El aceite de oliva es una grasa saludable muy utilizada en la gastronomía española, rico en vitaminas A, D y E. Ayuda al correcto funcionamiento del sistema digestivo, controla el colesterol y refuerza el sistema inmunológico. Además, también es bueno para regenerar las células de la piel y el pelo. Hay muchas variedades de aceite y grados de intensidad, pero más allá de esto, existen los aceites aromatizados e infusionados, que aportan un toque diferente a los platos, cambiando por completo la experiencia en la degustación.

La Diferencia entre Aceite Infusionado y Aromatizado
Los aceites aromatizados y los infusionados son aceites compuestos, es decir, aceites a los que se ha añadido algún ingrediente (normalmente especias o hierbas) para proporcionar distintos matices de sabores. La diferencia principal está en la manera de conseguirlos. Un aceite aromatizado se obtiene añadiéndole las especias en crudo y dejándolas en inmersión durante varios días o semanas.
Sin embargo, el aceite infusionado, como su propio nombre indica, pasa por un proceso de calor suave que permite que los sabores se impregnen e integren a la perfección. Podemos encontrar una gran variedad de aceites infusionados en los comercios, pero prepararlos en casa no solo será más económico, sino que podrás hacerlos a tu gusto, probando diferentes sabores y combinaciones.
Cómo Preparar Aceite Infusionado
La elaboración es muy sencilla y no requiere grandes conocimientos. Es indispensable utilizar un buen aceite de oliva virgen extra de primera calidad como base, preferiblemente uno suave y con baja acidez para que no opaque el resto de matices. También es importante que los ingredientes que utilices para infusionarlo sean naturales y estén frescos, o hierbas deshidratadas de buena calidad. Las hierbas secas tienen una mayor concentración de sabor y una vida útil más prolongada.

Métodos de Infusión de Aceite
Existen dos formas principales de infusionar aceite con hierbas: en frío y en caliente. El método elegido dependerá del tiempo disponible y de la intensidad de sabor deseada.
1. Infusión en Frío o Solar
Este es el método más sencillo y natural, pero requiere paciencia. Consiste en colocar las hierbas deshidratadas en un frasco limpio y seco (lleno hasta 1/3 o 2/3 de su capacidad) y cubrirlas completamente con el aceite base. El frasco se cierra herméticamente y se deja reposar en un lugar oscuro, fresco y resguardado de la luz durante un periodo de dos a cuatro semanas. Para que alcance todo su sabor, se recomienda agitar el frasco una o dos veces por semana. Sabrás que la infusión va bien cuando los aceites adquieran un color.
Si bien la luz solar ayuda a que las hierbas medicinales liberen sus propiedades curativas en el aceite, existe cierto debate sobre si este método fomenta el crecimiento de moho. Si elige el método de infusión en frío, tenga cuidado con la condensación dentro del frasco.
2. Infusión en Caliente
Este método permite obtener resultados más rápidos. Consiste en calentar el aceite a fuego bajo en una cacerola y añadir las hierbas deshidratadas. Es crucial no sobrecalentar el aceite (máximo 80 °C, idealmente entre 40 y 65 °C) para evitar que las hierbas se quemen y desarrollen sabores amargos. Unos 60 °C es una temperatura adecuada y una hora un tiempo prudencial, pero puede variar entre 40 y 85 grados, y el tiempo, cuanto más, mayor intensidad de sabor. Si tienes un termómetro de cocina a mano, ¡mejor que mejor! Después de calentar, el aceite se retira del fuego y se deja reposar con los ingredientes durante una hora para que suelten todo el sabor. Una vez que las hierbas han liberado su aroma, el aceite se deja enfriar completamente antes de colarlo y transferirlo a una botella de vidrio oscuro.
