Gestión de Bienes Comunes y Recursos Naturales en la Amazonía: Un Enfoque desde la Pesca Sostenible

La gestión de los bienes comunes y los recursos naturales en la Amazonía es un tema complejo que ha sido abordado desde diversas perspectivas. Este libro, compuesto por una colección de artículos, explora estas cuestiones a través de experiencias vividas por sus autores, sugiriendo nuevas interrogantes y abriendo pistas para la reflexión.

Uno de los temas centrales, y que subyace a todos los artículos, es el de los bienes comunes. Históricamente, estos bienes han existido y han sido aprovechados por la humanidad sin que esto necesariamente conduzca a su extinción. Los pueblos indígenas amazónicos, por ejemplo, han basado su sistema productivo en el aprovechamiento de los bienes que les ofrece su medio ambiente, bienes comunes que se transforman a través de su trabajo.

El Estado, en muchos casos, ha impuesto normas verticales sobre los recursos naturales, declarándolos de su propiedad. Sin embargo, existen excepciones, como el reconocimiento del carácter originario de los pueblos indígenas, que les otorga derechos ancestrales sobre sus territorios. Principios como este están reconocidos en la legislación nacional de varios países amazónicos y en acuerdos internacionales.

Mapa de la cuenca amazónica con áreas protegidas y tierras comunitarias

A pesar de estos reconocimientos, a menudo el Estado otorga derechos territoriales parciales, reconociendo la propiedad del suelo pero no del subsuelo, ni de los recursos minerales, hídricos o forestales. Los recursos más valiosos, como minas e hidrocarburos, son negociados con capitales transnacionales, mientras que otros son declarados de libre disponibilidad, quedando sujetos a un absoluto descontrol en la práctica.

Los Estados disponen de los recursos de diversas maneras: concesiones de largo plazo para los más rentables, contratos de menor duración y permisos de diferente tipo. Sin embargo, la explotación de hidrocarburos y la minería han causado desastres ambientales, y el Estado muestra poco interés en corregir la situación. Por el contrario, con el argumento de "atraer la inversión extranjera", se relajan las condiciones de protección laboral y ambiental.

Las concesiones sobre recursos renovables, como los bosques, a menudo son meras formalidades que justifican la extracción de madera sin criterios de gestión sostenible. Los espacios estratégicos, por su parte, no reciben cuidado por parte del Estado y son ocupados sin control, colindando a menudo con comunidades y convirtiéndose en puntos de invasión.

Las causas del descontrol imperante se deben a la incapacidad del Estado para administrar y cautelar el buen uso de los recursos, por falta de visión, presencia y recursos financieros. A esto se suma el desarme de las iniciativas locales de gestión de recursos por parte de un Estado que las reprime.

La gestión sostenible de la pesca, eje central de este libro, se presenta como una estrategia para combatir la pobreza y reforzar el bienestar. Las sociedades del bosque siempre han manejado sus recursos, pero ahora deben enfrentarse al mercado. El manejo de las pesquerías implica también el manejo de la vegetación del bosque circundante.

Diagrama de la cadena alimentaria en un ecosistema de río amazónico

Se redefine el concepto de manejo para destacar la "gobernabilidad, las relaciones sociales, la adaptación y el mantenimiento del potencial productivo del ecosistema". Esta nueva definición busca superar las visiones burocráticas y técnicas, promoviendo la participación democrática de la población en el diseño e implementación de estrategias.

La gestión ambiental no debe ser una imposición autoritaria, sino una estrategia asumida por las poblaciones locales a partir de acuerdos sociales para administrar el medio ambiente dentro de su capacidad de regeneración.

El libro también critica la noción de "recurso natural" con valor universal, proponiendo hablar de "recursos culturales" que reflejan concepciones históricas específicas. La conservación, entendida como producto de la sociedad industrial, es vista como un concepto ajeno a las sociedades indígenas.

La privatización de los bienes comunes no soluciona el problema de su manejo ni de su uso justo. Las políticas de privatización y las leyes que promueven la disolución de comunidades convierten a sus moradores en pobres, generando un ciclo de pobreza y destrucción ambiental.

Es crucial cuestionar si los pobres son producto del azar o de un sistema que crea pobreza, para determinar quién es realmente responsable de la destrucción del medio ambiente.

A continuación, se presentan datos sobre la biomasa total capturada y el uso de aparejos de pesca en algunas comunidades:

Comunidad Porcentaje de Pesca Comunitaria con Trampera
CI Laureano 52%
CI Gasta Bala 85%
CI Santa Margarita 51%
CI Zapote 96%
CI Conta-San José 94%

El segundo aparejo más importante, después de la trampera, es la tarrafa con el 4%.

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