¿Buscas qué hacer en tus próximas vacaciones? ¿Te gusta el senderismo? ¿Por qué no pruebas a visitar Los Ibores y su popular Ruta de los Castaños? ¿Aún no conoces la Chorrera de Calabazas? Con la llegada del buen tiempo nos apetece salir de excursión y conocer nuevos espacios en los que disfrutar de la naturaleza. Poco a poco en nuestro Blog sobre Extremadura te vamos enseñando nuevos tesoros naturales. Hoy queremos hablarte de la bella comarca de Los Ibores, y muy especialmente de la Ruta de los Castaños y la Chorrera de Calabazas. Un plan perfecto para tus próximas vacaciones en familia.

Comienza en Castañar de Ibor
Cuando visitamos la zona, lo mejor es comenzar en la localidad de Castañar de Ibor, un bello pueblo conocido por su cueva (monumento natural). Hasta la chorrera del Calabazas llegaremos desde de la localidad de Castañar de Ibor, a donde nos conduce la carretera EX-118 que une Guadalupe con Navalmoral de la Mata. Si deseas visitar la cueva, ten en cuenta que el acceso está restringido. Solo podrán acceder grupos de hasta 5 personas, entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre, y siempre con cita previa para una visita guiada. La gran variedad de formas y su mineralogía es lo que hace a la Cueva de Castañar una cavidad kárstica única en el mundo, es de extrema fragilidad por lo que solo puede ser visitada bajo un estricto régimen de visitas.
Si salimos de Castañar de Ibor en dirección a Guadalupe, encontraremos el inicio de la ruta, perfectamente señalizado con carteles que indican en todo momento la distancia restante hasta el destino. La excursión se inicia al otro lado del pueblo, en dirección a Guadalupe. El coche se puede dejar en los aparcamientos del hostal Solaire y solo hay que cruzar la carretera y seguir los carteles para empezar el camino.
Una Ruta Apta para Todos
La ruta discurre en todo momento por un camino, por lo que es adecuada para todos los niveles, incluidos los más pequeños de la casa. El sendero (por el que pueden circular vehículos todo terreno) empieza con una subida constante y continua de unos 2,5 kilómetros, que es un poco cansada. El camino es muy bonito rodeado de castaños, jara y madroños, que en esta época llenan todo de colores rojizos y marrones. Así despacito conseguimos llegar a la parte alta, llamada el Collado de Postuero.

El Encanto de los Castaños de Calabazas
Durante nuestro recorrido, en todo momento estaremos rodeados de castaños, jaras y madroños. En el norte de Extremadura tenemos la enorme fortuna de poder disfrutar de hectáreas y más hectáreas de castaños, un árbol de gran belleza que crea un espacio lleno de encanto. Concretamente, en el Geoparque Villuerca-Ibores-Jara, al sureste de la provincia de Cáceres, podemos encontrar una especie de castaño peculiar: el castaño de calabazas. Los Castaños de Calabazas están declarados Árboles Singulares de Extremadura. Estos árboles han sido declarados como árboles singulares de Extremadura, y son difíciles de encontrar en otros lugares. Y esto, sin duda, tiene mucho que ver con el nombre de la Chorrera de Calabazas. Algunos tienen más de quinientos años y otros cuantos pueden presentar la estampa de centurias a sus espaldas.
En el camino encontramos el Collado del Postuero, desde donde se inicia otra ruta para llegar al Camorro del Castañar (1.150 metros). Hay quién llega hasta aquí con su vehículo, aunque el encanto de este bosque es perderse caminando. A pocos pasos del Collado, un cartel de madera anuncia el hermoso Castaño del Postuero. Muy cerca podremos encontrar el Castaño de Calabaza más impresionante de cuantos hay en la ruta. Es tal su envergadura, que cuesta sacarlo completo en la foto. Sus medidas asombran: con unos 700 años de edad, este árbol se eleva más de 17 metros de altura, mientras el perímetro de su tronco llega a los 8 metros. En otoño es una gozada cobijarse bajo su copa de 22 metros de diámetro teñida de hojas marrones, amarillas y ocres que, antes de ser dañada por un rayo, era mucho más portentosa.
Aparte de este ejemplar, podremos disfrutar de otros 17 árboles singulares, dispuestos todos ellos en fila a lo largo del arroyo que discurre paralelo a la ruta. En este soto se pueden admirar diecisiete viejos castaños monumentales y el gran Quejigo de la Fuente, situados en la ribera de la Garganta del Calabazas. Junto con los castaños se incluyen otros quejigos, acebos, sauces y enebros de singular porte, además de raras especies de orquídeas, madreselvas, rosales silvestres, olivillas, durillos, cornicabras, etc.
La ruta de los Cataños Centenarios, los supervivientes del valle del Jerte | Informe Extemadura
Descubre las «Calabazas»
A lo largo de la ruta encontraremos también numerosas «pedreras», que por momentos pueden parecernos ríos de piedras. Esto es lo que se conoce como «calabazas», y lo que ha dado el nombre a la ruta. En este paisaje otoñal también destacan las pedreras, grandes ríos de piedra que cubren las laderas resultado de la fragmentación de la cuarcita que forman las crestas de esta sierra. Sobre ellas, han dejado huella los icnofósiles, invertebrados marinos del Paleozoico que atestiguan que hace 600 millones de años todo este paraje estaba cubierto por agua.

