Enrique Bañuelos y Astroc: auge y caída en la Gran Manzana inmobiliaria

Enrique Bañuelos de Castro (Sagunto, 1966) es una figura prominente en el sector inmobiliario español, conocido por su ascenso meteórico y posterior caída durante la burbuja inmobiliaria. Sus orígenes eran muy modestos. Su padre trabajaba en Altos Hornos de Sagunto y falleció en un accidente laboral cuando Enrique tenía 9 años. Este suceso marcó a Enrique, quien desde pequeño soñaba con ser millonario.

Bañuelos fundó su primera empresa a los 18 años, Miel de Luna, dedicada a la producción y comercialización de miel mientras estudiaba Derecho en la Universidad Católica de Valencia (UCV) y se diplomaba en Dirección de Empresas por la Escuela de Organización Industrial. Sus conocidos lo describen como "listísimo, avispado, dinámico, vendedor nato... Magnético", cualidades que le facilitaron el networking y la creación de contactos, incluso a través de su esposa, Gloria, inspectora de Hacienda.

Enrique Bañuelos en la presentación de Astroc en 2006

El "Gran Gatsby inmobiliario" y la figura del agente urbanizador

Formado en leyes, Bañuelos apreció las posibilidades que ofrecía la figura del agente urbanizador consagrada por las Cortes valencianas en 1994, una norma que, según él, producía oro. Esencialmente, le permitía promover la urbanización de suelo sin necesidad de ser propietario del mismo, comprar terrenos a un precio de saldo, negociar con ayuntamientos y Generalitat para que lo calificasen como urbanizable y luego venderlo a cualquier promotor. El Partido Popular, que ocupó la Generalitat en 1995, nunca se preocupó de desarrollar reglamentos que acotaran las posibilidades del agente urbanizador, haciendo que todo el suelo fuera urbanizable.

Su patrimonio floreció al amparo de esta figura, la integración de las cajas de ahorro locales en Bancaja creció en paralelo a la fortuna de Bañuelos, que fue generosamente avalado por la filial inmobiliaria de la entidad valenciana hasta que logró consolidar un espectacular patrimonio.

Esquema del funcionamiento del agente urbanizador en la Comunidad Valenciana

Astroc: la joya de la corona y su salida a bolsa

Astroc se convirtió en su joya de la corona. Hasta su salida a bolsa en mayo de 2006, Bañuelos era propietario del 100% de esta empresa. Puso a la venta el 25% de Astroc, la sociedad inmobiliaria sobre la que cimentó su fortuna en la Comunidad Valenciana, a un precio de 6,4 euros por acción. Exhibía una sonrisa encantadora y era capaz de hablar durante horas sobre las posibilidades de replicar un producto inmobiliario bien concebido como si fabricara tornillos en una cadena de montaje. Ya lo había hecho en Canet d’En Berenguer, donde levantó 5.000 viviendas en la playa, a 30 kilómetros de Valencia.

Cuando Astroc salió a Bolsa, su mayor activo era un extenso terreno no urbanizable en Mallorca, en gran parte protegido. Pocos conocían en el parqué la existencia de Astroc, pero desde su estreno en Bolsa, en seis meses, esta inmobiliaria valenciana se había revalorizado un 420%. Se hizo con el 49,9% de Landscape, filial inmobiliaria del Banco de Sabadell, por un importe de 450 millones de euros, y con un 60% de la división inmobiliaria del Grupo Rayet mediante una inversión de 450 millones de euros. Caixa Galicia y Carmen Godia, vicepresidenta de Abertis, se vincularon a Astroc a primera hora. Félix Abánades, presidente del Grupo Rayet, tomó una participación cuando Bañuelos compró el 60% de Rayet Inmobiliaria, en diciembre. Poco después entró en el accionariado la familia Nozaleda, propietaria de la inmobiliaria Nozar. Amancio Ortega, propietario de Inditex, fue el último notable que apostó por Bañuelos.

