Si a menudo olvidas poner las legumbres en remojo y, como consecuencia, pasan los días y las semanas sin comer garbanzos o alubias, existe una solución práctica y sencilla: congela las legumbres después del remojo. Así, estarán listas para cocinarlas en cualquier momento, eliminando una preocupación y añadiendo facilidad a tu rutina culinaria.
El truco del remojo y la congelación
Las legumbres secas, una vez remojadas, pueden congelarse. Este truco resulta muy útil no solo para quienes olvidan el remojo previo, sino también si, después de poner garbanzos o alubias en agua, surge un imprevisto que impide cocinarlas al día siguiente. La congelación de legumbres pre-remojadas es una excelente manera de planificar tus comidas semanales, especialmente si buscas incorporar legumbres al menos tres días a la semana, aunque pueden consumirse a diario sin repetir plato.

Paso a paso para congelar legumbres remojadas
- Remojo: Prepara las legumbres poniéndolas en remojo durante 12 horas o el tiempo que cada tipo de legumbre acostumbre.
- Escurrido y secado: Pasado el tiempo correspondiente, escurre bien las legumbres y sécalas.
- Congelación: Introdúcelas en una bolsa de congelación, asegurándote de extenderlas para que ocupen poco espacio, y guárdalas en el congelador.
Cuando llegue el momento de cocinar las alubias o los garbanzos (las lentejas pardinas no suelen necesitar remojo y se cocinan rápidamente), estarán listos para la cocción, ya que el proceso de remojo ya estará completado.
Descongelación rápida y eficiente
Al estar extendidas en la bolsa, las legumbres se descongelarán muy fácil y rápidamente. Una forma efectiva de hacerlo es sumergir la bolsa de congelación en agua caliente mientras preparas el sofrito para el guiso. Las legumbres podrán introducirse directamente de la bolsa a la olla cuando lo indique la receta.
Un detalle importante
Aunque congeles las legumbres para consumirlas en la misma semana, es crucial anotar en la bolsa el contenido, la cantidad y la fecha. Esta práctica te ayudará a mantener un control adecuado de tus provisiones.
Cómo cocinar y conservar legumbres para ahorrar tiempo
Alubias: Un cultivo con historia y futuro en León
La alubia es un cultivo con profundas raíces económicas y sociales en la provincia de León. Su gran expansión se dio a partir de los años 60, con el desarrollo de los regadíos, ocupando una parte significativa de las nuevas superficies regables dependientes de los pantanos de Barrios de Luna y del Porma. Antes de esto, las alubias se cultivaban en regadíos tradicionales y pequeñas fincas con pozos.

Desarrollo industrial y variedades
Esta expansión no habría sido posible sin el auge de una importante industria de envasado de legumbre, con centros de influencia en La Bañeza, Astorga, Santa María del Páramo y León capital. Esta industria abastecía las necesidades nacionales con legumbre leonesa. En los años de bonanza de las alubias, también prosperó el cultivo de lentejas, ligadas a las tierras de secano de Tierra de Campos.
Las alubias se adaptaban muy bien a las tierras de cultivo de la región, a la rotación con cereales y remolacha, y presentaban pocos problemas de plagas y enfermedades. Además, al no ser un cultivo perecedero, el exceso de una cosecha podía absorberse en años posteriores.
Producción actual y potencial
La media histórica de producción de alubias en León ha sido de unas 2.500 hectáreas, cifra que ha mejorado en los últimos años, alcanzando las 4.123 hectáreas en 2019. La producción actual puede llegar a las 12.000 toneladas, lo que representa el 66% de toda la producción española (unas 18.000 toneladas).
En la provincia de León se cultivan comercialmente hasta una docena de variedades de alubias, siendo las más importantes por volumen la pinta americana y la blanca de riñón.
| Cultivo | Hectáreas | Producción (toneladas) | % de Producción Nacional |
|---|---|---|---|
| Alubias | 4.123 | 12.000 | 66% |
| Alubias (Media Histórica) | 2.500 | - | - |
| Producción Nacional Total | - | 18.000 | 100% |
Retos y oportunidades
España debe aspirar a ser autosuficiente en la producción de legumbres, incluyendo las alubias, compitiendo en un mercado mundial libre con normas de reciprocidad que exijan las mismas condiciones de producción (sociales, medioambientales, fiscales, seguridad alimentaria, bienestar animal). Los almacenistas de legumbres deben mostrar mayor interés por las legumbres nacionales y fijar cantidades y precios remuneradores con los productores.
Las alubias son una buena alternativa para la rotación de cultivos, ya que mejoran el terreno y su ciclo corto (junio-septiembre) las combina bien con otras producciones. Eran una buena opción para cumplir con la Superficie de Interés Ecológico de la PAC, pero esto se ha truncado con el Reglamento Omnibus, que exige no usar plaguicidas en estas superficies.
Aunque ASAJA tiene bajas expectativas en la IGP Alubia de La Bañeza León por el escaso interés de los envasadores, la organización agraria siempre apostará por impulsar la figura de calidad, ofreciendo al consumidor la opción de elegir productos locales de calidad. La Junta de Castilla y León debería condicionar las ayudas a las empresas de envasado y procesado de legumbres a sus compromisos con los productores locales. El objetivo para los próximos años debería ser una siembra de 6.000 hectáreas y una producción de 20.000 toneladas en la provincia. La Junta de Castilla y León, a través del Itacyl, debe trabajar en la mejora genética de las variedades para que sean más productivas, se mecanicen mejor y sean más resistentes a plagas y enfermedades. Los productores necesitan disponer de productos químicos efectivos para combatir malas hierbas, plagas y enfermedades. La Junta de Castilla y León debe seguir apoyando el seguro agrario para cubrir los daños climáticos de las alubias y, junto con el sector, hacer propuestas a Enesa para mejorar las condiciones técnicas de los seguros.
Recuperación de plantas heladas
Las heladas y las bajas temperaturas invernales pueden afectar negativamente la salud de muchas plantas. A raíz de eventos como la tormenta Filomena, es común preguntarse cómo actuar para recuperar plantas dañadas por el frío.

