La Candida es una levadura que, en condiciones normales, forma parte saludable de nuestra flora bacteriana y es beneficiosa para nosotros. Sin embargo, cuando este equilibrio natural se altera, algunas especies del hongo pueden volverse patógenas y causar infecciones, conocidas como candidiasis.

En las últimas décadas se ha observado un aumento de las micosis y, al mismo tiempo, un incremento de la resistencia a los fármacos convencionales, lo que ha llevado a la búsqueda de nuevos antifúngicos de origen natural.
Las cándidas son organismos dismórficos y pueden existir en dos formas: como levadura, que es la forma no invasiva, y como hifa (forma filamentosa), altamente invasiva, con mayor capacidad de penetración en tejidos y mucosas, provocando infecciones más graves.
Factores que Contribuyen al Desarrollo de la Candidiasis
Ciertas condiciones hacen a las personas más propensas a desarrollar candidiasis. Entre ellas se encuentran las mujeres sexualmente activas, las personas con obesidad, diabetes o aquellas que han seguido tratamientos prolongados con antibióticos y corticoides. Además, la inmunosupresión, el desequilibrio de la microbiota y los cambios hormonales son factores clave que alteran el equilibrio natural.
Impacto de la Candidiasis en el Organismo
El intestino se considera un reservorio de Candida, es decir, un lugar donde la Candida puede permanecer y luego volver a causar infecciones en otras áreas del cuerpo, como la vagina o la boca. Esto explicaría que las candidiasis, ya sean cutáneas, genitales o sistémicas, tengan en la mayoría de los casos su origen en el intestino. Las candidiasis recurrentes pueden ser un indicativo de que existe un sobrecrecimiento de Candida en el intestino y que solo el tratamiento de la zona afectada no será suficiente para erradicar la infección.
Cuando la candidiasis afecta el tracto digestivo, puede causar una excesiva permeabilidad de la mucosa intestinal, permitiendo el paso a la sangre de sustancias (toxinas, proteínas mal digeridas, etc.) que pueden actuar como antígenos, alterando severamente el sistema inmunitario. Por otro lado, una excesiva permeabilidad intestinal puede, a su vez, deteriorar los receptores nutricionales celulares, favoreciendo la malabsorción y, dando como resultado, una desnutrición.

Productos Tóxicos Producidos por Cándidas
Las cándidas en su estado fungal pueden producir hasta 80 productos tóxicos, como el etanol y el formaldehído. Entre todos ellos, el más abundante es el acetaldehído. Esta sustancia altamente tóxica es producida por las cándidas al convertir el azúcar en alcohol. Parte de los efectos del acetaldehído son:
- Formación de sustancias vasoactivas, como la adrenalina, produciendo síntomas como nerviosismo, pánico, miedo, taquicardias y sofocos.
- Interferencia con los receptores de la acetilcolina, importante para la memoria y el sistema nervioso.
- Producción de histamina.
- Bloqueos en la formación de neurotransmisores, lo cual puede causar depresión, insomnio e incapacidad de respuesta ante el estrés.
- Destrucción de la vitamina B6, la cual es importante para la protección de las membranas mucosas, el fortalecimiento del sistema inmunitario, el equilibrio del sistema hormonal y la producción de ácido clorhídrico y enzimas digestivas.
- Depresión del sistema inmunitario.
- Destrucción del glutatión y la cisteína, necesarios para desintoxicar el organismo.
- Bloqueo de los receptores hormonales.
Las cándidas también pueden interferir en la conversión de la vitamina B6 en su forma activa, el piridoxal-5-fosfato. Esto puede causar síntomas como retención de líquidos, depresión, irritabilidad, temblores musculares o calambres, falta de energía y piel muy seca.
Debido al grado de toxicidad en el que se encuentra el paciente con candidiasis, el hígado tiene que filtrar una gran cantidad de tóxicos. Para que esto ocurra, las dos fases de desintoxicación de este órgano, la fase 1 y 2, requieren nutrientes como el zinc, selenio, cobre, magnesio, vitaminas B y C, glutatión, sulfuro, glicina y ácidos grasos esenciales. Debido a la mala absorción intestinal, es muy posible que estos nutrientes no se encuentren en las cantidades necesarias para que la desintoxicación se lleve a cabo de forma óptima, generándose un proceso de autointoxicación.
