Hoy preparamos tartaletas saladas, una receta fácil y deliciosa y una opción perfecta si tienes invitados en casa, una comida especial o una reunión con amigos. Tienen, además, la gran ventaja de que podemos adaptar sus rellenos a nuestras preferencias, por eso, aunque yo te traigo 5 propuestas diferentes, no dudes en adaptar estas tartaletas y rellenarlas como más te guste. Te cuento como se preparan, no te pierdas el vídeo con el paso a paso, ¡verás qué fáciles de hacer y qué ricas quedan!

Recetas de Tartaletas: Ingredientes
Para todas las tartaletas necesitaremos:
- 20 obleas para empanadillas
- 5 huevos
- 325 ml de leche evaporada (Ideal, media crema o Carnation)
- 65 gr de queso crema
- Sal y pimienta
Tartaletas de Queso y Beicon:
- 50 gr de beicon en taquitos
- Queso rallado
Tartaletas de Langostinos:
- 8 langostinos
- 3 palitos de cangrejo
- Queso rallado
Tartaletas de Espinacas:
- 125 gr de espinacas
- 2 lonchas de jamón troceadas
- Queso rallado
Tartaletas de Salmón:
- 100 gr de salmón ahumado
- Queso rallado
Tartaletas de Atún y Anchoas:
- 1 latita de atún
- 4 anchoas
- Tomate cherry
- Queso rallado
4 TARTALETAS saladas, con RELLENOS fáciles y originales, RECETA para fiestas o celebraciones
Tartaletas Saladas: Cómo se Hacen
Vamos a empezar preparando la mezcla del relleno que utilizaremos en todas las tartaletas. Pondremos en un bol los huevos, la leche evaporada, el queso crema y salpimentamos a nuestro gusto. Batimos con las varillas hasta que esté todo bien disuelto e integrado.
Dejaremos también preparados los moldes que utilizaremos para hacer las tartaletas. Se pueden utilizar moldes de los que se usan para hacer magdalenas, pero yo prefiero usar flaneras individuales aptas para horno, tienen la forma y el tamaño perfecto y me permiten hornear todas las tartaletas a la vez. Para que podamos desmoldar fácilmente, engrasaremos ligeramente las paredes de los moldes, con una pizca de aceite de girasol o con spray desmoldante.
Una vez que tengamos listos los moldes, pasaremos a colocar en ellos las obleas para formar las tartaletas. Simplemente hay que centrar la masa e ir acomodándola en el fondo y paredes del molde. Para que la masa sea más manejable, conviene que la hayamos sacado unos minutos antes del frigorífico, así evitaremos que se rompa al colocarla.
Rellenos Variados para tus Tartaletas:
Tartaletas de Beicon y Queso:
Rellenamos las tartaletas con la mezcla de huevos y leche que habíamos preparado anteriormente y añadimos el beicon y queso rallado al gusto.
Tartaletas de Langostinos:
Reservamos 4 langostinos para decorar y picamos el resto junto con los palitos de cangrejo. Rellenamos las tartaletas con esta mezcla, cubrimos con queso rallado e incorporamos la mezcla de huevos y leche. Terminamos decorando con los langostinos reservados.
Tartaletas de Espinacas:
Salteamos unos minutos las espinacas junto con los dientes de ajo. Rellenamos con ellas las tartaletas y añadimos el jamón troceado, queso y la mezcla de huevos.
Tartaletas de Salmón:
Reservaremos 4 tiras de salmón para decorar y el resto los cortamos en trocitos. Repartimos estos trocitos en las tartaletas, cubrimos con queso y la mezcla de huevos y leche. Solo nos queda decorar con las tiras de salmón enrolladas.
Tartaletas de Atún y Anchoas:
Rellenamos las tartaletas con el atún, muy bien escurrido y desmigado. Cubrimos con queso rallado y añadimos la mezcla de huevos. Decoramos cada tartaleta con una anchoa y un trocito de cherry.

Horneado y Degustación
Metemos las tartaletas al horno, que debe estar precalentado, y las horneamos con calor arriba y abajo a 180ºC hasta que estén cuajadas y doraditas. Una vez cocinadas, las dejamos templar antes de desmoldarlas. Se pueden comer templadas o frías, de las dos formas están deliciosas!
Las tartaletas de verduras con queso crema son una opción rápida, versátil y deliciosa para cualquier ocasión. Son una excelente opción tanto para agasajar invitados en una picada o brunch, como para sumar color y sabor a un almuerzo liviano.
Estas tartaletas tienen una historia asociada a las tradiciones europeas de la repostería salada, pero en la cocina argentina se han ganado un lugar de privilegio gracias a la versatilidad de las verduras de estación y la creatividad con los rellenos. Se adaptan de maravilla a distintas ocasiones: pueden servirse en formato mini para una celebración, o grandes como plato principal con una ensalada fresca. Cada región del país suma sus ingredientes preferidos, desde espinaca, zapallito y cebolla, hasta tomates secos o morrón, combinados con el cremoso queso crema.