Impacto de las heladas según la planta
Las heladas afectan de manera diferente a las plantas debido a sus características específicas. Aquí te mostramos algunos ejemplos y cómo proceder:
- Eugenia myrtifolia o Syzygium paniculatum: Esta planta de carácter mediterráneo no soporta bien las heladas, pero sí el embate del mar. Si las heladas la han afectado, verás hojas quemadas que se desprenden fácilmente. Sin embargo, si en su interior hay tallos y hojas verdes, la planta no está completamente helada. Para sanearla, espera unos días para identificar las ramas completamente secas y retíralas. Aunque quede pelada, si mantiene hojas verdes, seguirá viviendo.
- Aglaonema: Una planta de interior muy rústica que lo aguanta casi todo. Una helada puede provocarle podredumbre en el tallo central. Elimina los tallos y hojas secas desde la base. Si observas un nuevo brote o tallo creciendo desde la raíz, es una señal de recuperación.
- Clivia o clivia miniata: Típica de patios mediterráneos, es muy sensible a las heladas. Si las puntas de sus hojas están marrones, ha sido víctima de una helada. Sanéala siguiendo los mismos pasos que con las anteriores.
Vigorizar y revitalizar
Después de sanear las plantas, es crucial vigorizarlas y revitalizarlas con un abono foliar específico. Considera si la planta es de hoja verde o de flor, ya que hay abonos específicos para cada tipo. Este revigorizante aportará lustrosidad a las plantas estresadas y decaídas.
Cómo cocinar y conservar legumbres para ahorrar tiempo
Casos de recuperación y prevención
En ocasiones, el "milagro" de la recuperación ocurre, como cuando algunas plantas defoliadas tras la tormenta Filomena volvieron a brotar. Para ello, realiza cortes retirando las partes quemadas y espera a que la primavera traiga nuevos brotes.
La mayoría de los problemas se podrían haber evitado protegiendo las plantas contra las heladas. En el jardín, agrupa las plantas bajo un pórtico o contra la pared. Además, se aconseja usar tela antiheladas para protegerlas durante la noche.
Conservación de legumbres secas
Las legumbres secas, ya sean a granel o envasadas, son alimentos poco perecederos debido a su bajo contenido de humedad. Pueden mantenerse en óptimas condiciones durante bastante tiempo, aunque se recomienda consumirlas antes de los 18 meses.
Para conservar las legumbres secas durante mucho tiempo, es fundamental guardarlas en un lugar fresco, seco y protegido de la humedad, la luz directa y los insectos. Con el paso del tiempo, perderán brillo y se oscurecerán debido a la exposición a la luz solar, por lo que un lugar oscuro es ideal.
Legumbres cocidas y el remojo
Las legumbres secas, una vez cocidas, se pueden conservar en la nevera en un recipiente hermético durante varios días o congelar durante meses. Si las congelas ya cocinadas, se recomienda una descongelación lenta antes de consumirlas.
En el caso de las alubias, con el paso de los meses, no solo pierden color, sino también otras cualidades, necesitando más tiempo de cocción y resultando más duras. El remojo es un paso fundamental para ablandar las legumbres y reducir su tiempo de cocción. Si olvidaste remojar, puedes añadir una pizca de bicarbonato de sodio al agua de cocción para ayudar a ablandarlas. Cocina a fuego lento para una cocción uniforme, evita añadir sal al principio, y cubre la olla para mantener el calor y la humedad. Después de la cocción, deja reposar las legumbres en el agua durante 10-15 minutos.
