La morcilla de arroz es un embutido típico de Burgos que se elabora con sangre de cerdo y con arroz. Este último ingrediente es el que diferencia a esta morcilla de las demás. Puede elaborarse en casa, pues, con los ingredientes a mano, su preparación es sencilla. Y una vez preparada, la morcilla de arroz se come sola y también se presta para muchas preparaciones. Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando el arroz llegó a Valencia luego de la prohibición de cultivarlo. La morcilla de arroz tiene un valor nutricional alto. La sangre de cerdo contiene abundante hierro, fundamental para la formación de hemoglobina. Por su parte, el arroz es fuente de vitaminas y de fibras que el organismo necesita. La morcilla de arroz es un alimento completo y saludable, uno de los más ricos en hierro y fuente de hidratos de carbono y proteínas. Al contrario de lo pensado contiene menos grasas que muchos otros productos. La combinación de las materias primas, de origen animal (manteca y sangre de cerdo) y vegetal (arroz y cebolla), permite obtener una complementariedad proteica, consiguiendo así un aporte adecuado de aminoácidos esenciales para el organismo, es decir, una proteína de mejor calidad. Su sabor es suave, jugoso y delicado, algunas con un final picante, dependiendo de las especias empleadas en su elaboración. La morcilla de Burgos, es un alimento muy rico en hierro, por lo que reduce el riesgo de anemia y ayuda a una pronta recuperación a aquellos que la padecen. A diferencia del hierro que contienen las legumbres y los cereales (hierro no Hemato) el hierro sangíneo que contiene la morcilla de Burgos es de fácil absorción para el organismo. Es un producto muy recomendable para los deportistas que realizan ejercicio de alto rendimiento. Además de las vitaminas A y B12, la mocilla es rica en vintaminas B1,B2, B3, B6, E y ácido fólico.
La elaboración de morcillas y embutidos de sangre es una de las prácticas alimentarias más antiguas que se conocen. Se cree que la palabra morcilla deriva de la palabra murcella, de raíz prerromana, y puede que esté emparentada con la palabra mukarra, que significa en euskera objeto abultado y disforme. Su elaboración esta extendida por todo el mundo, con numerosas recetas, ingredientes y variantes según su lugar de procedencia. La introducción del arroz como ingrediente en la elaboración de las morcillas es relativamente reciente. No parece remontarse a más de dos siglos y medio, ya que el arroz llegó a la cornisa cantábrica mediado del siglo XVIII.

Preparación de la Morcilla de Arroz
La morcilla de arroz se elabora con arroz, sangre y manteca de cerdo, cebolla, sal y especias. Su elaboración comienza con la recogida de la sangre del cerdo, que hay que batir incesantemente para evitar su coagulación. Paralelamente se trocean muy finamente la manteca y la cebolla, que se mezclan con igual cantidad de arroz y posteriormente con una cantidad de sangre algo mayor, junto con la sal y las especias al gusto, mezclando todo muy bien. El arroz que se emplea en su elaboración suele generalmente incorporarse precocido. Se lavan las tripas y se dejan secar. En un recipiente amplio, colocar la cebolla, la manteca, el arroz crudo y mezclar. Rellenar las tripas hasta las tres cuartas partes de su capacidad. Se atan las tripas rellenas en tramos de unos 20 cm, cuidando que el relleno ocupe las tres cuartas partes de cada uno de esos tramos. No deben quedar apretadas.
La fase siguiente es la cocción de las morcillas, a hervor suave, pinchándolas con una aguja para evitar que revienten. Se hierve agua en una cacerola grande. El tiempo de cocción es aproximadamente una hora, dependiendo del tamaño y del arroz (si está cocido o no previamente). Cuando se retiran del agua, se dejan escurrir.

