Las alubias blancas, un alimento básico en muchas cocinas, adquieren una nueva dimensión cuando se combinan con el sabor intenso de los pimientos secos rellenos de arroz. Esta receta, presentada por Karlos Arguiñano, es una propuesta culinaria reconfortante y deliciosa, ideal para los días fríos de invierno. La combinación de legumbres tiernas y el toque ahumado y ligeramente picante del pimiento choricero, junto con el relleno de arroz, crea un plato que promete deleitar a todos los comensales.

Ingredientes para 4 personas
- 350 g de alubia blanca
- 1 cebolla
- 2 puerros
- 1 zanahoria
- 1 pimiento verde
- 2 dientes de ajo
- 200 ml de tomate triturado
- 4 pimientos choriceros
- 8 cucharadas de arroz (200 g)
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Perejil
Elaboración Paso a Paso
La preparación de este plato comienza la víspera, un paso crucial para asegurar la perfecta cocción de las alubias. Pon las alubias blancas a remojar en un bol con abundante agua. Al día siguiente, escúrrelas y pásalas a una cazuela con agua fresca. Sazona al gusto y cocínalas a fuego medio durante aproximadamente 20-25 minutos. Una vez cocidas, resérvalas para su uso posterior.
Paralelamente, es el momento de preparar los pimientos choriceros. Retira los tallos y las semillas de los cuatro pimientos choriceros. Para que se hidraten adecuadamente y sean manejables, ponlos a remojo en un bol grande con agua. Es preferible realizar este paso la víspera, al igual que con las alubias, para asegurar que estén completamente blandos.

Mientras tanto, se inicia el sofrito de las hortalizas, que aportará una base de sabor profunda al plato. Pela los dientes de ajo y la cebolla, y córtalos en dados pequeños. En una tartera o cazuela amplia y baja, calienta 3-4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Añade los ajos y la cebolla y ponlos a rehogar a fuego suave. Limpia los puerros, retirando la parte inferior, la superior y una o dos capas exteriores. Córtalos en cuartos de luna y agrégalos a la cazuela. Pela la zanahoria, córtala de manera similar a los puerros y añádela al sofrito. Finalmente, retira el tallo y las semillas del pimiento verde, córtalo en dados y incorpóralo junto con el resto de las hortalizas. Sazona la mezcla y sofríe todas las verduras durante unos 10-15 minutos a fuego lento, permitiendo que los sabores se desarrollen.
Una vez que las hortalizas estén bien pochadas, añade el tomate triturado al sofrito. Cocínalo brevemente, integrándolo bien con las verduras. A continuación, incorpora las alubias blancas que tenías reservadas. Cubre las alubias con agua. Es recomendable utilizar una mezcla de líquidos: la mitad del agua de la cocción de las alubias (que aportará sabor y almidón) y la otra mitad con el agua del remojo de los pimientos choriceros (que añadirá un toque característico).

El Relleno y la Cocción Final
Llega el momento de dar protagonismo a los pimientos choriceros. Rellena cuidadosamente cada pimiento seco hidratado con dos cucharadas de arroz cocido. Una vez rellenos, introdúcelos en la cazuela junto con las alubias y el sofrito. Sazona el conjunto si es necesario, ten en cuenta que las alubias ya fueron sazonadas previamente. Tapa la cazuela y deja que todo se cocine junto durante unos 20 minutos adicionales. Este tiempo permitirá que el arroz en el interior de los pimientos se cocine al vapor y absorba los sabores del guiso, y que los pimientos terminen de ablandarse y se integren perfectamente con las alubias.
El secado al que se someten los pimientos choriceros es un método tradicional de conservación que permite disfrutar de su sabor único durante todo el año, aportando esa nota ahumada y ligeramente picante tan característica a los platos.
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Presentación del Plato
Para servir, reparte las alubias blancas en cuatro platos hondos, asegurándote de que cada plato tenga una porción generosa de las tiernas legumbres y el sabroso sofrito. Coloca un pimiento choricero relleno de arroz en el centro de cada plato. Decora con un poco de perejil fresco picado si lo deseas, para aportar un toque de color y frescura.
Este plato es un ejemplo perfecto de cómo la combinación de ingredientes sencillos y técnicas tradicionales puede dar lugar a una comida memorable y llena de sabor.
