Las tortitas son un desayuno delicioso y muy recurrido. La avena, como cereal energético, muy digestivo, cargado de vitaminas del grupo B y rico en fibra soluble, aumenta su valor nutricional y poder saciante. Además, destaca su contenido proteico casi completo para ser un cereal. Si combinamos la avena con las semillas de chía y lino, obtenemos proteínas de alto valor biológico, es decir, completas.
Por otro lado, estas tortitas tienen un sabor distinto al añadir la mezcla de especias cúrcuma latte, con predominio de cúrcuma aportando así, propiedades antiinflamatorias.
Esta receta de tortitas de avena tan deliciosa y cargada de nutrientes, es a su vez muy versátil pudiendo acompañar tanto a dulce como salado. Simplemente intenta anticiparte a la preparación de la masa para tenerla lista y combina con los ingredientes que más te gusten.

Preparación de la Masa para Tortitas de Avena y Chía
Para preparar la masa, coloca los copos de avena en un bol junto con el agua y el resto de ingredientes, mezcla bien y deja reposar durante un mínimo de 30 minutos y un máximo de 12 horas, tapado con un paño. Si pasado el tiempo de reposo la masa ha quedado muy seca, añade más agua.
Calienta en una crepera o sartén antiadherente a fuego medio-bajo el aceite de coco y esparce con la ayuda de un trozo de manzana. Coloca la mitad de la masa en la sartén y extiende con una espátula mojada hasta que quede de 1 cm aproximado de grosor. Tuesta ambos lados de la tortita. Una vez doradas ambas partes, retira del fuego y deja reposar en un plato durante unos minutos.
Acompañamientos para tus Tortitas
Puedes disfrutar de tus tortitas con rellenos dulces o salados. Aquí te dejamos algunas ideas:
Relleno Dulce
- Tritura en una batidora los orejones naturales con el agua de remojo. Unta la tortita con la compota de orejones y algunas nueces por encima.
Relleno Salado
- Las tortillas de patatas son una excelente opción.
Tortillas De Avena Con Chia Y Linaza...
El Desafío de los Huevos en la Cocina Vegana y la Solución de la Chía
El principal desafío para la cocina a base de plantas o la dieta vegana 100% de origen vegetal es sustituir los huevos, especialmente cuando se quiere hornear. Por fortuna, a algunas personas se les ocurrió una gran alternativa: el "huevo de chía" o "huevo de lino".
El reemplazo son semillas molidas de lino o chía con unas cucharadas de agua y unos minutos en la nevera. Las semillas de chía son mucho más gelatinosas y, por lo tanto, realmente no requieren tiempo en la nevera. El chia pudding es el mejor ejemplo de su efecto instantáneo. La semilla de lino con agua, conocido también como "huevo de lino", parece un sustituto improbable del huevo hasta que lo guardas en la nevera durante 15 minutos. El frío espesa la mezcla considerablemente y la prepara para su uso.

Valor Nutricional de las Semillas de Chía y Lino
Además, tanto las semillas de lino como las de chía son extremadamente nutritivas, por lo que también son interesantes para sumar. Las semillas de lino son ricas en micronutrientes, fibra dietética, magnesio, vitamina B1 y omega-3. Además de lo que ofrecen las semillas de lino, las semillas de chía tienen grandes cantidades de fósforo, calcio y el selenio antioxidante, que se ha relacionado con un menor riesgo de cáncer y enfermedades cardíacas.
Para preparar un "huevo de chía" o "huevo de lino":
- 1 cucharada de semillas de chía o de lino molidas.
- 3 cucharadas de agua.
- Enfriar la mezcla en la nevera durante unos 15 minutos (si es con semillas de lino). De ser semillas de chía, no es necesario enfriar.
Un huevo de gallina se puede sustituir por un huevo de semillas en muchas recetas de repostería. Los huevos de chía funcionan bien cuando el huevo tradicional actúa como agente de unión y no como la estrella del plato. Si una receta requiere un huevo de lino, pero no tienes linaza molida, se puede cambiar fácilmente por un huevo de chía en su lugar.
Ahora bien, este reemplazo no funcionará en recetas que requieren más de 2 huevos. En general, cuantos más huevos necesites sustituir, más problemas tendrás. El uso de más de 2 huevos de lino podría dar lugar a productos horneados que sean pegajosos o tengan una textura poco horneada. Como también en las recetas paleo y sin gluten en general. Si estás utilizando harina de almendras o harina de coco, los huevos de reemplazo no proporcionarán la estructura necesaria. Incluso las harinas a base de cereales, como la harina de avena y la harina de trigo sarraceno, funcionan mejor con huevos de gallina. Así se evita un resultado que podría ser más gomoso o denso al dejar los huevos fuera.

