El bizcocho es una masa básica de la repostería, que sirve de base para innumerables tartas y es adorado por muchos, incluso por encima de la mejor de las tartas. La cualidad que caracteriza este pan es su esponjosidad, la cual es gracias a la presencia de huevos en su masa. Al batir los huevos se atrapan las burbujas de aire que una vez cuajado quedan atrapadas y forman esta curiosa miga.
Los bizcochos representan una de las categorías estrella de la repostería casera, irresistibles por su textura tierna y esponjosa y con una enorme variedad de recetas a cuál más apetecible.

Orígenes e Historia del Bizcocho
Proviene del latín biscoctus, es decir, cocido dos veces. Con esta técnica romana se hacían unas tortas que se metían en el horno de nuevo, esta vez sin el molde. Daba como resultado un pan más seco y por lo tanto menos apetitoso. Sin embargo, era tan duradero que los soldados romanos y marinos podían conservarlos por meses. En francés, biscuit pasó a denominar a una galleta.
Los bizcochos ya estaban presentes en la gastronomía de las civilizaciones antiguas, como los egipcios, los griegos o los romanos, aunque estas recetas primigenias eran muy diferentes a los bizcochos modernos.

Denominaciones del Bizcocho en el Mundo Hispano
Se denomina bizcocho en España, Chile, Paraguay, Ecuador, Perú, República Dominicana, Puerto Rico y Bolivia, y según el añadido que la masa tenga recibirá el nombre completo: bizcocho de vainilla, bizcocho de chocolate, etc. En Colombia se le llama indistintamente bizcocho o torta.
En Uruguay no se usa el nombre bizcocho para este producto, pues el nombre se reserva para otras confecciones, como bollos y petit fours secs, similares a las facturas argentinas. En Ecuador, el bizcocho de Cayambe es un pan duro.
Esta denominación proviene del inglés cake (/keɪk/), que significa 'tarta'. Así se le llama al bizcocho en Chile, Perú, Costa Rica, El Salvador y en la comunidad autónoma española de las Canarias (particularmente las islas orientales). En Gran Canaria el bizcocho se refiere a otra preparación. Según lo que se agregue será queque de chocolate, de vainilla, de limón, etc.
En México y Centroamérica son denominadas pasteles. En Colombia se le llama indistintamente bizcocho o torta. En Venezuela también se le llama simplemente torta, pues el bizcocho en este país se refiere a rebanadas de pan dulce que han sido tostadas. Un ejemplo de ello lo constituyen las llamadas panelas de San Joaquín, típicas del estado Carabobo y también en Aragua.
La técnica española de hacer bizcochos llegó hasta algunos lugares de Asia. En Filipinas, se llama mamon o sponge cake (‘pastel esponja’).
Ingredientes Clave y Variantes
Los bizcochos tradicionales suelen prepararse con harina, huevos, leche y azúcar como ingredientes principales pero, más allá de esta receta básica, existen infinidad de variantes. El bizcocho más sencillo contiene los cuatro ingredientes básicos en proporciones idénticas, lo que lo asemeja a un pound cake.
Se puede usar cualquier tipo de harina, aunque preferiblemente se van a usar harinas de repostería (harina floja, es decir, que tienen poca fuerza). El azúcar es un ingrediente esencial, ya que generalmente todos los bizcochos o queques son dulces. Los demás ingredientes sirven para aromatizar y darle su sabor distintivo, como ralladura de limón, almendra molida, cacao, coco rallado, etcétera.
El bizcocho admite líquidos en pequeñas cantidades (sobre todo leche pero también algún licor). En efecto, constituye la base de la elaboración del llamado pastel tres leches. Después de hornearlo, el bizcocho admite ser saturado de líquido sin perder su consistencia. Empapado en almíbar, ron u otro licor, da lugar a pasteles como el babà napolitano o el pionono de Granada.

