Jengibre hervido: usos, beneficios y recetas para aprovechar al máximo esta raíz milenaria

El jengibre, científicamente conocido como Zingiber officinale Roscoe, es un rizoma o ensanchamiento de la raíz de la planta del mismo nombre. Originario de las cálidas tierras del sur asiático, ha ganado popularidad global debido a sus múltiples beneficios para la salud y su versatilidad culinaria.

Su característico sabor, ácido, cítrico, picante y fresco, lo convierte en un ingrediente apto para cocinar tanto recetas de carne como de pescado, y por supuesto, para formar parte de dulces y postres. Además de su uso como condimento, el jengibre es una planta medicinal arraigada en la tradición asiática, apreciada por sus propiedades naturales curativas, su aroma cítrico y durabilidad en la despensa.

Ilustración de un rizoma de jengibre fresco con hojas verdes

Propiedades y beneficios del jengibre

El jengibre alberga una rica composición nutricional. Sus resinas, aceites esenciales, ácidos, minerales y vitaminas ofrecen una amplia gama de beneficios para la salud. El jengibre debe su potencial medicinal básicamente a los componentes volátiles del aceite esencial que contiene, como el zingibereno, pero también a sus sustancias picantes u oleorresinas, en especial gingeroles y shogaoles.

Beneficios de tomar jengibre regularmente:

  • Propiedades antiinflamatorias: Ayuda a reducir la inflamación en el cuerpo, lo que puede ser beneficioso para personas con afecciones como artritis.
  • Efecto analgésico: Tiene propiedades analgésicas que pueden ayudar a aliviar el dolor muscular y articular.
  • Alivio de la tos y la fiebre: El jengibre se ha utilizado tradicionalmente para aliviar los síntomas del resfriado y la gripe, como la tos y la fiebre.
  • Acción antihistamínica: Puede ayudar a reducir los síntomas de alergias al actuar como un antihistamínico natural.
  • Mejora de la circulación sanguínea: Ayuda a mejorar la circulación sanguínea, lo que puede ser beneficioso para la salud cardiovascular.
  • Efecto digestivo y termogénico: Promueve una digestión saludable y puede aumentar ligeramente el metabolismo, lo que puede ayudar en la pérdida de peso.
  • Capacidades diuréticas y saciantes: Puede actuar como un diurético natural y ayudar a promover la sensación de saciedad.
  • Apoyo al sistema inmunológico: El jengibre puede fortalecer el sistema inmunológico debido a sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
  • Reducción de niveles de azúcar en la sangre: Contribuye a mantener estables los niveles de glucosa.

Además, se le atribuyen propiedades como estimulante de la digestión, expectorante, y antiespasmódico. También actúa como antipirético, bajando la fiebre; hipolipemiante, reduciendo el colesterol y los triglicéridos; y también como antiemético, calmando las náuseas.

En los herbolarios y farmacias, se recomienda el jengibre para aliviar problemas digestivos como malestar estomacal, digestiones pesadas, indigestiones o dispepsias, gastroenteritis y estreñimiento puntual. Tiene la facultad de restaurar y tonificar la musculatura gastrointestinal dañada.

El jengibre constituye asimismo un remedio típico de herbolario para combatir la urgencia del vómito y para tratar los vértigos y el mareo en los viajes. No es menos útil para aliviar procesos gripales, con tos y congestión en las vías respiratorias, para reducir las décimas de fiebre y activar la sudoración. Tomar infusión de jengibre no solo nos ayudará así a combatir la infección sino que, además, nos reconfortará y contribuirá a mantenernos hidratados.

El jengibre se ha indicado también para mitigar los síntomas de las alergias, como rinitis y picor de garganta.

Formas de presentación del jengibre

El jengibre se encuentra en los mercados y supermercados en fresco en la zona de frutería, y también en polvo en la zona de botes de especias y condimentos. El jengibre fresco se puede congelar, lo que facilita tenerlo disponible para cuando se vaya a utilizar.

Jengibre fresco vs. jengibre en polvo

El jengibre fresco es intenso, herbal y con notas cítricas. Su sabor se ve afectado por el calor, haciendo que pierda intensidad si se agrega demasiado pronto a la preparación. La piel del jengibre es delgada; para reducir la merma, la mejor manera de pelarlo es con el borde de una cuchara. La humedad y el frío del refrigerador pueden acelerar el enmohecimiento del jengibre, aunque sí es necesario un ambiente oscuro y fresco para guardarlo. Utilizar un rallador fino es la mejor opción para obtener todo el sabor de esta raíz, a menos que se busque hacer una infusión para luego retirar el trozo de jengibre.