Tortilla de Patatas Vegana con Harina de Garbanzo y Chía
La tortilla de patatas siempre ha sido un plato preferido. Para sustituir el huevo, hemos utilizado harina de garbanzo mezclada con agua, es rápido, fácil y se puede encontrar en muchos supermercados. Esta tortilla es apta para celíacos (porque la harina de garbanzo no tiene gluten), intolerantes a la lactosa, veganos y alérgicos al huevo. Solo lleva seis ingredientes: harina de garbanzo, patata, cebolla, agua, aceite y sal.
Preparación de la Tortilla de Patatas Vegana
- Pelamos las patatas, las lavamos, las partimos por la mitad y las troceamos en láminas finas. Cortamos la cebolla en trocitos muy pequeños.
- Versión ligera: En una sartén, echamos una o dos cucharadas de aceite y cuando esté caliente, añadimos las patatas y la cebolla con sal al gusto. Agregamos 250 mililitros de agua y subimos el fuego al máximo. Cuando el agua esté hirviendo, bajamos el fuego y cubrimos la sartén con una tapa. Dejamos las patatas hasta que estén hechas, removiendo de vez en cuando.
- Versión tradicional: En una sartén, añadimos abundante aceite y cuando esté caliente, echamos las patatas, la cebolla y sal al gusto. Cubrimos con una tapa y dejamos que las patatas se cocinen a fuego medio hasta que estén hechas, removiendo de vez en cuando. Colamos las patatas y la cebolla para eliminar el exceso de aceite.
- En un bol, añadimos las 16 cucharadas de harina de garbanzo y agua, batimos hasta obtener una mezcla homogénea, añadimos un poquito de sal y las patatas y la cebolla cocinadas. Removemos.
- En una sartén, echamos una o dos cucharadas de aceite y cuando esté caliente, echamos la mezcla anterior y dejamos que se vaya cuajando a fuego medio durante unos 5 minutos. Colocamos un plato sobre la tortilla y le damos la vuelta para que se cocine por el otro lado durante otros 5 minutos.
Ponemos la chía en 3/4 de vaso de agua, para que se vaya activando mientras preparamos el resto. Pelamos y cortamos las patatas a cubitos de 1cm aprox. Cortamos el pimiento a tiras y la cebolla a trocitos pequeños. Cuando ya tenemos las verduras hechas, las mezclamos con las patatas y la cebolla. Ahora preparamos el "huevo" vegano: ponemos el agua con chía en un plato hondo (la textura debe ser parecida a la clara de huevo) y le añadimos la harina mientras la removemos bien, para que no queden grumos. Finalmente, ponemos la mezcla en la sartén. Es importante que la sartén esté bien caliente y con unas gotas de aceite. La vamos moviendo ligeramente (para que no se pegue) y le vamos dando forma a la tortilla con una espátula de madera. Le damos la vuelta y si vemos que no está formada, luego le volvemos a dar la vuelta. Con este doradito, queda un pelín crujiente, que le da un toque riquísimo, a la vez que mantiene la consistencia. Si la hemos hecho bien, queda consistente. Es un poco entretenida pero el resultado merece la pena. La chía y la harina de garbanzo le aportan las proteínas (que tendría con huevo) pero sin el colesterol.