El caqui, también conocido como palosanto o persimón, es una fruta originaria de China y Japón. Se trata de un árbol perteneciente al género Diospyros, que da frutos comestibles, y cuyo nombre científico es Diospyros kaki, “fruta del fuego divino” en japonés. El caqui es una baya de origen asiático. Si algo caracteriza a los caquis es su anaranjado o amarillento color brillante e intenso. Es peculiar porque al madurar se parece un poco al tomate y su textura es fina pero carnosa. El caqui se consume sobre todo fresco y bien maduro, aunque también se emplea para la elaboración de postres, bebidas, batidos, helados y confituras. El caqui es una fruta de temporada y su disponibilidad depende del ciclo natural de producción. Este calendario convierte al caqui en una de las frutas más representativas del otoño, junto con la granada, la uva y la mandarina. La duración de la campaña puede variar en función de factores como la climatología, la maduración de la fruta o la demanda del mercado. Generalmente, desde finales de septiembre hasta diciembre puedes comprarlo en tiendas especializadas. La principal zona de cultivo en España es la comunidad valenciana, denominación de origen Ribera de Xuquer, donde el caqui está ganando popularidad frente a otros cultivos tradicionales como la naranja. Actualmente los principales productores mundiales son China, España, Corea del Sur, Japón y Brasil. Desde hace varios años, se cultiva sistemáticamente en la comarca de la Ribera del Júcar (España) y en la ribera del Río Segura, donde ha llegado a sustituir un producto tan tradicional, aunque devaluado, como la naranja.

El caqui llegó a España en el siglo XVII como un árbol ornamental, pero hoy en día sus frutos se cultivan en Valencia y se comercializan a través de una propia denominación de origen. La variedad autóctona "Rojo Brillante" es la única amparada en la denominación de origen "Kaki de la Ribera del Júcar". Surgió de forma espontánea como consecuencia de la siembra de semillas en el margen de una parcela en el término municipal de Carlet. Hacia 1960 se injerta la primera plantación en el término municipal de Carlet. A partir de esos momentos el caqui tuvo un rápido crecimiento. El "Rojo Brillante" pertenece a la variedad (CFA) de frutos astringentes. Dentro del corto espacio de tiempo en que maduran las variedades de caqui conocidas, el "Rojo Brillante" puede considerarse como una variedad de media estación. El árbol es de buen vigor, produciendo frutos gruesos, oblongos, de buena calidad y aspecto.
Composición Nutricional y Beneficios para la Salud
Los protagonistas de la composición nutricional del caqui son los carotenos, que son los pigmentos involucrados en el proceso de fotosíntesis de la planta, y los responsables del color anaranjado del caqui. El alfa y beta caroteno, una vez ingeridos, se transforman en vitamina A, involucrada principalmente en la fertilidad, sistema endocrino y regeneración de tejidos y mucosas. Los carotenoides también presentan propiedades antioxidantes, debido a su función de protección frente a radicales libres en las plantas. El caqui posee también provitamina A, ideal para el cuidado de la piel y para la salud de nuestros huesos, así como para mantener un sistema inmunológico fuerte. El caqui es rico en vitaminas A, C, y E, esenciales para la salud ocular, la piel, y el sistema inmunológico. El caqui es antioxidante, gracias a su alto contenido en vitaminas A, C, y E. También es rico en fibra, lo que mejora la digestión, regula el azúcar en sangre y ayuda en el control del peso. El caqui es una fruta originaria de China, cultivada desde hace miles de años. Su árbol es el Diospyros, y el caqui más común es el Diospyros kaki. El caqui también es un fruta antioxidante y muy recomendable para personas con hipertensión o afecciones cardiovasculares, por su alto contenido de potasio. El caqui es rico en potasio, azúcar y glucosa. Su composición es distinta en función de la variedad que se trate, pero todos ellos tienen en común su elevado contenido de agua. Aporta una cantidad importante de hidratos de carbono (fructosa, glucosa) y escasa de grasas y proteínas, por lo que su valor calórico es bastante elevado respecto a otras frutas. En cuanto a su aporte de fibra, contiene pectina, de tipo soluble, en cantidad moderada. Respecto de su contenido de vitaminas y minerales, destaca la provitamina A o beta-caroteno, que le confiere al fruto su color característico, la vitamina C y el potasio. El beta caroteno se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme este lo necesita. La vitamina A es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. La vitamina C interviene en la formación de colágeno, huesos y dientes, glóbulos rojos y favorece la absorción del hierro de los alimentos y la resistencia a las infecciones. Ambas vitaminas, cumplen además una función antioxidante. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, interviene en el equilibrio de agua dentro y fuera de la célula.