Logotipo de la empresa Astroc

Astroc obtuvo un beneficio neto atribuido de 87,01 millones al cierre del tercer trimestre, lo que supuso un incremento del 326,90% respecto a 2005.

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Expansión internacional y la paella en la Gran Manzana

Había exprimido el alza de la burbuja inmobiliaria en la Comunidad Valenciana y aspiraba a dar el salto al resto de España, a México, a Brasil. Diseñó una torre de negocios en Nueva York. Y se presentó en la Gran Manzana con una paella para 25.000 comensales en Central Park en septiembre de 2006. Este gesto, invitando a los neoyorquinos a paella, representa a la perfección el "será per diners" valenciano (será por dinero).

Bañuelos compró el palacete del Marqués de Salamanca en el Paseo de la Castellana, era propietario del Castillo de Bendinat en Calvià, en Mallorca, y se hizo con otro edificio histórico en la calle de la Paz, en el centro de Valencia. Los tres inmuebles estaban llamados a ser la sede de la Fundación Astroc, una entidad destinada al fomento de las artes y de la cultura valenciana.

Mapa de las propiedades de Enrique Bañuelos en España

El desplome de Astroc y el ocaso de Bañuelos

La cotización en Bolsa de su empresa, Astroc, se desplomó en 2007. En febrero de 2007, las acciones de Astroc se intercambiaban por 72 euros. Hasta que las aguas volvieron a su cauce de forma torrencial. En seis semanas el valor de la empresa se depreció un 76%. "En cuatro meses se ha esfumado el 90% de mi inversión y la única causa de esta escandalosa ruina es Enrique Bañuelos de Castro", clamó Felipe Izquierdo en la junta general de accionistas que Astroc celebró en Valencia a finales de junio de 2007, anunciando una querella contra Bañuelos por un supuesto delito de maquinación para alterar el precio de las cosas. Varios más se sumaron.

El juez Baltasar Garzón archivó la querella tres meses después, argumentando: "El querellante debería haber examinado mejor los riesgos de su inversión". A finales de junio, en la junta en la que Felipe Izquierdo clamaba por los ahorros que había visto evaporarse en unos meses, Bañuelos explicó: "Yo me aparto totalmente de la gestión y me planteo dejar mi puesto en el consejo. Siento no haber sabido transmitir el modelo de Astroc".

Gráfico de la caída del valor de las acciones de Astroc

Renacimiento y nuevos proyectos

El promotor abandonó la empresa y viajó a Brasil, donde anunció que pretendía instalarse 40 años. "Me dejas desnudo en el Central Park y al día siguiente paseo por Manhattan en limusina", es una de las frases que se le atribuye a Bañuelos. Y renació, o lo intentó. En 2008 creó Veremonte, una sociedad de inversión y comenzó su andadura en Brasil adquiriendo el 7% de Agra, la hizo crecer y estableció una de sus sedes en Madrid. Enrique Bañuelos (57) fue más rico que Botín y que las Koplowitz y rozó a Amancio Ortega. Llegó a lo más alto en 2007, cuando se convirtió uno de los reyes del ladrillo gracias a la burbuja inmobiliaria. Por entonces residía en España pero cuando el ocaso llegó se fue a Londres, donde ha vivido durante 14 años. Ahora, según El Confidencial, ha vuelto a España para quedarse. El aumento de impuestos en Reino Unido le ha hecho regresar.

No ha dejado de moverse. Se presentó como socio de un proyecto capitaneado por Alejandro Agag para organizar el primer campeonato del mundo de Fórmula E, con coches eléctricos. El expresidente de Astroc cerró un acuerdo en 2021 para tomar las riendas de Inzile, una compañía sueca que produce vehículos eléctricos. Esta organización se declaró en bancarrota el pasado noviembre, con una deuda de 7,5 millones de euros. Bañuelos fue investigado por su gestión en los últimos meses de vida del grupo.

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