La Ternera Guisada con Verduras es un plato tradicional y lleno de sabor, ideal para disfrutar en una comida reconfortante. Es una de mis recetas favoritas de carne en salsa por lo sabrosa que está y lo fácil que es de preparar. La ternera queda tiernísima, se deshace en la boca, y el acompañamiento de verduras y patatas no le puede sentar mejor. Sin duda es una de esas recetas clásicas que casi todo el mundo ha probado y, con más o menos variaciones, no deja de ser un plato muy completo y con una salsa espectacular.
Pocas cosas hay más reconfortantes que un buen guiso. Entre ellos, no podíamos dejar de traerte este de carne de ternera con verduras, pues es todo un clásico. Un plato de los que acaba con platos limpios y brillantes ya que, hasta la última gota de salsa se aprovecha con un buen pan. Los platos de cuchara son esenciales en invierno. Nos abrigan y nos permiten disfrutar del tiempo en casa, además de aportar beneficios nutritivos. Con la llegada del invierno, hay pocas cosas que reconfortan tanto como un buen estofado casero. Si buscas una receta fácil y reconfortante, este estofado es la opción perfecta.
Ingredientes para 4 personas
- 500 g de carne de ternera troceada en tacos de bocado (puede ser una pieza de carne económica y especial para guisar, por ejemplo babilla).
- 2 dientes de ajo.
- 1 cebolla grande.
- 200 g de guisantes, frescos o en conserva. Si son frescos necesitarás comprar unos 400 g de vainas de guisantes para obtener los 200 g de guisantes.
- 4 zanahorias.
- 2 ramas de apio (opcional).
- 4 patatas de tamaño medio.
- 100 g de salsa de tomate, mejor si es casera. Si no también puedes utilizar tomate fresco lavado y picadito.
- 1 cucharada sopera de harina de trigo.
- 150 ml de vino tinto.
- 1 hoja de laurel.
- Aceite de oliva y sal.
La carne para guisar de ternera proviene de las partes más magras de la ternera. Nuestra carne para guisar de ternera tiene una maduración de 5 a 8 días. No posee colorantes ni conservantes y procede de animales criados en granjas certificadas en Bienestar animal. Aseguramos la máxima frescura y condiciones organolépticas en la compra de la carne para guisar de ternera online.

Preparación Paso a Paso
1. Preparar la carne y las verduras
Si no te han cortado la carne de ternera en tacos en la carnicería, hazlo en casa, tamaño de bocado. Le recortaremos el exceso de grasa que pueda tener y, si hay trozos grandes, los partimos en dos. Hecho esto, salpimentamos generosamente y dejamos reposar.
Pela y pica muy finitos los dientes de ajo. Pela la cebolla y córtala en trocitos pequeños. Pela las zanahorias y córtalas en rodajas. Lava las ramas de apio y córtalas en rodajas.
Mientras, si vas a utilizar guisantes frescos, sácalos de sus vainas. Pela las patatas y córtalas en gajos desgarrándolas o «chascándolas» con la ayuda de un cuchillo. La forma más sencilla de hacerlo es empezar a cortar un gajo con el cuchillo y hacer presión para terminar de desgarrar la parte final, de esta manera se favorece el aporte de almidón de la patata al guiso, dándole espesor.
2. Dorar la carne
Pon la olla a fuego medio con un poco de aceite y, cuando esté caliente, echa los tacos de ternera junto con un poco de sal. Deja que se vayan cocinando y cuando se doren muévelos un poco para que se vayan dorando por todos sus lados. Sácala a un plato aparte.
El paso de dorar la carne al principio sin que lleguen a quemarse los jugos que ha soltado y que incluso se han pegado un poco en el fondo de la olla es muy importante para darle sabor al estofado, al igual que los restos que puedan quedar después cuando se cocinan las verduras. Recuerda rasparlos un poco con tu espátula de cocina cuando eches el vino para que su fantástico sabor se añada a la salsa.
Comenzamos salpimentando los trozos de ternera. En una olla grande, calentamos un buen chorro de aceite de oliva a fuego medio-alto. Añadimos la carne y la sellamos hasta que esté dorada por todos los lados. Este paso es esencial para concentrar los jugos de la carne y dar sabor al guiso.
Cubrir con aceite de oliva el fondo de una cazuela, salpimentar la carne y marcar los dados a fuego vivo por tandas, hasta que estén doraditos. Ir sacándolos a otro recipiente a medida que estén.
