Cómo preparar y conservar empanadillas: trucos para un bocado perfecto

Las empanadillas son un bocado apetitoso, popular y muy versátil, que se puede rellenar de lo que más nos guste: carne, pescado, vegetales, queso, etc. Aunque en muchos países se acostumbra a consumirlas fritas, en América del Sur lo que aquí conocemos como empanadillas se denomina empanadas, y también se cocinan al horno, siendo una opción más ligera y saludable.

Empanadillas de diferentes rellenos

Preparación de empanadillas caseras: el secreto está en la masa

Hacer empanadillas caseras puede ser todo un reto, pero el resultado es tan bueno que vale la pena el esfuerzo. La clave está en la masa, cuyo trabajo es laborioso y requiere dedicación.

Ingredientes básicos para la masa

  • Harina de flor
  • Agua (o vino blanco)
  • Aceite de oliva
  • Sal

Para la masa, la cantidad de líquido debe estar en proporción con la de grasa; por lo tanto, se pondrá la misma cantidad (por medida) de grasa derretida que de líquido. Es importante no trabajar demasiado la masa para que no adquiera liga.

Ingredientes básicos para la masa de empanadillas

Elaboración de la masa

Mezcla con las manos la harina, el agua (o vino blanco), el aceite de oliva y la sal. La clave aquí está en amasar bien todo el preparado. Puedes hacerlo con un robot de cocina o, si lo prefieres, calentar un poco el aceite y el agua o el vino para que sea más fácil integrar todos los sabores. También puedes dividir la masa en trozos más pequeños para que sea más sencillo de trabajar con ella, sobre todo si preparas mucha cantidad.

Una vez que la masa esté homogénea y blandita, pero sin pegarse apenas a las manos, envuélvela en plástico y déjala reposar por lo menos una hora para que se relaje y la puedas estirar bien. Esto es crucial para que la masa no se rompa al rellenarla ni al cerrarla.

Rellenos para empanadillas

La masa de las empanadillas caseras debe ser un continente para una buena mezcla de ingredientes. Puedes probar los aromas más típicos de la cocina gallega o explorar otros sabores. Algunas ideas de rellenos:

  • Sofrito con cebolla y tomate rallado y gambas picadas.
  • Relleno cremoso que mezcle verduras como el puerro, las espinacas o los champiñones con un poco de queso fresco.
  • Atún en conserva, huevos cocidos picaditos, aceitunas verdes cortaditas en cachos y salsa de tomate casera.
  • Jamón york y queso fresco, con nueces y un poco de orégano.

Es importante dejar enfriar la farsa antes de rellenar las empanadillas para que no suelte jugos que ablanden y rompan la masa. También es importantísimo no rellenar en exceso las empanadillas para evitar que se abran durante la cocción.

Ejemplos de rellenos para empanadillas

Consejos para hornear empanadillas sin que se peguen y se abran

Hornear empanadillas es una alternativa más ligera a la fritura. Para que queden perfectas, doradas y sin pegarse, ten en cuenta los siguientes trucos:

Evitar que se peguen

  • Forrar la bandeja con una hoja de papel de horno o usar aceite de oliva en la base de la fuente de cocción.
  • Utilizar masas de buena calidad y maleables, como las obleas refrigeradas Buitoni, que no se rompen ni se pegan durante la cocción.

Evitar que se abran

Uno de los mayores desafíos es evitar que las empanadillas se abran durante la cocción, ya sea fritas u horneadas. El truco de Karlos Arguiñano es muy efectivo:

  1. Pincelar los bordes de la capa inferior de la masa con huevo batido. El huevo servirá como pegamento para sellar ambas capas.
  2. Cubrir con la capa superior de masa.
  3. Sellar los bordes ejerciendo presión con un tenedor. Esto aumentará la tensión entre las capas y evitará la formación de bolsas de aire.
  4. Como colofón final, volver a pintar el exterior con el resto del huevo batido. Esto no solo ayuda a sellar, sino que también les dará un color dorado característico.

Además, es fundamental sellar bien los bordes previamente mojados, presionando de manera firme para que queden bien cerrados.

