Adicción a la Coca-Cola Light: Un Análisis Profundo de sus Componentes y Efectos

La Coca-Cola Light, una bebida que ha ganado popularidad como alternativa "saludable" a los refrescos azucarados, esconde una complejidad que va más allá de su simple etiqueta de "cero calorías". Para muchos, lo que comienza como una preferencia se transforma en una adicción, con consecuencias tanto físicas como psicológicas.

No hay nada natural en el agua carbonatada de color caramelo; se necesitan estudios de química para interpretar los ingredientes que aparecen en la etiqueta. Esto hace que hasta para el consumidor más adicto a la Coca-Cola Light resulte difícil defender que es buena para su salud.

Tabla nutricional de Coca-Cola Light

En un lateral de la lata, bajo el título «Información nutricional por cada 100 ml» aparece la siguiente lista:

  • Carbohidratos: 0 g
  • Proteínas: 0 g
  • Grasa: 0 g
  • Energía: 0,4 cal

No hace ninguna mención a las vitaminas. El objeto de este ejercicio parece ser un balance de contabilidad. Es decir, de su brillante lata no obtendrá nada que tenga valor nutritivo, pero ¡atención! tampoco las repugnantes calorías de ningún otro componente.

Los Componentes Clave: Aspartamo y Cafeína

La adicción a la Coca-Cola Light, y a otros refrescos dietéticos, se atribuye principalmente a dos componentes: el aspartamo y la cafeína. Por separado, son dañinos; juntos, son la pesadilla de un adicto.

El Aspartamo: Un Edulcorante Bajo Sospecha

El aspartamo, un edulcorante artificial, ha sido objeto de controversia desde su aprobación. Si teclean aspartamo en el buscador Google encontrarán unos 113.000 resultados en la Red, entre los que se incluyen enlaces con sitios de grupos de ayuda a víctimas de este aditivo y un centro de toxicidad del aspartamo aparentemente oficial. Los fanáticos del dominio de Internet aspartamekills.com (el aspartamo mata, en inglés) anuncian que el edulcorante en cuestión produce esclerosis múltiple, lupus eritematoso, diabetes, el polémico síndrome de fatiga crónica e, incluso, el de la Guerra del Golfo. En esa misma web se llega a sugerir que O.J. Simpson sufría una intoxicación por aspartamo en el momento en que asesinó a su esposa. Una evidencia difícilmente demostrable.

Molécula de aspartamo y su estructura química

Según los fabricantes de la bebida refrescante, todo esto es un tremendo y desafortunado malentendido y declaran no saber por qué la Coca-Cola Light suele ser el blanco preferido de todos los teóricos de la conspiración. «Cualquier fragmento de la información científica disponible en este momento dice que el aspartamo es seguro y conveniente», dicen en su página web. «Antes de su aprobación fue sometido a una de las revisiones más concienzudas que se han realizado hasta la fecha», reiteran.

Composición y Seguridad del Aspartamo

Este edulcorante, descubrimiento de las compañías NutraSweet y Equal, se compone de dos aminoácidos: ácido aspártico y fenilalanina. A diario los ingerimos en la comida (leche, fruta o vegetales). Hay personas que carecen del enzima necesario para procesar la fenilalanina, por eso todos los alimentos y bebidas que la contienen deben llevar una etiqueta de advertencia a estos pacientes con fenilcetonuria.

No son pocas las organizaciones médicas de prestigio que dicen que el aspartamo, que se comenzó a usar a principios de los 70 y ha sido sometido a más de 200 estudios desde entonces, es seguro. Entre ellas, el Comité Científico sobre Alimentos de Bruselas, la FDA estadounidense o la Sociedad Médica Americana. Por su parte, la Agencia de Estándares Alimentarios, fundada por el gobierno británico en 2000 y auténtico perro guardián independiente de la seguridad de los alimentos, dice que no hay evidencia científica fiable que respalde las demandas que apuntan que el aditivo causa los graves trastornos a los que se ha venido asociando.

Sin embargo, habrá que estar a la expectativa de los resultados, aún no publicados, de un estudio que se está llevando a cabo en el prestigioso King’s College londinense, en el que se determinará si existe alguna asociación entre aspartamo y el cáncer cerebral.

