Disponer de una tabla de tiempos y alimentos para cocinar en crock pot o slow cooker resulta muy cómodo cuando no queremos andar navegando de receta en receta hasta dar con el tiempo adecuado para cada producto. Basta con tener guardado el enlace en favoritos para poder utilizarla en cualquier momento. Esta tabla de tiempos y alimentos está pensada para que la desgastes y la utilices siempre que la necesites. Como verás, algunos alimentos o recetas no son adecuados para determinada función (ALTA o BAJA), incluso hay ciertos productos que necesitan cocinarse con ayuda de una termómetro de cocina: la temperatura real a corazón de producto será la referencia a seguir en la receta. Los tiempos son aproximados y dependen de la potencia de cada slow cooker. El miedo a que los alimentos queden poco cocidos es común. Al fin y al cabo, nadie quiere arriesgarse a contraer enfermedades transmitidas por los alimentos. Esta guía te ayudará.
Profundizaremos en el arte de cocinar un pollo entero. También explicaremos cómo usar un termómetro para carne. Las señales visuales también pueden ser útiles. Tanto si eres un cocinero principiante como un chef experimentado, esta guía tiene algo para ti. Una de las carnes con las que más recetas se pueden elaborar es el pollo ya que admite infinidad de formas de preparado. Todas sus partes se pueden cocer, ya sea desde los muslos, contramuslos, alitas o pechugas. La cocción dependerá de la parte que se quiera preparar. Al igual que se pueden cocinar en una olla, en una cazuela, olla exprés o una Thermomix. Dominar los tiempos de cocción es un paso crucial para convertirte en un cocinero experto. Con esta guía, estarás bien equipado para preparar una amplia variedad de alimentos a la perfección.

Preparación del Pollo Antes de Cocinar
Antes de empezar a cocinar, hay que seguir algunos pasos. Descongele completamente el pollo si está congelado. Un pollo congelado o parcialmente congelado tardará más en cocinarse. Retire los menudillos o el cuello de la cavidad. Seque el pollo con toallas de papel. A continuación, considere si desea rellenar el pollo. Si decide rellenar el pollo, hágalo justo antes de cocinarlo. Recuerda, la preparación es clave para cocinar un pollo entero delicioso y seguro.
Factores que Influyen en el Tiempo de Cocción
El tiempo de cocción de un pollo entero depende de varios factores. Como regla general, se pueden estimar unos 20 minutos de cocción por libra. Esto aplica para un pollo cocinado a 175 °C (350 °F). Sin embargo, el tiempo real de cocción puede variar. Por ejemplo, un pollo relleno tardará más en cocinarse. La clave es asegurar que el pollo alcance la temperatura interna adecuada. Para ello, un termómetro para carne resulta muy útil. Recuerda, estas son solo pautas. Cada horno es diferente y los tiempos de cocción pueden variar.
Temperatura del Horno y Peso del Pollo
La temperatura del horno es crucial para determinar el tiempo de cocción de un pollo entero. Una regla general es cocinar el pollo a 175 grados Celsius (350 grados Fahrenheit). A esta temperatura, un pollo entero tardará unos 20 minutos en cocinarse por libra. Factores como el tamaño del pollo, si está relleno o no y el horno específico pueden afectar el tiempo de cocción. Por lo tanto, siempre es recomendable usar un termómetro para carne para asegurar que el pollo esté cocido a la temperatura adecuada. Con todo, se estima que por lo general se deben emplear alrededor de 20 minutos de cocción por cada medio kilo de pollo.

Pollo Relleno vs. Pollo sin Rellenar
Cocinar un pollo relleno requiere más tiempo que uno sin relleno. Como regla general, añada de 15 a 30 minutos adicionales al tiempo total de cocción de un pollo relleno. Sin embargo, el tiempo exacto puede variar según la cantidad y el tipo de relleno.
Métodos de Cocción y sus Tiempos
Existen varios métodos para cocinar un pollo entero, cada uno con sus propios tiempos de cocción. La carne de pollo es una carne sabrosa y muy jugosa, que admite muchas formas de preparado, pero si la cocinamos demasiado puede quedar seca y arruinar nuestra receta. Las opciones de cocinado son muchas, y vamos a ver cada una de ellas.
Asado en Horno
Asar es el método más común, generalmente en horno a 175 °C (350 °F). Generalmente, se asa el pollo durante unos 20 minutos por libra, más 15 minutos adicionales. La temperatura para hornear pollo es lo que realmente marca la diferencia. El resultado puede variar notablemente en función del tipo de horno que tengas, de su capacidad para distribuir el calor y, por supuesto, del peso y el volumen del pollo que hayas comprado.
Mientras preparas el aderezo para tu pollo (sal, pimienta, hierbas aromáticas, ajo, limón, aceite...) precalienta el horno a 200ºC. Cuando alcance dicha temperatura introduce el pollo a media altura, con temperatura arriba y abajo y aire para que el calor circule de manera homogénea. Mantén esta temperatura durante la primera media hora de horneado y luego redúcela a 180ºC para que el pollo termine de cocinarse en sus jugos. Lo mejor es que a mitad de cocción, en el momento en el que vayas a reducir la temperatura del horno, aproveches para cubrir el pollo con papel de aluminio evitando así que la piel se queme durante el proceso de horneado. En los últimos 15 minutos de cocción, retira el papel de aluminio para que el pollo termine de hacerse al descubierto y la piel se tueste. Si te gusta más crujiente, eleva la temperatura a 200ºC durante 5 minutos extra, ¡pero vigila que no se te queme!