Por otro lado, el jengibre en polvo suele tener un sabor aún más intenso que no se disminuye en preparaciones calientes. Es mucho más concentrado que la raíz, por lo que aporta más olor y sabor usando menos cantidad. Tiene un sabor y aroma característicos, picantes, terrosos y ligeramente dulces. El jengibre en polvo es una forma de disfrutar de los beneficios y el sabor del jengibre fresco sin tener que pelar y rallar la raíz de jengibre.

Otras presentaciones y métodos de conservación:

  • Jengibre encurtido: Muy conocido en la cocina japonesa, donde se suelen servir lonchas de jengibre de color rosa. Se puede comprar en supermercados orientales y tiendas especializadas o hacer en casa, atendiendo siempre a las recomendaciones de seguridad alimentaria. Esta técnica aporta sabor y textura mientras permite almacenar el producto por más tiempo.
  • Jengibre confitado (caramelizado): Se prepara como cualquier otra fruta cristalizada: con azúcar y un poco de agua. El jengibre debe pelarse antes de cubrirlo con la delgada y crujiente capa de azúcar. Es una presentación muy útil para incorporar el jengibre a recetas dulces y también una excelente forma de conservarlo.
  • Jengibre deshidratado: Se presta bien para este ingrediente porque concentra su sabor. El jengibre deshidratado es mucho más intenso y amargo que el fresco. Es ideal cuando se buscan recetas picantes y especiadas.
  • Pastas de ajo-jengibre: En China es muy frecuente la combinación ajo-jengibre, y de hecho se pueden encontrar botes de pastas de estos dos ingredientes listas para usar.

Comparativa entre jengibre fresco, jengibre en polvo y jengibre encurtido

El jengibre en la cocina: versatilidad y sabor

El jengibre es un ingrediente versátil que puede dar un toque único a las preparaciones culinarias, no importa si se trata de un gran restaurante, un restaurante de paso o uno de comidas rápidas.

Sirve para aromatizar caldos y cremas de verduras, ablandar carnes, potenciar el sabor de salsas y guisos, aportar notas ácidas y picantes a pescados y mariscos, cerdo y carnes blancas, balancear platos dulces, preparar infusiones y darles un toque especial a las aguas y pasteles.

En las cocinas de toda Asia el jengibre es un condimento tan básico como el ajo para nosotros. En Indonesia, es una especia importante presente en casi todos los platos calientes, al igual que en la cocina tailandesa. En Europa y Estados Unidos ha ganado mucha popularidad como especia «ni salada ni dulce», por lo que se utiliza ampliamente en todo tipo de preparados.

A pesar de su sabor y aroma tan intenso y distintivo, el jengibre combina muy bien con otros ingredientes. Es un ingrediente versátil y especial que se disfruta más si se usa con moderación, ya que incluso una pequeña cantidad puede ser suficiente para condimentar y aromatizar los platillos.

Cómo cocinar con jengibre

Ahora que ya conoces más sobre el jengibre y sus beneficios, es momento de sacarle el máximo provecho en la cocina.

  • Para reducir la merma, la mejor manera de pelarlo es con el borde de una cuchara.
  • Un error que se suele cometer al cocinar con jengibre es agregarlo demasiado pronto a la preparación. Su sabor se ve afectado por el calor, haciendo que pierda intensidad.
  • Utilizar un rallador fino es la mejor opción para obtener todo el sabor de esta raíz, a menos que se busque hacer una infusión para luego retirar el trozo del jengibre.

Recetas saladas con jengibre

Entre otras recetas vegetarianas, se propone una exótica, para preparar unos fideos de arroz con tofu y pimiento, que además es una receta libre de gluten. Si vuelve el frío, una crema de tomate con jengibre y coco rallado es una sorprendente sopa que gustará a toda la familia. Si se quiere una guarnición o una salsa diferente para la pasta, un pesto de jengibre y cilantro puede sorprender. El salmón marinado con jengibre y wasabi o el carpaccio de vieiras a los cítricos son ideas ideales para lucirse. También se puede probar el atún marinado con naranja y jengibre servido con fideos soba.

Aunque no es tan común usar el jengibre con las recetas de carne, es excelente con el solomillo de cerdo. Algunas sugerencias incluyen tacos hechos con lechuga, rellenos de cerdo picante, y un redondo asado con jengibre y mostaza.

Uno de los usos que tiene el jengibre en la cocina asiática es el de ablandador de carne. Se puede marinar seitán o soja texturizada con jugo de jengibre (rallado y colado) durante unos minutos para ablandarlo un poco más, o añadirlo al salteado, potaje o guiso simplemente por su sabor.