Diversidad de Ingredientes en los Bizcochos
En este grupo de recetas encontraréis bizcochos con o sin mantequilla, con o sin chocolate, muchísimos con cítricos, algunos glaseados, otros con frutas tanto frescas como deshidratadas. Masas húmedas con remolacha, calabaza o zanahoria, deliciosas en el bocado. Bizcochos con diversidad de harinas, tanto de almendras, pistachos, castañas, trigo, harinas integrales ECO. También encontraréis recetas con azúcar blanquilla o moreno integral, incluso con edulcorante apto para repostería. Algunas recetas llevan nata (crema de leche) de MG 35% que puedes sustituir por leche entera, incluso desnatada, aunque no olvidéis que la materia grasa es un factor importante en la elaboración de una miga jugosa y tierna.
Si buscas recetas más elaboradas para tus desayunos, cenas o meriendas, el cacao es un ingrediente fabuloso para elaborar bizcochos irresistibles, que harán las delicias de los más golosos: bizcocho de cacao, bizcocho de chocolate negro, blanco o con leche, bizcocho marmolado. Entre las recetas clásicas también merecen una mención especial el bizcocho de yogur y los bizcochos con frutas. El limón, la naranja o las frutas del bosque son algunas de las elecciones más habituales dentro de la repostería tradicional pero, si quieres un postre más original, también puedes utilizar frutas tropicales como el coco o la piña, manzana, lima, plátano.
Además, en Nestlé Cocina también nos acordamos de los paladares veganos y vegetarianos, con recetas de bizcochos 100% vegetales, elaborados con harina integral, avena, harina de espelta o boniato, entre las que encontrarás propuestas tan tentadoras como el bizcocho de zanahoria vegano o el bizcocho de chocolate con calabacín.
El Bizcocho de Yogur: Un Clásico Infalible
Para alegrar nuestros desayunos y meriendas, queremos enseñaros a preparar el bizcocho de yogur, un clásico básico para iniciarse en la repostería que sale siempre bien y que no requiere -como otras recetas de dulces y pasteles- medidas exactas y pesos precisos de los ingredientes, ya que todo se hace a partir de la medida de un envase de yogur.
Recordar las proporciones es muy sencillo porque aceite, azúcar y harina, -ordenadas alfabéticamente- llevan la proporción de 1, 2 y 3, es decir, una medida de aceite, dos medidas de azúcar y tres medidas de harina. Con esos sencillos ingredientes, un yogur natural o de limón, un poco de levadura o impulsor y tres huevos, tenemos todo lo necesario para hacer un bizcocho que siempre sale bien.
Receta Sencilla del Bizcocho de Yogur
Nada es más fácil que esta receta de bizcocho de yogur, siempre que os acordéis de las medidas 1, 2, y 3, aplicadas a los ingredientes ordenados alfabéticamente. En un bol ponemos el contenido de un vasito de yogur -yo lo prefiero natural pero también podéis hacerlo con yogur sabor limón- y añadimos tres huevos, una medida de aceite de girasol y dos medidas de azúcar. Batimos bien.
Por otro lado, mezclamos la harina -3 medidas del vasito de yogur- con la levadura y removemos para que se distribuya de modo homogéneo. Ayudados de las varillas, vamos incorporando poco a poco la harina sobre el bol con el resto de ingredientes, dejando que se forme una masa mientras batimos y añadimos la harina según se va incorporando. Entre tanto, habremos precalentado el horno a 180ºC durante unos diez minutos y habremos untado con mantequilla un molde de bizcocho.
Ya solo falta volcar la masa en nuestro molde y dejar que se hornee sin abrir la puerta del horno durante 35 minutos. Es importante no abrir para que no baje la temperatura en el interior del horno y no caiga nuestro bizcocho. Transcurridos 30 minutos podemos abrir rápidamente y verificar el punto de cocción metiendo una brocheta de madera en la masa para comprobar si sale limpia o sucia. En el primer caso, nuestro bizcocho estará listo. Si sale algo sucia, esperamos otros cinco minutos y después apagamos el horno.
Bizcocho de YOGUR esponjoso RECETA facil
Personalizando el Bizcocho de Yogur
El Bizcocho de yogur es pura esponjosidad, sabor y ternura. Está elaborado con la receta casera de toda la vida, por un proveedor con más de 100 años de experiencia en este producto, a base de ingredientes de alta calidad y libre de conservantes ni colorantes. Con un delicioso sabor a yogur, nuestra receta incluye un 12% de yogur griego natural que le da ese toque especial y único. Ideal para compartir en familia o con amigos.
Es una verdadera caja de sorpresas, ya que puede ser tan versátil como tú quieras. Te enseñamos a convertirlo en un bizcocho con frutas, rellenarlo con tiramisú, crema de pistacho, de zanahoria, crema pastelera, etc.
Ideas para Rellenar y Decorar:
- Crema de Tiramisú: Mezcla el queso mascarpone con el aroma de vainilla, una pizca de café al gusto y el azúcar. Añade la nata montada y mezcla con movimientos envolventes para mantener su volumen.
- Crema de Zanahoria: Pela y corta las zanahorias antes de cocerlas en agua con el azúcar. Tritura los ingredientes en un procesador de alimentos hasta obtener una mezcla fina. Incorpora el coco rallado y mezcla hasta que el conjunto quede bien integrado.
- Crema Pastelera: Para preparar la crema pastelera, mezcla las yemas de huevo, el huevo entero y el azúcar. Bate la mezcla hasta que quede suave y sin grumos.
- Crema de Pistacho: Para hacer la crema de pistacho, comienza retirando la piel de los pistachos con un paño. Mezcla esta pasta de pistacho con el queso crema hasta conseguir una consistencia suave.
- Buttercream: Si quieres una decoración especial, prepara una buttercream. Comienza tamizando en un bol el azúcar glas junto con la mantequilla, la leche y el extracto de vainilla. Bate a velocidad baja durante 1 minuto.