3 consejos para hacer un POLLO ASADO perfecto
Cocción en Olla o Cazuela Convencional
Si te decides por una cazuela convencional, de las de toda la vida, el pollo estará listo en 25-30 minutos. Escoge una olla alta para que entre todo el pollo y no se salga el agua. Preparamos una olla grande y ponemos las pechugas de pollo enteras dentro, vertemos como un litro y medio de agua y cubrimos el pollo, un dedo más o menos. Ponemos la cazuela a hervir a fuego medio durante 15 minutos, y cada 5 minutos le damos la vuelta a las pechugas. Apagamos el fuego y tapamos con la tapadera. Dejamos reposar el pollo en el agua caliente durante 10 o 15 minutos, hasta que esté bien cocido y alcance una temperatura interna de 75º C (165º F).
Retiramos las pechugas de pollo del agua y colócalas en una tabla de picar grande. Y también puedes cocer un pollo entero, si decides hacerlo con otras partes que no sean la pechuga, lo mejor es decirle a tu pollero de confianza, que te trocee el pollo para no tener que estar en casa cortándolo. Podemos usar solo agua, pero el pollo ganará en sabor si añadimos hierbas, especias u otros ingredientes aromáticos, igual que haríamos al preparar un caldo. También podemos mezclar el agua con caldo de verduras o de pollo, o enriquecer el líquido con un buen vinagre aromático, zumo de naranja, vino blanco o un Jerez, salsa de soja o salsa Perrins... todo lo que aporte aroma al pollo será bienvenido, siempre que no nos pasemos echando de todo a la vez. Importantísimo: nunca añadas el pollo al líquido caliente y mucho menos hirviendo.
Cocción en Microondas
Si tu micro tiene función de horno, puedes hacerlo tú mismo. Elige un recipiente apto para microondas. Igual que antes, es mejor tener el pollo troceado. Sazónalo y pon las especias que más te gusten, rocíalo con un poco de aceite de oliva, un chorrito de vino blanco, y un limón exprimido. Si tienes un microondas con función horno, si metes un recipiente apto, con un poco de aceite y vino blanco tendrás el pollo en 20 minutos.
Cocción con Thermomix
Para cocer pollo con Thermomix, debes trocearlo antes para poder distribuirlo en el vaso de Thermomix.
Cocción en Olla GM (Olla a Presión Eléctrica)
La olla GM, es una olla a presión, pero eléctrica que permite controlar la temperatura de forma fácil. Para cocer el pollo en este tipo de olla, también necesitamos trocear el pollo con anterioridad, para que podamos meterlo en el recipiente y para que se haga antes. Por el contrario, si quieres guisarlo, debes sofreír antes los ingredientes en la olla, hay una función ya diseñada en estas ollas para sofreír, después pondremos la carne de pollo troceada y la dejaremos sellar para no perder sus jugos, y ve mezclando con una cuchara de madera, después añade agua o caldo y cubre por completo el pollo. Cerramos la olla y dejamos cocinar en un programa de 15 minutos a 110º C.
Cocción en Olla Exprés
La olla exprés, es una de las ollas clásicas, que todos tenemos la mayoría de gente en casa y es la forma para cocer pollo de forma rápida. Esta forma de cocción es muy fácil y no tiene ninguna complicación. Al ser la olla más grandes y altas, se podrá meter el pollo casi entero. Se introducen todos los ingredientes a la vez y se deja cocer 10-15 minutos.
Cocción al Vapor
Cocinar al vapor es una técnica mucho más sana, conserva el color y sabor de los alimentos, y además la pérdida de nutrientes es menor, que si lo cocemos en agua. Con esta técnica, puedes realizar dos recetas a la vez, una en el agua que se está cociendo y otra en el cestillo de vapor. Para cocer pollo al vapor, no necesitas una gran olla, ya que puedes hacerlo simplemente en una sartén. Tan simple como colocar agua en el fondo aromatizado a tu gusto, y encima el cestillo de vapor. Cuando el agua comience a hervir, coloca las pechugas en el cestillo, tápalas y baja el fuego al mínimo, en 6-8 minutos tendrás unas pechugas de pollo cocinadas al vapor. Te recomendamos darle la vuelta a la mitad de cocción.
