Sopa de Cebolla Española: Un Clásico Reconfortante con Historia y Sabor

Cuando llega el frío, ¡nada como un buen plato de cuchara para entrar en calor! Esta sopa de cebolla es una propuesta deliciosa para entonarnos durante los meses de otoño e invierno, con una historia cuyo origen se remonta a la Edad Media. Si por lo general la sopa de cebolla se considera originaria de Francia, la realidad es que se le tiene registro histórico en muchos países europeos. Se tiene conocimiento de recetas de sopa de cebolla desde la Edad Media, igual que la sopa de ajo.

Al igual que la tortilla de patata, los pasteles de carne o las empanadas, la sopa de cebolla es una receta de origen humilde, que sirvió para llenar el estómago de los europeos en épocas de hambrunas. En un inicio era considerada como un plato pobre que comían quienes no tenían otra cosa con qué alimentarse. Sin embargo, consiguió conquistar a los paladares de todas las clases sociales, desde los trabajadores más humildes a la aristocracia.

Origen histórico de la sopa de cebolla en Europa

La Sopa de Cebolla en la Historia Culinaria

Las referencias documentadas más antiguas a esta receta las encontramos en el libro de cocina “Le viandier” de Taillevent, publicado en el siglo XIV. Sin embargo, fue en París donde, siglos más tarde, la sopa de cebolla se convirtió en la popular receta que conocemos hoy en día. Al principio, esta sencilla sopa era un plato que acostumbraban a tomar los trabajadores de las Halles de París, el mercado central de abastos de la capital francesa.

La sopa de cebolla tradicional parisina se preparaba con cebolla sofrita en mantequilla, aunque también puede utilizarse aceite de oliva, hervida después en agua o caldo de carne o de verduras. La principal aportación de los cocineros parisinos a la receta tradicional de la sopa de cebolla fue la incorporación del queso rallado, normalmente de variedades gruyere o emmental. En la “gratinée des Halles”, que triunfó en el París del siglo XIX, la rebanada de pan se colocaba sobre el tazón y se espolvoreaba con pan rallado.

En España, tenemos como insignia la Sopa de ajo, y nuestros vecinos franceses tienen como bandera la Sopa de cebolla. La verdad es que son dos recetas realizadas con ingredientes humildes y básicos en la cocina de cada país: en España el ajo, el pan y el aceite, y en Francia la cebolla, el pan y la mantequilla. A partir de ahí, cada receta tiene sus peculiaridades, pues los españoles añadimos huevo batido y los franceses incorporan queso fundido y un poco de harina y vino blanco para engordar y aromatizar la sopa.

Claves para una Sopa de Cebolla Perfecta

La base fundamental de esta sopa es que la cebolla esté bien pochada, hasta el punto casi de caramelizar, pero cuidando de que no se tueste. Debe quedar melosa, traslúcida y ligeramente oscurecida, pero no hasta el punto de ennegrecer la sopa. El otro punto fuerte de esta receta, que posiblemente sea lo que la hace tan popular y apetecible, sea su capa de pan y queso gratinados. ¡Quién se resiste a un queso gratinado!

Cebollas caramelizadas para sopa

La ventaja es que la puedes preparar con anticipación y simplemente recalentarla en cacerola para que quede igualmente muy buena. Lo que te recomendaría en este caso es tostar los panes al último minuto para que no pierdan su frescura.

Receta Tradicional de Sopa de Cebolla con Vino Blanco

Hoy proponemos la receta tradicional de la sopa de cebolla que preparamos con vino blanco, aunque tenemos otras versiones como la sopa de cebolla dulce con queso Stilton. Algunas personas prefieren usar brandy, jerez o no agregarle ningún ingrediente alcohólico.

Ingredientes para 4 personas:

  • 4 cebollas
  • 1 litro de agua
  • 200 ml de vino blanco
  • 100 gr de queso rallado
  • 1 cucharada sopera de harina de trigo
  • 30 gr de mantequilla
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta
  • Rebanadas de pan (baguette)

Preparación:

  1. Cortar las cebollas: Comenzamos cortando en juliana fina las cebollas. Las cebollas deben de ser dulces para que caramelicen bien.
  2. Pochar las cebollas: Calentamos una olla con el aceite vegetal en la que derretimos 30 gramos de mantequilla. Le agregamos luego las cebollas en juliana y salpimentamos. Cocemos a fuego lento por unos 20 minutos, o hasta que la cebolla esté completamente pochada y empiece a quedar caramelizada. Subimos el fuego para que caramelicen los jugos. Como iréis comprobando va tomando un color dorado, eso es que se está caramelizando la cebolla.
  3. Añadir la harina: Agregamos la cucharada de harina y removemos. Dejamos un par de minutos más en la lumbre para que se tueste un poco.
  4. Incorporar el vino y el agua: Añadimos el vino blanco y el litro de agua sin dejar de revolver. Dejamos que se reduzca el alcohol. Cubrimos de caldo de pollo (o agua) y dejamos cocinar 15 minutos a fuego lento. Ajustamos el punto de sal y pimienta al gusto si es necesario. Cocemos a fuego bajo por unos 30 minutos más.
  5. Preparar el pan tostado: Cortamos el pan baguette en rodajas de unos tres o cuatro centímetros de ancho, les untamos mantequilla de ambos lados y las colocamos en el horno a 180ºC por unos 10 minutos. Las volteamos y dejamos otros 10 minutos para que se doren de los dos lados. Pinta las rebanadas de pan por los dos lados con un poco de mantequilla y tuéstalas en el horno a 220º C - 428º F durante 5 minutos con calor arriba y abajo.
  6. Servir y gratinar: Para servir la sopa colocamos cada porción en un cuenco para horno, acomodamos el pan tostado y espolvoreamos el queso rallado sobre el pan y la sopa. Gratinamos a máxima potencia durante 3 minutos o hasta que el queso esté fundido y forme una costra gratinada.

Sopa de cebolla gratinada con pan y queso

Consejos Adicionales para tu Sopa de Cebolla

Mi consejo para esta sopa de cebolla es que lo ideal es servir la sopa en cacitos de barro, de ese modo, podrás gratinar el queso con el pan. Si no tienes cazuelas de barro, puedes gratinar el pan con el queso en el horno e incorporar a la sopa justo antes de consumir. Si no puedes gratinar, fríe el pan como unos picatostes y funde el queso con el calor del pan recién frito.

Puedes hacerlo con agua igualmente si no dispones de caldo de pollo. La tradicional sopa de cebolla se come bien caliente con unos buenos panes tostados y por supuesto un vino tinto, preferentemente.

Cuando pensamos en la Edad Media, a muchos nos vendrán a la cabeza los opulentos banquetes celebrados en los suntuosos palacios de los nobles europeos o en las mansiones solariegas de los grandes señores feudales. Es un plato potente de primero por lo que de segundo serviría algo de pescado como un lenguado menier (continuando con recetas francesas) o un lenguado al horno.

La mejor sopa de cebolla francesa que has probado nunca

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