Las natillas caseras son un postre clásico delicioso con el que concluir una comida al que pocos se pueden resistir. También podemos servirlas a la hora de la merienda, con un poco de canela molida extra, si se desea. Sin duda, las natillas son uno de los dulces más tradicionales que tenemos en España. Hecho por cada una de nuestras abuelas, que con un toquecito de canela y una galleta María, son una de las mejores cosas que hay. En el repertorio tradicional de mi madre (y creo que en el de cualquier madre o abuela) nunca ha faltado una buena receta de natillas caseras. Su aroma me transporta automáticamente a mi niñez, cuando mi madre nos preparaba este postre los fines de semana especiales.
Hoy vamos a aprender a hacer natillas de verdad, la receta tradicional, ya que recuerdo que tenía varios amigos que decían que hacían natillas y eran de polvos, estas no. Son las natillas caseras tradicionales. Este plato se trata de una especie de crema pastelera algo más elaborada, que se consume fría un poco más líquida y con una buena galleta María, aunque puedes usar la galleta que más te guste.
¿Por qué preparar Natillas Caseras?
Esta receta es la más clásica y tradicional y lo mejor es que se prepara de forma sencilla y rápida, aunque después necesita enfriarse y reposar en la nevera y conforme pasan los días, al menos para mi gusto, más buenas están. Con esta receta conseguirás una textura cremosa y sobre todo el rico aroma que aportan la canela y el limón. Con un punto justo de dulzor y acompañadas por unas galletas, verás que quedan de auténtico… ¡escándalo! Su elaboración casera es bastante sencilla, aunque tiene algunos trucos según explicamos en el siguiente paso a paso. Ya os adelanto que no tenéis nada que temerle, son súper sencillas de preparar y quedan increíbles de sabor. Es un postre muy agradecido, la elaboración es sencilla y con ingredientes simples como la leche y el huevo.

Ingredientes Esenciales para 4 Raciones
Lo mejor de esta receta es que se prepara con ingredientes muy sencillos y presentes en cualquier despensa: leche, yemas de huevo, azúcar y maicena, además de los condimentos para aromatizar la leche, normalmente canela y piel de limón. Realmente lo único que sí o sí vais a necesitar son huevos, maicena y leche, ingredientes de lo más básicos.
- 500 ml de leche (normalmente se utiliza leche entera, pero la hemos preparado también con leche semidesnatada y está igualmente riquísima y cremosa).
- 1 rama de canela.
- La piel de medio limón.
- 3 yemas de huevo.
- 10 g de maicena.
- 70 g de azúcar.
- 4 u 8 galletas según si te gusta ponerle a cada ración una galleta en el fondo y otra encima o solo la de arriba. Yo prefiero ponerle dos.
- Un poco de canela en polvo para decorar.

Preparación Paso a Paso de las Natillas Tradicionales
El tiempo de preparación es de aproximadamente 20 minutos de actividad, más al menos 4 horas de reposo y enfriado. Sigue estas indicaciones para conseguir unas natillas cremosas y llenas de sabor.
Paso 1: Infusionar la Leche con Aromas
Para comenzar, quítale la piel al limón pero solo la parte más superficial de forma que no arrastre parte blanca, solo debe ser amarilla. La parte blanca amarga y por eso no nos interesa. En un cazo a fuego medio pon la leche junto con la rama de canela y la piel del limón. Justo antes de que empiece a hervir (verás que empieza a haber burbujitas pequeñas en la superficie y quizás un poco de telo propio de la leche, o si tienes un termómetro antes de que llegue a 100ºC), retira el cazo del fuego. Lo dejaremos infusionar entre 10 y 30 minutos, cuanto más tiempo lo dejemos más aroma tendremos. Una vez infusionada, retiramos la piel de limón y la canela.

Paso 2: Preparar la Mezcla de Yemas y Espesante
Mientras la leche se infusiona, en un bol pon las yemas de huevo junto con el azúcar y la maicena y bátelo todo con unas varillas. Verás que al principio la mezcla es un poco seca, pero si sigues batiendo enérgicamente poco a poco se volverá cremosa y finalmente tendrá un aspecto bastante homogéneo que es lo que buscamos. Mezclamos los huevos con el azúcar y la maicena.

Paso 3: Combinar y Cocer a Fuego Lento
Ahora, vierte en el bol la leche infusionada poco a poco y haciéndola pasar por un colador para que se queden en él la piel del limón y la rama de canela. Remueve la mezcla. Añade un cucharón de leche a las yemas, colando y mezclando inmediatamente para que las yemas no cuajen. Repite la operación, un cucharón de leche cada vez, para que las yemas vayan cogiendo temperatura poco a poco. De nuevo vierte la mezcla en el cazo que habías utilizado y ponlo a fuego bajo mientras remueves sin parar para que no se te pegue a la vez que se va espesando. Debes tener paciencia, el proceso tarda unos 15 minutos y debes remover durante todo el tiempo. Finalmente verás que se empieza a espesar casi de golpe, ese momento en el que en vez de líquida está un poco espesa. Apártala del fuego y ya la tienes lista. El calor suave permite que los huevos se cocinen gradualmente y con la leche formen una crema espesa y suave.

