Los macarrones que sobran tras una comida suelen guardarse en la nevera para consumirlos más tarde. Sin embargo, este hábito podría tener beneficios adicionales para la salud que van más allá de la simple conservación del alimento. El Dr. Tim Spector, epidemiólogo y profesor del King's College de Londres, ha explicado cómo enfriar ciertos carbohidratos cocinados puede tener un impacto positivo en la salud intestinal y en la respuesta del azúcar en sangre.
El especialista señala que este proceso mejora la cantidad de un tipo específico de carbohidrato denominado almidón resistente. Según Spector, "el almidón resistente es un hidrato de carbono que se encuentra en los alimentos ricos en almidón cocidos y enfriados, como las patatas, el arroz y la pasta". Además, destaca que, a diferencia del almidón normal, "el almidón resistente no es descompuesto por las enzimas digestivas del intestino delgado y llega intacto al intestino grueso. Fermenta y alimenta las bacterias intestinales buenas, que a su vez producen ácidos grasos de cadena corta beneficiosos".
El proceso de enfriar los carbohidratos cocidos no solo mejora su textura al recalentarlos, sino que también aumenta el contenido de almidón resistente. Según un estudio realizado en China, enfriar el arroz cocido durante 24 horas a 4°C y luego recalentarlo incrementa significativamente la cantidad de almidón resistente, pasando de 0,64 g/100 g en el arroz recién cocido a 1,65 g/100 g.
Este aumento tiene beneficios importantes, ya que "se ha demostrado que este proceso único ayuda a ralentizar la liberación de glucosa en el torrente sanguíneo, reduciendo los picos de azúcar en sangre después de las comidas", explica el Dr. Spector. El estudio clínico, realizado con 15 adultos sanos, reveló que el arroz cocido, enfriado y recalentado redujo significativamente la respuesta glucémica en comparación con el arroz recién cocido. Según los resultados, la respuesta glucémica medida mostró una mejora relevante en el control del azúcar en sangre.
El Almidón Resistente: Un Componente Clave para un Metabolismo Saludable
Cuando el arroz se cocina, el almidón se gelatiniza, volviéndose fácilmente digerible. Pero al enfriarse, especialmente en refrigeración, parte de ese almidón sufre un proceso llamado retrogradación. Durante este fenómeno, las moléculas de amilosa se reordenan y cristalizan, dando origen al almidón resistente tipo 3. Este tipo de almidón, a diferencia del almidón convencional, no se descompone en glucosa en el intestino delgado y, por lo tanto, no eleva los niveles de azúcar en la sangre de forma abrupta.
La importancia del almidón resistente radica en su comportamiento similar al de la fibra dietética. Al no ser absorbido en el intestino delgado, viaja intacto hasta el intestino grueso, donde actúa como un prebiótico. Esto significa que sirve de alimento para las bacterias intestinales beneficiosas, promoviendo un microbioma equilibrado. Este proceso de fermentación bacteriana genera compuestos como los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), siendo el butirato uno de los más estudiados por sus propiedades antiinflamatorias y su papel en la salud del colon.
Beneficios del almidón resistente:
- Control de la glucemia: Ayuda a mantener los niveles de azúcar más estables, crucial para diabéticos.
- Mayor saciedad: La estructura del almidón resistente puede contribuir a una mayor sensación de plenitud, lo que potencialmente ayuda en el control del peso.
- Salud intestinal: Fomenta el crecimiento de una flora bacteriana saludable, mejorando la función digestiva.
- Mejora la sensibilidad a la insulina: A largo plazo, el consumo regular podría contribuir a una mejor respuesta del cuerpo a la insulina.

La Técnica para Potenciar los Beneficios del Arroz
Integrar esta práctica en tu rutina es sorprendentemente sencillo. Simplemente cocina el arroz de la forma habitual y, una vez listo, extiéndelo en una bandeja o plato para que se enfríe lo más rápidamente posible a temperatura ambiente. Luego, refrigéralo por al menos 12 a 24 horas. Es crucial asegurarse de que se enfríe por completo para maximizar la formación de almidón resistente.
Después de este período, el arroz ya enfriado puede recalentarse si se desea; el almidón resistente formado es estable al calor moderado y no se pierde significativamente con el recalentamiento.