Técnicas de sellado de empanadillas

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Temperatura y tiempo de horneado

Precalienta el horno a 200°C. Coloca las empanadillas en una bandeja forrada con papel de horno y píntalas con huevo batido. Hornea durante 10-12 minutos, o hasta que estén doradas. ¡Ojo! Es importante dar la vuelta a las empanadillas a la mitad del cocinado para que se doren por ambas partes.

Para las empanadas más grandes, hornea a 180°C unos 25 minutos. Es recomendable precalentar el horno antes de colocar cualquier empanada que se pretenda cocinar. Una tabla comparativa de tiempos de cocción puede ser útil:

Tipo de Empanadilla/Empanada Temperatura del Horno Tiempo de Cocción Aproximado
Empanadillas pequeñas 200°C 10-12 minutos
Empanadas grandes 180°C 25 minutos
Empanadillas congeladas (crudas) 180°C (sin descongelar) Aumentar tiempo hasta dorar

Cómo dejar preparadas las empanadillas: consejos de conservación

La gran ventaja de las empanadillas es que podemos preparar muchas de una sola vez, ya que llenar una bandeja de horno y cocinarlas de una tirada es lo más cómodo. No hay mayor satisfacción que saber, cuando se llega a casa del trabajo o cuando hay que preparar una cena, que ya se tienen las cosas hechas y listas para servir.

Preparación anticipada de rellenos y masa

Tanto los rellenos como la masa pueden hacerse por anticipado. Los rellenos de carne se conservan refrigerados hasta dos días. Ahorra mucho tiempo rellenar las empanadas y los pasteles con la carne o el pescado ya cocinado. Es aconsejable hacer el relleno el día anterior, se hace enseguida y aguanta perfectamente en un recipiente hermético en la nevera.

Conservación de empanadillas ya montadas

Es posible congelar los pasteles y empanadas ya montados, aunque generalmente resultan mejor si se hornean parcialmente antes. Estos platos pueden meterse en el horno todavía congelados y crudos, aunque la masa queda mejor si se descongela antes. Siempre es muy útil tener en el congelador alguna masa lista para cualquier imprevisto.

En el caso de las empanadas ya horneadas que sobran, para que no pierdan su frescor, es indispensable protegerlas. En primer lugar, debemos envolver la empanada, ya sea con papel film, papel de horno (que además reducirá la humedad de la misma) o en un recipiente hermético. Una vez fría, se guarda en la nevera.

Temperatura y humedad para la conservación

Es importante dejar que las empanadas se enfríen completamente antes de guardarlas. Esto es crucial ya que el factor temperatura es determinante: un almacenaje a demasiada temperatura podría provocar que la masa se reblandeciese y echar a perder el factor crujiente.

Se recomienda situar la empanada en un lugar limpio, fresco, sin luz directa del sol y, si es posible, que esté ventilado. Guardar la empanada en la nevera, bien tapada o dentro de un recipiente hermético, alargará la vida útil del producto. En el caso de que quieras ir más allá en el proceso de conservación, siempre puedes conservar la empanada en el congelador. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la empanada, al igual que cualquier otro tipo de alimento, perderá ciertas propiedades en el caso que optemos por esta opción, especialmente si nos referimos a la consistencia y punto crujiente de la masa. No obstante, a nivel nutricional prácticamente este proceso es inocuo, por lo que las ventajas, en perspectiva, son mucho mayores que la pérdida que podamos obtener.

Métodos de conservación de empanadas

Tiempo de conservación

La empanada tradicional gallega puede conservarse con todas sus propiedades hasta los 3 días en caso de las empanadas hechas con ingredientes salados. En el caso de otro tipo de empanadas elaboradas con verduras, ingredientes no precocinados, dulces o crudos, podríamos alargar su vida útil hasta una semana en buenas condiciones en la nevera.

En el congelador, casi todas las sopas se conservan hasta 3 meses sin perder cualidades, pero para las masas, es importante tener en cuenta que no siempre quedan igual tras la congelación.

Recalentamiento de empanadillas

Las empanadillas cocidas al horno aguantan mejor y se pueden recalentar perfectamente, también en el horno (no en el microondas, ya que aporta el calor de forma poco uniforme y muy rápida). Para recalentarlas, es mucho mejor echar un poco de aceite en la parte superior y calentarlas por porciones que vayamos a consumir directamente.

Recalentar cualquier tipo de alimento varias veces nunca es bueno, ya que perderá gran parte de su sabor y textura.

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