3. Sofreír las verduras
Cuando hayas sacado la carne echa el ajo, la cebolla, las zanahorias y el apio junto con un poco de sal y cocínalo todo junto a fuego bajo unos 10 minutos, hasta que la cebolla esté tierna y transparente y esté empezando a dorarse.
En la misma cazuela, añade la cebolla picada y sofríe durante 5 minutos hasta que esté blanda y translúcida. Añade el ajo picado y cocina durante 1 minuto más. Incorpora las zanahorias, las ramas de apio y cocina durante 5-7 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que las verduras estén ligeramente doradas.
En el mismo aceite de marcar la carne, pochar la cebolla hasta que esté transparente. Agregar el ajo y la zanahoria y darles unas vueltas para que el ajo pierda el aroma a crudo.
4. Incorporar el resto de ingredientes
En ese momento añade los guisantes pero SOLO si los guisantes no son frescos, es decir, si son en conserva o congelados. Si son frescos después te cuento cómo cocinarlos.
Incorpora las patatas (solo si vas a cocinarlo en olla rápida), la salsa de tomate y la hoja de laurel.
Incorpora la harina y cocínalo todo junto 2 minutos. Echa el vino tinto y sube el fuego para que se evapore el alcohol, tardará un par de minutos. Aprovecha para rascar un poco la base de la olla ya que el vino ayuda a que todo lo que haya podido quedar pegadito se suelte y así su sabor formará parte del guiso.
Añadimos el resto de ingredientes y seguimos cocinando. Agrega los tomates rallados a la cazuela y cocina durante 5 minutos, hasta que se reduzcan un poco. Si lo deseas, vierte los 100 ml de vino tinto o blanco y cocina durante 3-4 minutos para que se evapore el alcohol.
Añadir la harina y darle unas vueltas también para que se cocine. Agregar por último el clavo, el vino blanco, el caldo/agua, el laurel y el tomate. Mezclar bien; empezará a espesar por la harina.
5. Cocción del guiso
Incorpora la carne y cubre justitos los ingredientes con agua, o si tienes caldo casero de verduras o de carne puedes utilizarlo.
Devuelve la carne de ternera dorada a la cazuela. Añade las patatas, las hojas de laurel, el tomillo y los 300 ml de caldo de carne. Remueve bien para que todos los ingredientes se mezclen.
Lleva a ebullición, luego reduce el fuego a bajo, tapa la cazuela y deja cocinar a fuego lento durante 1.5-2 horas, o hasta que la carne esté muy tierna y las verduras bien cocidas. Remueve de vez en cuando y añade más caldo si es necesario.
Si utilizas una olla rápida ponla a fuego alto, ciérrala y, cuando aparezcan las 2 anillas rojas baja un poco el fuego (pero suficiente para que mantenga todo el tiempo las dos anillas visibles) y deja que se cocine tan solo 10 minutos, después simplemente aparta la olla del fuego y espera a que baje la presión y no se vea ninguna anilla para abrirla.
Si utilizas una olla tradicional, tapa la cacerola, pon el fuego a temperatura media-alta y cuando empiece a hervir bájalo para que esté suave pero borboteando un poco y deja que se cueza todo junto durante aproximadamente 1 hora y media, que será el momento en el que la carne esté tierna o casi (puedes ir probándolo para asegurarte).
En este momento añade las patatas y sigue cocinando el guiso 20 minutos más o hasta que las patatas también estén tiernas, y si necesita más líquido no dudes en añadírselo para que no se quede seco.

6. Cocinar los guisantes frescos (si aplica)
Si has optado por utilizar guisantes frescos, ponle agua hasta la mitad a una olla pequeña o cazo y el fuego medio-alto y cuando esté hirviendo añade los guisantes y deja que se cocinen 10 minutos. Puedes comer alguno (con cuidado de no quemarte) para comprobar si están tiernos. Sácalos con una espumadera y cuando el estofado de ternera esté listo échalos y cocínalo todo junto un par de minutos.
Ten en cuenta el tipo de guisante que utilizas ya que los guisantes frescos que vienen en su vaina son tan tiernos que no aguantan bien las cocciones largas, sin embargo es muy sencillo cocerlos aparte e incluirlos al final. Si te decantas por guisantes en conserva o congelados, suelen ser un poco más duros pero no hay problema en cocinarlos junto con el resto de ingredientes y te ahorras el estar sacándolos de las vainas. Al final todo es cuestión del tiempo que se tenga y el resultado que se busca.