El Dr. Spector recomienda: "Prueba a preparar el arroz, la pasta y las patatas con antelación y disfrútalos fríos o recalentados. Es un cambio sencillo en la preparación de las comidas que beneficia la salud intestinal y la respuesta del azúcar en sangre".
Precauciones al Conservar y Recalentar Arroz
El arroz cocido, si no se manipula adecuadamente, puede convertirse en un caldo de cultivo para bacterias como Bacillus cereus. Esta bacteria se encuentra comúnmente en el suelo y en el ambiente, y puede contaminar alimentos, especialmente aquellos ricos en almidón como el arroz. Bacillus cereus es capaz de producir esporas, que son formas resistentes que pueden sobrevivir a la cocción y otras condiciones adversas.
Si el arroz cocido se deja a temperatura ambiente, Bacillus cereus puede empezar a proliferar rápidamente. Las condiciones ideales para el crecimiento de la bacteria son temperaturas entre 4 °C y 60 °C, con una rápida proliferación a temperatura ambiente (20-37 °C). Bacillus cereus puede comenzar a crecer en el arroz dentro de dos horas si se deja a temperatura ambiente.

Recomendaciones para evitar la contaminación bacteriana:
- Enfriamiento rápido: Una vez que el arroz está cocido, déjalo enfriar a temperatura ambiente por un máximo de una hora. Puedes extender el arroz en una bandeja para que se enfríe más rápido o colocarlo en un recipiente ancho y poco profundo. Pasar el arroz hervido bajo el agua fría del grifo no es recomendable, ya que elimina el almidón y el sabor.
- Refrigeración: Una vez que el arroz se haya enfriado, colócalo en un recipiente hermético y guárdalo en el refrigerador. La temperatura del refrigerador debe estar por debajo de los 4°C (40°F). El arroz refrigerado debe consumirse dentro de los 3 a 4 días.
- Recalentamiento: Al recalentar el arroz, asegúrate de que esté bien caliente, a al menos 74°C (165°F) en el centro del alimento. No es recomendable recalentar el arroz más de una vez.
- No conservar a temperatura ambiente: El arroz cocido nunca debe mantenerse a temperatura ambiente por más de 2 horas. Si está en un ambiente caliente, este tiempo se reduce a 1 hora.
- Congelación: Si no vas a consumir el arroz dentro de 3 a 4 días, es preferible congelarlo. Para hacerlo, colócalo en bolsas o recipientes herméticos y congélalo.
No es el arroz el que es peligroso, sino un mal manejo del mismo. Si observas algún signo de deterioro, no lo consumas, aunque esté dentro del plazo teórico de conservación.
Elección y Preparación del Arroz Ideal
En el mundo existen más de 40.000 tipos de arroz que varían según su forma, color, aroma o textura y según la forma de procesarlos. Lo ideal es elegir un arroz de grano blanco y alargado, por ejemplo, un arroz Basmati, arroz jazmín o arroz Ferrini, variedades con gran cantidad de almidón y que tras la cocción quedan sueltos y elásticos. Si lo prefieres, otra opción es utilizar arroz integral, que mantiene sus vitaminas y proteínas al no estar refinado y da un toque crujiente al conjunto.
Olvídate de elegir arroces de tipo medio como el Carnaroli o el bomba, ya que tras la cocción son granos blandos y algo pegajosos.
A la hora de cocinarlo, hazlo en agua hirviendo y sal o en agua fría, en caso de que haya optado por el arroz integral. Para hacerlo al dente, retira la olla del fuego y escúrrela dos minutos antes del tiempo indicado en el paquete.
Una opción para enfriar el arroz es escurrirlo, sazonarlo y añadirle un poco de aceite de oliva virgen extra. Después se coloca uniformemente en una bandeja fría, moviéndolo de vez en cuando para que los granos no se peguen. Por último, se cubre la bandeja con film transparente para que el arroz no se seque, y se deja enfriar por completo en un lugar fresco. No hace falta meterlo en la nevera.
Otra opción, más rápida, es guardar el arroz en un recipiente hermético y sumergirlo en un recipiente lleno de agua y hielo, preferiblemente colocado bajo un chorro de agua fría. De esta forma acelerará el enfriamiento sin afectar el sabor y el valor nutricional del arroz.
