Los callos de ternera son un plato tradicional muy arraigado en la gastronomía española, apreciado por su sabor intenso y su textura particular. Se elaboran a partir de diferentes partes del estómago y, en ocasiones, de la pata del animal. Para lograr un plato excepcional, es fundamental seleccionar una materia prima de calidad y dominar las técnicas de cocción adecuadas.
¿Qué son los Callos de Ternera?
Los callos de ternera se refieren a las diferentes piezas del estómago del bovino, que se limpian, trocean y cocinan lentamente para conseguir un guiso sabroso. A menudo, se combinan con cortes de la pata de ternera para aportar una textura gelatinosa y enriquecer el sabor del plato.
Es importante distinguir entre los callos como ingrediente principal de un guiso y el término "callo" que puede aparecer en otras partes de la carne de vacuno. Este último se refiere a una parte dura o gruesa que puede formarse en la superficie de la carne durante la cocción, debido a la exposición a altas temperaturas prolongadas o a una técnica de cocción inadecuada. Para evitar la formación de callo en la carne de vaca durante la cocción, es crucial controlar la temperatura y el tiempo. Cocinar la carne a fuego alto durante demasiado tiempo puede provocar la formación de un callo en la superficie. Para saber si hay callo en la carne de vacuno, simplemente hay que tocar el chuletero o chuleta crudo, o bien observar la apariencia y textura de la superficie durante la cocción, donde se manifestará como una capa dura, gruesa o correosa en la parte exterior.
Por otro lado, la infiltración alta o marmoleado se refiere a la presencia de grasa intramuscular bien distribuida en el tejido muscular de la carne, lo cual es deseable en muchos cortes ya que añade jugosidad, sabor y ternura durante la cocción.

Tipos de Callos de Ternera: Ingredientes y Presentación
El combinado de carne para callos generalmente lleva cortes de estómago de ternera y cortes de la pata. Para asegurar la máxima calidad, es recomendable buscar productos certificados, como los que llevan el sello de Ternera Gallega Suprema. Este sello garantiza la procedencia de animales de entre 8 y 10 meses, criados en libertad y alimentados de forma natural con productos de proximidad.
Los callos se envían limpios, troceados y envasados al vacío para que conserven todas sus propiedades durante más tiempo. Es un producto fresco, cortado artesanalmente, y se puede elegir la mezcla deseada: pata, vientre o una combinación de ambos.
Para asegurarte de escoger los callos más frescos, fíjate en dos factores: que su olor sea agradable y que no tenga viscosidades. Esto te ayudará a obtener un plato con el mejor de los sabores.
Recetas Tradicionales: Callos a la Gallega vs. Callos a la Madrileña
Los callos son un plato tradicional de la cocina gallega y madrileña, aunque presentan diferencias sutiles en ingredientes y preparación que son significativas para el resultado final.
Callos a la Gallega
Los Callos a la Gallega son una de las recetas tradicionales de referencia en Os Ancares (Galicia). El rasgo más diferenciador de los callos a la gallega es que incluye garbanzos, un ingrediente que no se añade en la versión madrileña.
Ingredientes para Callos a la Gallega:
- Callos de ternera
- Pata de ternera
- Garbanzos
- Panceta en dados
- Chorizos enteros
- Aceite de oliva
- Pimentón
- Cebolla
- Ajos
- Laurel
- Guindilla
- Preparado para callos al gusto
- Sal

Preparación de Callos a la Gallega:
- Comenzar el día antes con la preparación. Poner los callos con agua y un poco de limón a remojo en la nevera. Por otra parte, hacer lo mismo con la pata de ternera troceada. También los garbanzos se pondrán a remojo en agua templada con sal.
- Al día siguiente, poner en una olla los callos, los trozos de pata de ternera y cubrirlos de agua. Cocer esto durante 40 minutos.
- Después, añadir la panceta en dados, los chorizos enteros, el aceite, el pimentón, la cebolla, los ajos, el laurel, la guindilla y, por último, los garbanzos, que se echarán cuando el agua esté hirviendo para que cuezan correctamente.
- Sazonar con el preparado para callos al gusto y cocer todo durante dos horas y media o hasta que la carne y las legumbres estén cocidas.
CALLOS A LA GALLEGA. Cocina tradicional
Callos a la Madrileña
Los Callos a la Madrileña tienen un gran bagaje tras de sí. Se hacen normalmente utilizando varios tipos de carne de la casquería.
Ingredientes para Callos a la Madrileña:
- Callos de ternera
- Pata de ternera
- Morro de ternera
- Panceta o carne de jamón o lacón
- Chorizo
- Morcilla
- Ajo
- Cebolla
- Guindilla
- Hoja de laurel
- Especias para callos
- Sal
- Salsa de tomate
Preparación de Callos a la Madrileña:
- En la casquería se puede pedir un kilo de callos indicando que se quiere ese peso repartido entre los tres ingredientes: callos de ternera, pata y morro.
- Limpiar bien los callos y cortarlos en trozos cuadrados de 2x2 cm aproximadamente, para que después de su cocción puedan ser tamaño bocado.
- Una vez limpios, ponerlos a cocer con una hoja de laurel y un buen puñado de sal, agregando también la panceta o carne de jamón o lacón y las especias para callos.
- Dejar que los callos se hagan durante 4 horas en cacerola tradicional o 45 minutos si se usa olla rápida. Una vez estén cocinados, escurrirlos y reservar el agua de la cocción, que será espesa y cargada de gelatina.
- Cuando falte una hora para terminar la cocción tradicional, agregar el chorizo y la morcilla, que se habrán semicocido aparte. Al integrarlos ahora, dejando que se terminen de hacer con los demás ingredientes, se evitará que se reviente la morcilla o que la receta quede demasiado cargada de la grasa del chorizo.
- Preparar una salsa pochando dos dientes de ajo con la cebolla muy picada y una guindilla para que los callos tengan un puntito picante.
- Entonces, agregar una cucharada de salsa de tomate, los callos cocidos, los chorizos y morcillas troceados. También ir incorporando poco a poco el caldo de la cocción.
Consideraciones para una Cocción Perfecta
Este plato se debe cocinar a fuego lento para que se intensifiquen todos los sabores de los ingredientes. El tiempo es otro de los elementos importantes a tener en cuenta. No se debe tener prisa para preparar este plato, lo mejor es dejarlo hacer a fuego lento, unas cuatro horas, aunque siempre se puede echar mano de la olla exprés si se dispone de una, lo que reducirá muchísimo el tiempo de cocción.
En el caso de los callos y la pata de ternera, es importante limpiarlos meticulosamente, cortarlos y dejarlos en remojo con agua, limón y vinagre. Al día siguiente, se colocan los callos y la pata de ternera en una olla con agua y se cocinan durante 40 minutos.
En ambas versiones, tanto la gallega como la madrileña, es indispensable acompañar los callos con una buena hogaza de pan, mejor si es pan payés, para poder rebañar bien la deliciosa salsita que se forma. Y si te gusta el vino tinto, busca alguno que te agrade especialmente, porque no encontrarás mejor bebida para maridar este plato.