El tomate frito es una preparación culinaria típica de la gastronomía de España, que en esencia consiste en freír tomates en la sartén con aceite de oliva a fuego lento. Es una de las preparaciones más básicas, populares y extendidas de la cocina española, y se puede encontrar como ingrediente en una amplia gama de platos típicos. El tomate frito, por lo general, no es considerado una salsa para mojar, sino una base para cocinar una multitud de guisos de arroz, pescado, carne, lentejas, rellenos, etc. En España se le conoce simplemente como salsa de tomate para distinguirse del kétchup, con el cual no se debe confundir. La principal diferencia con otras salsas de tomate del mundo es que la salsa española está frita. El aceite usado es el aceite de oliva.

¿Por qué hacer tomate frito casero?
Hoy, en Lazy Blog, vamos a aprender a hacer la receta de tomate frito casero, de la forma más sencilla y con un resultado estupendo. Con la fritá transformarás un simple huevo frito o también unas croquetas de cocido o de puchero, añadiendo simplemente un par de cucharadas de esta deliciosa salsa. La salsa de tomate a los más pequeños les encanta, eso sí, si alguno es delicadillo con los trocitos, pues nada, se pasa por el chino y sin problema. Los mayores no es que le hagamos muchos ascos a esta salsa, porque no me digáis que no está rico con un simple huevo frito encima, con una pasta recién hervida o simplemente para mojar pan, el tomate frito es un vicio.
Además de comprar el tomate frito envasado, puedes aprender cómo hacer tomate frito de lata, pero en casa, es decir, cómo hacer tomate frito natural. Hacerlo en casa nos permite darle el toque que nosotros queramos, con diferentes hierbas, especias o verduras. La salsa de tomate es la que más se usa en casa y si es casera, aún mejor, porque aunque hay marcas comerciales que no están mal, nunca las podremos igualar a una hecha en casa.
SALSA de TOMATE casera ¡Receta de la ABUELA!
Ingredientes y Preparación del Tomate Frito Casero
Ingredientes para 1 litro de tomate frito:
- 50 g de aceite de oliva virgen extra
- 2 dientes de ajo
- 100 g de cebolla
- 100 g de zanahoria (opcional)
- 1 kg de tomate natural triturado (o 2 kg de tomates maduros)
- 15 g de azúcar (opcional)
- Sal, pimienta y albahaca, orégano (opcional)
Paso a paso para el Tomate Frito Tradicional
Para hacer esta salsa de tomate frito, comenzamos preparando un sofrito con la cebolla y el pimiento, muy picados, dorándolos a fuego lento en la sartén con el aceite. El primer paso a seguir es calentar un par de cucharadas de aceite de oliva en una sartén a fuego medio. Picamos la cebolla y el ajo en pequeños dados. Cuanto más picados estén, más integrados van a quedar en el tomate frito. Cuando está el aceite caliente, pero sin humear, echamos la cebolla picada. Removemos y a continuación echamos el ajo y sofreímos. Si ponemos primero el ajo, seguramente se nos quemaría antes de poner la cebolla y el ajo demasiado tostado da un sabor amargo a las salsas.
Mientras se van haciendo, podemos lavar y picar los tomates, y en cuanto los tengamos listos, los incorporamos a la sartén. No es necesario pelar los tomates ya que luego los pasaremos por el pasapurés, pero si queréis, podéis hacerlo. Muchas recetas de tomate frito empiezan pelando los tomates, haciéndoles la típica cruz y escaldándolos, e incluso otras que también les quitan las pepitas o semillas. Como no vamos a pelar los tomates, es fundamental lavarlos bien, a conciencia, así que nos esforzaremos en esa primera tarea. Una vez limpios, quitamos los pedúnculos y hojitas verdes en su caso y troceamos los tomates en pedazos grandes, por ejemplo en cuartos, dependiendo un poco del tamaño de cada pieza.

