Volvemos a incluir hortalizas en nuestras creaciones más dulces. En este caso, el ingrediente estrella: la zanahoria.
La de la tarta de zanahoria es una de esas recetas que vienen haciéndose, que se sepa, al menos desde la Edad Media. Casi nada, ¿verdad? La cuestión es que en comparación con otras hortalizas, la zanahoria aporta un extra de dulzura, dato más que concluyente cuando otros edulcorantes no estaban al alcance de cualquiera ni en cualquier momento.
A los que aún no hayáis tenido la oportunidad de comprobar la increíble textura y sabor que aporta la zanahoria a la repostería, os recomiendo que le deis un voto de confianza y la probéis; casi con toda probabilidad, acabará cambiando vuestro concepto de lo que implica necesariamente una receta dulce. Y a cambio de vuestra confianza, obtendréis una miga jugosa y suave (sin sabor a zanahoria) que os sorprenderá al principio para a continuación crearos algo así como una adicción.
¿Ya estáis convencidos? Para rematar la cuestión, la combinación de este bizcocho y el cream cheese frosting con ese toque cítrico del limón, en mi opinión, no puede ser más perfecta.

Ingredientes para el Bizcocho de Zanahoria
- 260 g (2 cups) de harina de trigo floja
- 2 cucharaditas de levadura química (tipo Royal)
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 1 cucharadita de canela de Ceilán molida
- ½ cucharadita de nuez moscada molida
- ¼ cucharadita de pimienta de Jamaica (allspice) molida
- ¾ cucharadita de sal
- 400 g (3 cups) de zanahoria cruda rallada
- 120 g (1 cup) de nueces troceadas
- 75 g (½ cup) de arándanos deshidratados (también puedes usar uvas pasas, ciruelas pasas, pasas de Corinto, sultanas... según preferencia)
- 240 ml (1 cup) de aceite de oliva suave
- 150 g (¾ cup) de azúcar blanco
- 165 g (¾ cup) de azúcar moreno (a ser posible, light brown sugar)
- 4 huevos (L)
- 2 cucharaditas de extracto puro de vainilla
Ingredientes para el Cream Cheese Frosting
- 225 g (8 oz) de queso cremoso (tipo Philadelphia), frío
- 113 g (½ cup) de mantequilla sin sal
- 230-350 g (2-3 cups) de azúcar glas
- 1 cucharada de zumo de limón (o ½ cucharadita de extracto de limón) - opcional
- Nueces trituradas y coco rallado (opcional para decorar)
Preparación del Bizcocho
- Precalentamos el horno (eléctrico) a 175ºC y colocamos la rejilla a media altura.
- Engrasamos bien el fondo y los laterales de 3 moldes redondos (preferiblemente, con base desmontable) de 20 cm Ø. Recortamos el papel de horno con la forma de la base de los moldes y colocamos los 3 círculos de papel en el fondo de cada molde. Engrasamos también sobre el papel. Reservamos.
- En un cuenco mediano, tamizamos juntos los ingredientes secos (harina, levadura, bicarbonato sódico, canela, nuez moscada, pimienta de Jamaica y sal) y reservamos.
- En otro cuenco mediano, mezclamos la zanahoria, previamente pelada y rallada, los arándanos deshidratados y las nueces troceadas y también reservamos.
- En el cuenco de nuestra amasadora, equipada con el accesorio de pala (o en un cuenco grande), batimos a velocidad media-alta los huevos y los azúcares durante unos 3-5 minutos hasta obtener una consistencia densa y pálida.
- Sin dejar de batir, añadimos a continuación el aceite progresivamente hasta obtener una mezcla homogénea. Agregamos el extracto de vainilla y mezclamos bien hasta combinar.
- Reducimos la velocidad e incorporamos ahora los ingredientes secos que teníamos reservados, mezclándolos sólo hasta que se hayan integrado.
- Seguidamente, agregamos la mezcla de ingredientes sólidos (zanahoria, arándanos y nueces) y mezclamos, ya a mano con ayuda de una espátula de silicona hasta repartirlos uniformemente por toda la masa.
- Dividimos la mezcla entre los tres moldes en partes iguales. La mezcla es bastante líquida, así que no es necesario alisar la superficie; eso sí, damos unos golpecitos a los moldes contra la mesa para evitar que se formen burbujas de aire en su interior.
- Horneamos durante unos 40-45 minutos aproximadamente o hasta que al insertar una brocheta o cake tester en el centro de las tartas, ésta salga totalmente limpia y sin migas pegadas. Nunca abriremos el horno hasta que no lleve al menos ¾ del tiempo total de horneado. Durante los últimos 5 minutos, iremos comprobando cada 2 minutos; no queremos una miga seca.
- Sacamos del horno y dejamos enfriar dentro de los moldes durante 5 minutos. Pasado este tiempo, desmoldamos y dejamos enfriar por completo bocabajo sobre una rejilla.
- Una vez se hayan enfriado completamente, envolvemos por separado cada bizcocho en film transparente y refrigeramos al menos durante una hora (preferiblemente toda la noche), así la miga y los sabores se asentarán mejor.

