El concentrado de tomate es una pasta o salsa de tomate con origen en Italia, conocida actualmente en los países occidentales por su versatilidad en la cocina, especialmente en la preparación de pasta y pizza. Su elaboración consiste en cocinar los tomates a fuego lento sin agua hasta obtener una salsa espesa.
Este producto ofrece el auténtico y profundo sabor del tomate sin el exceso de agua presente en los tomates enlatados. Es una auténtica bomba de sabor y aroma que enriquece multitud de platos con una cantidad minúscula.

¿Qué es el tomate concentrado?
El tomate concentrado, más concretamente doble concentrado, no es más que puro tomate natural cocinado durante mucho tiempo hasta formar una pasta densa, espesa, de color muy oscuro y aroma penetrante. Normalmente se le añade tan solo un poco de sal, y tiene unos 28-30 grados Brix, escala que nos indica la proporción de azúcar. Al ser un producto concentrado, es lógico que sea un número alto; para hacernos una idea, un tomate al natural corriente ronda los 6-7 grados Brix.
Así, apenas necesitamos añadir una o dos cucharaditas, o una cucharada grande, a salsas, sofritos, guisos, sopas o cremas. Por ejemplo, a la hora de hacer una fideuá para 4 personas, apenas nos bastarán 10-15 ml de tomate concentrado para enriquecerlo con un sabor mucho más intenso y complejo.
Usos culinarios del tomate concentrado
En la creación de salsas y guisos, el tomate concentrado juega un papel crucial. Una excelente forma de enriquecer las salsas es combinar el tomate concentrado con cebolla y ajo. El tomate concentrado es ideal para realzar la salsa de pastas y pizzas, integrándose fácilmente en la preparación y proporcionando una base rica y sabrosa.
- Salsas y guisos: Enriqueciendo la base con un sabor profundo.
- Sopas: Mejorando la textura y aportando una intensidad de sabor irresistible en sopas a base de tomate.
- Adobos y marinados: Su pomada espesa y rica se adhiere a las carnes y pescados, asegurando que el sabor penetre profundamente.
- Rellenos: En la elaboración de rellenos, como quiches o pasteles salados, ayuda a mantener la humedad controlada, evitando que los rellenos queden demasiado líquidos.

Judías verdes con TOMATE 🍅
Beneficios nutricionales del tomate concentrado
El tomate concentrado es conocido no solo por su sabor, sino también por su perfil nutricional que aporta numerosas ventajas para la salud.
Es rico en vitamina C, que actúa como un antioxidante y fortalece el sistema inmunológico. Además, aporta potasio, necesario para mantener el equilibrio hídrico y la función muscular.
Elaboración casera del tomate concentrado
Si tienes unos buenos tomates muy maduros, además de una rica salsa, puedes preparar concentrado de tomate. En Italia, son muchas las familias que en verano preparan concentrado de tomate para tenerlo listo en las despensas. Para que obtengas buenos rendimientos, se aconseja usar tomates con mucha pulpa y poca agua. En Italia, se usa el tomate San Marzano.
Para preparar esta receta, se pueden utilizar 4 kilos de tomate para obtener aproximadamente medio kilo de concentrado. Los concentrados que se compran en las tiendas suelen ser doble concentrados, pero suelen quedar bastante más líquidos respecto al casero. Tú decides hasta qué punto concentrarlo y hasta qué punto quieres que tu tomate quede espeso.

Consejos para la conservación
El tomate concentrado tiene una vida muy corta una vez abierto. El propio bote suele indicar: "Una vez abierto, conservar refrigerado y consumir antes de 5 días". Para prolongar su vida útil, hay distintas alternativas:
- Refrigeración: Una vez abierto el bote, cubre el tomate restante con un poco de aceite y conserva en el frigorífico.
- Congelación en porciones: Echa cucharaditas colmadas de la pasta sobrante en una hoja de papel de horno, como pegotes irregulares, y llévala tal cual al congelador, sobre una bandeja o similar, en plano. El tomate concentrado se disuelve rápidamente aunque se eche congelado con el calor de la cocción. Así, puedes ir sacando las porciones que necesites a lo largo de las siguientes semanas, directamente sobre la marcha mientras cocinas. Conviene apuntar en la bolsa el contenido y la fecha, por si acaso pasado un mes se te olvida qué hay dentro.
- Cubiteras para hielo: Distribuye el tomate en cubiteras para el hielo y congela.
- Envasado al vacío: Pon el concentrado en botes de cristal previamente esterilizados y luego hiérvelos al baño María durante 20 minutos.
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