Variantes y Usos Culinarios
Si te gusta el agridulce, una variante es caramelizar las cebollas y agregar manzana rallada a la masa. Aunque se consume en todo Euskadi, la morcilla de arroz se produce mayoritariamente en Álava, en especial en las Comarcas Montaña y Valles Alaveses. Una variedad menos conocida son las llamadas Morcillas dulces, que se elaboran únicamente en la Comarca de Rioja Alavesa, por influencia de la morcilla dulce riojana. Se trata de morcillas de arroz a las que se añade canela y otras especias en su elaboración, por lo que tienen un sabor muy característico.
La morcilla de Burgos es un embutido grueso, por lo general tiene un grosor de hasta 5 - 6 cm y una longitud de unos 20 cm, esto hace que se tenga en cuenta una serie de requisitos a la hora de cocinarla. Para garantizar una perfecta fritura de la morcilla de Burgos, es importante cortarla en medallones de unos 2 cm de grosor. Cortamos la morcilla en rodajas de 1-2 cm. Pasamos las rodajas por un poco de harina y las ponemos en una sartén con el aceite caliente. Las vamos sacando cuando estén a nuestro gusto. Pinchamos con un tenedor o un pincho la piel de la morcilla para evitar que el calor la reviente. Pon una sartén con medio dedo de aceite de girasol y cuando esté caliente introduce las rodajas de morcilla de Burgos.
Una opción muy saludable es hacer la morcilla de Burgos a la plancha o a la parrilla, sin emplear ningún tipo de grasa en su cocinado. Al igual que si se fuera a freir, es importante pelarla y cortarla en medallones gruesos. La envolvemos en papel de aluminio y la introducimos en el horno a una temperatura de 180º.
Otra de las nuevas modalidades de cocción y cocinado es la freidora de aire. La freidora de aire es un electrodoméstico que busca cocinar los alimentos y darle una textura crujiente sin emplear ningún tipo de grasa. Como en otras ocasiones, para garantizar el perfecto cocinado, hay que cortarla morcilla en medallones y retirar la tripa que la envuelve.
Para añadirla a cualquier cocido, lo mejor es mejor es introducirla en el cocido cuando a este le falten unos 15-20 minutos para terminar. Pochamos un poco de cebolla en una sarén, cuando este blanda añadimos la morcilla sin piel, para que se deshaga. A continuación añadimos los huevos y damos unas vueltas con una cuchara para mezclar todos los ingredientes.

La Morcilla de Arroz en la Gastronomía Moderna
Las croquetas son una especialidad española de lo mas versátil, por eso no puede faltar una croqueta de morcilla de Burgos. El procedimiento es exactamente igual que si se elabora una croqueta de jamón o de pollo. Recomendamos freir con poco aceite la morcilla de arroz ya pelada y desmenuzada, ya que va a soltar algo de grasa y posteriormente, si es necesario, puedes añadir un poco de aceite, en caso de que sea necesario. A la hora de añadir la bechamel, recomendamos elaborarla directamente sobre la morcilla, para corregir un posible exceso de grasa y para acertar con la textura final, haciendo que la morcilla de Burgos esté muy bien integrada.
El potaje de lentejas es un plato muy popular durante los meses más fríos del año. Por lo general se un puchero caldoso con un sofrito de verduras y una carne grasa. Esto hace a la morcilla de Burgos un ingrediente fantástico para este plato.
La morcilla de Burgos se ha convertido en un referente de la Gastronomía española mas popular. Un plato que perdura en el tiempo y que se adapta a la cocina mas vanguardistas a través de nuevas texturas. Este es el caso de la crema de morcilla de Burgos, el cual se elabora a partir de la morcilla de Burgos tradicional, pelada y hecha puré con leche ó nata. Un untable delicioso, que permite comer tanto en tostada como integrar en otras elaboraciones. De entre todas las todas que se pueden elaborar, te recomendamos que pruebes la tosta de morcilla de Burgos «mas bestia». Para ello necesitaremos una rebanada de pan de semillas y la vamos a tostar en la tostadora o en la sartén. Vamos a cubrir la rebanada con unos pimientos de piquillo, luego colocaremos los medalones de morcilla de Sotopalacios ya fritos y desmenuzados y la terminaremos con 2 huevos pochados encima.
🔥 Arroz con morcilla de Burgos: sabor intenso en cada bocado
Características de la Morcilla de Arroz
Morcilla cilíndrica, de forma recta y de aproximadamente 5 cm de diámetro y 15-20 cm de longitud. Sus extremos se cierran mediante una grapa metálica, o atados en sarta, dejando hilo para cuelga y oreo. Color pardo-marrón, tendente a negruzco con mayor curación o tripa más fina y peso de 0,2-0,4 Kg.