Síntomas de Candidiasis Crónica
Los pacientes con candidiasis crónica pueden presentar síntomas muy variados, tales como:
- Fatiga y malestar general
- Dolores de cabeza
- Distensión abdominal, diarreas y/o estreñimiento, indigestión, ardor estomacal
- Deseo de comer carbohidratos (dulces, pasta, pan, etc.)
- Depresión, mareos, sensación de resaca por las mañanas, insomnio
- Dolor de articulaciones y músculos
- Molestias vaginales (picores, irritación, heridas, etc.)
- Retención de líquidos
- Infecciones crónicas
- Alergias, picor anal, congestión nasal
- Problemas de uñas
Por tanto, la candidiasis no se limita a una sintomatología localizada; en muchas ocasiones el paciente no diagnosticado puede reportar otros síntomas que pueden pasar desapercibidos.
CANDIDIASIS CRÓNICA: ENFOQUE HOLÍSTICO: DIETA, ESTRÉS, DESCANSO... - Ginecología y Obstetricia -
Tratamiento de la Candidiasis: Dieta y Suplementos
El tratamiento de la candidiasis debe englobar dos puntos principales: su eliminación y su prevención. Por esto, es importante corregir las causas que contribuyen al desarrollo de la enfermedad.
Dieta para Debilitar la Cándida
Como primer paso en el tratamiento es importante preparar el terreno y empezar con una dieta que nos ayude a debilitar la cándida, al menos durante 2-3 semanas. Para ello se deben restringir los alimentos que alimentan el crecimiento del hongo.
Alimentos a Evitar:
- Alimentos que contienen azúcares (azúcar, miel, siropes, refrescos, kétchup, cereales de desayuno, productos de bollería y pastelería, postres, helados).
- Fruta rica en azúcar.
- Productos lácteos azucarados.
- Bebidas alcohólicas y cerveza sin alcohol.
- Alimentos que contienen levaduras como el pan, pizzas, cubitos del caldo.
- Patatas, castañas y boniatos.
- Productos fermentados con levaduras como el vinagre, la salsa de soja, el chucrut.
- Cereales con gluten (trigo, avena, centeno, cebada, kamut, espelta).
- Maíz.
- Café.
Alimentos a Potenciar:
- Pescado, marisco y huevos.
- Carnes blancas.
- Vegetales frescos.
- Legumbres.
- Frutos secos y semillas (calabaza, sésamo, girasol, lino, chía, cáñamo).
- Arroz, quinoa, trigo sarraceno, amaranto y mijo.
- Tostadas de trigo sarraceno o tortas de arroz integral.
- Harina de estos cereales y harina de garbanzos.
- Pasta de quinoa, sarraceno o legumbres.
- Limón, aguacate y coco.
- Tofu.
- Algas.
- Aceite de oliva y de coco (el aceite de coco si se guarda en la nevera se solidifica y puede servir como mantequilla).
- Zumos vegetales (excepto de zanahoria y remolacha).
Durante la fase de preparación es posible que se experimenten crisis de desintoxicación. Si el paciente tiene dificultades digestivas puede ser de ayuda la toma de complementos de enzimas digestivas y/o clorhidrato de betaína en caso de aclorhidria.
Esta dieta para candidiasis debe ser realizada como mínimo durante 3 meses, para alcanzar los resultados que se desean, mejorando los síntomas y previniendo nuevas crisis, y no excluye el uso de medicamentos recetados por el médico.

Es fundamental dar preferencia al ajo. El ajo fresco crudo y triturado contiene azufres como la alicina, aliina, alliinasa y la S-alliicisteína que eliminan los parásitos intestinales debido a su efecto antibiótico. Al triturarlo rompemos sus paredes celulares y es más fácil extraer las sustancias beneficiosas que contiene. También es importante beber agua abundante entre horas.