Para aquellos que prefieren una infusión más larga y lenta, se puede utilizar una olla de cocción lenta. Coloque las hierbas secas y los aceites en la olla y póngala a fuego mínimo. Revise con frecuencia para asegurarse de que el aceite no se sobrecaliente. Este proceso de infusión, largo y lento, garantiza la rica calidad del aceite que buscamos.
Como hacer aceites infusionados en casa
Consejos Adicionales para la Preparación
- Hierbas frescas: Si quieres añadir hierbas de hoja verde que estén frescas, como la albahaca o la menta, deberás escaldarlas primero. Lávalas cuidadosamente, escúrrelas y sécalas completamente antes de introducirlas en el aceite.
- Recipientes: Utiliza siempre tarros de cristal para envasar, en lugar de los de plástico, ya que el aceite disuelve algunos compuestos liposolubles de los plásticos que podrían resultar tóxicos. Conviene que el recipiente que vas a usar para macerar esté esterilizado.
- Filtrado: Una vez infusionado, solo tendrás que colar el aceite, eliminando los restos de hierbas que no quieres encontrarte a la hora de utilizarlo. Puedes usar un colador fino o un colador de tela similar a los que se usan para el café de puchero.
- Almacenamiento: Guarda el aceite infusionado en una botella de vidrio limpia con tapa hermética. Consérvalo en un lugar fresco, oscuro y seco para que dure el mayor tiempo posible (entre uno y tres meses). Etiquétalo con el sabor que tiene y el momento en el que se preparó.
- Seguridad alimentaria: Los aceites infusionados elaborados con ingredientes frescos (en lugar de secos) pueden ser potencialmente peligrosos si se almacenan incorrectamente. Los ingredientes infusionados (como hierbas y ajo) deben retirarse antes de almacenarlos. El aceite debe refrigerarse o congelarse si no se utiliza recién hecho, ya que el ambiente poco ácido de las infusiones de aceite puede favorecer el crecimiento de Clostridium botulinum (la bacteria responsable del botulismo), sin afectar el sabor ni el aroma de los productos.
Sabores para Todos los Gustos
Las opciones para infusionar aceite son infinitas y dependen de tus preferencias personales y del uso que le quieras dar. Aquí te presentamos algunas ideas:
| Ingrediente | Usos recomendados | Notas de sabor |
|---|---|---|
| Romero y cítricos (cáscara de limón o naranja) | Aderezar ensaladas, cocinar verduras a la plancha | Intenso, terroso, fresco |
| Ajo y romero | Versátil para casi cualquier preparación | Robusto, ligeramente dulce, terroso |
| Albahaca | Pescado, pastas, ensaladas | Fresco, ligeramente dulce, aromático |
| Restos de marisco (cabezas y cáscaras) | Intensificar el sabor de pescados y mariscos | Marino, umami |
| Canela | Postres, platos dulces, o para un toque exótico | Dulce, especiado, cálido |
| Guindilla (con o sin semillas) y ajo | Pizza, pasta (punto diavola), carne a la parrilla | Picante, aromático, robusto |
| Hierbas mediterráneas (tomillo, orégano) | Platos mediterráneos, carnes, guisos | Terroso, aromático, ligeramente amargo |
| Trufa | Complemento gourmet para cualquier plato | Terroso, umami, sofisticado |
Los aceites infusionados son increíblemente versátiles en la cocina. Puedes usarlos para:
- Aliños y aderezos: Para preparar vinagretas o aliños de ensalada, añadiendo un toque distinguido.
- Marinadas: Perfectos para carnes, pescados o vegetales, impregnándolos de sabores profundos.
- Toque final: En crudo, funcionan muy bien como aliños especiales para ensaladas y platos fríos, o como ingredientes de vinagretas y mayonesas. En caliente, son idóneos para aderezar pescados y verduras hechos al horno o a la plancha. En este último caso, conviene no emplearlos como aceite principal de la elaboración, sino utilizarlo en el último momento y a modo de complemento para que no pierda su aroma y sus matices.
