Hoy compartimos una deliciosa receta tradicional de alcachofas con ternasco y salsa de almendras, una base de muchos guisos que hemos comido en nuestra vida, es sencilla, sana y muy rica.

Propiedades y beneficios de la alcachofa
Antes de compartir nuestra receta, vamos a comentar algunos detalles sobre las propiedades de esta verdura tan rica y de temporada de invierno. Una de las principales virtudes de la alcachofa es que se trata de un alimento diurético, es decir, ayuda a eliminar toxinas y especialmente el ácido úrico, evitando así la retención de líquidos.
Asimismo, destaca por el hecho de proporcionar ácidos para reducir los niveles de colesterol en la sangre, así como disminuye la presión arterial. Por otro lado, la alcachofa también va bien para los problemas digestivos y metabólicos, por tratarse de un alimento depurativo que regulariza el intestino y fortalece el sistema inmunitario. Tampoco podemos olvidar el hecho de que las alcachofas estimulan la producción de bilis y resultan un gran productor para el hígado, por lo que será apropiada para las enfermedades hepáticas.

Ingredientes clave de nuestra receta
Alcachofas
En esta ocasión hemos escogido alcachofas de Congana, Conservas García Narváez. Un producto que mantiene todas sus propiedades ya que hay muy poco tiempo desde que se recoge hasta que se trata, elabora y envasa. Aunque la temporada de la alcachofa se esté acabando, aún podemos encontrar buenas piezas. Las puntas deben estar lo más tersas y frescas posibles.
Almendras
Las almendras son de Productos Paqui, unas almendras fritas en aceite de oliva de la Comarca de la Sierra de Segura. Las almendras que usamos en esta receta, fueron regalo de nuestros padres y venían con su cáscara y todo. La almendra puedes ponerla desde el principio si quieres que quede muy disuelta en la salsa.
Ternasco
Para el ternasco, utilizaremos carne de cordero lechal.
Preparación paso a paso de las alcachofas con ternasco y salsa de almendras
1. Preparar las alcachofas
- El primer paso es preparar los ingredientes. Para las alcachofas, preparamos un bol grande lleno de agua fría (con un par de hielos), una ramita de perejil y un buen chorro de limón.
- Preparado el bol, retiramos las hojas exteriores de las alcachofas. Ahí puedes quitar cuántas quieras, hay quien se queda con sólo el centro-centro. Cortamos con un cuchillo de sierra la punta (el tercio exterior de la alcachofa) y lo desechamos.
- El rabito lo cortamos, le quitamos el final y pelamos con un pelador. Partimos la alcachofa en cuartos u octavos. Les retiramos, si los tuvieran, los pelillos centrales. Un truco fantástico para que no se pongan negras es frotarlas enseguida con un limón.
- Los rabitos no se desperdician, sólo es necesario retirarles las hojas y con un pelador eliminar la capa exterior que es leñosa. Podéis usarlas dentro del propio guiso o picadita y salteada en un revuelto o tortilla.

2. Sofrito base
- Pelamos y picamos la cebolla que cocinamos en una sartén o cazuela con aceite de oliva virgen extra y un poco de sal.
- En una cacerola amplia, ponemos 2-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio-fuerte.
- Poner el aceite de oliva en una cazuela, añadir la cebolla y el ajo picados finamente, sofreír a fuego bajo para que se ablande.
3. Incorporar el ternasco y las alcachofas
- Una vez pochada la cebolla, introducimos las alcachofas escurridas y removemos todo. Dejamos dorar ligeramente a fuego medio-alto, con 5 minutos es suficiente, y vertemos el vino blanco.
- Añadimos el jamón troceado, rehogar unos minutos, añadir la guindilla (si queremos), las alcachofas troceadas y seguir cocinando unos minutos, a fuego bajo y tapadas.
- Evaporado el alcohol, cubrimos con agua o caldo las alcachofas, incorporamos la hoja de laurel y le damos un meneito a la cazuela. Tapamos y dejamos cocer a fuego medio durante unos 15 minutos.
JARRETES DE TERNASCO CON ALCACHOFAS
4. Preparar la salsa de almendras
- Aparte vamos a preparar el majaito y en un mortero vamos a añadir el pan frito con las almendras, las hebras de azafrán y el perejil picado.
- Picamos unos dientes de ajo y perejil con picadora o mortero.
- Picamos las almendras y el pan. El último paso es añadir las almendras bien picadas diluidas con un poco de agua a la cazuela junto con las alcachofas. Lo dejamos reducir un poco más de tiempo para que la almendra ayude a espesar el caldito que queda.
- Pasados los 15 minutos, incorporamos la almendra molida, removemos y rectificamos el punto de sal.

5. Cocción final
- Una vez realizado este paso, cogemos una cazuela, introducimos las alcachofas en un fondo de agua fría hasta cubrirlas un poco más de la mitad, añadimos un buen chorro de aceite de oliva y unas 2 o 3 rodajas de limón. No demasiado limón para que no amargue.
- En esta ocasión hemos escogido entre sus conservas. Las alcachofas, un producto que mantiene todas sus propiedades ya que hay muy poco tiempo desde que se recoge hasta que se trata, elabora y envasa.
- Unos minutos antes de apartar y de servir a la mesa le cuajamos un huevo por persona, además de varias lascas de jamón.