La Chorrera del Calabazas es una cascada fruto de la erosión diferencial que el arroyo del Calabazas produce al encontrarse en su curso capas de rocas de diferente resistencia. El cauce discurre atravesando transversalmente la potente Cuarcita Armoricana, que por su resistencia a la erosión da los relieves más abruptos y elevados, hasta encontrarse con otras capas más blandas de lutitas (“Lutitas de Navatrasierra”), que se manifiestan por amplias zonas deprimidas que siguen la dirección de las capas, para posteriormente adentrarse en el sinclinal del Guadarranque, atravesando todas las formaciones geológicas del Ordovícico y Silúrico, y finalmente desembocar en el Gualija, muy próximo al núcleo del sinclinal del Guadarranque. Las aguas que descienden de los abruptos relieves armoricanos dan lugar a una espectacular cascada en la estación lluviosa y producen una intensa erosión fluvial al entrar en contacto con los materiales blandos de las “Lutitas de Navatrasierra”, formando una importante poza. Alrededor de la ruta abundan las pedreras, que se extienden en ambos márgenes de la garganta, que son formaciones geológicas superficiales asociadas a la fragmentación de los afloramientos de los estratos de Cuarcita Armoricana que forman las crestas y los resaltes de las sierras. Formación de pedreras por criofractura después de haberse fracturado por la acción de las fallas.
Flora y Fauna
La visita nos brinda la oportunidad de apreciar no solo la riqueza geológica del lugar (geodiversidad), sino también la riqueza biológica (biodiversidad) que guardan estas sierras. Durante el recorrido que nos lleva hasta la cascada pasaremos junto a bosques de robles, sotos de castaños y numerosos ejemplares de loros (Prunus lusitanica), que en estos valles encuentran algunos de sus últimos refugios en la Península Ibérica. Pasaremos por entre un soto de diecisiete viejos castaños (Castanea sativa) monumentales y el gran Quejigo de la Fuente, situados en la ribera de la garganta del Calabazas. En muy poco espacio descubrimos una gran variedad botánica, enumerando robles, encinas, enebros, sauces, brezos blancos, cornicabras, arces de Montpellier, durillos o loros, una reliquia que convivió con los dinosaurios y que crece en la parte más umbrosa de la garganta.

La Maravillosa Chorrera de Calabazas
Seguimos caminando y casi sin darnos cuenta habremos llegado a la popular Chorrera de Calabazas. Dependiendo de la época del año, y de lo lluviosa que haya sido la temporada, podremos encontrar más o menos agua. Pero en cualquier caso, se trata de un lugar maravilloso y digno de ver. Con un poco de suerte podremos ver una pequeña cascada, bastante espectacular, pero depende del nivel de agua que lleve el arroyo. En cualquier caso la zona en sí (con chorro o sin chorro) es muy bonita. Un cartel bien nos introduce al espacio del geositio de la Chorrera del Calabazas, cuyo caudal da vida a esta falla tectónica.
La Chorrera de Calabazas se encuentra junto a Castañar de Ibor, a lo largo del recorrido podremos disfrutar de los Castaños de Calabazas (árboles singulares de Extremadura), grandes pedreras, naturaleza, bellos paisajes y el geositio de la Chorrera de Calabazas. El Geoparque Villuercas Ibores Jara es una delicia, cada rincón, cada valle, cada ruta, cada geositio, cada camino, cada historia y todas las historias. Un relieve apalachense que guarda la memoria del mundo, cuando hasta aquí llegaba el agua.
De Vuelta al Inicio
Ya solo nos quedaría regresar, lo que haremos siguiendo el mismo camino que hemos tomado a la ida, por lo que no tiene pérdida. El camino de vuelta es el mismo que hemos seguido hasta llegar a la Chorrera, esta vez en sentido inverso. Como es una ruta lineal con ida y vuelta, seguramente tendremos una luz diferente al volver a pasar por los Castaños de Calabazas, la zona del collado de Postuero. Aún tenemos tiempo de seguir disfrutando de la Ruta de los Castaños en todo su esplendor.