Recetas dulces y bebidas con jengibre

El jengibre es ideal en bizcochos y buena prueba de ello son el bundt cake de nata y jengibre o el bizcocho de té negro al jengibre. También se puede hacer un bizcocho magdalena de limón y jengibre. Con la masa de las galletas de jengibre, se pueden hacer los típicos muñecos o casitas navideñas, o utilizarlas para hacer la base de la deliciosa y sorprendente Ginger Cheesecake, en la que además se usa el jengibre rallado para enriquecer la masa o relleno de la tarta.

Además de las recetas de bizcochos y galletas de jengibre, también podemos utilizarlo para aromatizar mermeladas y confituras. Así, una mermelada ligera de grosella y jengibre es excelente para los desayunos. Con un toque de jengibre y especias chinas, también se puede preparar mermelada de ciruelas.

Para bebidas, una limonada de piña con un toque de jengibre puede ser un cóctel exótico y sin alcohol. El jengibre también es el ingrediente perfecto para la coctelería. Un jarabe simple infusionado con jengibre es el toque ideal para bebidas con alcohol durante la hora feliz, limonadas o aguas frescas.

Infusión Refrescante con Mango´s Fruit🥭 | Receta fácil con Jengibre y Frutas

Recetas de bebidas saludables con jengibre:

  • Refrescante de frambuesas: Combina en una licuadora 1 taza de frambuesas, ½ pulgada de jengibre picado finamente, 4 hojas de menta y ½ cucharadita de endulzante sin calorías. Has un puré y cuélalo sobre un vaso con hielo.
  • Agua fresca de melón y jengibre: Para obtener un litro de agua fresca, combina en una licuadora 3 tazas de melón cortado en cubitos, 2 pulgadas (alrededor de dos cucharadas) de jengibre cortado finamente y 1 taza de agua. Haz un puré y cuélalo.
  • Jugo de naranja, jengibre y albahaca: Pasa por el extractor de jugos 2 naranjas, una pulgada de jengibre, 4 hojas de albahaca y ¡disfruta!
  • Agua de coco, jengibre y menta: Combina en una licuadora ½ pulgada de jengibre triturado, 1 taza de agua de coco, 5 hojas de menta fresca y una pizca de sal. Cuela la mezcla y sirve sobre hielo.
  • Jugo de remolacha, zanahoria y jengibre: Combina en un extractor de jugo una remolacha cortada por la mitad, 2 zanahorias, 1 pulgada de jengibre.
  • Bebida de limón, menta y jengibre: Coloca en una licuadora el jugo de dos limones, 1 pulgada de jengibre, 5 hojas de menta, 1 taza de agua, 1 cucharadita de endulzante sin calorías y un toque de sal.
  • Jugo de mango verde, jengibre y lima: Pela y corta un mango verde en cubitos, combínalo con ½ pulgada de jengibre, 1 cucharadita de miel, el jugo de una lima y media taza de agua. Mezcla todos los ingredientes en una licuadora.
  • Jugo de pepino, lima y jengibre: Pasa dos pepinos (sin cáscara), 1 lima y 1 pulgada de jengibre por un extractor de jugo. Combina con agua y un toque de miel, si gustas.
  • Frappé de fresas y jengibre: 1 taza de fresas, 1 taza de agua filtrada y ½ pulgada de jengibre hasta obtener un frappé espeso.
  • Puré de albaricoques, jengibre y toronjil: Combina dos albaricoques, ½ taza de agua, ½ pulgada de jengibre, 4 hojas de toronjil o bálsamo de limón y una taza de hielo en una licuadora hasta obtener un puré.
  • Jugo de pera, jengibre y vainilla: En una licuadora combina 1 pera sin semillas cortada en cubitos, ½ cucharada de jengibre picado finamente, ⅛ cucharadita de extracto de vainilla, ¼ taza de agua y una taza de hielo.

Infusiones de jengibre: un abrazo cálido para el cuerpo

Las infusiones de jengibre pueden sorprender al principio por ese toque picante, intenso, que tiene esta especia, pero con el tiempo siempre acaban conquistando. El mismo calor que se nota en la boca cuando te tomas una infusión de jengibre, solo o con otras plantas o especias, se transforma después en una agradable sensación de calor interno que reconforta y recompone.

Una infusión o té de jengibre después de comer te ayudará a hacer la digestión, contribuirá a combatir la inflamación en tu organismo y te ayudará a sentirte mejor si acusas un resfriado. Además de todas estas recetas con jengibre, no dejes de probarlo en un té o en una sopa caliente y disfrutarás de su perfumado aroma que se extenderá por toda la bebida.