La preparación total de las tartaletas de verduras con queso crema toma solo 40 minutos: 10 minutos para preparar los ingredientes (lavar, cortar y picar verduras), 10 minutos para saltear los vegetales, 5 minutos para mezclar el relleno y armar las tartaletas, y 15 minutos de horneado hasta que estén doradas y listas para servir.
Ingredientes para Tartaletas de Verduras con Queso Crema (aprox. 6 unidades):
- 1 masa para tartas (puede ser casera o comprada, hojaldrada o clásica)
- 1 cebolla pequeña
- 1 zanahoria
- 1/2 morrón rojo
- 1 zucchini o calabacín pequeño
- 2 cdas. de aceite de oliva
- 150 g de queso crema
- 2 cdas. de queso rallado (opcional para gratinar)
- Sal y pimienta a gusto
- 1 cda. de perejil picado (opcional)
Preparación de Tartaletas de Verduras con Queso Crema:
- Precalentar el horno a 200 ºC.
- Pelar y picar en cubitos la cebolla, la zanahoria, el morrón y el zucchini.
- Calentar el aceite de oliva en una sartén y rehogar la cebolla y el morrón durante 2 minutos.
- Agregar la zanahoria y el zucchini. Saltear 5 minutos a fuego medio hasta que todo esté apenas tierno. Salpimentá a gusto.
- Retirar del fuego y dejá enfriar apenas. Sumar el queso crema y el perejil picado. Mezclá bien.
- Estirar la masa y cortá círculos para forrar los moldes de tartaletas. Cubrir cada molde y pinchá la base con un tenedor.
- Rellenar con la mezcla de verduras y queso crema. Espolvorear con queso rallado si te gusta el gratinado.
- Hornear durante 15 minutos o hasta que la masa esté dorada y el relleno burbujeante.
- Retirar, dejar entibiar unos minutos y desmoldar con cuidado.
En esta época de fiestas y comidas con familiares y amigos, las ideas para preparar se terminan y llega un momento en que ya no sabemos qué podemos cocinar. Al tratarse de un pequeño bocado, son fáciles de degustar y no resultan pesadas, además podéis preparar distintos rellenos para que haya variedad a la hora de presentarlas. Además, podemos recurrir a muchas bases diferentes, no solo a las típicas de tartaleta comerciales que venden ya listas para rellenar.
Me encanta combinar sabores dulces y salados en un mismo plato, a veces basat con un ligero toque dulce para aligerar la rigidez de una preparación, y en otras ambos se equilibran tan bien que llevarse un bocado a la boca es elevarse al séptimo cielo. Para empezar os proponemos estas tartaletas de foie y compota de pera, dos ingredientes que combinan a la perfección, aunque podéis sustituir la pera por manzana si os gusta más. También os recomendamos apostar por estas originales tartaletas de sobrasada con miel y piñones, en las que es mejor que no os excedáis con la cantidad de miel para que el resultado final no sea empalagoso, por eso es mejor que la vayáis añadiendo poco a poco hasta conseguir un justo equilibrio.
Calentamos el aceite en una sartén pequeña. Agregamos los piñones y los tostamos ligeramente a fuego bajo. Echamos la sobrasada removemos durante un minuto y vertemos la miel por encima. Mezclamos todo bien y cuando la miel esté bien integrada retiramos del fuego. Rellenamos las tartaletas con la mezcla de sobrasada, miel y piñones.
Es queso es un ingrediente que resulta especialmente indicado para preparar unas tartaletas, pues al calentarse se funde y se mezcla con el resto de ingredientes consiguiéndose una textura melosa y francamente deliciosa. Si decidís preparar las tartaletas con atún, escoged uno de calidad alta, para que el resultado final sea el mejor. Normalmente solemos tener alguna lata de atún en nuestra despensa, porque dan mucho juego y se conservan durante mucho tiempo, por eso estas dos propuestas pueden salvaros de una puro de último momento si os veis en la necesidad de preparar un aperitivo y no habéis podido ir a la compra.
Si os habéis fijado, preparar unas tartaletas saladas puede ser la tarea más complicada si nos ponemos a preparar nuestra propia mas, o la más fácil si escogemos usar como masa unas obleas de empanadillas. Por eso, si vais pillados de tiempo, lo mejor es escoger esta segunda opción, como en estas tartaletas de huevos con bacon que podéis tener listas en pocos minutos o estos huevos al horno en tartaleta de pan.
Estamos en época de setas, así que no podía faltar este ingredientes entre nuestras propuestas de tartaletas, pues además se trata de un ingrediente muy sabroso y que da mucho juego, tanto solo como acompañado. Para los que prefiráis una versión más ligera de tartaletas, tenemos tres estupendas recetas que nos os defraudarán. Para empezar unas tartaletas picantes con espárragos verdes, aunque sed moderados con el picante para que no os resulte demasiado pesada. Otra opción es esta fantástica tartaleta de hojaldre con crema de espárragos. Para finalizar con nuestro repertorio de tartaletas para estas fiestas, dos recetas de altura, algo más elaboradas que las anteriores pero con un resultado de cinco estrellas.