Cuando los tomates estén friéndose en la sartén, comenzarán a soltar su agua y es posible que salpiquen. Podéis bajar el fuego y remover de vez en cuando para evitar que la salsa se agarre en la sartén. Habrá que dejar cocinarse la fritá de tomate hasta que prácticamente no quede líquido y empiece a espesar. En el proceso, podemos ir apretando los tomates contra la sartén utilizando una cuchara, para sacar la mayor cantidad de líquido de su interior para que pueda evaporarse poco a poco y nos quede así una textura de salsa. El tiempo, es muy importante. No tenemos que tener prisa porque un buen tomate frito necesita aproximadamente dos horas de fritura-cocción para evaporar el agua. Durante ese tiempo solo debemos remover de cuando en cuando para evitar que los tomates se peguen o agarren al fondo de la cacerola. Poco a poco, el volumen de la salsa se irá reduciendo, quedando cada vez más concentrado.
Cuando la salsa esté a nuestro gusto, probamos y rectificamos de sal y añadimos una cucharada de azúcar para corregir la acidez del tomate, dando un último hervor. El tema del azúcar: Si queréis podéis añadir una o dos cucharadas de azúcar, en caso de tomates ácidos. Lo ideal es que usemos tomates con sabor, que estén bien maduros. Mejor que mejor, si usáis tomates de vuestra propia cosecha o del huerto de algún amigo, que nada tienen que ver con los tomates de invernadero que tenemos todo el año.

Consejos Adicionales para un Tomate Frito Perfecto
- Para que no salte: Cuando vayamos a darle una vuelta, hay que retirarlo del fuego, dejarlo unos segundos, quitar la tapa, dejar que escurra lo que queda en la tapa en la sartén y ya darle vueltas. A continuación, taparlo de nuevo y volver a llevarlo al fuego.
- Cocción lenta: Al principio tiene que tener cierta alegría, pero luego, conforme va evaporando líquido hay que bajarlo porque es muy fácil que el tomate se queme un poco al final.
- El azúcar: Se puede añadir la mitad al principio y ajustar al final con el resto. Esto es una manía personal, sin un argumento científico.
- El recipiente: Es importante usar una sartén o cacerola que no se pegue y donde la cocción sea uniforme. Es conveniente darle vueltas con una cuchara de madera.
El Toque Final: Pasapurés vs. Batidora
Para terminar, pasamos la salsa por el pasapurés triturando hasta que quede libre de pellejos, pieles y semillas. No conviene hacerlo con la batidora de mano porque no separa las pieles y dejará nuestra fritá andaluza de tomates de color anaranjado en lugar de con un rojo intenso, al meter mucho aire en la mezcla mientras lo tritura. Es fundamental el uso del pasapuré. Cuando creáis que no queda más que rascar, dad la vuelta al pasapuré y raspar con el canto de la cuchara para aprovechar los restos.

Conservación del Tomate Frito Casero
Las salsas caseras se conservan durante menos tiempo que los botes de tomate frito, que se esterilizan y se envasan al vacío. Una vez hayas elaborado esta salsa, la puedes guardar en un bote hermético y aguantará unos 5 días en la nevera. No es recomendable tenerla más días en la nevera ya que pueden desarrollar bacterias, pero en cambio sí se puede congelar perfectamente. De hecho, si congelamos la salsa de tomate casera en una cubitera, después podemos ir sacando del congelador la cantidad justa que necesitemos.
Para conservar el tomate frito, si vas a hacer bastante cantidad tienes dos opciones:
- Congelarlo: El tomate se congela fenomenal, así que puedes guardarlo en un recipiente apto para congelación y listo, solo tendrás que sacarlo el día de antes y dejarlo que se descongele de manera natural.
- Envasarlo al vacío: Esteriliza unos botes de cristal vacíos en abundante agua hirviendo durante 8-10 minutos, seca y reserva. Mete el tomate frito en los botes, tápalos y ponlos en una olla. Cubre de agua, y hiérvelos al baño maría durante 15 minutos. Una vez pasado este tiempo déjalos enfriar en la olla, seca los botes y déjalos en la despensa o un lugar fresco. De esta manera se conservará perfectamente varios meses.

Beneficios para la Salud del Tomate Frito
El tomate frito tiene importantes beneficios para tu organismo. Estudios recientes sugieren que el tomate frito con aceite, consumido junto con productos probióticos, podría mejorar la salud intestinal. En estos casos, sería mejor consumir el tomate cocinado que crudo. Ciertos minerales, vitaminas y otros micronutrientes del tomate se pierden cuando son sometidos al calor. Esto ocurre con todas las hortalizas. Una investigación llevada a cabo en la Universidad Politécnica de Valencia, estudió la actividad del Lactobacillus reuteri en el sistema digestivo cuando se mezclaba con tomate frito y con tomate crudo. La conclusión fue clara: los beneficios probióticos se mantenían más cuando el tomate estaba freído, gracias precisamente a los mencionados efectos antioxidantes del licopeno.
Sobre el tiempo de cocción necesario, un estudio en la Universidad de Barcelona demostró que el tiempo idóneo era de sesenta minutos a fuego muy lento; La combinación de cebolla, rica en polifenoles, el aceite de oliva y el tomate, aumentaba la biodisponibilidad de todos los compuestos antioxidantes.