Cómo hacer infusión de jengibre paso a paso

Para hacer nuestras infusiones de jengibre utilizaremos el rizoma o tallo subterráneo, fresco o ya seco, troceado o en polvo. Lo puedes encontrar fresco en la mayoría de tiendas de alimentación, aunque es preferible elegirlo de cultivo ecológico. El seco, troceado o en polvo, también lo encontrarás en muchas de estas tiendas especializadas y en los herbolarios.

La forma clásica de preparar una infusión de jengibre es haciendo una infusión de jengibre y limón, pero a partir de aquí las variaciones pueden ser numerosas. El jengibre casa de maravilla con otras especias y también con diferentes tipos de té, de modo que la infusión de jengibre se presta mucho a experimentar con deliciosas combinaciones. Combina muy bien con cúrcuma, con canela, con azafrán, con té negro, té verde o té oolong, con clavo y también con algunas plantas medicinales como el malvavisco, la menta, la hierbaluisa y la regaliz.

1. Infusión de jengibre con limón: receta

Esta infusión de jengibre es un clásico, muy sencilla de hacer pero deliciosa. El limón equilibra el jengibre y ¡no se necesita nada más! Aquí la hemos endulzado, pero puedes prescindir del endulzante si lo prefieres, o usar una alternativa.

  1. Corta el jengibre a rodajas. Hay quien prefiere siempre pelar el rizoma y hay quien opta por no hacerlo, pues no es imprescindible.
  2. En un cazo de agua, caliéntalo a fuego lento e incorpora una corteza de limón.
  3. En cuanto arranque a hervir, retíralo del fuego.
  4. Añádele azúcar integral de caña u otro endulzante saludable al gusto y remueve bien.
  5. Deja que repose unos 8 a 10 minutos, tapado.
  6. Cuélalo y sirve. Si lo deseas, le puedes añadir el zumo de un limón.

Puedes hacer las variaciones que quieras. Por ejemplo, en lugar de zumo de limón, puedes usar corteza y zumo de lima. Entre los endulzantes, puedes optar por miel, sirope de ágave o de arce o incluso sirope de arroz marrón.

2. Infusión de jengibre, cúrcuma y canela

La cúrcuma es otro rizoma de propiedades antiinflamatorias y combina muy bien con el jengibre. La canela aporta sus antioxidantes y aporta un matiz dulzón, aunque puedes añadir algún endulzante si lo deseas.

  1. Pon ¼ litro de agua a hervir en un cazo.
  2. Pela el jengibre y la cúrcuma (aunque no es imprescindible) y separa dos rodajas de cada.
  3. Vierte las plantas en el cazo y manténlas unos 5 minutos, removiendo de vez en cuando.
  4. Una vez transcurrido ese tiempo, apaga el fuego y deja que reposen 5 minutos más, tapado.
  5. Cuela y, de manera opcional, le añades el zumo de un limón.

Si quieres endulzar esta infusión de cúrcuma y jengibre, te quedará muy bien con sirope de ágave. Si te resulta más cómodo, puedes usar también el jengibre y la cúrcuma en polvo, una cucharadita de postre de cada.

3. Infusión de jengibre con hierbas digestivas

Para elaborar una tisana digestiva con jengibre te proponemos combinarlo con malvavisco, regaliz, condurango y hierbaluisa, que encontrarás en tu herbolario de confianza. Puedes hacerte, por ejemplo, con 15 gramos de cada planta (del malvavisco y el regaliz, la raíz) y mezclarlas a partes iguales.

Esta receta es para una taza de agua (si vas a preparar para más personas, multiplica las cantidades):

  1. Separa 5 gramos de tu mezcla de rizoma de jengibre, raíz de malvavisco y de regaliz, condurango y hierbaluisa.
  2. Hierve la mezcla en una taza de agua durante 5 minutos.
  3. Retira del fuego y deja reposar 10 minutos más.
  4. Cuelas bien y ya la tienes lista para tomar.

Esta tisana se puede conservar en la nevera un par o tres de días si es preciso. No necesita endulzante, pues las plantas que acompañan al jengibre equilibran muy bien el sabor.

Taza de infusión de jengibre con rodajas de limón y miel

Contraindicaciones del jengibre

Al jengibre se le atribuyen muchos beneficios para la salud, pero también algunas contraindicaciones que no debes perder de vista. Dado su alto contenido en aceite esencial, el jengibre, en todas sus formas, debe ser consumido con mucha prudencia o simplemente evitado durante el embarazo y el periodo de lactancia.

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