Roscos caseros con harina con levadura: una tradición que perdura

En este artículo, te enseñaremos a preparar una deliciosa receta de roscos fritos, un dulce que, a simple vista, podría parecer complicado, pero es realmente sencillo. Los roscos fritos son uno de los dulces más populares de Semana Santa, aunque se disfrutan durante todo el año.

Roscos fritos tradicionales en un plato

Cuántas recetas tradicionales hay en nuestro país que, desgraciadamente, se están perdiendo en favor de modas y de influencias extranjeras. Sin embargo, de vez en cuando, apetece preparar recetas tradicionales como estos roscos caseros de toda la vida, un dulce típico de la Semana Santa, que también se prepara en otras festividades nacionales y locales, como en Todos los Santos.

Historia y variantes de los roscos

Los roscos fritos de Semana Santa forman parte del recetario tradicional asociado a la Cuaresma y a las celebraciones previas a la Pascua en buena parte de España, con especial arraigo en Andalucía. Su elaboración está emparentada con otras masas fritas del sur peninsular y muchos expertos sitúan su origen en la influencia de la cocina andalusí, muy presente durante siglos en esta zona.

Con el paso del tiempo, estos roscos se popularizaron en los hogares y comenzaron a prepararse no solo en Semana Santa, sino también en celebraciones familiares, ferias y reuniones domésticas.

Mapa de España destacando las regiones con tradición de roscos

Este producto tiene múltiples variantes. Hoy en día, se trata de esa rosquilla tan tradicional de los pueblos que, además, consigue conservar su propia identidad en cada rinconcito de la geografía, como sucede en la comunidad de Madrid donde encontramos diferentes rosquillas muy populares:

  • Rosquillas tontas
  • Rosquillas listas
  • Rosquillas de Santa Clara
  • Rosquillas francesas

Similares a ellas son otros dulces de toda la vida, como los roscos fritos tan típicos en Andalucía, o las más norteñas rosquillas caseras de anís.

Descubrimos de dónde viene la tradición del roscón de reyes y el haba

Ingredientes esenciales para tus roscos

Para la elaboración de estos deliciosos roscos, necesitarás los siguientes ingredientes:

Ingrediente Cantidad (aproximada)
Harina de fuerza 130 g
Harina panificable o de repostería (con levadura) 130 g (o 650 g de harina de repostería con levadura)
Azúcar 60 g (o 250 g)
Manteca de vaca (o mantequilla derretida y fría) 50 g (o 30 g de mantequilla)
Sal 5 g
Leche entera 100 ml (o 200 ml, o 225 ml)
Huevo L 1 unidad
Masa madre (opcional) 50 g (al 60%)
Levadura fresca de panadería 6 g (o 2 g de levadura seca, o 2 cucharaditas de levadura de panadería Dr. Oetker)
Nuez moscada Una pizca
Anís dulce 1 cucharadita (o anís estrellado para aromatizar el aceite)
Aceite para freír 1000 ml (aceite de girasol o de oliva suave)
Azúcar para rebozar 50 g (o azúcar blanco y canela)
Ingredientes frescos para hacer roscos

Preparación de la masa

Realizar esta receta es tan fácil que, aunque tengas poca experiencia en la cocina, te van a quedar muy bien.

Paso a paso para la masa con levadura de panadería

  1. En un cuenco pequeño, mezclar con varillas el huevo, la leche y la mantequilla derretida hasta combinar los ingredientes líquidos.
  2. En otro cuenco grande, combinar la harina de fuerza, el azúcar, la levadura de panadería Dr. Oetker y la nuez moscada.
  3. Verter los ingredientes líquidos en los secos y mezclar con espátula, hasta tener una masa.
  4. Tapar el cuenco con un trapo limpio y dejar descansar 10 minutos.
  5. Pasar la masa a la encimera y amasar durante 8 minutos o hasta que esté lisa, suave y elástica. Puedes hacer este paso con un robot de cocina o una máquina para hacer pan.
  6. Pasar la masa a un cuenco aceitado y tapar con un trapo o papel film.
  7. Dejar fermentar la masa en un lugar cálido durante 1 hora y media hasta que la masa haya duplicado su volumen.

Variación de la masa con harina con levadura

Nosotros hemos usado harina especial para bizcochos (con levadura), pero si te decantas por una harina de trigo normal, añádele medio sobre de levadura.

  1. En un bol grande, batimos los huevos con el azúcar. Si tienes unas varillas eléctricas, mejor. Te facilitará el proceso y añadirás aire.
  2. En una sartén, echamos el aceite de oliva suave, y freímos la corteza de limón, cuidando de que no lleve parte blanca, para aromatizar el aceite. Retiramos la corteza y dejamos enfriar el aceite.
  3. En un bol grande, batimos los huevos, añadimos la leche y mezclamos. Poco a poco vamos echando el azúcar, al mismo tiempo que mezclamos con unas varillas. Finalmente, añadimos el aceite aromatizado y la levadura.
  4. Toca el turno ahora de la harina, que echamos poco a poco. Primero mezclamos con un tenedor y más tarde, cuando se va haciendo más gruesa, seguimos con las manos (espolvoreadas con harina). Ir añadiendo la harina y levadura e ir mezclando con el tenedor hasta que vaya cogiendo consistencia y terminar de mezclar con las manos. Aquí está la cuestión, cuánta harina poner. De ello depende mucho que aguanten varios días y salgan tiernos.
  5. Pasamos la masa al mesado enharinado y vamos amasando con las manos. Añadimos harina si la masa nos “la pide”, hasta conseguir que sea consistente, lisa y maleable. El punto de la masa ha de ser pegajoso, pero manejable.
  6. Dejamos reposar la masa durante 2 horas, o la envolvemos en papel film transparente y dejamos reposar en la nevera durante 30 minutos.
Masa de roscos lista para ser formada