Catherine Collins, jefa del Servicio de Dietética del Hospital St. George (Reino Unido) y portavoz de la Asociación Británica de Dietética, comenta que, a pesar de la información alarmista, confía en este elemento precisamente porque se compone de aminoácidos que están de forma natural en otros alimentos. Más preocupante, según ella, es la sacarina que sí ha producido cáncer de vejiga en ratas de laboratorio. De esta forma, y aunque no apoya su uso en grandes cantidades, Collins dice que beber Coca-Cola Light con moderación no le matará.

Un adulto medio no debe tomar más de 40 mg de aspartamo por kilo de peso y día. Para superarlo, habría que ingerir al menos 14 latas diarias.

Los edulcorantes artificiales activan el sistema de recompensa del cerebro, pero solo la mitad que el azúcar normal. El sustituto de azúcar no tiene el mismo efecto que el real, por lo que te hace querer cada vez más. Esto no solo está relacionado con el aumento de peso, sobre todo en el vientre, sino que también provoca antojos. El aspartame es 200 veces más dulce que el azúcar de mesa.

La Cafeína: El Estímulo Adictivo

El otro componente clave en la adicción a la Coca-Cola Light es la cafeína. Una lata de 355 mililitros de Coca-Cola normal tiene 34 miligramos de cafeína, mientras que la Coca-Cola Light tiene 11 miligramos más, según la empresa. (Una taza de café de 230 mililitros tiene unos 95 miligramos). Así, aunque alguien se tome cinco latas, ingerirá menos cantidad que con dos tazas de café.

Comparación de niveles de cafeína en diferentes bebidas

La Adicción a la Coca-Cola Light: Testimonios y Síntomas

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que publica el DSM-5, el manual de diagnóstico de los trastornos mentales, clasifica todas las adicciones (al alcohol, a las drogas, al juego e incluso al disolvente) en la sección Trastornos Relacionados con Sustancias y Adicciones. «Las personas pierden el control sobre la sustancia; la consumen, aunque saben que deberían dejarla. Tienen conductas compulsivas. Presentan el síndrome de abstinencia cuando se las retiras», comentó Ashley Gearhardt, profesora asociada del Departamento de Psicología de la Universidad de Míchigan y directora del Laboratorio de Ciencia y Tratamiento de la Alimentación y la Adicción de la facultad.

Muchos adictos relatan experiencias similares. Una persona admitió que era lo primero que tocaban sus labios por la mañana y, a menudo, lo último que degustaba por la noche. No hay sonido que le resultara más gratificante que el estallido de una lata al abrirse. Culpa a las épocas de exámenes de la Universidad, cuando necesitaba tomar un trago de esta bebida cada poco si no quería que su cabeza cayera encima de la mesa. Eso fue hace una década, pero seguía engullendo a diario cuatro latas o más. Encima, no es que le gustara su sabor, porque realmente ya no le sabía a nada. Tampoco la tomaba porque quisiera adelgazar, pero como no bebe café, anhelaba el golpe de cafeína que le daba. Se sentía irritable y distraída cuando no tenía garantizado un suministro constante y llegó a pagar cinco libras (casi ocho euros) por un vaso de Coca-Cola Light en un café de Florencia.

Un Caso de Adicción Extrema

Una mujer se sentía sin fuerzas y sufría de dolores de cabezas por lo que fue a su médico de cabecera. Las pruebas de sangre no aclararon qué sucedía en el organismo de la mujer, aunque ella no le contó su alto consumo de la bebida. Fue un terapeuta que usa la técnica de la hipnosis quien, al interesarse por sus hábitos, encontró la causa del malestar físico de Ayton. Desde hace diez años, esta británica se ha gastado unos 1.500 euros al año en Coca-Cola Light, una verdadera adicción.

«Es el peor caso de adicción a este tipo de bebidas que he tratado», explicó Russell Hemming, el hipnoterapeuta que ha conseguido mantenerla alejada de la Coca-Cola desde el pasado agosto. Lo primero que le indicó el especialista fue sustituir esta bebida por agua, al menos dos litros diarios, porque los edulcorantes artificiales estaban destruyendo su salud. «Al parecer el aspartamo es el peor y están en un montón de bebidas dietéticas», cuenta Ayton. Los comienzos de la cura fueron momentos difíciles para esta adicta que describe su estado como si «le hubieran dado una paliza, pero luego me empecé a sentir mejor». Ahora sus progresos ya son visibles: «Mi cabeza está más clara y tengo mucha más energía».