Tratamiento con Fitoterapia
Pasada esta primera fase, ya podremos introducir los agentes antimicóticos naturales. Para ello proponemos una selección de aceites esenciales quimiotipados. Estudios microbiológicos indican que Candida albicans presenta una alta sensibilidad a los aceites esenciales, en comparación a los principales medicamentos antimicóticos utilizados (clotrimazol, itraconazol y fluconazol).
El mecanismo de acción de los aceites esenciales y los fármacos antifúngicos es diferente. Los azoles, por ejemplo, ejercen un efecto fungistático, induciendo una inhibición parcial del crecimiento de las células fúngicas, asociados con frecuencia a una alta toxicidad para los tejidos y con resistencia a los medicamentos. Mientras que los aceites esenciales de orégano, tomillo y ajedrea actúan principalmente sobre la pared celular y las membranas de la levadura desarrollando propiedades como fungicidas.
Entre los aceites esenciales más eficaces contra C. albicans destacan la ajedrea y el orégano. Consiguiendo en los estudios publicados una tasa inhibición en el 85% de los aislados tratados con orégano y aceites de ajedrea, de ≥200% en comparación con el clotrimazol.
Componentes Activos de los Aceites Esenciales
- Carvacrol: Impide el crecimiento de diferentes formas morfológicas de C. albicans, incluidas levaduras, hifas y biofilms. Ha demostrado actividad específica contra los biofilms de un gran número de especies de Candida como C. albicans, C. glabrata y C. parapsilosis. El carvacrol puede actuar como disruptor y despolarizador de la membrana plasmática de la Cándida, uniéndose a proteínas de membrana e interfiriendo con la comunicación intracelular.
- Timol: Inhibe el crecimiento de Candida albicans, Candida tropicalis, C. parapsilosis y C. glabrata. Actúa sobre la membrana celular de Candida spp, uniéndose al ergosterol lo que conduce a una alteración de la permeabilidad de la membrana.
El timol y el carvacrol actúan inhibiendo el paso de levaduras a hifas.
Completan la acción antifúngica de los aceites esenciales otros extractos de plantas y activos como son el ácido caprílico presente en el aceite de coco, el ajo, el lapacho y la equinácea. Para la recuperación de las mucosas será importante la toma de L-glutamina, zinc y vitamina A que actúan como nutrientes reparadores.
Mantenimiento y Prevención
A medida que avanza el tratamiento, será necesario reequilibrar la microbiota intestinal. En este punto podemos aconsejar un complemento probiótico de amplio espectro que ayude a restablecer la microbiota oral, digestiva, intestinal y genitourinaria.
Los alimentos probióticos, como el yogur natural, kéfir y kombucha, son ricos en bacterias que favorecen la salud intestinal y aumentan el sistema inmunológico, ayudando a disminuir el desarrollo de microorganismos patógenos, previendo y controlando la candidiasis.

El propóleo, fabricado por las abejas a partir de los árboles y otras plantas, es considerado un buen remedio natural para combatir la Candida albicans, ya que es rico en sustancias, como los flavonoides, que actúan aumentando el sistema inmunológico e impidiendo el desarrollo de este hongo en el organismo. El propóleo puede ingerirse diariamente en forma de té, con agua y limón o apenas diluido en agua.
Diversas hierbas naturales pueden ayudar a controlar el crecimiento de la candidiasis y disminuir la inflamación, como la menta, manzanilla, orégano, perejil, uva ursi, romero, tomillo, jengibre, canela, anís, cilantro, albahaca, ajo y cebolla. Estas hierbas se pueden consumir en las comidas o, para aprovechar al máximo sus propiedades, en forma de té o infusiones.
No obstante, aunque seguir la dieta para candidiasis puede ayudar a curar más rápido la infección, es fundamental seguir el tratamiento indicado por el médico, el cual consiste en el uso de antifúngicos en forma de comprimidos, óvulos vaginales o pomadas.
tags: #tortitas #arroz #integral #candidiasis