Esta receta es más invento que plagio, así que es 100% experimental y se hace con lo que haya en la nevera. Se puede hacer como tartaletas o como quiche, con masa casera o congelada.
Esta masa sirve para pies dulces o salados. El toque de nuez moscada le queda estupendo. Se mide en un recipiente grande la harina cernida (pero no airearla demasiado), sal y nuez moscada. Medir la manteca/mantequilla y picarla en cubitos mínimos, pero sin manosearla. Hay dos modos de hacer la masa: a mano o con un procesador (o licuadora). La idea es mezclar la harina con la manteca hasta que agarre la consistencia de migas gruesas (es decir, que no queden trozos grandes de grasa). Si se hace a mano, debe hacerse con la punta de los dedos, como tratando de disolver la manteca con la harina. Es recomendable tener un bol con agua con hielo, y de vez en cuando meter la mano para enfriarla de modo que el calor no derrita la manteca. Una vez mezcladas la harina y la mantequilla, agregar el agua cucharada por cucharada, revolviendo con un tenedor y tratando de que todo se impregne. A veces la harina chupa demasiado y pareciera que las 4 cucharadas es poco, pero hay que recordar que la masa no es tipo de pizza (no debe quedar aguada o elástica, sino lo suficientemente húmeda como para que todo se cohesione). Enharinarse las manos y formar una bola compacta (SIN AMASAR, sólo apretar un poco). Que al hacer la bola se pegue todo en los dedos. Eso quiere decir que la masa tiene demasiada agua. Que no se apelotone la masa. En ese caso, se le puede echar una cucharada más de agua y tratar de compactar de nuevo. Espolvorear un poco de harina en un mesón y sobre el rodillo. Poner la bola de masa en el mesón y golpearla con el rodillo hasta hacer un disco redondo (hay que tratar siempre de conservar el círculo, para no tener que estar haciendo patch-work si no alcanza la masa de un lado del molde). Con el rodillo siempre enharinado, extender la masa en todas las direcciones, hasta calcular que tape el molde y cuelgue un poco a los lados. Si se rompe la masa, no importa. Mojarse la punta de los dedos y hacer un copy-paste, usando la humedad como goma (al pasar el rodillo de nuevo eso ni se ve). De hecho, si sobra masa y hay partes muy finitas una vez que esté puesta sobre el molde, se puede cortar pedacitos y tapar los huecos. Un truco para pasar la masa al molde es doblarla suavemente sobre el rodillo y usarlo para colocarla bien cuadrada sobre el molde (mucho mejor que tratar de agarrarla toda con la mano). Una vez que esté lista la masa en el molde, viene mi gran meollo: hay recetas que dicen que pongas las frutas o verduras sobre la masa cruda, pero hay otras que recomiendan que pre-cocines un poco la masa. Yo me voy por esta segunda opción para que quede más crujiente. Los fondos de pasta quebada para flanes, quiches, tartas y tartaletas se tienen que hornear completamente si el relleno no se ha de cocinar, o parcialmente si el tiempo de cocción del relleno es corto (p. «Hornear a ciegas» (blind bake): para que la masa no se encoja o se infle, se pincha la base varias veces con un tenedor, se le pone una hoja de papel parafinado (=papel de cera) y se le echa encima unas peloticas de cerámica especiales para hornear o algún grano (caraotas/frijoles o arroz, por ejemplo). El peso y el calor ayudan a que la masa se cocine parejo. Hornear por unos 8-10 minutos, luego quitar el papel con los granos y hornear por unos 3-5 minutos más. Lo que se use para hornear a ciegas luego no sirve para comer, pero se puede reusar para la próxima vez. Antes de echar el relleno, hay que dejar enfriar completamente.
Sofreír ligeramente los calabacines en una sartén con un chorretón de aceite de oliva, hasta que estén dorados. Sazonar con sal y pimienta. OJO: el calabacín en Venezuela es mucho más aguado (más tipo pepino) que el zucchini italiano. Si no consiguen de este tipo, compren el calabacín joven y, en lugar de cortarlo en lajitas, córtenlo por la mitad, longitudinalmente, y sáquenle las semillas con una cucharita. Distribuir el calabacín y el resto de las verduras en el molde (los tomates con el lado cortado hacia arriba) por capas. Desmoronar un poco de queso en cada capa (aquí en Irlanda hay muchos tipos de queso de cabra -cada uno mejor que el otro-; para este tipo de platos o para ensaladas, suelo usar uno que viene en forma de tronquito, que se desmorona fácil). Algunas verduras se pueden sustituir y/o eliminar. Los ingredientes básicos, en mi opinión, son el queso, el calabacín y el tomate. El tomate seco, por ejemplo, le añade bastante sabor (pero si está muy seco, hay que rehidratarlo metiéndolo en agua caliente por algunos minutos).

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