Preparación del Cream Cheese Frosting
- Tamizamos el azúcar glas y reservamos.
- En el cuenco de nuestra amasadora, equipada con el accesorio de pala, (o en un cuenco grande), añadimos la mantequilla junto con el azúcar glas (empezaremos incorporando la mitad del azúcar e iremos añadiendo el resto hasta alcanzar el punto dulce que nos gusta en los frostings) y batimos a velocidad baja inicialmente para incrementarla hasta media-alta hasta obtener una mezcla suave que haya aclarado su color (unos 3-4 minutos aprox.).
- A continuación, agregamos el queso crema y seguimos batiendo a la misma velocidad hasta lograr una textura suave y cremosa. No conviene excederse en este punto, pues de lo contrario adquirirá una textura como arenosa irreversible.
- Por último, añadimos el zumo o extracto de limón, si hemos optado por usarlo, y mezclamos hasta incorporar por completo. (Si el frosting quedara demasiado cremoso, añadiremos más azúcar glas hasta conseguir la consistencia deseada o lo introduciremos en el frigorífico unos 20-30 mín. antes de aplicarlo. En esta ocasión, esto es lo que me ha sucedido a mí, pero es que hacía un calor totalmente incompatible con cualquier cosa a base de mantequilla...).
Montaje de la Tarta
- Si fuera necesario, con un cuchillo de sierra largo o lira recortaremos los bizcochos lo justo para igualar y nivelar las superficies.
- Con la ayuda de un pincel de repostería limpiamos los bizcochos suavemente de las posibles migas sueltas que hayan podido quedar.
- Para asegurarnos de que no se nos mueva la tarta mientras trabajamos, empezamos por dejar caer una pequeña cantidad de frosting sobre la base sobre la que vamos a montar nuestra tarta.
- Colocamos el primer bizcocho bien centrado y bocabajo y dejamos caer en el centro un par de cucharadas colmadas de frosting y con una espátula pequeña (también sirve el reverso de una cuchara), que extenderemos en espiral hacia los bordes, cuidando de que no rebose en exceso y manche demasiado los laterales.
- Colocamos el segundo bizcocho bien centrado sobre el anterior y cubrimos igualmente con frosting, repitiendo la misma operación que con el primero.
- Finalizamos colocando el último bizcocho, que coronaremos con la capa visible de frosting.
- Refrigeramos unos 30 minutos antes de decorar para que el frosting se asiente bien y adquiera más firmeza.
- Una vez ya fuera del frigorífico, dejamos caer unas cuantas nueces ligeramente troceadas sobre la superficie de nuestra tarta de zanahoria y servimos (el coco rallado es una opción muy popular también).

Consejos Adicionales
- Si eres un amante incondicional del coco, has de saber que le da un toque muy interesante a esta tarta, tanto si lo añades rallado a los ingredientes sólidos, como si lo usas para acompañar la decoración junto con las nueces.
- Puedes emplear esta misma receta y convertirla en formato cupcakes o muffins.
- Como es probable que te sobre algo de frosting, puedes recubrir los laterales si lo prefieres o incluso congelarlo para otra ocasión.
- La tarta de zanahoria es un clásico de la repostería norteamericana que desde hace unos años se ha incorporado a las meriendas y postres españoles.
- Para un resultado perfecto, es importante usar siempre zanahorias que sean frescas. Por otro lado, si las rallas a mano y sueltan mucho líquido, escúrrelas bien y presionándolas con las manos y papel de cocina para eliminar el máximo posible de agua.
- Asegúrate de que la nata esté muy fría para poder montarla sin problemas.
- En lugar de hacer un único bizcocho de zanahoria, reparte la masa en tres moldes más pequeños y reduce el tiempo de horneado. Así, luego, te ahorrarás el paso de cortar las capas.
- Aunque puedes comer la tarta recién hecha, está mucho mejor al día siguiente. Lo ideal es prepararla el día antes y dejarla reposar una noche en el frigorífico o al menos unas horas.
- Además de las nueces, también puedes agregar unas pasas picaditas o unas virutas de chocolate.
- Si te sobra una porción de tarta, colócala en un recipiente hermético y guárdala en el congelador sin problemas. Eso sí, el día que vayas a comerla, sácala unas horas antes para que esté fresquita, pero no congelada y dura.
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Se conserva a temperatura ambiente (bien cubierta) durante 2-3 días. En épocas de temperaturas más altas, conservar refrigerado y sacar de frigorífico 30 minutos antes de servir.