Uso del Termómetro para Carne y Señales Visuales
Un termómetro para carne es el mejor aliado del cocinero al cocinar un pollo entero. Para usar un termómetro para carne, introdúzcalo en la parte más gruesa del pollo sin tocar el hueso. Espere a que el termómetro dé la lectura. Suele tardar unos segundos. Si la temperatura es inferior a 165 grados Fahrenheit, continúe cocinando el pollo. Aunque un termómetro para carne es la forma más precisa de determinar si el pollo está listo, también hay señales visuales que puedes buscar. Una de las señales más comunes es el color de la piel del pollo. Un pollo completamente cocido tendrá la piel dorada. Otra señal son los jugos que salen al cortarlo. Recuerde que estas señales visuales son útiles, pero no son tan fiables como un termómetro para carne. Lo ideal es disponer de un termómetro de cocina digital de lectura instantánea, o uno específico para carnes. No queremos pollo crudo por dentro -jamás comas carne de ave que no esté completamente cocinada, es peligroso-, pero tampoco pasada.

Consejos para un Pollo Perfectamente Cocinado
El objetivo final es conseguir un pollo cocinado de manera uniforme con una corteza sabrosa. Aquí tienes algunos consejos para ayudarte a conseguirlo.
- Utilice un termómetro de cocina inalámbrico, como el iQ Sense de CHEF iQ.
- Gire el pollo: a la mitad del tiempo de cocción, gire el pollo para asegurar que se dore de manera uniforme.
- Rociar el pollo: Rociarlo ayuda a mantenerlo jugoso y realza su sabor. Sin embargo, hágalo con moderación para evitar que la cocción se ralentice.
- Cubra con papel de aluminio: si la piel se dora demasiado rápido, cubra el pollo con papel de aluminio para evitar que se queme.
Recuerda, la clave para un pollo perfectamente cocinado es la paciencia y la atención al detalle.
Reposar el Pollo Después de Cocinar
Después de cocinar el pollo, es fundamental dejarlo reposar antes de cortarlo. Normalmente, un pollo entero debe reposar entre 15 y 20 minutos. Durante este tiempo, el pollo continúa cocinándose ligeramente debido al calor residual, un proceso conocido como cocción por arrastre. Por lo tanto, no se preocupe si su pollo está unos grados por debajo de la temperatura ideal al sacarlo del horno. Saca las pechugas del líquido con unas pinzas inmediatamente, con cuidado, y deja que reposen sobre un plato o tabla limpia como mínimo cinco minutos antes de cortar, si lo vas a consumir ya.
Solución de Problemas Comunes
Cocinar un pollo entero a veces puede presentar dificultades. Un problema común son los muslos poco cocidos o las pechugas demasiado cocidas. Para solucionarlo, intente cocinar el pollo con la pechuga hacia abajo durante la primera mitad del tiempo de cocción. Esto permite que los muslos estén más expuestos al calor. Otro problema común es el pollo seco. Para evitarlo, evite cocinarlo demasiado. Un termómetro para carne garantiza que el pollo esté cocido a la temperatura adecuada.
Manejo y Almacenamiento del Pollo Cocido
La correcta manipulación y el almacenamiento del pollo cocido son cruciales para prevenir enfermedades transmitidas por los alimentos. Lávese siempre las manos antes y después de manipular pollo crudo. Una vez que el pollo esté cocido y listo para disfrutar, no deje las sobras a temperatura ambiente por no más de dos horas. Guárdelas en recipientes herméticos en el refrigerador. Deben consumirse en un plazo de tres a cuatro días. Si desea conservarlas por más tiempo, considere congelarlas. Cuando tengas el pollo cocido, lo mejor es que se enfríe y guárdalo en la nevera. No lo dejes a temperatura ambiente. Un pollo cocinado y guardado en la nevera lo podrás consumir hasta 3 días después de haberlo cocinado.
Para conservar el pollo hervido no tienes que esperar a que se enfríe del todo. Una vez pasados 10 minutos, guarda las pechugas en recipientes de cierre hermético, mejor si puedes extraer parte del aire con un dispositivo de conservación al vacío a corto plazo. Para que se conserven mejor, recomendamos envasar por separado cada pechuga o la cantidad que vayamos a emplear en cada comida, de tal modo que el envase solo se abra una vez. También podemos filtrar el caldo de la cocción y guardar las pechugas hervidas sumergidas en ese líquido, para que ganen incluso un poco más de sabor en la nevera.

Ideas para Reutilizar el Pollo Cocido
Las formas que suelo emplear el pollo en casa, en dados o en hilos. Para rellenar tacos, arepas, empanadas, empanadillas… Lo más fácil, es cortar en daditos el pollo cocido (más o menos del mismo tamaño) y guardar en una bolsa zip, así lo tengo listo para mis ensaladas en cualquier momento. Para rellenar arepas o tacos, una pastela, pastel de pollo o una empanada, lo que hacemos es desmenuzarlo, bien la pechuga u otra parte del pollo cocido con tenedores o con nuestras manos. Así ayudamos a conservar su jugo además de evitar quemaduras, ya que es mejor deshebrar cuando recién ha salido de la cocción. Luego lo metemos en bolsas zip o en un recipiente hermético y a la nevera.
Hay mil maneras de consumir pechugas de pollo hervido, tanto en frío como en caliente. Es un recurso estupendo para sumar proteínas a cualquier plato rápidamente, desde cualquier ensalada a sopas y cremas de verduras. Combínalas con verduras, arroz cocido, cuscús, quinoa, noodles asiáticos, pisto o menestra...