La arcilla es una roca que se origina por la disgregación de las rocas feldespáticas. Si por el contrario, los materiales arcillosos se han desplazado por la acción de lluvias y arrastres fluviales, hablamos de arcillas secundarias. Estas arcillas, también conocidas como arcillas residuales, han sido transportadas desde su lugar de origen por procesos naturales de erosión, como el agua, el viento o el hielo. A lo largo de este proceso de transporte, las partículas de arcilla se mezclan con diversos materiales y minerales que pueden incluir metales, carbonatos, materia orgánica y otros compuestos, lo que da lugar a una composición más compleja en comparación con las arcillas primarias.
Una de las principales ventajas de las arcillas secundarias es su mayor plasticidad. La presencia de impurezas aumenta la capacidad de la arcilla para absorber agua y volverse más maleable y fácil de trabajar. Esta mayor plasticidad las convierte en una opción preferida para técnicas de modelado manual y trabajo en torno. Sin embargo, debido a las impurezas presentes, las arcillas secundarias tienen un punto de cocción más variable, por lo que el proceso debe ajustarse con precisión para evitar que las piezas se deformen o se agrieten.

El proceso de cocción: de la arcilla a la cerámica
La cocción de la arcilla es un proceso esencial para transformar el barro en un producto cerámico duradero y funcional. En horno eléctrico, de gas o de leña el proceso de cocción es el mismo. La cocción de bizcocho es la primera cocción de una pieza cerámica, realizada a baja temperatura, alrededor de los 1000ºC. Aquí ya no hay vuelta atrás; ya no es arcilla, es otro material al que llamamos cerámica.
Para entender el proceso térmico, debemos seguir estas etapas críticas:
- De temperatura ambiente a 600º: Es la primera subida y debe hacerse lenta y gradualmente para que las piezas no sufran. En esta fase pasamos por el punto crítico de 450º a 550º en el que se producen los cambios físico-químicos en el óxido de silicio y se elimina el agua química.
- De 600º a 980º: En esta fase se puede ir más rápido y normalmente se programa libre, aprovechando toda la potencia del horno.
- Meseta: Si estamos cociendo piezas vidriadas, se recomienda hacer un mantenimiento en la temperatura máxima.
Curva de horneado
Consideraciones técnicas y seguridad
Es fundamental conocer los materiales con los que estamos trabajando. Si cocemos una pieza húmeda, estallará, con el consiguiente riesgo de dañar nuestro horno e incluso las piezas con las que comparta hornada. Por este motivo, las piezas han de entrar al horno completamente secas. Cuando no somos profesionales de la cerámica o realizamos hornadas con piezas de distintos autores, es aconsejable realizar cocciones lentas (entre 8 y 10 horas) que evitarán explosiones y roturas.
| Tipo de arcilla | Rango de cocción | Características |
|---|---|---|
| Loza / Barro | 951 °C - 1105 °C | Gran plasticidad, ideal para modelar |
| Gres | 1200 °C - 1300 °C | Fino, plástico, excelente para torno |
| Caolín (Porcelana) | 1240 °C - 1350 °C | Pureza extrema, tonos traslúcidos |
¿Es posible cocer en casa?
La respuesta es no. El horno de casa no está preparado para alcanzar los 980º a los que cocemos la arcilla de baja ni mucho menos los 1260º del gres. Además, tampoco tiene salida de gases; durante el proceso de cocción se libera monóxido de carbono entre otros gases. Todos los materiales que el mercado ofrece como resinas, arcillas poliméricas, pastas de secado al aire o porcelana fría no producen cerámica. Son otro tipo de materiales aptos para manualidades pero que no tienen las cualidades de la cerámica.

Existen unos minihornos de cerámica para microondas que alcanzan aproximadamente los 700º. Es una pequeña cámara de cocción en la que se mete la pieza. Igualmente, es tóxico y no se debe utilizar ese microondas para calentar alimentos. Como ves, para conseguir cerámica necesitamos someter a la arcilla a un proceso de cocción en un horno industrial.
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