La tortilla es un plato clásico de la gastronomía española, con la “Tortilla española” como su máximo exponente. Sin embargo, existen infinitas variaciones que nos permiten disfrutar de este delicioso platillo de formas originales y saludables. Una de ellas es la “Tortilla de calabacín, puerro y acelgas”, una receta que no solo es deliciosa y fácil de preparar, sino que también ofrece enormes propiedades nutricionales.
En la actualidad, es incuestionable la importancia de consumir la mayor cantidad posible de verduras y hortalizas para mantener una buena salud. A veces, variar la forma en que las presentamos en la mesa puede parecer un desafío, pero cuando vienen vestidas de “Tortilla”, como ocurre con la “Tortilla de berenjenas” o la de acelgas y calabacín, su aceptación es casi unánime.

Beneficios Nutricionales de la Tortilla de Acelgas y Calabacín
Esta tortilla es un plato con alto contenido de proteínas, antioxidantes y fibra, gracias a sus ingredientes principales. La acelga, en particular, es una de las verduras más populares entre quienes buscan una alimentación saludable debido a su escaso aporte energético y su riqueza nutricional.
A pesar de su bajo contenido en hidratos de carbono, grasas y proteínas, la acelga es una mina de oro en cuanto a nutrientes reguladores de nuestro organismo. Aporta sales minerales como potasio, magnesio, sodio, yodo, hierro y calcio, así como vitaminas como folatos, betacaroteno y vitamina C. Además, es una excelente fuente de fibra.
El calabacín, por su parte, es una verdura muy versátil, con alto contenido en agua y fácil de digerir. Complementa a la perfección las propiedades de la acelga, haciendo de esta tortilla un plato completo y muy beneficioso para nuestra salud.

Ingredientes y Preparación de la Tortilla de Calabacín, Puerro y Acelgas
Para lograr una tortilla excepcional, es fundamental utilizar verduras y huevos frescos. La elección de conservar o no la piel del calabacín es personal, aunque algunos prefieren retirarla para evitar un ligero amargor.
Ingredientes para 4 personas:
- 1 manojo de acelgas
- 1 puerro grande o 2 pequeños
- 2 calabacines medianos (si son muy pequeños, 3)
- 6 huevos L de la mejor calidad
- 50 g de parmesano rallado
- Nuez moscada, sal, orégano, pimienta negra molida
- Aceite de oliva virgen extra
- Para acompañar (opcional): yogur griego natural sin azúcar aderezado con una chispa de sal, tomates cherrys.
Elaboración:
- Lava la acelga y ponla a cocinar en una olla con medio vaso de agua y tapa la olla. En cuanto rompa a hervir, cuenta 2 minutos y escurre. Deja enfriar un poco, córtala menuda sobre una tabla, vuelve a ponerla en el escurridor para que suelte agua y reserva.
- Pica el puerro menudo, pela los calabacines (puedes dejarle la piel aunque a mí me parece que amarga y se la quito) y pícalos en dados.
- Pon una sartén al fuego con un chorrito de aceite (un par de cucharadas), agrega el puerro, déjalo pochar apenas hasta que esté transparente y agrega el calabacín, espolvorea sal, y tapa la sartén. Deja cocinar a fuego medio hasta que todo esté tierno.
- Cuando el puerro y el calabacín estén tiernos, añade la acelga, espolvorea nuevamente sal, pimienta, nuez moscada y mezcla bien. Tapa la sartén y deja unos minutos para que todo absorba bien los sabores de las especias.
- La sartén ahora tiene mucho líquido porque el calabacín suelta mucha agua, así que toda la verdura que tenemos en la sartén la vamos a volcar en el escurridor para eliminar el exceso de líquido.
- Mientras, bate los huevos (sin batir en exceso) en un bol, espolvorea sal, pimienta, agrega el parmesano rallado y las verduras del escurridor. Mezcla bien.
- Pon la sartén al fuego con una cucharada de aceite. Cuando esté bien caliente, vuelca la mezcla. Deja a fuego fuerte un par de minutos y baja 2 niveles y deja 3 minutos. Dale la vuelta y deja otros 3 o 4 minutos. Puedes pasarla a una fuente o dejarla en la sartén con la placa apagada un par de minutos más para que se termine de hacer con el calor residual.
El punto de cuajado es muy personal y dependerá del gusto de los comensales. Si hay disparidad de gustos, lo mejor es buscar un punto de cuajado final en el que no nos pasemos de cocción para evitar que quede demasiado seca.
tortila fácil de zanahoria y acelga
Variantes y Consejos Adicionales
Se puede servir templada o fría; en ambos casos está deliciosa. Si acompañas con un cuenco lleno de yogur griego sin azúcar y con un punto de sal (o sin él), esta tortilla adquirirá untuosidad al bocado.
Las acelgas también pueden combinarse con otros ingredientes como queso. Una deliciosa tortilla de acelgas o espinacas con queso es muy fácil de hacer y se prepara en muy pocos minutos. Si te gusta el queso pero las verduras te cuestan un poco más, esta es una excelente forma de incorporar vegetales a tu dieta. Puedes acompañar esta rica tortilla con una ensalada o un poco de arroz blanco para tener un menú completo.
Tortilla de Acelgas con Queso (Ejemplo):
- 5 huevos medianos
- 300 gr de acelgas (solo la parte verde) o espinacas frescas y limpias
- 1/2 cebolla
- 2 dientes de ajo
- 100 gr de queso rulo de cabra
- 100 gr de queso tipo manchego, emmenthal o gouda
- Aceite de oliva, sal
La preparación implica sofreír cebolla y ajo, añadir las acelgas picadas, batir los huevos con los quesos (reservando el de cabra), incorporar las verduras a los huevos y cuajar la tortilla en una sartén, añadiendo el queso de cabra al final para que se funda. Este plato es sin gluten y muy fácil de hacer.

Estamos en temporada de acelgas, y aunque las congeladas son muy cómodas, nada como comprar un manojo fresco con el olor a campo todavía en sus hojas para disfrutar al máximo de este vegetal. La limpieza de las acelgas es importante: limpiar bien bajo el grifo, separar las pencas de las hojas y quitar las hebras más grandes a las pencas. Cocinar las pencas primero y luego añadir las hojas, ya que estas se hacen más rápido.
Las tortillas o revueltos son una opción muy válida tanto para el almuerzo como para la cena, ofreciendo una manera sencilla y rica de incluir verduras en nuestra alimentación diaria.