios que apuntan a que los romanos ya consumían una mezcla sencilla en forma de torta y algunas referencias hablan de una comida elaborada con agua, especias, miel, huevos y harina llamada phyllon. Dependiendo de la zona, también puede utilizarse un caldo, por ejemplo el que resulta de cocer el lacón.
En tiempos de carestía las filloas solían hacerse con agua; en los de mayor bonanza económica, el agua se sustituía por leche. Si tenéis oportunidad, en Lestedo, muy cerca de Santiago de Compostela, se suele celebrar «A festa da Filloa», una fiesta gastronómica nacida para recuperar la tradición de la comarca de la Ulloa.
Ingredientes básicos para una masa perfecta
Para elaborar esta masa, técnicamente llamada amoado, necesitamos ingredientes sencillos. La mezcla debe quedar homogénea, sin grumos y con una textura similar a la de la nata líquida para montar.
- 3 huevos camperos.
- 125 g de harina tamizada.
- 250 ml de líquido (leche, agua o caldo, según la preferencia).
- 1 pizca de sal.
- Aceite de oliva o tocino para engrasar la sartén.
Filloas gallegas 🎭 Receta de carnaval ¡en 2 minutos!
Técnica de preparación paso a paso
El segundo secreto es hacer las filloas tan finas como sea posible. Comienza a calentar una sartén grande de fondo grueso a fuego medio-alto y engrasa su superficie. Vierte una cantidad mínima de masa para cubrir la sartén mientras haces movimientos circulares para repartirla bien.
Transcurridos unos 30 segundos, los bordes deberían despegarse por sí solos. Si al intentar volverla se rompe, quiere decir que aún no estaba cuajada. La primera filloa suele ser la de "prueba", que sirve para tantear la cantidad de masa y el punto de sal.

Consejos para un resultado profesional
- Reposo: Deja reposar la mezcla al menos media hora para que los ingredientes se integren perfectamente y la harina se hidrate.
- La sartén: Si es posible, utiliza varias sartenes a la vez para gestionar mejor el tiempo, ya que lo realmente cansado es esperar a que se haga cada unidad.
- Versatilidad: Si sobran, son una forma estupenda de usarlas como base de una nueva receta; puedes rellenarlas de queso de Arzúa y membrillo, o incluso hacer canelones salados con ellas.
No es necesario pasar el tocino o pintar de aceite después de cada filloa; yo suelo pasar materia grasa cada 4 unidades. Una vez que encontréis el punto justo de temperatura del fuego, ya es coser y cantar. ¡A disfrutar de este manjar!