Los frijoles secos son un alimento básico y asequible para tu despensa, que se expanden al cocinar y rinden más de lo que aparentan. Cocinar frijoles desde cero, sin olla a presión, es un proceso que requiere tiempo y paciencia, pero el resultado vale la pena. En esta guía, te ofrecemos una receta detallada y trucos para que tus frijoles queden perfectos.
Preparación previa: la importancia del remojo
Las legumbres, como los frijoles, se consumen en su mayoría cuando están maduras, es decir, duras. Para transformar un frijol con la firmeza de una piedra en un puré tierno, la respuesta es sencilla: agua, tiempo y paciencia. Un beneficio notable de los frijoles y otras leguminosas es su gran capacidad de absorción de líquidos.
Poner frijoles en remojo tiene dos ventajas principales:
- Reduce significativamente el tiempo de cocción.
- Descompone los compuestos en los frijoles que provocan flatulencia. Cuanto más tiempo estén en remojo, más se descomponen los compuestos que producen gases.
Antes de remojar, es crucial revisar los frijoles. Quita los que estén rotos y dales un primer baño para eliminar tierra o suciedad. Luego, elige uno de los siguientes métodos de remojo:
Métodos comunes para remojar frijoles
1. Remojo tradicional
Este es el método más común y aparece en las instrucciones de la mayoría de los envases. Coloca los frijoles en un recipiente grande y cúbrelos con abundante agua (aproximadamente diez tazas de agua por cada dos tazas de frijoles). Deja en remojo durante la noche (8-12 horas). A la mañana siguiente, es importante cambiar el agua. Esto ayudará a reducir las propiedades gaseosas de los frijoles.

2. Remojo rápido
Si tienes poco tiempo, el remojo rápido es una excelente alternativa. Coloca los frijoles en un recipiente grande y cúbrelos con seis tazas de agua por cada dos tazas de frijoles. Llévalo a ebullición durante 2-3 minutos. Luego, retira del fuego, tapa el recipiente y deja reposar durante 1 hora antes de escurrir y cocinar.
3. Remojo caliente
Este método es similar al remojo rápido pero con una pequeña variación. Coloca los frijoles en un recipiente grande y cúbrelos con diez tazas de agua por cada dos tazas de frijoles. Hierve durante 2-3 minutos. Luego, retira del fuego, agrega agua para cubrir los frijoles al menos 5 cm (2 pulgadas), tapa y deja reposar durante 2-3 horas.
Un truco importante sobre la sal
Para dar sabor a los frijoles, debes recordar el punto de la absorción. Si salas el agua del remojo, los frijoles quedarán duros, ya que una de las propiedades de la sal es retener líquidos y detener el proceso de duplicación de tamaño. Siempre agrega la sal una vez que los frijoles estén cocidos y en cantidad suficiente.
Cocción de los frijoles sin olla a presión
Una vez que los frijoles han sido remojados y escurridos, es hora de cocinarlos. Este proceso requiere paciencia, pero el resultado final será delicioso.
Paso a paso para cocinar frijoles de olla
- En una olla grande, vierte cuatro veces el líquido de la cantidad de frijoles que vas a cocinar. Por ejemplo, si tienes dos tazas de frijoles, usa ocho tazas de agua.
- Una vez que el agua esté hirviendo, agrega los frijoles a la olla junto con el líquido donde los remojaste (si usaste el método de remojo caliente o rápido). Si usaste el método tradicional y cambiaste el agua, agrega los frijoles con agua fresca.
- Reduce el fuego a medio-bajo, tapa la olla y deja que hierva a fuego lento durante aproximadamente 2 horas. Los tiempos de cocción pueden variar según el tipo y la madurez de los frijoles.
- Después de 10 minutos de cocción a fuego bajo, reduce el fuego a medio-bajo y continúa la cocción.
- Verifica la cocción: Pasado ese tiempo, revisa la textura de los frijoles para asegurarte de que estén tiernos. La forma más eficiente de saber si ya están es tomar uno y presionarlo con los dedos.
- Una vez que los frijoles estén tiernos, agrega sal y cualquier condimento adicional que desees, como cebolla, ajo o especias.

Frijoles Charros. No los Volverán a Cocinar de Otra Manera
Ideas para disfrutar tus frijoles cocidos
Una vez que tus frijoles estén listos, las posibilidades son infinitas. Aquí te dejamos algunas ideas:
Frijoles de olla
Para aprovechar el líquido que queda de la cocción, puedes agregar chorizo, tocino y chile para hacer unos deliciosos frijoles de olla. Simplemente sofríe el chorizo y el tocino, agrégalos a los frijoles junto con un poco de chile y deja que se mezclen los sabores.
Frijoles refritos
Si lo que se te antoja es hacer frijoles refritos, en un sartén pon un poco de aceite, saltea cebolla y agrega los frijoles con un poco de su caldo. Con una prensa, machaca los frijoles hasta obtener la consistencia deseada y sazona al gusto.
Los frijoles son alimentos que nos encantan porque están llenos de proteínas y carbohidratos, además son llenadoras, económicas y se pueden preparar de mil maneras. Experimenta con diferentes condimentos y recetas para encontrar tus favoritas.