Intoxicación alimentaria por legumbres: Riesgos y Prevención

Algunos de los cultivos alimentarios más importantes del mundo contienen compuestos tóxicos que requieren cocinarse o combinarse con otros alimentos para que sean seguros. Las legumbres son una fuente valiosa de proteínas vegetales, siendo un alimento básico en muchas dietas vegetarianas y veganas. Sin embargo, contienen lectinas, unas proteínas que pueden provocar náuseas, vómitos y diarrea intensos si se consumen crudas. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha publicado una evaluación científica sobre las lectinas, unas proteínas presentes en las alubias que, si llegan a entrar en el organismo, pueden provocar náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea en cuestión de horas.

Legumbres variadas

Lectinas: Antinutrientes con Potencial Tóxico

Las lectinas son proteínas que abundan en las legumbres, los cereales y algunas hortalizas. Desde el punto de vista biológico actúan como un sistema de protección de las plantas ante los insectos, los hongos o los depredadores, pero en la mayoría de los casos no suponen ningún problema para los seres humanos. Sin embargo, ciertas lectinas específicas y especialmente las que están presentes en legumbres crudas, pueden interferir con la mucosa intestinal y desencadenar molestias digestivas severas. El compuesto más destacado en este contexto es la fitohemaglutinina (PHA), una lectina que es particularmente tóxica y que está presente en las alubias, siendo considerada la más peligrosa de entre los alimentos vegetales comestibles.

La EFSA explica que los efectos no son sutiles, las intoxicaciones asociadas al consumo de legumbres crudas o poco cocinas suelen aparecer pocas horas después de la ingesta e incluyen náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Según la EFSA, con apenas cuatro o cinco alubias crudas o mal cocidas ya pueden surgir las primeras reacciones. El riesgo afecta a todos los grupos de edad. Solo en Suecia se registraron 357 casos de intoxicación por este motivo entre 2019 y 2023.

Infografía sobre lectinas en legumbres

Preparación Segura de las Legumbres

La buena noticia es que la solución para este problema es sencilla y está al alcance de cualquier persona. La forma más eficaz de neutralizar las lectinas de las legumbres es remojarlas y después hervirlas en agua a 100 °C. La EFSA recomienda un proceso en dos pasos. Primero, dejar las alubias secas en remojo con abundante agua durante un mínimo de seis horas, aunque lo ideal es entre seis y doce. Segundo, escurrir ese agua, poner agua nueva y hervirlas a 100 °C durante al menos treinta minutos. Como los tiempos dependen de la variedad, la EFSA aconseja cocinarlas hasta que estén completamente tiernas.

Otros métodos caseros como la cocción al vapor, cocinar en el microondas o el tueste, resultan menos eficaces para inactivar este tipo de sustancias, por ello, estos métodos no deberían sustituir a la cocción tradicional cuando se habla de legumbres secas. Según un estudio de Petroski y Minich publicado en 2020, la cocción a baja temperatura -como la que se produce en una olla de cocción lenta- no logra eliminar las lectinas de las legumbres. Es más: cuando las alubias se cocinan en torno a los 80 °C, la toxicidad de las lectinas no solo no disminuye, sino que puede multiplicarse.

Si no tienes tiempo para cocinarlas, hay una opción segura y al alcance de todos: las alubias cocidas en conserva. Esos botes que encuentras en cualquier supermercado ya han sido sometidos a un tratamiento térmico que elimina las lectinas por completo. Un estudio de Pedrosa y colaboradores publicado en 2015 confirmó que dicho tratamiento es suficiente para eliminar las lectinas en todas las variedades de alubias.

Otros Riesgos Asociados al Consumo de Legumbres

Además de las lectinas, existen otros compuestos tóxicos en ciertos alimentos que requieren una preparación adecuada:

  • Arveja (Guisante de olor): Contiene una neurotoxina llamada ácido beta-N-oxalil-diaminopropiónico o beta-ODAP. El primer síntoma de intoxicación por beta-ODAP, o latirismo, es el debilitamiento de las piernas. Si se remojan durante mucho tiempo en agua o se fermentan en panes o tortitas, no representan un riesgo.
  • Maíz: Si no se prepara adecuadamente con cal apagada (hidróxido de calcio), la niacina (vitamina B3) que contiene no se absorbe, lo que puede causar pelagra si el maíz es la principal fuente de alimento.
  • Ruibarbo: Las hojas contienen altos niveles de ácido oxálico, más que las espinacas. Una intoxicación por ruibarbo provoca debilidad, dificultad para respirar, problemas gastrointestinales, formación de cálculos renales e incluso puede llegar al coma y la muerte.
  • Anacardos: El árbol de anacardo produce un aceite irritante, el urushiol, que se encuentra en la cáscara y puede provocar dermatitis. Los anacardos se venden cocinados al vapor para neutralizar este compuesto.
  • Yuca: Contiene linamarina, que se convierte en cianuro en el cuerpo. Un exceso de consumo de yuca provoca una enfermedad llamada konzo. En tiempos de sequía, los niveles de esta toxina pueden aumentar.
Diagrama de flujo de preparación segura de legumbres

Alergias y Reactividad Cruzada

Las legumbres también pueden ser causa de reacciones alérgicas. Los principales alérgenos de las legumbres corresponden a las proteínas de almacenamiento, que son resistentes al calor y a los procesos digestivos. Existe una alta reactividad cruzada entre las distintas legumbres, lo que significa que una persona alérgica a una legumbre puede reaccionar a otras. En España, las lentejas son las legumbres más implicadas en las reacciones alérgicas, y las personas alérgicas a esta legumbre suelen reaccionar también a los garbanzos o guisantes.

La reactividad cruzada también puede ocurrir entre legumbres y otros alimentos como frutos secos, pólenes o cereales, lo que complica el diagnóstico y tratamiento de las alergias alimentarias.

Cómo cocinar legumbres secas para que queden perfectas

Consideraciones sobre el Consumo de Legumbres

A pesar de los riesgos potenciales asociados a su preparación inadecuada, las legumbres son extraordinariamente saludables, ricas en fibra, proteínas vegetales y micronutrientes. La clave reside en la correcta preparación para neutralizar los compuestos tóxicos y antinutrientes. Saltarse el remojo o acortar la cocción por ahorrar tiempo puede traducirse en malestar digestivo e incluso en episodios de intoxicación alimentaria.

Las lectinas no son enemigas de nuestra salud por sí mismas; el problema aparece cuando se ignora cómo tratarlas adecuadamente antes de su consumo.

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