El packaging para frutas y verduras es mucho más que un mero contenedor; es una pieza clave en la fase poscosecha que garantiza que los productos lleguen al punto de venta con todas sus cualidades organolépticas intactas.
Los envases para frutas y verduras deben cumplir con normativas estrictas, como el Reglamento 1169/2011, que exige información detallada sobre la denominación del alimento, el país de origen, el envasador o comercializador. Adicionalmente, deben adherirse al Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), proporcionando datos sobre su composición material y métodos de reciclaje.
La protección mecánica es fundamental para evitar daños durante el transporte y manipulación. Los envases también juegan un rol crucial en la regulación de la humedad y la temperatura, ya que el fruto recién cortado sigue vivo y respira, produciendo humedad que puede acelerar las pudriciones. Técnicas como el Hydrocooling, que consiste en un enfriamiento con agua, ayudan a mitigar este problema. Además, actúan como barrera frente a la suciedad y facilitan la trazabilidad del producto.
La apilación y la manejabilidad son aspectos importantes para la logística. La paletización permite trabajar con grandes volúmenes de producto de manera eficiente, optimizando el tiempo gracias a la mecanización de las tareas. La identidad de marca y la valorización del producto también se ven potenciadas por un embalaje adecuado.
Diversos materiales se utilizan en la fabricación de envases poscosecha, cada uno con sus propias ventajas:
- Poliestireno Expandido (EPS): Es un material muy ligero, compuesto en un 98% de aire. Las cajas de EPS para producto fresco pesan un 70-80% menos que otras del mismo tamaño, ofrecen gran resistencia mecánica, son transpirables, isotérmicas, inertes y duraderas. Además, son 100% reciclables.
- Poliestireno Expandido (EPS) o Poliespán: Estos envases son más ligeros, protegen frente a los daños por golpes y vibraciones durante el transporte, y permiten la transpiración, evitando condensaciones de humedad, lo que reduce las mermas poscosecha causadas por golpes, exceso de humedad o calor.
- Poli propileno Expandido (EPP): Comparte con el EPS cualidades como la ligereza, el aislamiento térmico y la amortiguación mecánica, y mejora las prestaciones de las cajas de HDPE.
- Cartón Ondulado: Una opción atractiva y sostenible. El cartón se puede adaptar creativamente a una amplia gama de productos de diferentes formas y tamaños. Es reciclable, liviano y contribuye a reducir el peso total del embalaje, haciendo el transporte más rentable.
- Bolsas de Plástico: Incluyen bolsas microperforadas o lisas para ventilación, bolsas de atmósfera modificada (MAP) para preservar la frescura en exportación y transporte, bolsas macroperforadas para unidades de venta, y bolsas al vacío para conservar alimentos perecederos.
- Bandejas: Se utilizan bandejas de celulosa, muy comunes en productos hortofrutícolas, y las clásicas bandejas de pórex, ligeras, versátiles y reciclables, que junto con un film termosellado aseguran una mayor conservación.
- Cestas: Fabricadas con PP o PET, son de gran utilidad para vender varias unidades en pack y permiten que los alimentos sean visibles desde el exterior.
- Sacos: Disponibles en yute con cierre de cuerdas o sacos de malla, son tipos de envases muy empleados.
- Alveolos: Usados especialmente para exponer y almacenar frutas como manzanas, peras, mandarinas y naranjas.
La elección del envase adecuado es fundamental y debe considerar la evaluación del producto, la valoración del mercado y las necesidades específicas de cada fruta o verdura. Un mal envasado puede arruinar meses de trabajo en el campo, por lo que es crucial confiar el diseño a expertos.
La sostenibilidad es un factor cada vez más relevante. Los consumidores son conscientes de la importancia de reducir el uso excesivo de envoltorios plásticos, lo que ha impulsado la búsqueda de soluciones más circulares y reciclables para disminuir la huella de carbono. El cartón, por ejemplo, se presenta como una alternativa ecológica y eficiente.
Países como Francia y España están dando pasos firmes hacia la prohibición de vender frutas y verduras en plástico, fomentando el uso de alternativas más sostenibles.
Existen soluciones innovadoras como las cajas de cartón convertible en cesta de montaje rápido, que ofrecen doble funcionalidad para adaptarse a diferentes tipos de productos y necesidades de transporte.
La mecanización de las tareas en el sector agrícola también influye en la elección del packaging. La capacidad de apilar y la facilidad de manejo son esenciales para optimizar la logística, especialmente en el transporte de grandes volúmenes.

La investigación y el desarrollo de nuevos materiales son constantes. Se han desarrollado materiales alternativos al EPS, como el CELOOPS®, que ya se usan con óptimos resultados en el envasado poscosecha, destacando por su sostenibilidad y compromiso con la reducción de la huella de carbono.
Un estudio comparó el rendimiento de envases Harvest en EPP con envases de polietileno de alta densidad (HDPL), concluyendo que los envases Harvest no solo protegen el producto, sino que mantienen su firmeza y reducen la pérdida de peso en poscosecha hasta dos semanas más.
Empresas como Cartonaje Alboraya S.A. llevan más de 50 años diseñando y fabricando cajas para patatas y cebollas, ofreciendo soluciones personalizadas y resistentes, económicas y adaptadas a cada necesidad específica. Sus cajas para patatas, fabricadas en canal doble, garantizan resistencia y durabilidad, y están disponibles en diversas calidades de papel.
La higiene en el almacenamiento de frutas y verduras es fundamental. Es importante desechar productos en mal estado y desinfectar los cajones y superficies para evitar la proliferación de moho y la rápida descomposición de otros alimentos.

La elección de envases locales, en lugar de proveedores de países lejanos, se ha vuelto más relevante ante la inestabilidad geopolítica y los problemas logísticos globales, evitando riesgos y asegurando una cadena de suministro más fiable.
2 7 Packaging sostenible | DISEÑO Y ESTRATEGIA DE PACKAGING
En resumen, el embalaje de frutas y verduras es un componente multifacético que abarca desde la protección física hasta la sostenibilidad ambiental, pasando por el cumplimiento normativo y la optimización logística. La continua innovación en materiales y diseño asegura que los productos frescos lleguen a los consumidores en las mejores condiciones posibles.