Consejos para un Bizcocho Perfecto
Para que tu bizcocho salga perfecto es muy importante seguir una serie de pautas. Los bizcochos son pastelitos ideales para comer en el desayuno, en la merienda o incluso para servir como postre. Son recetas exquisitas si están esponjosos, dulzones y recién salidos del horno. Y para eso, hace falta seguir las recetas al pie de la letra.
Preparación de Ingredientes y Batido
- Temperatura Ambiente: Es importante que te asegures de que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente. Sacar los huevos, la leche o la mantequilla de la nevera un rato antes de comenzar a preparar el bizcocho mejora la emulsión y hace que la mezcla sea más homogénea.
- Batido de Huevos y Azúcar: Si quieres conseguir un bizcocho esponjoso, ligero y con una miga suave, hay un truco fundamental que nunca falla: batir muy bien los huevos con el azúcar hasta que la mezcla se vea blanquecina, cremosa y haya doblado su volumen. Este paso, aunque parece sencillo, es clave porque al batir con energía se incorpora aire a la masa, lo que se traduce en un bizcocho mucho más alto y aireado. Puedes hacerlo con varillas manuales, pero si usas una batidora eléctrica o un robot de cocina, el resultado será aún mejor. Este aire atrapado en la mezcla es lo que hace que el bizcocho suba sin necesidad de tantos impulsores químicos.
- Tamizar la Harina: Un detalle muy fácil de aplicar es tamizar la harina antes de añadirla a la mezcla, ya que ayuda a eliminar grumos y a que los ingredientes secos se integren mejor. Así se evita que la masa se apelmace y se favorece una textura más ligera.
- Movimientos Envolventes: También es importante incorporar la harina con movimientos envolventes, usando una espátula y con delicadeza, para no perder el aire que has conseguido al batir los huevos. Nunca remuevas con fuerza ni uses batidora en este paso final, o echarás a perder todo el trabajo previo.
Horneado y Desmoldado
- Precalentar el Horno: Lo más importante es precalentar el horno con el tiempo suficiente para que tenga la temperatura adecuada cuando metas la masa. Por lo general, la temperatura ideal es de 180 ºC con calor arriba y abajo.
- Posición en el Horno: Coloca el molde a media altura y hornea el bizcocho 30-35 minutos sin ventilador. Si vemos que se tuesta mucho al final de la cocción, cuando queden 10 minutos tapamos con un poco de papel de aluminio.
- No Abrir el Horno: Una advertencia: no abras el horno durante los primeros 30 minutos de cocción. El cambio de temperatura puede hacer que el bizcocho se baje, perdiendo volumen y esponjosidad.
- Comprobar la Cocción: Pasados los 30-35 minutos, abre el horno y pincha el bizcocho con un palillo o cuchillo para comprobar si está cocido por dentro. Si sale limpia y seca, está listo. Si sale húmedo le queda todavía.
- Enfriamiento: Sacamos del horno y dejamos que el bizcocho se atempere un poco en el molde. Dejamos que se termine de enfriar sobre una rejilla para evitar que coja humedad. Listo para comer.

Bizcochos Saludables y Congelación
¿Puede ser saludable un bizcocho? Por supuesto que sí. Hoy en día esta es la tendencia para disfrutar de lo lindo y además cuidar de tu salud. Los gestos más fáciles son sustituir la harina de trigo por harina integral u otra como avena, almendra o coco. ¿Existen bizcochos light? Existen algunos bizcochos menos calóricos que otros, pero salvo que tengas un problema de salud, mi consejo es que disfrutes de un buen trozo de bizcocho, que lo saborees a gusto y sin ningún sentimiento de culpa. Un trozo de bizcocho casero es siempre saludable, lo que no es necesario ni conveniente ni aconsejable es que te comas un bizcocho entero.
Si vives solo o sola, cuando hagas tu bizcocho, repártelo en cuartos y congela. Vas sacando trozos a medida que los vayas consumiendo y así podrás tener el placer de comer tu propia repostería casera. Los bizcochos admiten el descongelado estupendamente.
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