Si buscas una tarta sencilla, sin horno y deliciosa, ¡esta tarta de leche condensada es lo que necesitas! Con unos ingredientes sencillos que podemos encontrar con facilidad, este postre de leche condensada queda muy bueno, con un sabor suave y un contraste de la leche con la galleta que te encantará. Preparar esta tarta fría de nata y leche condensada es muy fácil y rápido, pues con unos pocos ingredientes y en 15 minutos tendremos listo un delicioso postre para compartir.

Ingredientes básicos para el éxito
Los ingredientes que necesitaremos son muy pocos, además podrás encontrarlos fácilmente en cualquier supermercado. Como la leche condensada ya lleva azúcar, no es necesario agregar azúcar extra a la tarta, pero si te gustan los postres más dulces se le puede añadir un poco más al batir la nata.
- Galletas de desayuno y mantequilla: dos ingredientes básicos que usaremos para preparar la base de la tarta. Puedes usar las clásicas galletas María, galletas de chocolate o incluso tipo Oreo.
- Leche condensada: junto a la nata, será la protagonista de esta receta para dar sabor y dulzor.
- Nata para montar o crema de leche: usaremos una nata con un mínimo del 35% de materia grasa, ya que esa es la indicada en la elaboración de repostería.
- Gelatina: puedes usar hojas de gelatina o gelatina en polvo (grenetina) de sabor neutro y sin color.
- Canela o cacao en polvo: su uso es opcional para decorar y aportar mucho sabor.
Resumen de cantidades
| Componente | Ingrediente | Cantidad |
|---|---|---|
| Base | Galletas (María o chocolate) | 200 g |
| Base | Mantequilla sin sal | 80 g |
| Relleno | Leche condensada | 250 g - 350 g |
| Relleno | Nata para montar (35% MG) | 400 ml |
| Relleno | Gelatina en polvo o hojas | 10 g / 5 hojas |
Preparación de la tarta paso a paso
1. Elaboración de la base de galleta
Empezaremos preparando la base de la tarta, y para ello machacamos bien las galletas con ayuda de un robot hasta dejarlas pulverizadas o en una bolsa con cierre zip y aplastarlas con un rodillo. Derrite la mantequilla en el microondas unos segundos y mézclala con las galletas hasta que quede como una arena mojada.
Con esta mezcla de galletas cubre el fondo de un molde desmontable redondo de unos 18-20 cm. Para desmoldarla de forma mucho más sencilla, coloca un círculo de papel de horno en la base. Cubre la base y las paredes y, con ayuda de una cuchara, presiona la masa de galletas para que quede bien compacta. Llevamos a la nevera mientras preparamos el relleno.

2. Hidratación de la gelatina
Si usas hojas de gelatina, ponlas en un bol con agua fría y déjalas unos 10 minutos para que se hidraten. Si prefieres gelatina en polvo, colócala en un cuenco con 4 cucharadas de agua, mezcla bien y deja reposar durante 5 minutos.
3. Preparación del relleno de mousse
Pon la leche condensada en un bol y caliéntala en el microondas 1 minuto a 600 W o al fuego; no hay que dejarla que hierva, solo que se caliente. Escurre bien las hojas de gelatina (o usa la gelatina en polvo ya hidratada y derretida 10 segundos en el microondas) y añádela a la leche condensada caliente, removiendo bien hasta que se deshaga.
En otro bol, agrega la nata bien fría y móntala con unas varillas eléctricas. Recuerda que para montar la nata esta tiene que estar muy fría. Ve añadiendo la mezcla de la leche condensada a la nata montada poco a poco y mezclando con movimientos suaves y envolventes. Es muy importante hacerlo despacio para que la nata no se baje y nos quede una tarta con una textura mousse muy cremosa y ligera.
SIN HORNO - Tarta de queso y leche condensada
4. Montaje y tiempo de frío
Saca el molde con la base de galletas, vierte en ella la mezcla y alisa la superficie de la tarta con una espátula. Introdúcela en la nevera durante 3-4 horas como mínimo, aunque es recomendable dejarla un mínimo de 6 horas o de un día para otro para que coja consistencia perfecta.
Decoración y variantes irresistibles
Tras las horas de reposo, sacamos la tarta de la nevera, abrimos el molde desmontable y eliminamos el papel de los laterales. Servir esta tarta tal cual ya es todo un placer, pero puedes elevar este postre con diferentes opciones:
- Coberturas dulces: puedes optar por una ganache de chocolate, frosting de queso o frosting de fresa.
- Toques clásicos: espolvorea canela en polvo o cacao al gusto sobre la tarta para una presentación sencilla y elegante.
- Fruta fresca: decora con fresas, frambuesas o moras para dar un toque ácido que contrastará a la perfección con el dulce del postre.
Si buscas un sabor más cítrico, la tarta de limón con leche condensada es una excelente opción. El ácido del zumo de limón, al juntarse con la grasa de la leche condensada, hace que la mezcla espese sin necesidad de utilizar gelatina. Las tartas que son muy dulces son especialmente indicadas para combinar con limón, porque la acidez compensa muy bien el dulzor.

Lo mejor de esta tarta fría es que podremos dejarla lista con antelación y se conserva perfectamente en la nevera durante 4 días. Es el postre perfecto para cuando tenemos invitados en casa o nos han pedido que llevemos el postre en alguna comida o cena familiar.