Cuando la carne esté prácticamente en su punto, añadir los guisantes (desde congelado si son congelados) y cocer el conjunto a fuego bajo otros cinco minutos, ojo, lo justo hasta que los guisantes estén cocinados, pero no pasados.
7. Rectificar la sazón y espesar la salsa
Tanto si lo has cocinado en olla rápida como si lo has hecho en olla tradicional y has comprobado que la ternera ya está tierna, observa el líquido que tiene el estofado y decide si quieres que esté más espeso. Si es así, simplemente pon el fuego a temperatura media, que borbotee bien, y espera entre 5 y 10 minutos hasta que esté de espeso a tu gusto.
Pruébalo por si tienes que rectificarlo de sal.
Prueba el guiso y ajusta el punto de sal y pimienta si es necesario.
Probar la sazón y rectificar si hiciera falta.
Cómo espesar un guiso
Servir y disfrutar
Ya tenemos listo el estofado de ternera. Hay que servirlo bien caliente en la mesa, con esa salsa espesita y riquísima.
Es una receta a la que le va genial el reposo, ya sea de unas horas o incluso del día anterior. Eso si, no más, sobre todo si la preparas con patatas ya que éstas no se llevan muy bien con el frío de la nevera ni con el congelador (aunque si te sobra puede aguantar 2 días en la nevera). Si tu intención es poder congelarla, te animo a preparar la receta exactamente igual pero sin patatas.
Tanto si está recién hecho como si viene de reposo, lleva el estofado de ternera caliente a la mesa y sírvelo en platos hondos con abundante salsa y una buena proporción de patatas y verduras. Es un plato del que no hay que dejar ni gota porque todo está cargado de muchísimo sabor a sí que si te apetece no dudes en mojar un buen pan, está de auténtico… ¡escándalo!
Sirve la ternera guisada con verduras caliente, y a disfrutar.
Este estofado es una de esas recetas que se disfrutan en compañía, donde cada cucharada evoca recuerdos familiares y brinda calidez. Este plato es perfecto para acompañar con pan crujiente y una ensalada fresca.
Variaciones y Consejos
Variaciones
Aunque se trata de una receta tradicional, lo cierto es que puedes añadir o incluso quitar verduras, de hecho no es muy común añadir apio pero yo tenía en casa y le da muy buen sabor. También puedes incluir champiñones o setas de la variedad que más te guste.
A la hora de aromatizar no hay muchas reglas, el laurel es lo más clásico pero unas ramitas de tomillo o romero le van fantásticas, y lo mismo con el vino, tanto el tinto como el blanco te aseguro que le quedan genial a esta receta.
Cabe destacar que podrías ponerle las que más te apetezcan, siempre y cuando controles sus tiempos de cocción para que no se cuezan en exceso. Esto es, por ejemplo, si quieres la ternera con guisantes, que más o menos tardan 10 minutos, pues como la carne suele tardar 1 hora y media, echaremos los guisantes a la hora y 20 minutos, es decir, 10 minutos antes de finalizar la cocción de la ternera. Fácil, ¿verdad? Ahora ya sabes cómo ponerle desde coliflor, pasando por unas habas o incluso unos ajetes. ¡Tú decides!
Consejos para un guiso perfecto
La primordial para bordar este plato es utilizar carne de calidad y un corte apropiado. Las mejores partes de la ternera, para guisar, suelen ser la aguja, la aleta o la cadera.
Como verduras le vamos a poner una buena dosis de zanahoria y unas judías verdes, además de unas patatas para completar el guiso.
Caldo de calidad: No subestimes la importancia de usar un buen caldo. Un buen caldo (vegetal, de pollo o carne) es la base para muchas sopas, guisos y cremas. Añade profundidad de sabor y es muy reconfortante.
La cocción lenta: Un estofado no debe apresurarse. Como solían decir nuestras abuelas, ‘un buen guiso merece su tiempo’, y en este caso, seguimos sus consejos: lo dejamos reposar toda la noche y lo rematamos al día siguiente. Este pequeño truco ayuda a que los sabores se asienten y el guiso gane en intensidad.
Añadir un toque de vino: Si quieres darle un toque más profundo al estofado, puedes añadir un chorrito de vino tinto durante el sofrito de la cebolla y el ajo.
Una vez reposado, volvemos a calentar el estofado a fuego bajo antes de servirlo.
