En el mundo de la comida rápida actual, los productos de casquería a menudo se pasan por alto, principalmente por su aspecto inusual. Sin embargo, estas preparaciones, como la careta de cerdo rebozada, son opciones económicas y versátiles que ofrecen una explosión de sabor y una textura inigualable.

Preparación de la careta de cerdo
El primer paso para preparar este delicioso plato es la limpieza y cocción de la careta. Quema los pelos de la careta con un soplete o sobre un fuego de gas. Una vez limpia, lavamos de nuevo y metemos en una olla express con agua, un pelín de sal (cuidado, ya tienen los morros, la sal es solo para el agua) y una hoja de laurel. Cuece la careta durante 3 horas. Cuando esté lista, retira del caldo y separa, por un lado, la grasa y la piel, y por otro, la carne. Reserva las orejas para otra preparación si lo deseas.
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Compactación y corte
Para lograr una textura firme y uniforme, es necesario compactar la careta. Prepara varias capas de film transparente de forma que quede bien consistente, formando una superficie de trabajo de aproximadamente 75 x 75 cm. Pon de base toda la piel y la grasa y, en el centro, la carne. Envuelve en el plástico hasta formar un cilindro y retuerce los extremos para apretar la mezcla y que se quede compactada. Una vez compacta, retira el film y corta rodajas de 1,5 cm de ancho.

El rebozado perfecto
El rebozado es clave para la textura crujiente de este plato. Enharina cada pieza, pásala por huevo batido y luego por panko hasta cubrirlas totalmente. Si aún quieres añadir más textura e incluso sabor, se le puede añadir al pan rallado algo de queso rallado de pasta dura o incluso una parte de frutos secos picados. No es imprescindible añadir ajo y perejil como parte del rebozado, aunque es cierto que le aporta sabor extra a la carne. En cuanto al rebozado, este puede hacerse solo con harina y huevo, aunque al hacerlo también con pan rallado el interior queda más sellado y se mantiene más tierno.
Fritura y acompañamiento
Calienta aceite en una sartén. Preparamos una sartén con aceite de oliva y esperamos a que alcance la temperatura perfecta de fritura, entre 180 ºC y 200 ºC. Introduce las rodajas rebozadas y fríelas hasta que estén doradas y crujientes por ambos lados.
El plato, absolutamente delicioso, no os podéis imaginar la textura untuosa y cremosa de la careta y el sabor tan delicioso que tiene. Se puede acompañar con una ensalada fresca o una mayonesa casera. La mayonesa es una de mis favoritas para tomar a diario. He usado la técnica de la mayo para una sola comida; en el restaurante enriquecen una mayonesa Kewpie con mostaza y vinagre. He usado una mezcla de vinagre y zumo de lima porque últimamente me estoy convenciendo de que esta mezcla es casi perfecta (sobre todo si el vinagre es de Jerez), porque aporta por un lado, la frescura del zumo recién exprimido y por otro, los sabores más pronunciados de un vinagre. Ah, y en este caso no uso aceite de oliva porque es demasiado intenso y no deja espacio a los demás sabores. Y cuando quiero que sepa a nuestro aceite, siempre lo rebajo con girasol.
