A falta de pan, buenas son las tortas: significado y origen de un refrán histórico

Muchas de las cosas que repetimos a diario para justificar alguna acción o pensamiento se fueron construyendo a lo largo del tiempo bajo la forma de refranes, esas frases que pocos conocen su origen, pero que se usan como saber popular desde tiempos inmemoriales. La expresión española de hoy retoma el uso de uno de los ingredientes básicos de la alimentación: el pan.

Representación histórica de una panadería tradicional española

¿Qué significa realmente este refrán?

El significado del refrán es claro: recomienda conformarse con lo que se tiene, si no se ha conseguido algo mejor. Actualmente se sigue usando mucho esa frase cuando nos tenemos que conformar con algo de menos valor al no poder alcanzar nuestro objetivo más ambicioso. Decimos estas frases de manera habitual, ¿pero sabemos algo sobre su origen?

Las tortas son una especie de pan seco, hecho sin levadura, que aguanta muchos días y que es mucho más barato que el pan. Por supuesto que las tortas no son tan sabrosas como el pan, pero si no había pan crujiente y recién hecho en las panaderías, pues la gente se tenía que conformar llevándose tortas.

Comparativa visual entre un pan tradicional y una torta de harina rústica

El origen y contexto histórico

El origen de este refrán es español, probablemente de Castilla. Parece ser bastante antiguo, ya que se encuentra registrado en el Vocabulario de refranes y frases proverbiales de G. Correas, publicado en 1627. El pan ha sido durante mucho tiempo el alimento básico y, en circunstancias de escasez, casi el único.

Variaciones y analogías

El esquema A falta de... bueno-a es/buenos/-as son... ha originado muchos refranes en nuestra lengua:

  • A falta de caldo, buena es la carne.
  • A falta de faisán, buenos son rábanos con pan.
  • A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
  • A falta de pan, casabe (muy común en Cuba y República Dominicana).

Mitos y curiosidades sobre la frase

Hay quien vincula su origen con María Antonieta, reina de Francia durante el siglo XVIII. La soberana, cuando buena parte del pueblo vivía en la miseria, habría preguntado asombrada: “Si no tiene pan… ¿por qué la gente no come tortas?”. Esta situación puso de manifiesto la indiferencia y la insensibilidad con la que la nobleza de la época gobernaba. No obstante, otros creen que la frase ya se usaba mucho antes en España.

Es importante destacar que el refrán posee una intención persuasiva, estimativa y volitiva. Como ejemplo de su uso literario, Luis Coloma lo incluyó en su obra Pequeñeces (1891): «Hízose de rogar éste cuanto sufría por una parte la prudencia y exigía por otra el decoro, y teniendo en cuenta sin duda que a buena hambre no hay pan duro, que a falta de pan buenas son tortas... marchó al fin resignado».

Esquema infográfico sobre la evolución del uso de los refranes en la sociedad actual

En la actualidad, seguimos empleando estos dichos para justificar situaciones cotidianas. Por ejemplo: esperabas tener un profesor nativo de inglés, pero en lugar de eso te encontraste a un chico que solo había vivido un par de años en Inglaterra. En ese contexto, el refrán encaja perfectamente para describir la resignación ante una expectativa no cumplida.

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