Formando y friendo las rosquillas

Proceso de formado y segunda fermentación

  1. Transcurrido el tiempo de reposo, espolvorear la encimera con un poco de harina y pasar la masa fermentada a la mesa.
  2. Espolvorear más harina por encima y estirar la masa con el rodillo hasta que tenga unos 2 cm de espesor.
  3. Cortar las rosquillas con el cortador, haciendo primero las formas grandes y luego cortando el círculo del medio. Si tienes un cortador especial para rosquillas puedes usar solamente ese cortador. O, tomar porciones de masa, estirar en forma de cordón y unir los extremos, presionando para que no se abran al freír.
  4. Si las quieres todas iguales, te recomendamos que peses las bolitas (más o menos unos 15 gramos).
  5. Pasar las rosquillas a una bandeja para horno con papel vegetal en la base, dejando espacio entre ellos para que puedan seguir fermentando.
  6. Puedes dejar las bolitas que has cortado del centro de las rosquillas como “bocaditos de rosquillas” o volver a amasarlos con el resto de masa para estirar más rosquillas.
  7. Tapar la bandeja con un trapo limpio de cocina y dejar fermentar nuevamente durante 30 minutos a 1 hora, hasta que hayan duplicado su volumen.

Controlando el fuego para la fritura

Este es el paso más importante de la receta, pero no te preocupes, si sigues nuestros consejos, no tendrás ningún problema.

  • Aceite: Utiliza un aceite de oliva suave o uno de girasol. El virgen extra, aunque es muy saludable, aportará demasiado sabor a la masa. Sobre todo, no escatimes con el aceite; piensa que, si pones poco, las rosquillas tocarían la base de la sartén y se quemarían muy rápido. Una buena idea es usar un cazo de paredes altas en lugar de la sartén. De esta manera, las rosquillas quedarán bien cubiertas y podrán subir a la superficie sin problemas. Calentar una olla o sartén profunda con un litro de aceite para freír y llevar a fuego medio hasta que esté bien caliente. Echar bastante aceite en una sartén honda o wok e ir calentando.
  • Fuego: Procura, sobre todo, que no esté muy fuerte porque tus rosquillas se quemarían por fuera y quedarían crudas por dentro. Tampoco debe estar al mínimo porque lo único que conseguirías es que adquieran una textura muy blanda. Lo ideal: fuego medio y siempre controlando para que no se quemen. El aceite tiene que estar caliente a fuego medio (vitrocerámica en 6 de 9). Es importante encontrar el punto de calor justo del aceite, no debe de estar demasiado caliente o las quemará por fuera y quedarán crudas por dentro. Lo ideal es medir con un termómetro la temperatura de aceite y que esté a 166 o 168º y mantener la temperatura mientras se fríe a 160º.
  • Por tandas: No eches muchas piezas a la vez. Piensa que las rosquillas, en contacto con el aceite caliente, aumentan de tamaño. Además, si pones pocas, serán más fáciles de controlar. Probad primero con un par de ellos.
  • No les des vueltas: Una vez dentro del aceite, déjalas que se vayan friendo sin marearlas, ya que lo único que conseguirás es que absorban más aceite. Cuando estén listas por un lado, gíralas. Generalmente, con 40 segundos por lado será suficiente. Sumergir en el aceite caliente las rosquillas, con cuidado pero de manera rápida para que no se deformen. Cocina las rosquillas durante 1 minuto por cada lado, dándoles la vuelta con unos palitos o cuchara. Freímos los roscos sobre 2-3 minutos, dándole la vuelta varias veces, para que se hagan bien por toda su superficie.
  • Papel absorbente de cocina: Conforme las tengas hechas, es imprescindible dejarlas sobre papel de cocina para que suelten el aceite sobrante de la fritura. Retiramos y dejamos escurrir sobre papel absorbente. Cuando estén hechas las dejamos reposar sobre papel de cocina para que absorba parte del aceite sobrante.
Roscos friéndose en aceite caliente

Rebozado y presentación

Seguidamente, antes de que enfríen del todo, los rebozamos en azúcar blanco para darle el toque final. También podéis hacer una mezcla, mitad y mitad, de azúcar blanco y canela. Si las quieres más dulces, puedes hacer una especie de almíbar mezclando agua y miel y luego bañarlas en azúcar. Cuando se enfríen un poco, embadurnar con la mezcla de azúcar y canela. Yo lo hago con una cuchara, así no mancho el azúcar con el aceite.

Finalizada la fritura, servir. Consérvalas en un recipiente hermético.

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