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Impacto en la Vida Diaria

La adicción a la Coca-Cola Light puede interferir significativamente con la vida diaria. «Llegaba tarde al trabajo porque la fila del McDonald’s era demasiado larga», narró un ex-adicto. «Me empezó a fastidiar cómo la Coca-Cola Light estaba rigiendo mi vida». También luchó contra fuertes dolores de cabeza cuando dejó de tomarla, junto con un «hilarante malhumor como del síndrome premenstrual». También tenía una sed muy intensa que parecía insaciable, pero la ventaja fue que eso la obligó a beber más agua.

«Fue más fácil que dejar la Coca-Cola Light», afirmó Walsh, de 38 años, un transportista de muebles desempleado de Kilkenny, Irlanda. Este verano dejó de fumar de un día para otro y sufrió dolores de cabeza terribles, además de sentirse irascible y cansado. «Fue muy duro», dijo. La aspirina le ayudó a combatir el dolor y, para tener la mente ocupada, dio largos paseos y leyó libros. Estos son los síntomas clásicos de la adicción.

Dejar la Adicción: Estrategias y Experiencias

Entonces, ¿cómo han logrado algunas personas acabar con la adicción? Después de cuatro décadas como adicta a los refrescos dietéticos, de repente, el cuerpo de una mujer comenzó a rechazar la bebida que la hacía sentir bien. Después de descubrir la Coca-Cola Light en 1982, bebió al menos tres o cuatro latas de 355 mililitros casi todos los días durante las siguientes cuatro décadas, sin importar en qué lugar del mundo estuviera.

Era el tipo de persona que evitaba ciertas aerolíneas porque solo servían Pepsi; la que compró todo el inventario de una tienda en Nueva Delhi porque temía no encontrar otro refresco en el resto del país; la que escondía latas en su habitación cuando visitaba a sus padres, como una joven de 18 años con una pipa de marihuana, solo que tenía 40 y tantos. En varias ocasiones, intentó dejarla, pero nunca pudo privarse de ella durante más de una semana.

Bebió con mucho ánimo hasta principios de este año, cuando ocurrieron dos cosas casi de manera simultánea. El lado izquierdo de su abdomen llevaba meses palpitando, pero los médicos eran incapaces de identificar el problema. Las tomografías, las ecografías y la colonoscopia no revelaron nada. Más o menos al mismo tiempo, empezó a notar que su amada bebida empezaba a tener el mismo sabor que se imagina tendría una cápsula de jabón para ropa. Había un regusto maligno que no había notado antes; podía imaginar los productos químicos como remolinos en su estómago, dirigiéndose contra sus entrañas. Se preguntó: ¿Podrá estar relacionado? A finales de junio, después de acabarse hasta la última gota de la segunda lata del día, el dolor le recorrió el estómago y ese fue su último refresco. Así nada más, después de 39 años, había terminado.

Consejos y Herramientas para la Recuperación

En septiembre de 2020, a Mindy Beller, de 58 años, editora técnica de una empresa de consultoría medioambiental en Asheville, Carolina del Norte, le diagnosticaron cáncer de mama. Tenía un hábito que incluía ocho latas de Coca-Cola Zero al día y no lo dejó sino hasta después de la cirugía, cuando los médicos detectaron más presencia de cáncer y se dio cuenta de que tendría que someterse a quimioterapia. (Aunque los refrescos dietéticos no se han relacionado de forma concluyente con el cáncer, ella decidió evitar los alimentos poco saludables). Beller utilizó la aplicación Quitzilla, un contador de sobriedad y eliminador de hábitos, que registró su progreso.

Dejó de golpe, pero no se consideraría un éxito de la noche a la mañana; los primeros días fueron duros. La cabeza le palpitaba por la abstinencia de cafeína y vivía a base de Tylenol. Cuando trabajaba, solía tener siempre una lata de refresco y no podía concentrarse sin ella. Aun así, piensa seguir. El estómago le duele menos, su gusto por lo dulce no es tan persistente y está bastante satisfecha consigo misma: modificó un hábito de toda la vida.

Personas celebrando dejar la adicción a las bebidas dietéticas

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