La principal característica del caqui es que aproximadamente el 80% de su composición es de agua. Además tiene un bajo contenido graso y es rico en carbohidratos y fibras, lo cual hace del caqui una fruta nutritiva y energética, ideal también para combatir el estreñimiento. El contenido moderado en fibra soluble de los caquis regula el transito intestinal según necesitemos. Las fibras presentes en el caqui se disuelven en agua y forman un tipo de gel en el estómago, lo que aumenta el tiempo de digestión de los alimentos y prolonga la sensación de saciedad durante el día. Por lo tanto, el caqui ayuda a controlar el hambre y a reducir la ingesta de alimentos, promoviendo la pérdida de peso. Debido a su contenido de fibras, que sirven de alimento para las bacterias beneficiosas del intestino, el caqui equilibra la salud de la flora intestinal, previniendo la aparición de problemas como la diarrea y el cáncer intestinal. El caqui tiene un alto contenido en fibra y vitamina A. También es una fruta rica en azúcar, pero con discretos niveles de proteínas. Su consumo ayuda a rebajar la inflamación intestinal. Sus propiedades nutricionales hacen que el consumo del caqui sea recomendable en casos de anemia y desnutrición. El caqui, con un porcentaje alto de agua y pocas calorías, tiene importantes propiedades antioxidantes. Salud para la piel y la vista. El característico color rojizo del caqui delata su riqueza en caroteno y criptoxantina, que se transforman en nuestro organismo en vitamina A, ayudándonos a mantener un buen estado de la visión, la piel, las mucosas y el cabello. Una de las funciones de estas sustancias es prevenir el envejecimiento y algunas enfermedades degenerativas como el cáncer. Complemento para la absorción del hierro. La vitamina C interviene en la formación de colágenos, huesos y dientes y favorece la absorción del hierro de los alimentos. Salud muscular. El potasio es un mineral necesario para la transmisión y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular normal. Incremento de la cantidad de hemoglobina en sangre, gracias a los minerales como potasio y fósforo. Ideales para personas con problemas de anemia. Facilita las digestiones. La fibra alimentaria del caqui facilita los procesos digestivos y tiene efecto saciante. Consumido en su punto optimo de maduración, el caqui es perfecto para resolver problemas de estreñimiento, gracias a la pectina y mucílagos que retienen el agua y aumentan el volumen de las heces, facilitando su evacuación. Metabolismo a punto. También es apreciable su alto contenido en Vitamina B, que ayuda a las funciones metabólicas de nuestro cuerpo. Además de alimentar y dar energía esta fruta ayuda a llevar una dieta más sana. En principio está indicado para cualquiera que goce de buena salud, y también lo agradecerán niños, deportistas y personas que realicen trabajos físicos. Por su betacaroteno son asimismo aconsejables para personas con estrés o fumadoras; y para personas con problemas de vista, por su ceaxantina, un carotenoide que protege de la degeneración macular.
Tipos y Consumo del Caqui
El caqui puede ser clasificado en diferentes tipos y variedades. El caqui también puede ser clasificado según su sabor. El caqui de tipo astringente tiene un gusto muy ácido, por lo que la fruta debe ser consumida cuando está muy madura. Entre los tipos de caquis astringentes, se destacan el caqui rojo brillante o persimón, una de las variedades más conocidas, cultivada principalmente en la Comunidad Valenciana, de color rojo intenso y piel delicada y suave. El caqui es una fruta que, dependiendo de su variedad, puede ser astringente o no. Se puede consumir con la pulpa dura (astringente) o blanda. Los caquis se pueden consumir de dos formas diferentes: "Clásico", el de la pulpa blanda. Se recolecta maduro con una textura blanda que hace que se coma con cucharilla. "Persimón", es el de la pulpa dura. "Persimón" es el nombre que reciben los frutos de la variedad "rojo brillante" tras ser sometidos a un tratamiento en almacén, por el que se elimina la astringencia, permitiendo ser consumido con cuchillo y tenedor. Dicho proceso consiste en recolectar los frutos aún sin madurar y conservarlos en torno a 20 °C entre 2 y 4 días en cámaras con una atmósfera controlada con una concentración de 5.000 ppm de etanol y con una humedad relativa del 90%. Presenta un color anaranjado y su textura es más firme, permitiendo su comercialización y exportación.