Como hacer Natillas Caseras, el Postre Casero de Toda la Vida que Jamás Pasará de Moda - Elias Marin
Paso 4: Enfriar, Reposar y Servir
Repártela en los moldes o recipientes en los que la vayas a servir, lo más tradicional es servirla en cazuelitas ya sean de barro o de otro tipo. Cuando esté fría puedes introducir los recipientes en la nevera para que repose al menos 4 horas, aunque personalmente me gusta prepararla de un día para otro y así reposa toda la noche en la nevera. Para que cojan cuerpo y queden muy cremosas, lo ideal es dejarlas reposar una noche en la nevera. Coloca una galleta en cada cuenco. Si te gusta que esté blandita, añade en cuanto templen. Nos gusta servir las natillas bien frías y acompañadas de una galleta estilo María que añadiremos justo antes de su consumo para que no se reblandezca. Te recomiendo espolvorear un poco de canela en polvo por encima porque además de potenciar el sabor queda genial la presentación.

Consejos para unas Natillas de Éxito
Para asegurar que tus natillas caseras queden perfectas, ten en cuenta estos consejos prácticos:
- Ingredientes de Calidad: Lo digo siempre, pero es lo que marca la diferencia: elige buenos ingredientes, sobre todo en recetas como esta, que tienen pocos.
- Paciencia al Cocer: Para espesar las natillas caseras, es importante cocinarlas a fuego lento y revolver mientras se mezclan las yemas de huevo con la leche caliente. Hay que mover despacio pero continuo durante unos 10-12 minutos, hasta que las natillas cojan consistencia. Ten en cuenta que al enfriarse espesan un poco más.
- Natillas sin Maicena: ¿Cómo es posible que espesen unas natillas sin maicena? Con paciencia, solo hace falta calentar la mezcla suavemente sin dejar de remover y esperar a que obre la magia (o la reacción química, que es la realidad aunque suene menos bonito).
- Decoración y Presentación: La galleta no es imprescindible, pero a mí me parece el complemento perfecto. Te recomiendo espolvorear un poco de canela en polvo por encima porque además de potenciar el sabor queda genial la presentación.
- Conservación: Puedes conservar las natillas perfectamente en la nevera 3-4 días e incluso yo diría que alguno más lo que pasa es que no lo he comprobado porque normalmente vuelan. Eso sí, cuando pasan un par de días para mí están perfectas porque el sabor está más asentado.
- Preparación con Antelación: Puedes preparar (y de hecho te lo recomiendo) las natillas con antelación ya que te pueden aguantar 3-4 días en la nevera.

Variaciones para Personalizar tus Natillas
Aunque la receta tradicional es deliciosa por sí misma, las natillas son un postre muy versátil que permite adaptaciones a diferentes gustos. Puedes prepararlas con más o menos azúcar, prescindiendo de la canela o de la vainilla, agregando pieles de cítricos para darle sabor, dejándolas más o menos espesas, o decorándolas con o sin galleta.
- Aromas Alternativos: Una de las pocas variaciones que existen es utilizar piel de naranja en vez de limón o incluso ambas, y sustituir la canela por un poquito de esencia de vainilla. Si quieres modernizar tus natillas, puedes optar por piel de naranja o vainilla, en lugar de piel de limón, que también quedan estupendas aunque se salen del sabor tradicional que buscamos con esta receta. También puedes aromatizar la leche con vainilla (te recomiendo que abras una vaina por la mitad y la metas en la leche al cocer), con unas hebras de azafrán (te sorprenderá el sabor), con cáscara de naranja o mandarina y cardamomo. Recuerda siempre pelar las pieles tanto de limón como de naranja sin lo blanco, ya que amarga.
- Cantidad de Azúcar: Se puede modificar la cantidad de azúcar a tu gusto; a mí con esta cantidad me encantan y eso que no soy muy de dulce, prefiero que se noten todos los aromas y sabores y no predomine el azúcar.
- Otras Natillas Innovadoras: Otra opción muy interesante es hacer unas Natillas de Pistacho como las que propone Ferrán Adriá en su libro La Cocina de la Familia. Si quieres probarlas solo tienes que seguir la receta tal cual y cuando estén hechas las natillas las viertes sobre unos 100 gramos de pistachos pelados. Trituras muy bien con una batidora de brazo y listo. Y por supuesto también puedes aromatizar la leche con cacao y hacer unas ricas Natillas de Chocolate. En este caso yo prefiero quitar el limón y la vainilla y en todo caso añadir un poco de piel de naranja.
- Color de las Natillas: Estas natillas no toman mucho color, a menos que uses unos huevos camperos con yemas súper amarillas, lo que vas a conseguir son unas natillas más bien blancas.

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