Para elegir unos buenos caquis a la hora de la compra, es importante tener en cuenta el tipo y variedad del fruto, para conocer de antemano su sabor y su estado de maduración. Es importante también tener en cuenta el color de la fruta y siempre elegir caquis que sean de color anaranjado intenso. En general, el caqui se consume como cualquier fruta. Pero hay que tener presente que muchas veces aunque su apariencia luzca firme y madura, hay que esperar hasta que el fruto esté blando y con la piel transparente. Cuando parezca que el caqui está a punto de pudrirse, es el momento justo en el que debe consumirse. El caqui debe consumirse bien maduro, ya que, de no ser así, tiene un sabor áspero y un poco picante. Así, el caqui se consume como fruta fresca cuando está bien maduro, momento en que la pulpa se vuelve dulce y blanda, y resulta idónea para comerla con cucharilla. El caqui español es una de las frutas más versátiles que podemos encontrar en el mercado. Su textura y sabor varían en función de la variedad y del grado de maduración, lo que permite disfrutarlo de maneras muy diferentes. A lo largo de los años, el consumo del caqui ha crecido en España y en muchos países europeos, en parte gracias a su capacidad de adaptarse a distintos gustos y momentos de consumo. Cuando se consume duro, el kaki ofrece una textura firme y refrescante. Se pela fácilmente y se disfruta como cualquier otra fruta de mesa. En su versión más madura, el kaki desarrolla una pulpa cremosa, dulce y muy aromática. Se abre y se toma con cuchara, disfrutando de una experiencia más intensa y golosa. El kaki también se ha ganado un lugar en la gastronomía moderna. Si prefieres comerlo duro, busca frutos consistentes y sin golpes. El caqui puede congelarse entero o en trozos. Liberan en nuestros paladares todos los matices de la suavidad y dulzura de su pulpa que contrastan con la dureza de su cáscara. Esta fantástica fruta otoñal es una maravillosa aliada de nuestra salud por las múltiples propiedades nutritivas que enumeramos a continuación. Se ha dicho a menudo que no es adecuado para dietas de control de peso porque aporta 70 calorías por 100 gramos, o alrededor de 120 una fruta de tamaño medio. Pero si se compara con la mayoría de las frutas, cuyas calorías se mueven entre 40 y 60, no hay tanta diferencia. Los diabéticos deberán consultar con su médico si pueden disfrutarlo. Lo más habitual es tomarlo como fruta. Bien como una manzana cuando está todavía firme o cuando está más maduro con cuchara. En el rojo brillante, una vez maduro, la pulpa cercana a la piel es gelatinosa y dulce como si de una mermelada se tratara, pero no empalaga. También se pueden mezclar con quesos, yogures y frutos secos, o convertirlo en compota o mermelada. Para conseguir un contraste agridulce se carameliza con una cebolla o puerro y un poco de jengibre o pimienta negra para enriquecerlo aún más. También se puede incluir en quiches, pizzas de verduras, tarta vegetales, pero siempre incluyendo en cantidades moderadas. Para mezclarlo con las pastas se le debe buscar compañeros a su altura: hongos, quesos intensos y frutos secos pueden dar sorprendentes resultados. Con cereales, el cuscús, el arroz basmati o thai, el bulgur o la quínoa resulta más exótico con un crujiente caqui salteado.
Precauciones y Consideraciones
No obstante, y a pesar de sus múltiples beneficios, a la hora de consumirlos hay que tener presentes ciertas precauciones. Las personas que padecen de insuficiencia renal y que requieran de dietas especiales controladas en dicho mineral deben tener en cuenta el alto contenido en potasio de los caquis. Para personas que padezcan insuficiencia renal, se recomienda que incluyan caqui en su dieta diaria. Sin embargo, si se consume en grandes cantidades, el caqui puede hacer engordar. Los diabéticos deberán consultar con su médico si pueden disfrutarlo.
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Con el caqui también se puede hacer una mascarilla para pieles secas. Basta con sacar la pulpa de un caqui maduro (una cucharada pequeña), reducirla a puré, añadirle una cucharada de postre de aceite de oliva y moverlo todo hasta que se mezcle. Una vez que tengamos la cara lavada, aplicamos esta mezcla en rostro y cuello, aunque evitando la piel que hay bajos los ojos.
